La escalera – parte 3: Compras compulsivas

衝動買い (shoudougai) es la palabra japonesa para “compras compulsivas”. Nunca había sido alguien que recurriera a ellas, pero una de las formas en las que me puse a lidiar con la ansiedad fueron ellas, al menos temporalmente.

Tampoco es como que haya comprado cuanto se me puso enfrente, pero las compras que hice en ese tiempo fueron realmente innecesarias, aunque también fui selectivo (en la mayoría de los casos) y compré cosas que me servirían o que sabía que iba a usar.

Fire HD 10 Plus

Hasta que no adquirí una Fire HD 10 del modelo anterior me percaté de que era mucho más conveniente tener una tablet para ciertas ocasiones en las que el teléfono se quedaba corto. Esa tablet me sirvió mucho. Cuando vi que había salido un nuevo modelo y leí varias reseñas al respecto, no le pensé mucho y en el Amazon Prime Day me hice de una 10 plus, que ha sido mi fiel compañera en las noches de insomnio para leer manga o ver algún video en lo que me quedo dormido. Sí fue compra compulsiva, pero sinceramente no me arrepiento.

Google Nest Mini, 2da. generación

Siendo sincero, no he sido muy fan de usar ningún asistente de voz. El de Google en el teléfono muy rara vez lo utilizaba para recordatorios y algunas búsquedas, pero hasta ahí. Decidí probar a Alexa con un Echo Show 1era generación (que sí fue compra planeada) y me sorprendió cómo la familia se adaptó al asistente de Amazon en muy pocos días, al grado de que ahora es muy usado por mi esposa y mi hijo el grande.

Estaba contento con Alexa y consideraba un Echo Dot para el cuarto de trabajo, pero hubo algo que no me gustó para nada: la limitación en cuanto a varios lenguajes. A Alexa se le puede configurar para que hable japonés, inglés, español, entre otros, y también un limitado número de pares de idiomas, como japonés e inglés o inglés y español. Cuando no pude ponerla en japonés y español, cayó de mi gracia, y sabiendo por experiencia que con Google no tenía ese problema, cuando vi una promoción del Google Nest Mini 2da. generación casi casi lo compré al instante.

Ahora, siendo realistas: sí lo uso diario con algunas rutinas, especialmente en la mañana para escuchar las noticias y el clima, pero no es que necesitara uno urgentemente. De éste tampoco me arrepiento, pero sí es un gadget que quizá pude haber esperado más para comprar.

Bravo Sling Max

De ésta sí no tengo excusa.

Mientras anda por YouTube me salió el video promocional del Kickstarter de esta bolsa/valija/llámele usted como quiera y sin pensarlo dos veces la compré. NO, DEFINITIVAMENTE NO me sobra el dinero; creo que esa noche andaba en un estado emocional no muy bueno y en un arranque de “¿por qué demonios no?” finalicé la compra.

Veamos:

  • No me hace falta una bolsa así, aunque ésta se ve bastante funcional
  • Debido al coronavirus, casi no salgo más que a lo necesario
  • Ni siquiera tengo una laptop que me quisiera llevar a donde fuera a salir

Ni hablar. De ésta sí me arrepiento, pero algún uso le he de dar :/

Disney+ de Estados Unidos

Si de por sí no tengo tiempo de ver lo que tengo en mi lista de Netflix, casi ni uso Amazon Prime Video, ¿por qué tendría que pagar por otro servicio de streaming? Creo que a lo que más le saco provecho es a Spotify por tanta música (o ruido blanco últimamente) que escucho mientras trabajo. Pero bueno…

Disney+ también está oficialmente en Japón, pero dije: “A ver: si este servicio se lo voy a poner a mi hijo, quiero que tenga la opción de español como idioma”. Y con eso de que tiene a Pixar y al MCU, pues mejor me fui directamente por el de Estados Unidos.

El proceso para obtenerlo fue largo, pero al final valió la pena, mucho más de lo imaginado. Ciertamente no lo veo diario, pero he encontrado algunas cosas a las que les estoy siguiendo la pista, y aunque sea de a 10-15 minutos por vez, sí lo estoy disfrutando. Ahora estoy viendo “What if…” de Marvel.

Compra compulsiva, sí lo fue, pero me alegro de haberlo hecho

TKO Tournament Keyboard

Tengo sentimientos encontrados con este teclado, pero no es porque no me haya gustado, sino porque en realidad desde hace mucho quería comprar un Edge, de la misma marca:

Sí tenía muchas ganas de un Edge, sobre todo porque ya he trabajado con teclados ergonómicos y me gustó mucho la experiencia. Entonces, ¿de dónde salió el TKO?

Benditos anuncios en YouTube… ¿Necesito decir más?

El caso es que vi el TKO y recordé cómo me gustaba usar el HHKB2:

La tecla Control está donde debe de estar

El diseño fue lo que me convenció, y en la tienda (en línea) de donde provenía el anuncio lo tenian en oferta. Tampoco lo pensé mucho y lo compré… Y hasta después recordé que no tenía mucho de haber comprado un teclado mecánico precisamente para usarlo mientras trabajaba. La compra estaba hecha, y la verdad no quería cancelarla.

Escogí los switch café… y déjenme decirles que gracias a eso no me arrepiento de la compra y que es de los mejores teclados que he usado. El TKO se convirtió inmediatamente en mi teclado “de batalla”, y el anterior pasó a ser usado en la desktop de la casa, es decir: sí se usa, pero en menor medida.

Ya le paré… espero

Con la mejora en mi condición creo… CREO… que volví a mis cinco sentidos al momento de hacer compras, y la prueba está en que me han dado ganas de comprarme audífonos bluetooth, un gaming mouse (tengo uno ya), una gaming laptop (que implicaría endeudarme porque ni de chiste la alcanzo a pagar de contado) y un largo etc., pero ahora cuestiono el uso real que cada artefacto tendrá y termino por desechar la idea, o por “esperarme”. Además, estoy a la caza de un PS5, y si en una de ésas me gano una de las rifas y lo puedo comprar, prefiero poder hacer ese gasto porque sé que invertiré en algo para divertirme y darme gusto, que en algo que tengo que tratar de justificar por qué lo quiero comprar.

Sigo en el camino hacia arriba, pero no crean que todo ha sido fácil y que no me he caído de nuevo, pero estoy encontrando la fuerza perdida para levantarme cuantas veces sea necesario, porque voy a salir de ésta sí o sí.

El pozo – parte 3 — La escalera – parte1

Quiero creer que lo más pesado está quedando atrás, y que de aquí en delante las cosas van a mejorar.

He tenido días extremadamente pesados y difíciles, y todavía continuán, pero comencé a notar algo diferente de unos días para acá: estoy mucho más atento las acciones de los demás y a las palabras y expresiones que usan al comunicarse conmigo, especialmente de las personas con las que convivo a diario. Eso me ha ayudado a identificar ciertos patrones de conducta, expresiones e incluso palabras que inconscientemente me ponen en alerta. Esto ha sido muy bueno, porque comienzo a entender más sobre mi comportamiento y la forma en la que me veo reflejado con los demás.

Obviamente no voy a decir que las medicinas no me han ayudado, pues estaría mintiendo. Comenzarme a sentir como yo otra vez se sintió bastante raro. Es difícil describirlo detalladamente, pero después de despertar cada día sintiendo literalmente que todo sería catastrófico y con una pesadez del tamaño de Júpiter durante muchos meses, levantarse y simplemente pensar que sería un día pesado, pero sintiendo que podía, y sin la sensación de ansiedad que me comía todas las energías y me hacía estar exhausto a tan solo unas pocas horas de haber amanecido, todo fue como un momento de paz, de calma y quietud, como si no los hubiera sentido antes. Ahí fue cuando sentí el primer peldaño de la escalera perdida que andaba buscando para poder comenzar mi retorno a la superficie y dejar de una buena vez el pozo en el que estoy.

Estoy plenamente consciente de que todavía falta mucho, pero si hay algo que pueda decir con 100% de confianza es que ya voy para arriba. Esa luz que se veía en la lejanía comienza a verse más cerca; ahora ando buscando el siguiente peldaño para darme otro impulso hacia arriba.

Además, toda esta experiencia me ha ayudado a conocerme mejor, pero sobre todo, a aprender a identificar esas señales que uno manda de forma inconsciente cuando necesita ayuda pero todavía no lo dice explícitamente. Es decir: a ser mucho más empático y poder identificar y ayudar a quienes se lleguen a sentir como yo me sentí. Y tuve suerte porque mi caso no fue tan grave, pero podría haberlo sido de no ser porque me di cuenta de que algo andaba mal y me animé a expresarlo y pedir ayuda. Si alguien que lea esto piensa que “estoy loco” por haber aceptado ayuda, les tengo malas noticias: ya lo estaba desde hace mucho tiempo 😀 😀 :D. En todos lados hay un estigma sobre la salud mental, pero es algo que ni es un chiste ni tampoco debe ser tema de discriminación. Se siente horrible, y uno no escoge sentirse así, ni tampoco se trata de uno siempre esté triste ni es cuestión nada más de “echarle más ganas”. Estoy casi seguro de que hay más de una persona entre mis conocidos que necesita ayuda, pero no se ha dado cuenta (y no puedes ayudar a nadie que no quiera ser ayudado), y con “ayuda” no me refiero necesariamente a ir con un psiquiatra y recibir medicamento; ni siquiera tampoco a ir con un psicólogo (aunque no estaría de más). El simple hecho de sacar el estrés, de tener a alguien con quien platicar, con quien compartir algo, quien te escuche y te entienda, es un apoyo inimaginable, y muchos de nosotros podemos aportarlo sin mucho esfuerzo.

¿Hay alguien entre sus conocidos al que sientan que pueden extenderle la mano y ayudarle en este aspecto? De ser así, lo mejor que pueden hacer es expresar que están ahí para esa persona, para cuando se necesite, y de verdad estarlo para cuando llegue el momento. Les aseguro que, aunque ustedes no lo crean, escuchar o verse con alguien e intercambiar una conversación, que no necesariamente tiene que ser de temas tristes u oscuros, proporciona una enorme ayuda, que quizá la persona adecuada no pueda dimensionar propiamente porque todavía no se da cuenta, pero el sentimiento de agradecimiento y la paz interior que uno siente después de eso es prueba fehaciente de que ha servido.

Vamos para arriba pues. Pian pianito, y completamente consciente de que me puedo caer de nuevo, pero ahora ya sé dónde está el primer peldaño, así que miedo no tengo.