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Todos los escritos que tienen que ver con Japón: costumbres, gente, eventos, etc.

Un año nuevo igual y diferente

Entre mil cosas que salieron a finales del año pasado y principios de éste, aquí estoy casi un mes después.

Es bien sabido que el fin de año trae consigo un montón de costumbres en Japón: la primera visita al templo, la primera salida del sol del año, o-sechi (comida que se prepara específicamente para año nuevo), reuniones para olvidar el año que terminar (忘年会 bounenkai) o para recibir al que llegó (新年会 shinnenkai), etc., etc. En este sentido, el año que terminó fue esencialmente lo mismo para mí.

No es necesariamente malo que las cosas se repitan cada año; es un ciclo que definimos para medir muchas de las actividades que realizamos. No obstante, hay ciertas cosas que, por ser tan repetitivas, a veces me causan… hmm… ¿ira? No… creo que “hartazgo” es la palabra. Explico:

Dentro de las actividades que se realizan cuando el año va a terminar está la de regresar a tu lugar de origen para pasar el año nuevo en compañía de tu familia (generalmente padres y hermanos). Es, junto con el obon (a mediados de agosto), de las únicas fechas en las que las japoneses diligentemente se toman tiempo para ver a su familia. Todo bien hasta aquí. Lo que a mí me llega a deseperar es que las mismas personas me pregunten lo mismo cada que un año va a terminar:

¿Vas a regresar a México?

Noten el énfasis en “las mismas personas”. Hablo en concreto de la gente de las empresas en las que he laborado por acá. Para nada me molesta que un japonés me haga esa pregunta, ya que para ellos es una actividad natural y suponen que tener 6 días de vacaciones es tiempo suficiente para ir a México, convivir con la familia, descansar y regresar con nuevos bríos al trabajo. No lo digo de forma sarcástica, porque en verdad lo creen. Sin embargo, cuando las mismas personas te hacen exactamente la misma pregunta por varios años después de haberles explicado que el tiempo no es suficiente y que no vale la pena el gasto salvo que sea una emergencia, te hace pensar si realmente lo dicen por curiosidad o lo hacen como si estuvieran programados para preguntarlo cuando la época llega:

if (date == "Ya casi es fin de año") {
   askQuestionAboutGoingBackHome()
   receiveSameAnswerAsLastTime()
   say("Ahhhh")
}

Obviamente no les respondo de la forma grosera ni mucho menos; siempre doy la misma respuesta y siempre recibo los mismos comentarios.

La cuestión aquí es que pareciera que no hay más temas de conversación durante todo el año, y cuando pasa algo en la oficina que está fuera de la monotonía de cada día, es como ver a niños que acaban de abrir un juguete nuevo. Por ejemplo: cuando llegan a la empresa los doctores a ponernos la vacuna contra la influenza, el único tema de conversación es si duele o no, cuánto duele, si ya fuiste a que te inyectaran, que a qué horas vas a ir, etc., etc., y se siente una alegría y vida que, si fuera cada día, haría que el lugar se sintiera con más energía y no todos tendrían que estar haciendo cara de “odio estar aquí” mientras suena el ruido de los dedos al contacto de los teclados de las computadoras.

Además de esto, me sigue pareciendo increíble, aun después de tantos años por acá, que piensen que 6 días es suficiente para hacer un viaje tan largo por placer. Si fuera de negocios lo entendería; incluso si México estuviera tan cerca de Taiwan, Corea del Sur o algunos lugares de China, lo entendería, pero ¿cruzar el océano pacífico?

Otra de las preguntas, o mejor dicho, de las reacciones que tengo que ver o escuchar repetidamente es la de “Pero eres mexicano, y los mexicanos toman mucho. ¿Por qué no tomas? ¿Estás enfermo?”. Hace 6 años y medio escribí un poco al respecto; hablaba brevemente de lo que el alcohol significa para esta cultura, y aun así, aunado con el hecho de que, comparado con 2010, ahora bebo un poco más (digamos unas 2 veces por año cuando mucho, y no me pongo hasta las chanclas), me causa sorpresa ver que la reacción de muchos japoneses es la misma. Eres adulto = seguro tomas alcohol. Mi suegra cae también en esto, pues le parece increíble que yo no tome, sobre todo en situaciones en donde casi cualquier hombre japonés lo haría, y aunque sabe que no lo hago, siempre me pregunta si realmente no voy a tomar.

Recalco: no me molesta responder a este tipo de preguntas cuando alguien las hace por primera vez. Mi punto es cuando las mismas personas formulan las mismas preguntas en situaciones similares.

Hasta aquí, todo fue igual.

Lo diferente este fin de año fue estar con mi hijo… pero enfermo. No es NADA gracioso que tu hijo se enferme con rotavirus justo el 30 de diciembre por la noche y tengas que estar en el hospital a la 1 am del 31. Sí, sé que los niños son esponjitas, y que esto es solo el inicio, pero por principio de cuentas sí me asusté mucho porque no quería comer y lo veía vomitar y con diarrea. Olvídense de celebrar año nuevo de forma tranquila y añádanle puntos de preocupación de padre primerizo. No es una bonita combinación.

Tardó una semana en ponerse bien, y eso significa que tardé más de una semana en quitarme el miedo que tenía de que el niño no comía y le fuera a pasar algo más grave. Verlo sano es quizá lo más agradable que he experimentado en lo que va del año… pero no todo tenía que ser bueno. Ahora tenemos el problema de que solamente quiere comer lo que le gusta, puesto que cuando estuvo enfermo solamente comía (y muy poco) lo que más le gustaba. Antes de enfermarse no teníamos gran problema en que comiera verduras, y hasta Emi se jactaba de que el niño comía verduras sin respingar. ¿Ahora? Tenemos que batallar cada comida para lograr que las coma, aunque sea un poco. La hora de la comida significa reunir juguetes y libros en la mesa; mi papel es el de distraerlo mientras Emi le da de comer, y si está distraído ni se fija qué es lo que está comiendo, pero si le pone atención a la comida y ve cualquier indicio de algo que no le guste (que sí le gusta, pero refunfuña), te dice claramente “¡NO!” :/

El final de 2016 y el principio de 2017 ciertamente fueron algo contrastante. Es divertido experimentar algo nuevo, aunque sean sustos que uno debe de pasar como padre de familia. Con todo, sería mejor que los sucesos que fueron iguales cambiaran aunque fuera un poco.

Para concluir, he tenido un montón de trabajo en las últimas semanas, y junto con andar cuidando a mi hijo, no me han dado mucho tiempo para escribir por acá. Sin embargo, ya saben que estoy al pendiente de todos los correos y comentarios que me mandan, y que todos los leo, pero tardo a veces mucho en responder. Como siempre, les pido comprensión y paciencia. Hay mucho que quiero escribir aquí, pero ya saben que a veces me toma tiempo en acomodar un escrito para que quede decente.

Por aquí sigo.

El 2016 en un kanji

Kanji de los años anteriores:

Fiel a la tradición anual, es momento de expresar y resumir lo más significativo para mí en este año que termina.

El 2016 fue una aventura total, en muchos aspectos, pero los más destacados son el familiar y el laboral. Tuve la oportunidad de visitar mi tierra después de más de 4 años de no hacerlo, convivir con mi familia, y entender de nuevo lo que significa un choque cultural (no de mi parte, sino de mi esposa). Pero lo más importante fue el descubrimiento de “nuevas” habilidades, y lo pongo entre comillas porque no son realmente nuevas, sino que por primera vez las aplico yo y no me las aplicaron a mí; me refiero a las habilidades de padre. Por tanto, después de pensar mucho entre dos posibilidades que tenía para el kanji de este año, decidí que ésta era la mejor (y más positiva) opción:

El kanji se lee がく (gaku), y como verbo se lee まなぶ (manabu), y significa “estudiar”. Las razones principales las describo a continuación:

  • Como lo mencioné arriba, he tenido que aprender mucho como padre, especialmente estando en una cultura diferente a la mía. Además de lo que vi y experimenté con mi familia en México cuando estaba chico, el hecho de enfrentarme a una serie de tradiciones nuevas de este lado del mundo ha sido toda una experiencia, tanto enriquecedora como retadora. Huelga decir que en más de una ocasión he tenido discusiones con Emi por esas diferencias, pero a fin de cuentas lo dos queremos lo mejor para el niño.
  • Finalmente estoy en un proyecto interesante en el trabajo. Lo bueno es que estoy aprendiendo muchísimo algo que tiene un gran valor curricular. Lo malo es que, como siempre, la “impecable” administración japonesa impide que las cosas salgan como deberían (o como uno está consciente de que pueden salir).
  • Tiene un poco que ver con el primer punto: reencontrarme con choque cultural y con diferencias culturales, aun después de haber vivido aquí casi 14 años. Vaya que ignoraba mucho de la cultura japonesa en lo que respecta  a criar a un niño, y va más allá de las visitas a los templos. Muchas tradiciones y rituales que en su momento contaré.
  • Aunque en menor medida, volver a tomar un Street Fighter “en serio”. Sí, sé que SFV ha tenido muchos problemas desde que salió, y que incluso muchos jugadores profesionales han expresado su disgusto por el juego, pero después de prácticamente haber dejado pasar SF4 y concentrarme más en Tekken (que sigo jugando obviamente), volver a agarrar el control en serio, estudiar el frame data, y practicar lo poco que se puede cada que se puede, ha sido refrescante y revigorizante. Apenas soy UItra Gold, no se burlen.

También, como dicta la costumbre, el kanji de este año en Japón fue , “kin”, que significa dorado, oro, dinero. Hubo varias razones por las que fue elegido, entre las más importantes:

  • La serie de medallas de oro que Japón ganó en las pasadas olimpiadas.
  • Problemas financieros que obligaron a renunciar al anterior gobernador de Tokio. En pocas palabras: usó dinero del erario público de manera personal.
  • El pelo de Donald Trump. No es broma.
  • PPAP. Tampoco es broma.

Documento oficial sobre kanji del 2016 aquí (en japonés).

Se termina otro año. Veamos que es lo que nos depara el nuevo.

La palabra del 2016 en Japón

Cada año en Japón se seleccionan las 10 palabras más populares, o que causaron más furor o polémica, en el país. El año pasado mencioné los dos primeros lugares. Esta vez, comentaré algunos más.

El primer lugar se lo llevó 「神ってる」(Kamitteru). El “furor” (noten las comillas) fue porque el director del equipo de béisbol de las carpas de Hiroshima lo usó para referirse al desempeño de uno de sus jugadores al conectar dos homeruns en la última entrada de dos partidos, dando así la voltereta en el marcador y un par de victorias a su equipo. Sip, nada más por eso.

La palabra se puede traducir como “en la zona”, o más literalmente “que todo lo sale”, o “como si Dios estuviera involucrado”, en el sentido cuando todo lo que haces te sale bien, y lo haces tan bien, que nadie podría ganarte en ello.

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Japón y algunos programas de televisión

Al momento de escribir esto llevo 13 años y medio viviendo de este lado del charco.  Eso es un tercio de mi vida en Japón.

En retrospectiva, mucho me ha pasado por acá, algunas cosas buenas, algunas experiencias malas, pero en general, todo me ha ayudado a crecer. No obstante, no crean que por haber vivido tanto tiempo en el país del sol naciente significa que ya me acostumbré a todo o que todo me agrada; aquellos que han vivido en otro país podrían corroborar cuando digo que por mucho que te adaptes a un país siempre terminas extrañando la patria… y a veces hay cosas o situaciones que se presentan en las que de plano la diferencia cultural se vuelva pesada, extrema, y termina por sacarte de quicio o por desanimarte a seguir en el lugar.

De un tiempo para acá, he notado un aumento en el número de programas de televisión en los que se busca reafirmar lo “glorioso” que es Japón, por qué es muy bueno haber nacido japonés, y las situaciones que se viven en otros lugares (especialmente en países que no son de primer mundo) y que para los japoneses son simplemente “impensables”.

No veo para nada mal enseñar a la gente a querer y admirar a su país, pero de la forma en la que te presentan las cosas por acá, realmente te hacen pensar que no hay mejor lugar para vivir que en Japón, y que todo (o casi todo) lo que hay acá es superior. Si a esto le añaden el poder de los medios de comunicación y de cómo la gente se deja llevar inmediatamente por lo que ésta presenta, tenemos como resultado un sinfín de generalizaciones sobre el extranjero y, en algunos casos, exageraciones de la grandeza nipona. Claro, hay que entender que a fin de cuentas lo que se quiere lograr es atraer espectadores, así que lo que más venda es lo que gana.

El problema es mucho más serio porque:

  • Los productores editan las entrevistas a los extranjeros y los comentarios que estos hacen, dejando solamente las cosas buenas que dicen de Japón.
  • Se crean programas de televisión totalmente arreglados. Es increíble el punto al que llegan con tal de mostrar lo “chido” que es Japón, y lo “malo”  de otros países, o de cómo otros lugares entienden “mal” la cultura japonesa.

A mí me tocó ser entrevistado el año pasado, pero al productor no le gustó la idea de que ya tenía tiempo viviendo en Japón (o sea, no era turista), que hablara japonés sin problema, y que lo que otros extranjeros consideraban como “increíble” me pareciera totalmente X. ¿Resultado? Ni a la segunda pregunta llegamos cuando prácticamente me dijo que no le interesaba.

Hasta Emi dice que esos programas le enfadan porque todo es “qué chido es Japón”, cuando no necesariamente es así.

No se malentienda: hay muchas cosas de este país que me gustan mucho, y en un balance general considero positivo haber venido y vivido todo este tiempo aquí. Es precisamente por eso, y por la razón de que mi hijo es mexicano-japonés, que siento que se debe tener un panorama mucho más general de todo y no encerrarse en una opinión. Japón tiene también problemas y situaciones muy serias, y es necesario que éstas sean tratadas de igual manera, porque no todo es florecitas por acá.

Déjenme ver si puedo ilustrar a qué me refiero.

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Saludar

Desde pequeños nos enseñan a saludar, y se nos recuerda que es una acción casi casi obligatoria cuando llegas a algún lugar, cuando te encuentras con alguien, conocido, etc. Es cortesía simple, pero muy efectiva; por tanto, estamos tan acostumbrados a saludar y ser saludados, que cuando alguien no lo hace inmediatamente resalta de los demás, y puede cambiar el trato que se recibe de otros.

Saludar no cuesta nada. Son a lo mucho 3 palabras: desde un simple “¡hola!” hasta algo como “¡muy buenos días!”. No es que se nos vaya a ir el aliento si lo hacemos.

En Japón, esa cortesía (y hasta podría decir “educación”) también existe. Desde pequeños se les enseña a los niños a decir “hola” y “adiós”, y poco a poco se van introduciendo otros saludos y expresiones similares (como “itadakimasu” y “gochisou sama deshita” al comenzar y terminar de comer respectivamente), y también se reprende a los niños que omiten el saludo por alguna razón. En resumen, no cambia mucho con lo que nos enseñan en México (y casi seguro puedo decir que en muchos otros países es similar).

Como mencioné arriba, saludar es tan  que suena raro cuando alguien no lo hace. Pero en Japón, hay gente que omite el saludo de manera normal, y en algunas ocasiones hasta es aceptado (aunque sea de dientes para afuera).

¿Quieren que algo me ponga de malas? Que alguien omita un saludo en donde a ojos vistas es necesario y esperado es una de las razones que pueden llegar a hacerlo. Pero no crean que me refiero a que a alguien se le olvide saludar porque está ocupado, distraído, o alguna otra razón que demuestre que no es deliberada la omisión (porque a mí me pasa seguido que ando “en la lela” y de repente no saludo o no me doy cuenta), sino a las veces en las que alguien, por voluntad propia, simplemente no saluda.

He tenido algunas experiencias amargas al respecto, específicamente en algunos de los lugares en los que he trabajado de este lado del mundo.

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¡Eso es Japón! vs ¡Eso no es Japón!

A ver. Antes de publicar cualquier otra cosa, quería comentar al respecto de esto que el mundo vio hace unos días y que, en general, fue bien recibido:

En la ceremonia de clausura de los juegos olímpicos de Rio de Janeiro, Japón hizo la presentación de Tokio como pŕoxima sede de la justa veraniega. Esto causó furor en mucha, pero mucha gente alrededor del mundo porque mostró, en cierta medida, la parte que generalmente el mundo ve y percibe de Japón: cultura pop.

  • Tsubasa y Misaki ✔
  • Doraemon ✔
  • Mario ✔
  • 椎名林檎 (Shiina Ringo) ✔
  • Pacman ✔
  • Hello Kitty ✔

Y un montón de detalles que la gente ha encontrado.

Como en todo, salieron las exageraciones por los dos lados:

  1. Que si lo presentado era totalmente la cultura pop japonesa y que todo es súper chido y Japón es perfecto.
  2. Que eso no es Japón y terminará dañando su imagen. Incluso algunos hablaron de “falta de respeto de Japón hacia sí mismo”…

Algunos comentarios incluso se atrevieron a decir que Japón ya tiene todo preparado para el 2020, salvo algunos pequeños detalles. Cierto: mucha infraestructura ya está ahí y hay muchos planes, pero no están todavía preparados, y han surgido problemas relativamente serios con respecto a las olimpiadas.

Ignoremos, por el momento, el hecho de que Katsuhiro Otomo, en su obra Akira, “predijo” hace unos 30 años que Tokio sería la sede en el 2020, porque sabemos cómo terminó todo y no queremos que eso suceda.

akiraolympicstadium

El caso es: ni muy muy, ni tan tan. Sí: Japón es mucho, pero mucho más que anime, videojuegos, y cultura pop, pero el hecho de que hayan usado partes de eso en un evento como el descrito arriba indica que Japón sabe a qué le está tirando y entiende (o trata de entender) la visión que el extranjero tiene de él. A eso le tiró, y le salió, por la sencilla razón de que, en efecto, mucho del Japón contemporáneo se percibe con esa imagen.

Los mismos japoneses describen a su país ya no como el lugar del “wabisabi“, sino del “wabisabi moe“, porque, aunque la gente siga “odiando” a los otaku, es innegable que eso mueve mucho dinero, y que muchos extranjeros vienen a Japón enganchados por algo referente a esa cultura pop.

SailorSaturn

Mario es también un personaje bastante conocido alrededor del mundo, y por ende con mucha presencia. Independientemente si Nintendo pagó o le pegaron por usar a Mario ahí, es un representante excelente precisamente porque el público sabe quién es y qué hace, y la música al final de la presentación le dio el toque que muchos fans no sabían que querían pero enloquecieron de todas formas.

A lo largo de los años, en este blog he hecho el esfuerzo (mínimo, cierto, pero espero que cuente) sobre lo que es y no es Japón, y aunque trato de mostrar muchas de las facetas que normalmente la gente no ve, no conoce y ni necesita conocer, la realidad es que la mayoría de la gente que vendrá a Tokio en 2020 viene, además de a ver las competencias de los juegos olímpicos, a encontrarse con el mundo que se han imaginado durante mucho tiempo y que el mismo Japón usa para mostrarse al extranjero (vean el caso de Kyary Pamyu Pamyu y la serie de conciertos internacionales que tiene… cuando aquí solo atrapa a gente muy joven y la gente mayor ni la fuma). Japón no se iba a mostrar como algo 100% tradicional, estilo “solo karate” o “samurai y ninja por todos lados”, porque, aunque eso es parte de ello, no es lo que va atraer más gente, y a poca gente en el extranjero le interesaría ver si alguien estilo Sakamoto Ryoma está en los promocionales, pósters o comerciales de Tokio 2020.

pabellondeorokyoto

Como mencioné arriba: sí, Japón es mucho más que cultura pop, y sí, creo fervientemente que hay mucho más que ver por acá que el Gundam de Odaiba, las “maid” en Akihabara, las arcadias de 6 pisos, las películas de anime en el cine… pero eso, para bien o para mal, también es parte del país, y es una que atrae a mucha gente fuera de él. Entonces, ¿cuál problema?

  • Si ustedes vienen nada más a ver los juegos olímpicos: perfecto.
  • Si ustedes vienen también para ir a una maid café y a cantar en el karaoke canciones de anime y estar en Akihabara todo el tiempo: perfecto.
  • Si ustedes vienen también para ir a los templos y conocer algo de la historia y tradición japonesa fuera de las olimpiadas: perfecto.

A riesgo de que Édgar, de WorldMeetsJapan, venga y me diga que quite lo siguiente porque no es información fidedigna, revisen lo que es el movimiento “Cool Japan“. Édgar les puede hablar muy detalladamente al respecto y ponerlos al corriente, pero sería bueno que conocieran de qué va eso.

Faltan 4 años para Tokio 2020. Es hora de comenzar a ahorrar. El evento, aun con sus dificultades técnicas, pinta para estar de lujo, así que es su oportunidad de por fin visitar Japón, y aprovechar para pasar a saludarme y traerme algo de comida y dulces 😀

Por cierto, sí estoy considerando seriamente lo de ser guía de turistas y traductor oficial por acá durante ese tiempo, si es que todavía estoy en Japón. Me pregunto si alguna televisora consideraría contratarme…

Shin Gojira – La nueva película de Godzilla

Hasta me parece increíble poder escribir respecto a una película que no tiene ni una semana de haber salido. Antes de convertirme en papá iba a ver las películas casi casi el día de su estreno, y Emi me reclamaba de que íbamos mucho al cine. ¿Ahora? Ya se saben la respuesta.

El caso es que vi la nueva película de Godzilla, y quiero comentar al respecto. Hay spoilers, sí, pero nada que arruine la experiencia. Después de todo, los que la van a ver ya saben a lo que van.

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Residente permanente

Llegué a Japón por segunda vez en mi vida el 2 de abril de 2003. Y ahí comenzó la aventura que hasta el día de hoy sigo viviendo.

Una buena parte de lo que me ha sucedido por acá ya se ha contado en este blog, pero hay algo en específico que creo que nunca he mencionado:

En Japón, las visas se manejan como “estatus de residencia”. Existen muchos tipos de estatus; aquí pueden ver una lista (en inglés) describiendo brevemente cada uno de ellos. La odisea de obtener el preciado estatus comienza  desde antes de llegar a Japón. Huelga decir que obtener un estatus de residencia por cuenta propia es difícil, a menos que

  • Estés aceptado en una institución educativa en Japón.
  • Estés aceptado en una compañía que labora en Japón.
  • Estés casado con una persona de nacionalidad japonesa.

Por supuesto, si estás casado y tu cónyuge trabaja en Japón (aunque no sea japonés y su estatus sea legal) puedes obtener el estado de dependiente.

La cuestión del estatus de residencia apropiado es importante, porque cada uno te limita en los tipos de actividades que puedes desempeñar de este lado del mundo, y cada vez que cambies de trabajo o de actividad principal, debes revisar si tu estatus te permite realizar la actividad deseada. Por ejemplo, siendo estudiante no puedes trabajar, pero puedes pedir un permiso que te permite hacer cierto tipo de trabajos hasta 28 horas semanales o 40 en época de vacaciones; si tu trabajo es programador y te cambias a un área administrativa, debes cambiar tu estatus o de lo contrario corres el riesgo de ser sancionado.

Las meta de las personas que quieren vivir en Japón por largo tiempo o de manera permanente es obtener un estatus que no limite las actividades laborales que se pueden realizar, o al menos, un estatus por una duración de más de un año, para evitar el martirio que es ir a la oficina de migración a hacer el trámite (en Tokio, Osaka o Fukuoka, al menos; en lugares más rurales generalmente no hay gente y no tienes que esperar tanto). Es decir, obtener el estatus:

  • De lo que sea, pero por 3 o 5 años. Se corre el riesgo de que, si cambias de estatus, te vuelvan a dar uno por 1 año solamente.
  • De cónyuge, porque no hay restricciones en los trabajos que puedes realizar.
  • De residencia permanente, la cual tampoco tiene restricciones y ya no hay que renovar el estatus (es como la meta, a menos que quieran hacer la siguiente).
  • De adoptar la nacionalidad japonesa.

Con residencia permanente es mucho más fácil conseguir créditos o préstamos bancarios para carros, casas o similares, puesto que el estatus respalda, en teoría, que no planeas dejar Japón, lo que le da seguridad a las instuticiones de crédito. Asimismo, existen algunas municipalidades en las que es posible participar en comicios electorales con residencia permanente.

Mi historia de estatus de residencia ha sido larga y sinuosa, y  aquí la recapitulo:

  • Estudiante extranjero, 1 año.
  • Estudiante extranjero, 2 años.
  • Estudiante extranjero, 3 años.
  • Ingeniería, 1 año.
  • Ingeniería, 3 años.
  • Cónyuge, 1 año.
  • Cónyuge, 1 año.
  • Cónyuge, 3 años.

El pasado viernes, esta historia llegó a su final. Después de 4840 días de estar en Japón, o sea 13 años y 3 meses, me fue otorgada, al fin, la residencia permanente en este país.

¿Qué quiere decir esto?

Que ya me puedo olvidar de la renovación de estatus anual, que me hacía perder 2 días de mis vacaciones (al menos) para hacer el trámite.

¿Te piensas quedar permanentemente en Japón?

No lo he decidido todavía, pero es una opción que siempre he considerado, y si consideramos algunos sucesos acaecidos a lo largo de dos años de intentos con cierta universidad de cierta entidad federativa en México, la opción de quedarme por acá es cada vez más fuerte.

Entonces, ¿para qué pediste la residencia permanente?

Además de evitarme la molestia de estar yendo con tanta frecuencia a la oficina de migración, en el caso de que me quede en este país me da la oportunidad de comenzar a planear mucho desde el momento en el que lo decida, sin tener que esperar para hacer el trámite ni depender del resultado, porque el proceso de evaluación para ver si te otorgan la residencia permanente es de 6 meses a un año.

Sé que muchos otros mexicanos han obtenido su residencia permanente con solamente haber estado 4 años en Japón, pero en su caso es porque llegaron aquí casados con nacionales japoneses, y ésa es la forma más rápida de obtenerla. Si, en cambio, vienen solos y comienzan a estudiar o trabajar aquí (como su servidor), el camino es largo, porque uno de los requisitos es haber vivido en Japón por al menos 10 años, y tener al menos 5 años consecutivos con un estatus que permita trabajar. Aquí dejo una liga con la lista de requisitos completa, directamente del ministerio de justicia de Japón.

Así que, desde ya, soy un (otro) mexicano en Japón con residencia permanente.

Noten que esto NO ES una guía de visas japonesas, ni de cómo obtenerla, ni tampoco soy autoridad para ayudar a alguien a obtener una. Si están interesados en los tipos de visa, trámites, consejos y demás, hay muchas páginas en internet con apoyo jurídico, incluso en español, en donde pueden encontrar guías al respecto. Google es su amigo.

Disciplina y el “qué dirán”

Entre tantas ocupaciones y trabajo, el tiempo se pasa volando y a veces no te das cuenta de mucho de lo que sucede a tu alrededor. Y es que es tan fácil desconectarse del mundo viviendo por acá, que cuando menos te das cuenta el mundo ha cambiado, en ocasiones de forma significativa.

Hubo una noticia que le dio la vuelta al mundo, que ha sido comentada en muchos medios y que seguramente la mayoría de los que me honran con su tiempo por acá ya se ha enterado, pero de todas formas vale la pena analizarla con un poco más de detalle, aun cuando ya hablé algo al respecto en el Periscope.

Una familia de Hokkaido fue de paseo. Llevaban 2 niños. Horas después llega el padre a la policía para reportar que su hijo menor, de 7 años, se perdió en el bosque. Dijo que iban caminando y que de repente ya no lo vio. Obviamente las autoridades comenzaron la búsqueda, puesto que el lugar está habitado por osos y el niño corría peligro no solamente por ellos, sino también por el clima (en esa época en Hokkaido, la temperatura baja hasta alrededor de 7 grados).

Después de que habían pasado algunas horas desde el reporte del padre, éste cambia su declaración: resulta qur el niño nobse les perdió, sino que el padre lo abandonó en el bosque como método de disciplina debido a que el niño estaba aventando piedras a personas y a carros. Sí, así como lo leen: lo bajó del carro en medio de un camino, y regresó a los 5 minutos por él pero ya no lo encontró.

Esto desató una serie de críticas muy fuertes, tanto al padre como a los métodos de disciplina empleados en Japón, además de levantar sospechas de todo tipo. Uno no quiere pensar mal, pero de verdad que cuando pasa algo en Japón es tan… extremo, que la idea de que el padre había asesinado al niño y tirado el cadáver en el mencionado bosque no sonaba tan loca como se lee.

Como era de esperarse, al padre le llovió de todo. Sí, estaba visiblemente estresado de la preocupación, pero los debates que se realizaron en Japón y la opinión pública estaba a todo lo que daban. En concreto: si realmente había sido un método disciplinario, ¿no había sido demasiado? ¿Estaba justificado poner al niño en ese riesgo por una situación como la descrita? Y aunque no lo crean, salieron personas que aprobaron la medida. El padre del niño solamente mencionó que lo hizo porque también a él se lo habían hecho cuando estaba chico. ¿Se justifica?

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Algo sobre las nuevas generaciones en Japón y su interacción con la tecnología

Hace mes y medio me enviaron del trabajo a ayudar en la aplicación de un examen de inglés (propietario de la compañía) a una universidad en la que nos habían contratado por primera vez. He asistido a otras universidades en diferentes partes de Japón y me ha tocado ser 実施監督, o sea, supervisor en la aplicación de dicho examen, labor que se resume en:

  • Preparar las computadoras.
  • Escribir instrucciones en el pizarrón y leerlas en voz alta.
  • Resolver cualquier problema técnico que pueda suceder durante el examen.

Noten las negritas en “técnico”. Con la experiencia que tengo en enseñar inglés en escuelas de Japón, sé de antemano que las responsabilidades que te dicen que tendrás siempre se quedan cortas, porque se presentan situaciones que, aunque no deberías de manejar, terminas haciéndolas porque “se espera que ya sepas que eso podría pasar” o de plano la velocidad de reacción de los encargados japoneses es más lenta que una carrera entra la tortuga de la fábula vs. el caracol de Monsters University que quiere llegar a tiempo a clases y termina llegando al salón al final del semestre.

musnail

Como podrán imaginarse, son estos sucesos los que se presentan con más frecuencia. Y para ser sincero, me parece increíble, por decir lo menos. Pero vayamos por partes.

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