5) Carrusel

Liga a las partes anteriores:

A) Aclaraciones y detalles del tema
0) Prólogo
1) Explorando terrenos desconocidos
2) Jugando con fuego
3) Tempestad y calma
4) ¿Será o no será?

Esta vez me tomó un poco más de tiempo escribir porque el trabajo y demás actividades me mantuvieron más ocupado de lo que creí que iba a estar, y porque esta parte se alargó mucho más de lo que tenía pensado.

¿Listos para leer cerca de 6200 palabras? Necesitarán palomitas, sobre todo para la primera parte. Háganme caso y vayan por unas, o por cualquier botana que les agrade.

Al grano: ¿qué sucedió con I?

Todavía no eran ni las 5:30 am pero estaba completamente amanecido; parecía que eran las 10 de la mañana. Yo, en un estacionamiento totalmente vacío, con una chica bonita en el asiento de al lado, la cual me pedía que hiciera algo sin pronunciar una sola palabra. No me estaría aprovechando de la situación porque sabía que ella no había tomado tanto la noche anterior y no estaba dormida como quería hacerlo notar. Realmente no tendría nada que perder, excepto su amistad, pero podía alegar que ella era la que me había incitado… sí, eso podría funcionar.

Para aquellos que buscan encontrar algo totalmente explícito en estos escritos, les daré gusto esta vez, contando exactamente qué pasó una vez que hube tomado mi decisión. ¿Listos?

 

 

 

 

 

Nada.

 

 

 

 

En efecto, no pasó nada, y esta vez fue porque yo no quise. Sabía que estaba entrando en el centro de la friendzone, de donde ya no podría salir (o al menos no tan fácil), pero me ganó el respeto y la seriedad. Y la reacción de I fue lo que todos esperarían: se levantó de inmediato, visiblemente molesta, salió del carro y comenzó a caminar rápidamente hacia su casa. Yo no sabía cómo reaccionar; solamente salí del carro a perseguirla, a preguntarle si estaba bien, pero lo único que pude obtener como respuesta fue un “nos vemos después”.

¿Ya terminaron de aventar palomitas al monitor en señal de desaprobación por lo que hice (les advertí que las necesitarían)? Bien, entonces puedo continuar.

Cuando tuve oportunidad de analizar en retrospectiva la situación en la que había estado llegué a la conclusión de que había sido un completo idiota. A las mujeres hay que respetarlas siempre, darles su lugar, sí, pero eso incluye el hecho de que te den “entrada” y que respondas como se espera, sobre todo si de cierta forma has estado buscando algo con ella. I era mi amiga, y durante un buen periodo de tiempo me gustó y quería tener una relación de noviazgo con ella, pero el sentimiento había desaparecido hacía tiempo y no había pensado en ello ni la había vuelto a ver con esa intención. Si hubiera respondido a su invitación quizá después me habría arrepentido, pero entendí que en las relaciones personales también es mejor arrepentirse de algo que se hizo en vez de estar siempre pensando “y si hubiera hecho…”. Ni modo. Ahora seguramente estaría por siempre en la friendzone de I, y merecidamente.

Dicho y hecho, después del suceso relatado I comenzó a comunicarse conmigo de forma diferente, más amigable, pero sus mensajes comenzaron a hacerse más y más escasos hasta que llegó un momento en el que simplemente desaparecieron.

Al cabo de un año aproximadamente, recibí un mensaje de ella que me dejó impactado: se había casado, y ahora vivía en África. ¡En África! Era para mí una completa incógnita con quién se había casado, sobre todo en un periodo de tiempo relativamente corto. Después de eso, comencé a recibir mensajes de ella una vez cada mes o cada dos meses.

I terminó regresando a Japón. Su esposo es japonés también, y lo último que supe de ella fue que había tenido un bebé y que ahora vive en algún punto de la ciudad de Fukuoka. Debo reconocer que durante un tiempo me imaginé cómo habría sido mi vida actualmente si hubiera fructificado la relación con I, pero por una cosa o por otra ella no fue para mí.

C1

Verano es mi época favorita del año. No hay mucho que pensarle: hace calor, las chicas andan en ropa muy ligera, se puede ir a la playa, hay chicas en bikini… ¿mencioné ya chicas en poca ropa?

Durante esta estación se lleva a cabo un evento musical en Fukuoka, que año con año cobra más fuerza: “Isla de Salsa”. Originalmente se realizaba en la isla llamada Nokonoshima (能古島, de ahí el nombre del evento), pero en años recientes la movieron a la orilla de la playa de Momochi (百道). Como pueden imaginar, el evento es de música latina, reuniendo a artistas del calibre de Juan Luis Guerra; de hecho, una de sus canciones nació gracias a que asistió al festival y le gustó mucho el país: “Bachata en Fukuoka”.

(Ignoren por favor el hecho de que el video fue filmado en Los Ángeles)…

Los organizadores del evento le echan muchas ganas para reunir gente, y en una ocasión ofrecieron a los estudiantes extranjeros de la universidad donde estaba la posibilidad de poner un puesto de comida o bebida, con la condición de que fuera comida internacional. Esa vez, 3 nos anotamos para la vendimia. Total, no había nada qué perder, pero tengan en cuenta de que yo no sabía cocinar. Total, algo se me iba a ocurrir: tacos, jeje.

Voy a omitir todo el circo que me aventé para conseguir una buena receta para la carne y cómo la preparé a final de cuentas; solo mencionaré que a la gente le gustó y que nadie se enfermó del estómago (que pueda probar que fue por mi culpa, claro).

Mis compañeros de puesto: un estudiante de Túnez que vendió kebabs y uno de Nigeria que vendió cocteles, puesto que trabajaba en uno de los antros famosos de Fukuoka (a escondidas de la universidad, porque está prohibido). Antes de entrar en materia de este escrito, hay algo que sí quiero mencionar respecto a esta experiencia: no es para nada una buena idea vender bebidas alcohólicas en el mismo puesto donde hay una persona que profesa el Islam. No hubo ningún problema, ni peleas, ni nada, pero el de Túnez nunca dejó de quejarse (conmigo) de lo tonta que era la gente que desperdiciaba su dinero en alcohol; le parecía increíble que hubiera alguien que pagara por eso. Yo aprendí mucho sobre el Islam gracias a mi compañero de laboratorio de Bangladesh, pero era la primera vez que veía que a uno realmente le incomodaba esa situación. En fin…

La venta fue muy buen los dos días que duró el festival, y en gran parte se debe al nigeriano con sus cocteles y carisma, pues atría a la gente con su plática (en japonés), además de que el calor en la playa hacía que se te antojara lo que estaba preparando, y ya de paso un par de tacos (con mi receta ultra secreta que ni yo podré volver a repetir aunque lo intente) no caían nada mal. Obviamente no faltaba el tipo ebrio que se acercaba con sus amigos y comenzaba a invitar bebidas; uno de ellos, ya bastante tomado, nos comenzó a invitar bebidas a nosotros, los del puesto, y el nigeriano estaba feliz sirviendo cocteles por doquier a cuenta de ese sujeto. Lo interesante es que había una chica japonesa que venía con él, que no necesito decir que físicamente me gustaba, y la invitadera de bebidas por aquí y por allá me dio tiempo para poder sacarle conversación. Ella es C1.

C1 me contaba que el sujeto en cuestión, de nacionalidad estadounidense, era su novio desde hacía poco tiempo y habían asistido al evento para pasarla bien. El problema es que el novio había empezado la fiesta desde mucho antes y ya venía con copas de más, situación que aunque ella decía que no le importaba su rostro reflejaba todo lo contario. En ese momento yo nada más le dije que la pasara bien y continuamos platicando sobre qué hacía yo en Japón, cómo había preparado los tacos (esa receta me habría llevado muy lejos, lo sé) y cosas realmente sin importancia. C1 me cayó muy bien, pero hasta ahí; físicamente me llenaba el ojo, y llevando bikini era difícil no darse cuenta del bonito cuerpo que tenía. Todo hasta ahí fue normal.

Al paso de unas horas, C1 regresó al puesto a preguntarme si no había visto a su novio ya que tenía rato que no lo encontraba. Mi respuesta fue negativa, ya que aunque identificaba plenamente al tipo porque había estado un buen rato bebiendo con nosotros de repente lo dejé de ver. Ella mencionó que lo seguiría buscando, pero estuvo un rato platicando conmigo. Aquí pensé que sería bueno aunque sea sacarme una foto con ella y nada perdía con preguntarle. Accedió sin dudarlo. C1 me comenzaba a caer bien.

Una vez que la tarde hubo caído y los eventos nocturnos estaban por comenzar, era hora de retirar los puestos. Cuando estaba acomodando mis cosas, C1 llega conmigo llorando y diciéndome que no encuentra a su novio y que muy posiblemente se fue sin ella (o mejor dicho, con otra chica). Yo no podía hacer más que consolarla y decirle que su novio estaba muy tomado desde que llegaron al evento, por lo que era posible que simplemente se le hubiera ido la onda y se hubiera ido solo (cosa que ni yo me la creía); le aconsejé que se fuera directo a su casa, que no fuera a desesperarse y que me mandara un mensaje cuando llegara, ya que en serio la veía muy mal, y conociendo que hay quienes se suicidan porque el novio les pone los cuernos estaba realmente preocupado. Ella simplemente asintió y se fue. Al cabo de un par de horas sí me mandó mensaje dándome las gracias y diciendo que ya estaba más tranquila en su casa, y que se había comunicado con el novio y que le dijo que “se le había olvidado que iba con ella y se regresó solo a casa porque no se sentía bien”.

Tengan en cuenta de que no tenía ni un día de conocer a C1 y ya tenía su correo electrónico, su número de teléfono, y había entablado buena conversación con ella.

De ahí comenzó una amistad linda. Intercambiábamos mensajes de vez en cuando, y estos no se sentían para nada forzados. Era notable que nos llevábamos bien aunque solamente nos hubiéramos visto una vez.

Unas semanas después acordamos vernos en Fukuoka. Ella argumentaba que estaba molesta con el novio y que era posible que lo terminara ya que desde antes de andar con él le habían advertido que era un mujeriego. Yo todavía no decidía si quería algo más con ella, pero ciertamente me agradaba su presencia. Esa vez la pasé muy, pero muy bien: fuimos a las arcadias, jugamos en títulos de carreras, en una máquina de Super Mario Bros… en fin, fue un día muy agradable. Todo normal hasta ahí.

Los mensajes continuaron, y la siguiente vez que nos vimos fue poco antes de su cumpleaños (el cual obviamente ya le había preguntado). Días antes ya le había comprado un pequeño presente, y me sorprendía mucho la naturalidad de mis actos, ya que no sentía que nada fuera a fuerzas, ni tampoco me sentía presionado de que si le decía algo y me rechazaba… nada. De mí nació regalarle algo, y me sentía muy bien platicando con ella y me agradaba mucho poder verla aunque fuera pocas veces en un mes, pero mientras no hubiera palabra de ella sobre haber terminado al novio, yo la seguiría viendo como amiga… Pero me estaba mintiendo a mí mismo… C1 me gustaba, y sabía que yo estaba cayendo por ella.

El día que le di su regalo de cumpleaños ella me llevó a cenar comida de Okinawa. Fue una cena muy tranquila en un ambiente interesante. Platicamos de diversos tópicos, ella me enseñaba lo que eran los platillos que había pedido, se preocupaba por si no me gustaban. Simplemente genial. Al terminar la cena, le dije que si le gustaría ir a pasear en carro y me dijo que sí y que le gustaría recorrer el aeropuerto aunque fuera nada más darle la vuelta. ¡Al aeropuerto entonces!

Del centro de Fukuoka al aeropuerto se hace como 40 minutos en carro. El trayecto fue ligero, ya que la conversación y las risas seguían. Llegamos a los alrededores del lugar y no hice nada más que darle una vuelta completa, pero la noche era linda y las luces le daban un toque romántico que se antojaba perfecto para la situación. Sin pensarlo, le dije que me agradaba mucho estar en contacto en ella y que disfrutaba mucho su presencia, y la invité a salir a un lugar diferente un fin de semana, desde la mañana, para cambiar de aires, a lo que ella accedió.

La llevé a la estación del tren para que regresara a su casa (ofrecí llevarla, pero declinó la oferta) y quedamos en ponernos de acuerdo para salir la siguiente vez. En ese momento, no me quedaba duda de que el sentimiento era mutuo, y estaba completamente seguro de que C1 sería mi novia, y se lo pediría formalmente en la siguiente cita.

Nunca, pero nunca me pasó por la mente que ésa sería la última vez que la vería.

El fin de semana siguiente había sido invitado a un evento en una de las escuelas en donde trabajaba dando clases de inglés. Los niños me querían mucho y querían que estuviera en su evento un domingo por la mañana. El lugar estaba lejos, pero lejos con ganas, de Iizuka, por lo que hubo que madrugar para poder llegar a tiempo. Fue durante este evento que C1 me llamó por teléfono y me pidió que le ayudara con la traducción a inglés de una carta que pensaba escribir, en donde formalmante cortaba con el novio aquel que la dejó sola en el evento donde la conocí. Creo que estuve al teléfono por más de una hora ayudándole a redactar lo que quería decirle al sujeto, decidiendo cuándo sería mejor darle la misiva, anticipando sus posibles respuestas, y en pocas palabras, planeando la ruptura de su relación. El hecho de que me pidiera ayuda era señal inequívoca de que me estaba diciendo “pronto estaré libre y ya sabes qué hacer”, por lo que no me importó ignorar por completo a los niños y a su evento durante todo ese lapso.

Fue la última comunicación que tuve con ella.

Sentí raro que no me hubiera contactado durante varios días, luego semanas. Le mandé mensajes pero nunca hubo respuesta; le hablé por teléfono y nunca contestaba, y después escuchaba un mensaje diciendo que la línea había sido cancelada. También le escribí a su cuenta de correo de su computadora y le pedía aunque fuera una explicación del porqué del cortón tan repentino; seguí intentando todo lo que pude durante meses, y no fui a su casa nada más porque no sabía su dirección… A la fecha, sigo esperando que me responda.

Lo que pasó con C1 me dolió más de lo que quise aceptar en ese momento. Al menos me habría gustado saber si a fin de cuentas no cortó con el novio y éste lo prohibió que me volviera a ver o contactar, o si fue secuestrada por extraterrestres y nunca la regresaron o lo hicieron en la época incorrecta… Todavía ahora que lo vuelvo a recordar no pude evitar lanzar un suspiro pensando en qué habría pasado si hubiéramos estado juntos.

C2

A partir de aquí, todas las C restantes tienen un punto en común: las conocí primero por internet y después en persona.

Chicas, perdónenme por sonar tan superficial en lo que voy a decir respecto a C2. Físicamente tenía el mejor cuerpo de todas las japonesas que había conocido… pero la belleza no le había agraciado el rostro.

La vez que nos conocimos en persona fuimos al cine y de ahí a cenar ramen. Siendo sincero, realmente se me caía la baba del cuerpo que tenía desde la primera vez que la vi, y le ayudaba que a ella le gustaba lucir su cuerpo y se vestía de forma muy femenina.

Con el paso del tiempo, supe que ella practicaba karate, y al parecer era un rango muy alto. Me comenzaba a contar sobre sus entrenamientos y sobre su vida en sí. Era oficinista, y le echaba ganas a todo en su vida en general. No pasó mucho tiempo antes de que nos hiciéramos buenos amigos.

Ella vivía en el extremo opuesto de la prefectura, por lo que el lugar ideal para vernos era en Fukuoka, Salíamos al cine juntos, íbamos a las arcadias, cenábamos, platicábamos. Era una persona muy centrada y segura de sí misma; me caía muy bien, pero en realidad yo no me sentía atraído a ella, y pensaba que proponerle una relación formal solo porque físicamente me llamaba la atención se me hacía muy superficial.

Lo interesante fue que ella comenzó a mandarme señales de que buscaba algo más conmigo. Primero, acompañarla a comprar ropa y ver que la luciera para mí preguntándome “¿cómo se me ve?”… Microfalda, sandalias, unas piernas de encanto hacían que yo nada más pudiera balbucear. Luego, mandarme mensajes preguntándome mi fecha de nacimiento y mi color favorito y diciéndome que últimamente ha estado viendo qué tan compatibles éramos. Luego queriéndose invitar a mi casa para ver cómo vivía y quizá preparame algo de comer.

¿Yo? Era un completo idiota por no dar mi brazo a torcer. Pero seguíamos siendo amigos.

Con el tiempo ella comenzó a alejarse sin razón aparente… o eso pensé. Me enteré que se había enrolado con un amigo mío y al parecer trataba de evitarme, quizá por pena. ¿Había perdido otra oportunidad? Indudablemente, pero mi mugre sentido de moralidad e ideas sobre seriedad en relaciones me impedían dar el siguiente paso; me impedían aventarme a ver qué pasaba sin pensar mucho en cómo llevar la relación después. En corto, me faltaba ser más flexible y entender que no todo tenía que ser necesariamente planeado en una relación.

C3

Comencé a intercambiar mensajes con C3 porque me pareció interesante y era graciosa. Ella decía que buscaba alguien con quien salir y poder platicar, y parecía una buena oportunidad para conocer gente.

La primera vez que nos vimos fuimos al cine. C3 era una mujer preciosa, con un cuerpazo para presumir… pero digamos que no era muy inteligente. Eso sí: realmente era graciosa, tenía carisma y hacía reír a la gente. Supe que no habría nada ahí después de esa vez, pero una buena amistad no se le niega a nadie, y fue lo que hice con ella.

Había un detalle: C3 era casada. Yo sinceramente no quería más problemas de ese tipo aun sabiendo que íbamos a ser amigos nada más, y se lo dije directamente. Ella me dijo que la siguiente vez que nos viéramos fuera en su casa, con su esposo, para presentarme y despejar cualquier tipo de dudas. Accedí.

El día que fui a su casa cocinaron carne asada. Conocí al esposo, que era más o menos de mi edad, y él se portó súper amable y me contaron la historia de cómo se conocieron y como se casaron. Era una pareja joven y definitivamente eran el uno para el otro. La plática se extendió más de lo esperado, y se ofrecieron en llevarme en carro hasta la estación más cercana de tren. Todo normal.

Continué viendo a C3 de vez en cuando. Era el amigo/confidente, y a veces íbamos al cine. Era divertido estar con ella ya que se esmeraba en hacerte reír, y más de una vez me puso de buenas. Me contaba que trabajaba en un restaurante familiar, pero que muchos de sus clientes eran hombres que a cada rato le hacían propuestas indecorosas (y a decir verdad, con la ropa sexy que usaba y el cuerpo que tenía, era de esperarse). No obstante, estaba completamente enamorada de su esposo, pero como él estaba siempre ocupado, ella se aburría y quería buscar gente con quien hablar o convivir.

Volví a ver a su esposo un par de veces. Siempre me saludaba y me pedía que cuidara de su esposa. Confiaba en mí aun sin conocerme bien, y yo le respondía, porque no quería recordar experiencias pasadas, además de que C3 realmente no me llamaba la atención como pareja.

En sí, la relación que tuve con ellos fue muy buena, pero como era con C3 con quien más convivía, las cosas que me contaba comenzaron a tomar un tinte más personal, sobre todo respecto a su esposo. No era nada que no me imaginara: él era una persona muy seria y muy trabajadora, pero al parecer le daba mucha más prioridad al trabajo que a su vida personal y esto comenzaba a crear conflictos. Nunca quise preguntar respecto a la posición de ambos respecto a tener hijos, porque eran jóvenes todavía y además era cosa que a mí no me debería de importar.

Una vez, C3 me contó que un extranjero la cortejaba mucho, y que aunque al principio le incomodaba, como que le comenzaba a gustar. Inmediatamente le dije que ahí le parara, que no se metiera en problemas, y que si había algo que no funcionaba en su matrimonio, que lo primero que tenía que hacer era platicarlo con su esposo. Ya si las cosas no se arreglaban, entonces sería el momento de pensar en qué hacer, pero no antes. Ella escuchaba y asentía.

Durante un tiempo, C3 tuvo que regresar a su tierra natal a cuidar a su papá, que al parecer cayó enfermo. Nos comunicábamos por correo, pero los mensajes comenzaron a ser más esporádicos, hasta que un día simplemente se perdieron.

La siguiente vez que hubo comunicación fue por teléfono. C3 estaba llorando y me decía que necesitaba un consejo porque no sabía qué hacer. Escuchar a C3 llorar, a aquella chica jovial que para todo sonreía y a todos ponía de buenas, era señal inequívoca de que algo grave había pasado. Ella solamente me decía: “Hice algo imperdonable… y me voy a divorciar”. Yo con cara de “¿Eh?”. Le pregunté que qué había pasado, pero me dijo que mejor me contaba en persona. Accedió a visitarme directamente en Iizuka, en algún lugar cercano a la estación. Fijamos la fecha y la hora, pero justo el día anterior me contactó para decirme que no tenía cara para mostrarme, que le daba pena verme y platicar conmigo después de lo que ella había hecho. Yo, sin saber absolutamente nada, solo le repetía que se tranquilizara y que nos podríamos ver cuando ella se sintiera más en confianza, idea que le agradó.

Es día que todavía no sé nada más de ella.

Obviamente traté de contactarla durante varias semanas. Su teléfono murió, los mensajes de correo nunca fueron respondidos… y yo me quedé con meras suposiciones de lo que pudo haber ocurrido. Lo que creo que pasó fue que ella sucumbió o ante uno de los que siempre le decían algo o con el extranjero que intentaba algo con ella, pero por su personalidad, indudablemente le habría dicho al esposo y eso fue lo justo para que la situación explotara. Insisto, son meras suposiciones, y nunca supe si su divorció se consumó, si arregló las cosas con su esposo o si comenzó una relación nueva con alguien más.

Por mi parte, sentí un gran alivio de que nunca hubiera habido nada más entre nosotros, y de haber dejado las cosas claras desde el principio. Volverme a meter en una situación de esas realmente no estaba en mis prioridades.

C4

C4 me llamó la atención porque decía ser japonesa y hablaba inglés y francés, además de que los temas que conversaba eran globales y ella misma decía que no sentía encajar en la cultura de su país.

Los primeros mensajes que intercambiamos fueron en inglés, pero poco a poco se fueron pasando a japonés. C4 era inteligente, y se veía que tenía personalidad. No pasó mucho tiempo cuando decidimos que sería bueno vernos y platicar en persona.

C4 era linda, pero no necesariamente del tipo que me gusta físicamente. No obstante, su inteligencia era real, y aunque la primera vez nos vimos solo por un par de horas, no alcanzó para cubrir todos los temas que hubiéramos querido: desde cine hasta política internacional. C4 estudiaba una maestría en cultura (ignoro el título real), y su personalidad, formas de expresión y vocabulario usado lo reafirmaban. También reafirmaban el hecho de que no a cualquiera le podría gustar, no tanto por su conocimiento, sino porque exigía algo similar de la persona con quien hablaba, o al menos eso reflejaba.

Cuando conocí a C4 ella no tenía novio, pero al parecer había un extranjero que andaba tras de ella, y mi posición se comenzó a convertir en la del buen amigo que da consejos. Para ser sincero, no me molestaba, ya que platicar con C4 era interesante y ameno para mí, y de entrada no la veía como posible prospecto de pareja. Recortando la historia, C4 sí estuvo un tiempo con el extranjero mencionado, pero terminaron en unos cuantos meses porque no eran compatibles.

Nos veíamos muy de vez en cuando, y casi siempre era en algún fin de semana para ir a cenar. Más que amiga, era como una compañera de discusión, ya que todos los temas que tocábamos eran analizados profundamente, cada uno daba su opinión, debatíamos y a veces llegábamos a una conclusión. Era de esas personas que quizá no te cautivan sentimentalmente, pero que te gusta escuchar lo que dicen porque te hace pensar o porque lo que menciona parece tener mucho fondo.

Con el paso del tiempo, C4 me comenzó a contar cosas más privadas, y de ahí me enteré que uno de sus profesores le daba trato especial pero ella no lo veía raro. Según esto, el profesor era una eminencia en su área y a ella le gustaba mucho platicar con él porque le abría nuevos horizontes y la hacía pensar en otra perspectiva sobre temas que ella pensaba que ya dominaba. Ella lo respetaba mucho, por lo que no se le hacía raro que él la invitara a comer a restaurantes caros ni estuviera llamándola a su oficina constantemente. Cuando yo escuché eso, inmediatamente le dije que el susodicho profesor estaba buscando tener algo más con ella y que tuviera cuidado, pero ella me respondía diciendo que “él nunca podría hacer algo así, ya que estaba casado y tenía 2 hijas” (estamos hablando de que el profe estaba en sus 50s). Yo me limitaba a decirle que eso no era impedimento para nada y que el profesor buscaría la oportunidad para proponerle algo, y que ella era quien tenía que frenarlo antes de que estuviera en una situación más peligrosa. C4 era orgullosa y testaruda, por lo que nunca quiso escuchar lo que yo le comentaba al respecto.

Dicho y eso: al cabo de unos meses me contó que el profesor la había invitado a un departamento a solas y le había propuesto que se convirtiera en su amante. C4 era inteligente, pero al mismo tiempo muy ingenua, y el hecho de que aceptara las invitaciones y regalitos de ese profesor le daban a él la señal de que a ella le gustaba eso y que podía proponerle algo más serio. Ella obviamente se había negado, y hasta ese entonces cayó en razón de que tenía que evitarlo y decirle “no” a las subsecuentes invitaciones que éste le haría. Sin embargo, ella se sentía incómoda también de decirle que no porque lo sentía como una falta de respeto. Yo insistía en que tenía que mantenerse firme y, si bien no quería exponerlo, al menos tenía que alejarse de él, pero la simple mención del tema causaba que entráramos en debates candentes y casi casi saliéramos peleando.

Fuera lo que fuera, C4 confiaba en mí y me consideraba su amigo, y esas acaloradas discusiones eran prueba de que nos llevábamos bien… y de que nunca nos veríamos como pareja.

A final de cuentas, C4 sí terminó alejándose del profesor.

Poco tiempo después, C4 me comentó que una amiga le había presentado a un sujeto que al parecer estaba interesado en ella. C4 ya se había encontrado con él y me platicaba al respecto: el tipo era médico, y como buen médico estaba sumamente ocupado por lo que casi nunca tenía tiempo para tener vida personal. Esto, a ojos de C4, era perfecto por varias razones. Primero: los médicos en Japón son altamente respetados y ganan la millonada, razón que contaba mucho para ella en caso de llegar a algo mucho más formal. Segundo: a C4 le gustaba tener libertad, y si llegaban a hacerse novios C4 podría seguir con sus actividades de siempre, reservando tiempo para verlo solamente de vez en cuando. Pero había un detalle más: a C4 realmente le gustaba el sujeto en cuestión, y cuando me lo contó, sabía inmediatamente que iba a haber algo ahí.

Dicho y hecho, un buen día C4 me dio la noticia de que era novia del médico, y estaba contenta por eso, y yo también porque por fin la veía interesada en una relación de pareja. Aun con el inconveniente de que el novio trabajaba en un hospital muy alejado y que solamente la podía ver contadas veces en un mes, a C4 realmente no le incomodaba la situación; se veía más alegre, más jovial y mucho menos testaruda. Parecía que todo iba viento en popa, pero siempre tiene que suceder algo…

De las veces que C4 me contaba algo respecto a su novio, yo notaba un patrón extraño, pero no quise decir nada porque eran meras suposiciones y solamente generarían preocupaciones innecesarias. Sin embargo, no fui el único que las notó, y una de sus amigas cercanas fue la primera que le dijo que había algo extraño con su pareja. Cuando C4 me lo contó, yo le comenté que tenía esa misma impresión desde hacía algo de tiempo. En resumen: nos parecía que el sujeto en cuestión se movía de forma inteligente, como tratando de ocultar algo. Cierto, era médico, y generalmente estaría muy ocupado, pero cuando solamente puedes hacer tiempo un par de veces al mes para ver o comunicarte con alguien que se supone es tu pareja sentimental, a leguas se nota que tienes a más de una. Cada quien su vida, sí, pero C4 estaba enamorada del tipo, y si ése era el caso lo iba a tomar muy mal.

C4 no se animaba a enfrentar al novio directamente, y ponía mil y un pretextos para tratar de justificarlo. Yo no quise hacer mucha presión ahí porque sabía que ella era testaruda con ganas y ahora había sentimientos de por medio, pero le decía que debía saber exactamente qué estaba pasando para no estarse haciendo castillos en el aire; y con las amigas diciéndole más o menos lo mismo, C4 tomó actitud de protagonista de novela romántica y contrató a un detective para que investigara y siguiera al novio a ver si encontraba evidencia. Obviamente no pasó mucho tiempo antes de que salieran los trapos al sol: el novio era casado y tenía familia.

Ahora bien: yo no soy nadie para juzgar la actitud del sujeto, y conociendo la clase de relación en la que se puede convertir un matrimonio en Japón no me extraña mucho que haya buscado por fuera algo que no obtuvo dentro de ella, pero como conocía a la contraparte, de menos creía que él le debería haber dicho desde el principio la clase de relación que buscaba en vez de herir sus sentimientos de esa forma; así, con conocimiento de causa, si C4 accedía ya sabía a lo que se atenía.

Ya sabiendo cómo estaba el asunto, C4 se animó a ir a enfrentar al novio directamente a su lugar de trabajo. No me preocupaba que armara un “pancho”, ya que era inteligente y cautelosa; lo que me preocupaba era su reacción una vez que hubiera terminado todo. El día que fue a verlo yo estuve al pendiente y le dije que me contactara en cuanto saliera del lugar, sin importar la hora que fuera.

Eran alrededor de las 11 pm cuando me contactó y me dijo, llorando, que estaba muy mal, que no sabía qué hacer y que necesitaba desahogarse.. Le dije que no fuera a hacer nada alocado, y que si era necesario, yo iba por ella y la llevaba a su casa. Me dijo que ya había regresado a la ciudad donde vivía, pero estaba en otro lugar completamente opuesto a la dirección de su casa y no quería regresar a su casa en esa condición. Le reiteré que iba por ella, pero que ya no se moviera de dónde estaba y tratara de tranquilizarse. Su respuesta fue: “Ven”.

El trayecto desde mi casa hasta el punto donde ella estaba tomaba poco más de una hora, así que llegaría cerca de las 12:30, y aunque Japón es un país extremadamente seguro, me preocupaba que le ganaran los pensamientos raros, aunque sabía que ella era mucho más racional que eso. Como sea, la hora y el lugar ayudaron a que no hubiera casi nada de tráfico y pudiera llegar un poco antes de lo previsto.

La encontré sentada en el piso al lado de una máquina vendedora de bebidas. Estaba en mucho mejor estado que lo que había imaginado, aunque visiblemente triste. Estacioné el carro, ella subió y comenzó a relatarme punto por punto lo que había sucedido ese día y el triste desenlace. Lloraba, pero eran lágrimas de tristeza combinadas con ira, ya que se reprochaba a sí misma no haberse dado cuenta de la situación y no podía creer que hubiera desembocado en lo que había ocurrido. Durante todo ese tiempo yo estuve escuchándola, tratando de darle ánimos, pero dejando que se desahogara; supuse que me había preocupado de más dado lo racional de la forma de pensar de ella, pero sabía lo que era un rompimiento y lo importante que es que alguien te escuche (ayuda muchísimo los primeros días).

La plática continuó fácilmente 2 horas, si no es que más. A mí no me molestaba estar ahí tan tarde, pero creía que era buen momento para llevarla a su casa una vez que su llanto terminó y se hubo calmado. Cuando le sugerí que era hora de regresar, lo que me dijo fue: “¿Qué? ¿Me vas a dejar que regrese a casa hoy?”. Soy totalmente sincero contando esto: esa respuesta me agarró totalmente desprevenido. Le contesté: “Pues por la hora, ¿qué sugieres?”. C4 me miró a los ojos y me dijo tal cual: “quiero contacto físico”.

Juro por el osito Bimbo que nunca me pasó por la mente que podría haber algo con ella esa noche. Estaba ahí porque ella me lo había pedido, me confiaba asuntos totalmente personales y en general sabía que me consideraba su mejor amigo masculino. Por esa razón la pregunta/proposición me tomó con la guardia baja, peeeero ya me había pasado alguna vez algo similar (ver la parte de I) y había rechazado la oferta; no me quería ver aprovechado tampoco, así que tenía que estar seguro de que ella estaba segura de lo que estaba pidiendo.

Mi respuesta fue:  “¿Estás totalmente segura de lo que estás diciendo y lo que estás pidiendo?”, a lo que ella, con una cara totalmente seria, me dijo: “Sí. No estoy borracha, ni drogada. Estoy triste y enojada al mismo tiempo, pero en mis cinco sentidos. Sé lo que quiero. A menos de que no quieras…”. No regresé a casa esa noche.

Contrario a lo que yo me temía, la relación con C4 no cambió después de eso. Seguíamos hablando de vez en cuando, discutiendo temas diversos, nos veíamos para comer o simplemente platicar, pero hasta ahí. Lo único que ella mencionó al respecto fue, tiempo después, que esa noche yo la había salvado, porque realmente se sentía muy mal y estaba totalmente perdida por no haber sabido manejar la situación con el exnovio, y que de no haber sido por mí quién sabe qué hubiera hecho esa noche; comentó además que era probable que hubiera pasado la noche con alguien más, totalmente desconocido, pero me daba las gracias por haber estado ahí.

Pasó un tiempo antes de que C4 me contara que, gracias a la evidencia que tenía, encaró al exnovio y le pidió indemización por haberla engañado de esa forma. Nunca supe cuánto recibió ni los pormenores del acuerdo, pero ella había quedado satisfecha con él.

C4 continuó siendo mi amiga por muchos años. Lo último que supe de ella es que se casó, ya no vive en Fukuoka, y que al parecer por fin encontró la felicidad que tanto buscaba, con alguien que la quiere, pero sobre todo, que aguanta su forma de discutir y decidir las cosas. No obstante, hay algo que debo mencionar aquí: una vez ella me pidió formalmente que fuéramos novios, mucho tiempo después de lo ocurrido. Tuve que declinar la oferta porque cuando la recibí, yo tenía ya un compromiso.