A) Aclaraciones y detalles del tema

Durante todos los años que este blog ha existido, solamente durante un tiempo mencioné algo respecto a mi vida amorosa por acá, pero después de un tiempo dejé de hacerlo simplemente porque es algo muy personal y no necesariamente tenía que estar actualizando todo lo que me sucedía en ese aspecto.

Lo más curioso de todo esto ha sido que he recibido quejas y reclamos de gente que conozco en México, por no hacer pública en Facebook mi vida privada. Para la gente que me conoce o que me sigue o ha visto mis mensajes en Twitter, no es sorpresa que no casi no toque Facebook, y que no acepte a muchas de las invitaciones de amistad que me hacen por ese medio. Llámenme viejo, “old-fashion” o similares, pero aunque las redes sociales llegaron para quedarse y ahora juegan un papel muy importante en la comunicación, siento que no necesariamente todo se debe compartir con todo el mundo.

Dicho lo anterior, vienen las preguntas:

  • ¿Por qué estás mencionando ahora todo esto?
  • ¿Por qué ahora te dio por escribir al respecto?

Las respuestas son sencillas: prácticamente las preguntas que he dejado sin responder en el blog tienen que ver con interacción con chicas. Algunas serias, algunas más en broma, pero es notoria la inquietud que se tiene respecto a este tema, pero aclaro: más que respecto a mi experiencia personal, las preguntas van mucho más enfocadas a la relación de “latinos” con “japoneses”, porque no nada más han sido hombres quienes me han expresado gusto o interés por personas japonesas; sin embargo, ciertamente han sido mucho más hombres quienes me han preguntado por relaciones con japonesas, y en parte traté de responder cuando escribí la guía definitiva para ligar japonesas, sobre todo para tratar de desmitificar la idea de que las japonesas son “diosas” o que “deben ser tratadas como objetos”. Y respecto a la segunda pregunta, no es que haya sido una idea que me salió así de repente, sino que he estado considerándola desde hace mucho tiempo, solamente que no había aterrizado bien las ideas, ya que solamente puedo exponer el tema de relaciones amorosas en Japón basado en mi experiencia personal y en la de gente que a lo largo de los años he conocido. Especificamente, esas ideas son:

  • ¿Qué quiero dejar en el blog? Me da mucho gusto que haya gente que me lee y a la que le sirve la información que dejo aquí, pero una de las finalidades del blog es también escribir para mí, para dejar plasmadas algunas de las ideas o experiencias que he vivido y que no solamente queden en vagos recuerdos o en fotografías que, aunque reflejan cómo eran las cosas en el pasado, el contexto se va olvidando o se pierde con el tiempo. Simplemente al leer los artículos de este blog escritos hace 10 años me hacen recordar mejor qué estaba pasando y qué estaba pensando en ese momento.
  • ¿Qué tanto debo decir? Indudablemente hay cosas que deben dejarse muy vagas a propósito, no necesariamente porque “me queme”, sino que hay gente de por medio y lo último que quiero es causarle problemas o malos momentos a alguien involucrado, independientemente de si son japoneses o no, o de si alguna vez van a leer el blog o entender lo que en él está escrito. Ésa es la razón por la que siempre he usado letras mayúsculas para referirme a terceras personas que prefiero no mencionar directamente para evitar malos entendidos.
  • ¿Qué título debe tener esta serie de escritos? Parece mentira, pero soy malo, malísimo con esto, y se puede notar con la “originalidad” del título de “Los años maravillosos”. Intenté pensar en algo interesante, diferente y divertido, pero ya ven que fallé olímpicamente en este punto.

Había planeado comenzar esta serie una vez que “Los años maravillosos” terminaran. Sin embargo, siempre salía una razón para posponerla; a veces era por trabajo y falta de tiempo, y a veces porque no sabía cómo iniciarla ni cómo darle estructura. Y para ser sincero, este último punto todavía está en debate, pero al menos ya tengo una idea más exacta de la forma que todo esto va a tener.

Lamentablemente, por la delicadeza del tema , por respeto a terceras personas involucradas, y porque hay mucha gente obsesionada con tener relación con japoneses y hacen preguntas totalmente fuera de tema, en esta serie sí voy a tener que ser mucho más estricto en los comentarios que se aceptarán. Llámenle censura, Televisa, esclavo del gobierno de México, etc., etc., pero creo que sí debe haber un control. Por tanto, mensajes con las siguientes características serán borrados o no serán aceptados:

  • Ofensivos. Se vale el tono de burla o chascarrillo, pero si cruza la línea de lo gracioso a lo que ofende, pela.
  • Que pregunte detalles innecesarios del tema. Es muy probable que se me pase escribir algo y es normal que surjan dudas, pero preguntar por algo muy específico que se salga de la línea de lo que se habla, pela.

Un punto también que debo mencionar es que los relatos de esta serie no necesariamente corresponderán al tiempo en el que ocurrieron. A veces algunos se mezclarán, y a veces será obvio que unos sucedieron antes o después de otros, pero salvo esos casos, no debe considerarse que lo que cuento en la parte 3 pasó después de lo de la 2.

El párrafo anterior me hizo recordar que debo comentar lo siguiente: la idea es que esta serie no sea tan larga como “Los años maravillosos”, ni tampoco que tarde tanto en terminar. Puede haber cambios conforme la vaya escribiendo, pero por lo pronto el plan original es ése.

Lo más importante de todo: recuerden que todo lo aquí relatado es experiencia personal (propia o desde mi punto de vista al ver casos en gente conocida). No es la verdad universal, y por ende no aplica para todos los casos.

Pónganse cómodos, porque esto está por comenzar.