¿Cuál es el verdadero color de la vida?


Al morir, dejamos este mundo para ir en camino a otro y no hay forma de volver… a menos que tengas un poco de suerte.

Alguien muere, pero por fortuna “gana” una lotería de almas y le es permitido regresar a la tierra, al mundo real, pero en el cuerpo de otra persona. Según el “ángel” que aparece como guía, el dueño del alma cometió un grave error, y eso causó su muerte. La oportunidad que se le da de regresar al mundo de los vivos es una especie de entrenamiento en el que debe darse cuenta cuál fue su error, aunque esté en el cuerpo de alguien más.

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Hace ya tiempo que tenía la idea de separar las cosas técnicas de este blog y ponerlas en otro lugar donde solo se tratara respecto a ellas; un lugar más técnico, en pocas palabras. Así, los lectores que no están dentro del medio no tendrían que saltarse esas entradas, y los que estén interesados puedan discutir más abiertamente.

He decidido probar con un blog adicional, dedicado solo a cosas técnicas, y de ahí nació el nombre: El rincón técnico (de un mexicano en Japón).

La categoría de temas técnicos de este blog quedará intacta, y aquí seguirán las entradas que hasta el momento se han publicado en ella, pero todas las entradas técnicas de ahora en adelante se harán por allá.

Está de más decirlo, pero éste es y seguirá siendo el blog principal, por lo que el blog técnico tendrá menos actividad que aquí.

Los invito a pasar también por allá (y a suscribirse al RSS Feed, jeje), especialmente a aquellos que están dentro del medio de la computación, programación, inteligencia artificial, etc., y también a los que no lo están pero tienen interés en esos temas.




Aquí vive una diosa



Al leer el título de esta entrada, probablemente más de alguno haya pensado que esto se trata de algo cómico. Yo también lo pensé cuando lo vi por primera vez… y después me di cuenta de que no era así.

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Arrietty, la protagonista

Después del éxito de 崖の上のポニョ(Ponyo), y conociendo la calidad de películas que nos ofrece el estudio Ghbili, la expectativa por ver la nueva producción era grande… y en eso se quedó: en expectativa.

Basada en la serie de libros The Borrowers, de Mary Norton, The Borrower Arrietty (借り暮らしのアリエッティ – Karigurashi no Arrietty) es la siguiente apuesta del estudio; el hype creado fue mucho, y muy bueno, se esperaba una película interesante, pero, desde mi punto de vista, Ghibli falló. ¿El guión? ¿la dirección? ¿qué estuvo mal?

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Ya tenía rato queriendo actualizar el blog, pero en las últimas semanas la carga de trabajo se ha duplicado y a veces termino prácticamente muerto. Simplemente hoy domingo, todavía no dan las 8 am, no he dormido bien, pero por más que intento no puedo conciliar el sueño.

Sí he tenido descanso; no es que me estén esclavizando (más) en el trabajo, pero con eso de que prácticamente tengo que trabajar por 2, cuando se junta el código nomás no veo para cuando terminar. Saliendo del trabajo hay días en que quiero sentarme a no hacer nada, o a distraerme en algo, pero tengo que estudiar muchos temas para poder seguir adelante con mis proyectos. Por supuesto, esto es 100% idea mía, y aunque esté cansado, trato de al menos dedicarle una hora a ese estudio. Digamos que es el sacrificio que uno tiene que hacer para progresar. E insisto: definitivamente no me tratan nada mal en mi actual trabajo.

La situación se complica si añadimos a la familia. A veces sinceramente no sé qué pensar, pero aunque están lejos, no dejan de ser importantes, y, por ende, me preocupan.

Compré boleto para ver “How to train your dragon”, que se acaba de estrenar ayer por este lado del mundo… y resulta que no la exhibirán subtitulada, solo doblada al japonés. Creo que mejor me debí esperar a comprar el Blu-ray en amazon… La tendré que ver en japonés para no perder el dinero, a menos de que alguien me quiera comprar el boleto, jeje.

Sigo vivo, solo que con un poco más trabajo de lo normal.

El sake es toda una cultura en Japón

Japón tiene muchas incógnitas para el resto del mundo: su sociedad, sus costumbres, la casa imperial, etc. Una de ellas es sin duda el alcohol, que aunque no es exclusivo de este país, la cultura que lo rodea es totalmente diferente a lo que se está acostumbrado en la mayoría de países del mundo.

El sake (酒), palabra con la que se nombra a toda bebida alcohólica (y que técnicamente hablando es una bebida embriagante creada a base de arroz) es más que parte de la vida cotidiana del japonés: es un modo de vida, una costumbre que la misma sociedad te impone y con la que te bombardea, y por desgracia, es una de las bases con las que se mueve esa misma sociedad.

Legalmente no se puede beber alcohol en Japón hasta alcanzar la mayoría de edad (20 años), y aunque secretamente hay menores que toman, la ley es muy estricta al respecto; cuando un artista o alguien famoso menor de edad es descubierto infraganti tomando alcohol o fumando, es un hecho que será un escándalo y que puede hasta perder su carrera por ese motivo. Suena exagerado, pero así es como el gobierno “trata de poner el ejemplo”… Lo malo es que todo lo demás (publicidad, influencias de los medios y la misma sociedad) no dejan de bombardearte con mensajes referentes al alcohol, a beber moderadamente y a que solo debes beber cuando ya seas mayor de edad. Es decir: Japón te mentaliza para que justo cuando cumplas 20 años estés “listo” para probar la gran variedad de bebidas embriagantes que el país te ofrece… pero te dice que no seas niño malo y que si tienes menos de 20, ni de broma te acerques al sake. ¿Suena contradictorio?

Aquí unos ejemplos de publicidad de bebidas alcoholicas:

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Personalmente, esto es algo que sí me llega a molestar:

¿Sabías que los japoneses siempre expresan repetidamente cuando tienen frío, calor, sed, hambre, comezón, etc.?

Puede parecerles de lo más normal, pero cuando tienes a una persona diciendo “atsui!” (tengo calor, ¡qué calor!) todo el tiempo, es irritante, o por lo menos a mí me lo parece:

  • Estás en la parada de autobuses, es pleno verano, 33 grados centígrados con 100% de humedad. Todo mundo tiene calor. Una de las personas está diciendo “atsui” cada 10 segundos mientras se limpia el sudor con una toalla/pañuelo.
  • A una persona le pica un mosquito, y cada que se rasca dice “kayui!” (¡tengo comezón!).
  • Invierno, 10 grados bajo cero,  en la misma parada de autobús. Alguien se la pasa diciendo “samui” (¡qué frío!).

Una vez es normal, cualquiera lo dice; dos, entendible; ¿todo el tiempo? No, por favor.

¿O será que me he vuelto muy quisquilloso? :P

Aprender japonés, como cualquier idioma, conlleva una serie de barreras que romper. En el caso de lenguas asiáticas, se incluyen también las barreras de la escritura (y por ende, lectura), puesto que usan diferentes “letras”, o en algunos casos, ideogramas. Pero digamos que esos problemas ya han quedado atrás. Viene otro que a muchos les da dolores de cabeza: hablar de manera formal y respetuosa.

Ciertamente, Japón no es el único lenguaje en el mundo donde cambia la forma de hablar al momento de dirigirse a alguien a quien se le guarda respeto, y posiblemente tampoco sea el que mantiene una cultura muy definida al respecto, pero aquí nos ocuparemos solo del caso del país del sol naciente.

El keigo, como se denomina el lenguaje formal, es un dolor de cabeza para la mayoría de los estudiantes (hispanohablantes) de japonés; y no es solamente debido a la forma en la que cambian los verbos, sino al momento de decidir cuándo y con quién hay que dirigirse de esa forma.

En México, para hablar mostrando respeto usamos “usted”, y conjugamos el verbo en tercera persona del singular. Así, una frase sencilla como “¿quieres comer?” se convierte en “¿quiere comer?”. También es común cambiar el verbo y el tiempo verbal por otro con el fin de suavizar la frase, algo así como “¿le gustaría comer?”. Bueno, es nuestra lengua materna, no hace falta mencionar más, salvo que en países centro y sudaméricanos el uso de “usted” o de “vos” puede ser diferente.

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Él es Kotomitsuki, un ex-luchador de sumo que estaba a un rango de convetirse en Yokozuna (el rango más elevado). El pasado 4 de julio fue expulsado del gremio debido a que se descubrió que había hecho apuestas en el béisbol japonés, actividad ilegal en el país del sol naciente.
Por ahí de mayo comenzaron las sospechas; él negó todo, pero la asociación de sumo abrió una investigación, con la cual se supo que, efectivamente, el luchador había estado apostando, y con ello, también generando los problemas típicos al momento de apostar: pago de cuotas a Yakuza, cuotas para mantener callada a la gente (que nadie dijera nada porque sabía que estaría en problemas si alguien lo descubría), etc. Y como este tipo de situaciones no son bien vistas en Japón, la asociación no tuvo más remedio que echarlo. Kotomitsuki acepta su castigo, diciendo que era “inevitable”.

Para no hacerles larga la historia: otra tanda de trabajo pesada… Un malentendido me hizo perder un día completo. En fin.

Realmente hoy salí de la oficina con la idea de escribir una par de entradas que tengo pendientes desde hace rato, pero tuve algunos contratiempos extralaborales, y aunados con el quehacer que tenía pendiente aquí en la casa (limpiar lo básico y lavar trastes), al momento de sentarme en la computadora me dolía la cabeza, así que decidí que escribiría algo en el blog, pero no sería lo que traía en mente.

Desde hace poco más de un año mi teléfono celular es éste:

Aunque no es la quinta maravilla en cuanto a telefonía celular se refiere, sí tiene buenos specs, además de los clásicos servicios que traen, por lo general , todos los teléfonos en Japón: TV, dinero electrónico, internet ilimitado y cámara (fotográfica y de video). Es precisamente esa cámara con la que he tomado muchas fotografías que se han quedado en la MicroSD Card, y que de vez en cuando subo a Twitpic (mi twitter es @medinamanuel). He aquí algunas de ellas, con una pequeña descripción:

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