Category Archives: Japón

Todos los escritos que tienen que ver con Japón: costumbres, gente, eventos, etc.

13 años en el país del sol naciente

Ya estoy viejo.

Tenía 24 años cuando llegué por segunda vez al país que se convirtió en mi segundo hogar. Había logrado regresar, justo como lo prometí cuando el avión partía del aeropuerto de Kansai para regresarme a México hacía solamente medio año atrás.

He cumplido ya más de 4 años viviendo en Tokio. Venir a la capital era obviamente el siguiente paso, puesto que haberme quedado en Iizuka habría significado un retroceso en mi crecimiento personal y profesional. Pero nunca pensé que mi vida daría un giro tan grande, que en más de alguna ocasión me puso a pensar si lo que dejé se compensaba con lo que había obtenido. Es el mismo país, con otro ritmo, pero el mismo al fin y al cabo.

Tokio me recibió bien; mejor de lo que pensaba. Vivía en un lugar céntrico, y el mítico Akihabara me quedaba a 2 estaciones de metro. No era el paraíso, pero al menos todo pintaba bien. Era la calma antes de la tempestad. Ya he relatado con lujo de detalle lo que pasó durante los primeros 10 meses en en la capital, y no planeo repetirlo aquí (ni tampoco lo merece).

Después de que vi la luz, y habiendo regresado a México para quitarme el mal sabor de boca con el que la gran metrópoli nipona me había dejado, me preparaba para lo siguiente. Lo que había pasado tenía que ser solamente un capítulo más de la historia, y no tenía por qué prolongarse… o al menos yo así lo pensaba. Tenía que darle otra oportunidad a Tokio. Salir de ahí en las circunstancias que me encontraba en esos momentos no era la solución (era una de ellas, pero no la óptima). Tenía que encontrar mi lugar.

Tokio y yo nos comenzamos a acoplar. Después de todo, nuestro idilio llevaba poco y teníamos que aprender a convivir, porque de lo contrario esto iba a terminar mal. Yo había puesto de mi parte, pero la capital me estaba debiendo mucho; era su oportunidad de ponerse a mano.

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Simple comparación entre 1991 y 2008 – Trenes en Japón en hora pico

Antes de sacar el escrito “conmemorativo” de mis 13 años por acá, me encontré con un par de videos que me parecieron curiosos y que vale la pena ponerlos aquí para la posteridad.

Ambos videos fueron tomados en el mismo lugar, a la misma hora, por la misma persona, con 17 años de diferencia: estación Hibari ga Oka (ひばりヶ丘) de la línea Seibu Ikebukuro. Es una estación por la que paso diario de ida y vuelta, y me consta que se atasca a horas pico, pero ni de chiste se parece a lo que el video de 1991 muestra.

1991:

2008:

No obstante, todavía hay lugares que, aun en estas fechas, se asemejan al primer video. ¿Alguien quiere subirse a la línea Den en Toshi de Sangen Jaya a Shibuya un lunes a las 8 am? Ahí me cuentan su experiencia.

Encuentro, convivencia y despedida – La historia de mi mamá japonesa

Hace poco volví a mencionar a mi primera “mamá japonesa”, pero especifiqué que la historia completa debía ser contada en otra ocasión. Hela aquí.

Primero que nada, la presentación ya ha sido hecha en el pasado, concretamente en la parte final de “Los años maravillosos”, así que los invito a que vayan para allá y lean cómo la conocí.

La señora M, vivía con su segundo esposo, quien se convirtió en mi “papá japonés”. Debo aclarar que se me hacía totalmente extraño llamarlo “Otousan”, ya que no es mi papá, pero es una forma genérica de llamar a hombres de edad avanzada; a M siempre la llamé por su nombre. El caso es que la relación con ella y con su esposo se volvió muy buena: me ayudaban, me invitaban a comer, íbamos a pasear de vez en cuando. Todo bien. Hablar japonés daba frutos, especialmente estando en un lugar como Iizuka.

Ellos es que fueron los que me llevaron a mi primer festival de fuegos artificiales en Japón. Era mi primer verano en el país, y ellos se ofrecieron a llevarme para vivir la experiencia. Fue algo mágico, y todavía recuerdo estar sentado en el pasto, al lado del río, platicando con el señor M, en donde mis sentimientos encontrados cobraban voz: me gustaba lo que veía, lo que estaba viviendo, pero mi mente estaba todavía en México, con Z (mi novia en ese entonces); estaba viviendo el sueño de estar en Japón, pero en ese entonces todavía no lo procesaba del todo. El señor M me escuchó y trató de confortarme mientras los fuegos artificiales iluminaban la clara noche de verano que teníamos ante nosotros.

También me tocó ir con ellos a ver la película de “The Passion of Christ” (la de Mel Gibson), ya que ellos eran cristianos y tenían curiosidad por ella. M lloró y lloró después de que salimos de la sala, y la plática durante el regreso fue, como bien podrán imaginarse, de temas bíblicos.

M me ayudó a contratar mi primer seguro del carro presentándome a una de sus amigas que trabajaba en eso. La señora que me atendió era súper amable, y de hecho durante todo el tiempo que tuve carro ahí ella me guió en todo lo que a seguros se refería. Experimenté de primera mano el trato al cliente en Japón estilo VIP: ella iba a donde yo le dijera, a la hora que le dijera, para llevarme documentos que tenía que leer or firmar (bueno, ponerle sellito); me avisaba con prontitud sobre la fecha de expiración del contrato y me explicaba a detalle los planes que me convenían, lo que me salía más barato pero tenía buena cobertura… en fin. ¿11 de la noche en el estacionamiento del supermercado enfrente de la universidad? Ningún problema, ella estaba ahí.

Gracias a M también conocí a una pastora que tenía su iglesia justo en el centro de Tenjin, el área más concurrida y visitada no solo de Fukuoka, sino de todo Kyushu. Es “el centro”, donde están las tiendotas, los restuarantes, etc.; es decir, donde lo más importante del lugar se junta. ¿Lo especial? Que me dejaba estacionar el carro en su iglesia por todo el tiempo que yo quisiera, lo cual ayudaba mucho a mi economía (puesto que el estacionamiento en esa zona es caro con ganas) y me llegó a servir como forma de “farolear” cuando me tocaba andar con alguna chica por esa área. Sí, yo sé… eran mis tiempos “locos” (ver “Amor en los tiempos del sushi”).

No obstante, de lo que le estoy mucho más agradecido es de la ayuda brindada cuando traje a mi señora madre a Japón en 2005. Ciertamente fue nada más una llevada a las aguas termales, un masaje que mi mamá todavía recuerda hoy en día, y un yakiniku, pero el simple detalle de tomar en cuenta a mi mamá es algo que, independientemente de lo que pasó después, siempre le agradeceré.

Entonces, si todo suena tan bien, ¿qué pasó que hizo que todo esto cambiara?

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Borregada

Ya ando inventando palabras…

Hace unos días tuvimos una junta en donde se expresaban los planes a mediano y largo plazo del departamento al que pertenezco en la empresa. En general, las proyecciones se ven bien y parece que el negocio va a seguir creciendo, lo cual es bueno.

Algo que me quedaba en duda era el papel que yo jugaría en todo ese plan; no porque piense quedarme aquí todos esos años (o toda la vida), pero quería saber qué clase de trabajo tendré qué hacer y qué tanto se espera de mí (porque para ser sinceros en todo el año anterior se notó a leguas que no se esperaba mucho). Lógicamente, hice preguntas, y de forma muy directa, preguntándole al jefe precisamente mis inquietudes. Las respuestas que me dio no me satisfacieron del todo, y pedí una explicación más concreta. Eso me ayudó a entender que, como siempre, los jefes no tienen ni idea de qué hace uno aquí y que por eso luego uno termina llenando hojitas de Excel o haciendo traducciones que le corresponderían a alguien con autoridad legal para hacerlas. Pero a fin de cuentas, la explicación que buscaba fue dada, y aunque no 100% conforme (no se puede tener todo en la vida), al menos ya tenía una idea de cómo serían los siguientes proyectos aquí.

Al terminar la junta, tuve una pequeña discusión con un colega que básicamente se resume en que “parecía que yo no estaba conforme con nada” y que “no sabía seguir reglas”… y me quedé pensando en si había dicho o hecho algo mal, pero no. El punto es que cuestioné lo que el jefe decía y no simplemente asentí y dije que todo era una “excelente idea”, como lo hicieron los demás. ¿Hice mal? A los ojos de algunos japoneses, sí, porque es “tradicional” que todo lo que diga el jefe es “buena idea” y todo hay que aceptar, y nadie quiere ser la oveja negra al cuestionar lo que se acaba de explicar. Esto es común no solo en los trabajos, sino también en muchas universidades. He mencionado en repetidas ocasiones aquí en el blog lo sorprendido que estaba cuando tomé las clases de universidad en maestría y doctorado, y ver como nadie hacía preguntas, nadie cuestionaba o pedía una explicación más a fondo de lo que el profesor estuviera explicando.

A fin de cuentas, mientras trabajes en una compañía y percibas un salario, te tienes que ajustar a lo que te dicen o simplemente te vas. Eso no es nuevo. Lo que nunca me ha cuadrado es tener que decir a todo que sí, hacer reverencias y prácticamente adular a los superiores solamente por serlo. NUNCA hay que perderles respeto, eso es innegable, pero el hecho de cuestionarlos no necesariamente es para sonar más listo que ellos o para demostrar que no saben de lo que hablan, sino para tener un mayor entendimiento de lo que hacen y de lo que pretenden.

Curiosamente, en todo lo que llevo de este lado del mundo solamente 2 personas me han dado el trato de “superior”, solo por ser mayor que ellos (en edad): un amigo de Corea del Norte (criado en Japón, y súper trabajador) y el esposo de una amiga de mi esposa (ambos japoneses). Cada vez que los veo o hablo con ellos, siempre les digo que no necesitan usar lenguaje formal ni tampoco darme la razón en todo, pero de todas formas lo hacen, y contrario a lo que pueda parecer, me siento más incómodo así que si se dirigieran de forma normal.

Casos y cosas de la sociedad japonesa.

Y otra vez me mudé

Al fin me pude dar tiempo para escribir aquí. Ahora tengo un gran pretexto de no haberlo hecho, je je.

Desde el año pasado estábamos considerando la posibilidad de mudarnos, por 2 razones principales:

  • Lo pequeño de la casa. 2 cuartos con cocina. Cuando nada más éramos Emi y yo, estaba de lujo; ahora con el bebé no cabía nada más.
  • El departamento estaba en un segundo piso, y la construcción es de madera. Esto quiere decir que prácticamente todo se oye, incluyendo al niño llorar en la noche o pegarle al piso con los juguetes. Aunque ya habíamos hablado con la señora de abajo y ella nos había asegurado que no había ningún problema por el ruido que pudiera hacer el niño… hasta que se quejó directamente por otra cosa que ni al caso (ruido a las 7 pm por estar limpiando), y luego andaba de pasiva-agresiva con comentarios estilo “¡Ay! El bebé estaba llorando anoche, ¿verdad?”, o “Ya va creciendo… ya le pega al piso con los juguetes”…

Una tercera razón era que el contrato de renta se vencía el 4 de marzo, y renovarlo costaba un mes de renta más. Explico:

En algunas partes de Japón, los contratos de renta son por lo general de hasta 2 años. Esto quiere decir que si al final de ese periodo quieres seguir viviendo en el lugar, debes pagar la tarifa de renovación, que es ganancia directa para la agencia inmobiliaria.  En nuestro caso, estábamos por cumplir 4 años ahí, y nos habían llegado ya los papeles para llevar a cabo la renovación.

Para ser sincero, económicamente no era la mejor época para moverse de casa, pero el hecho de evitarse problemas posteriores (que podían hacerse más grande) me hizo pensar que valía la pena… aunque tendríamos que encontrar algo que se ajustara al presupuesto que podíamos sacar.

Comenzamos a ver lugares desde octubre del año pasado. Unos estaban muy viejos, otros muy lejos, otros muy caros. Uno de los agentes que nos atendió en cierta ocasión nos dijo directamente lo siguiente:

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Diferentes perspectivas

Después de lo acaecido en los últimos días por este lado del mundo, decidí posponer otros escritos para el blog y concentrarme en éste, justo porque me recordó algo que había mencionado anteriormente, pero no había tenido tiempo de detallar.

Antes de cualquier otra cosa, debo hacer algunas aclaraciones: las drogas destruyen; sí, causan adicción, y las consecuencias son muy grandes; conozco una experiencia extremadamente cercana a mí y sé todo lo que su uso conlleva, y NO estoy hablado de que yo haya usado drogas. Cada quien su vida, sí, pero no quiero que lo que a continuación menciono sea tomado de otra forma.

Entremos en detalle.

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Kazuhiro Kiyohara es un jugador profesional de béisbol ya retirado. Fue toda una estrella en su momento, cosechando éxitos, ganándose fans, y créandose fama por su carácter explosivo. En fin, de esos deportistas profesionales que generan polémica pero al mismo tiempo tienen carisma. Una vez retirado, Kiyohara comenzó a aparecer en programas de variedad (principalmente en televisión), por lo que seguía siendo relevante aun después de su partida del mundo del béisbol profesional. Tiene porte y presencia. No pasa desapercibido a donde va.

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Hace un par de días, fue arrestado por uso de anfetaminas. Le encontraron jeringas, pipas, tubos. Parece ser que sí le entraba con ganas. El detalle es que ya había sospechas de que usaba drogas desde que, hace tiempo, un famoso cantante japonés fue arrestado por la misma razón; al parecer, había una conexión entre él y Kiyohara, pero no se habían encontrado suficientes pruebas para proceder en su contra, hasta antier. La policía tenía sospechas, pero al tratarse de una súper estrella, necesitaban estar “200% seguros” de su culpabilidad antes de proceder. Al parecer estuvieron investigándolo durante un buen rato.

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De escándalos de la farándula y cosas sin importancia

Por asuntos familiares, la semana pasada Emi tuvo que ir a Fukuoka, lo que me dio oportunidad de tener un tiempo a solas en Tokio desde Hibiki nació. El punto es que salieron unos asuntos imprevistos por acá (que ya contaré en su momento) y también estuve ocupado. El único momento en el que me sentía solo era justo antes de dormir, aunque aprovechaba para ver algo en la computadora, mas no en televisión.

No acostumbro mucho ver TV japonesa últimamente. Si acaso hay unos 2 o 3 programas que, si tengo tiempo y me acuerdo, veo, pero nada que me haga correr para llegar a tiempo a ver. No soy muy de novelas (y POR FAVOR, no les digan “doramas”), y la última que vi el año pasado me decepcionó totalmente al final. Además, muchos de los programas que se transmiten en TV están disponibles al día siguiente en servicios como Hulu o Netflix (sí, hace poco POR FIN salió Netflix Japón), por lo que poco a poco se va perdiendo la necesidad de estar a cierta hora frente a la pantalla para no perderte la transmisión de algo.

Sin embargo, hay “noticias” (noten las comillas) que, aunque estés totalmente desconectado de lo que sucede en Japón, se hacen notar porque salen hasta en la sopa. En concreto, 2 casos:

  • Una chica buena, Becky, a la que muchos querían, andaba de amante con el vocalista de una banda, el cual además está recién casado. ¡Oh no! La imagen de la chica se desplomó, le cancelaron un buen de contratos de comerciales y se endeudó por esa razón (tiene que regresar el doble de lo que le pagaron por cada contrato).
  • Los miembros de SMAP, una banda prefabricada de poperos japoneses (estilo New Kids on the Block, Backstreet boys, One Direction, la que esté de moda ahora), anuncian que se separan y la banda desaparece. Lo que causó conmoción es que el grupo tiene como 20 años de existencia (el miembro más joven tiene 38 años) y es quizá el más famoso del país en su rama. Pero después de unos días salieron con que siempre no se separan, y se disculpan en vivo en TV por las molestias y preocupaciones causadas a la gente.

Después de varios días de no prender para nada la televisión y queriendo ver rápidamente el clima del día en Tokio, se me ocurrió encenderla, solo para encontrarme al primer ministro de Japón, dentro del edificio del parlamento, hablando de SMAP, y de lo importante que era que ellos siguieran dándole sueños a la gente. Y no solo eso, varios líderes del gobierno japonés mencionando lo mismo.

La analogía sería algo estilo el presidente de México mencionando el final de “En Familia con Chabelo” en medio de un discurso oficial.

No es que sea “Grinch”. De hecho, yo también tengo algunos gustos similares (*cof* *cof* AKB48 *cof* *cof*), pero aún así me parecería excesivo que algo así se mencionara en un lugar como ése. Para eso están las decenas de programas de chismes.

En fin.

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Terminé de ver el anime de 俺物語!!(Ore monogatari), y como lo mencioné en Twitter hace unos días, Rinko inmediatamente entró a mi círculo exclusivo de “waifus” 😛 Creo que necesito leer el manga para ver en qué queda todo, porque se me hace una historia demasiado “perfecta”. Eso sí: ni ganas me dan de ver la película “live action” que salió hace poco.

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Hablando de no ser mucho de novelas, comencé a ver ヒガンバナ (Higanbana), que acaba de comenzar la semana pasada. Sale la mami de Horikita Maki. Más que seguir la trayectoria de esta nena, me la encontré en Hulu y la vi mientras comía pizza. Trata de una chica policía que puede “sincronizar” su mente con lo acaecido en la escena de un crimen, y una vez que lo hace, repite las últimas palabras dichas ahí, pero no sabe si fueron de la víctima, del criminal o de alguien más estuvo ahí.

Para finalizar, solamente comentar el caos que se vivió hace poco más de una semana cuando cayó algo de nieve en Tokio. Trenes sin funcionar, plataformas a reventar, gente desesperada por llegar a sus trabajos (pegó en lunes por la mañana). De nuevo se mostró lo que mencionaba cuando escribí sobre el transporte público por acá: gente empujando, aplastando por igual a niños y personas mayores, no respetando los asientos reservados… todo lo que importa es tomar el siguiente tren para poder llegar lo más pronto posible al trabajo. Lo curioso de todo esto es que, en comparación con prefecturas en donde normalmente nieva la mayor parte del invierno, no fue una cantidad considerable lo que se acumuló (al menos no en la zona central de la capital), y aun así paralizó a la ciudad. Obviamente esto causa que le “tiren carro” a Tokio  y a sus habitantes.

Aquí sigo.

Encuentros cercanos con situaciones extrañas

Hace casi 10 años conté la historia de X y en qué terminó todo.

Durante el descanso de año nuevo me tocó ver en un programa cómo le lavaron el cerebro a una artista japonesa y le sacaron 500 millones de yenes gracias a una serie de manipulaciones muy bien planeadas por parte de los estafadores. No ahondaré mucho en eso (por ahora, pero puedo contar la historia si están interesados), pero por alguna razón me hizo recordar a X (arriba mencionada), la soledad que sentía cuando recién llegué a Japón por no conocer a nadie, y algo que pasó en ese tiempo que pensaba que ya había comentado por acá. Hay detalles que no recuerdo muy bien, pero más o menos la historia es como sigue:

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El 2015 en un kanji

Kanjis de los años anteriores.

Continuando con la tradición de este blog, ha llegado el momento de expresar en un kanji lo que el año significó para mí.

El kanji de esta ocasión prácticamente había sido decidido desde el año pasado, pero tomó mucha más fuerza a mediados de mayo. Obviamente hubo sucesos malos, pero nada puede sobrepasar a lo que este año me obsequió:

2015kanji

Muchos de ustedes conocerán este kanji, pues es de los más básicos que hay que aprenderse. Su lectura es “chichi”, y significa “padre”, “papá”.

Los últimos años de este lado del mundo han sido una gran prueba a muchas de mis habilidades, entre ellas la paciencia. Venía de una racha de sucesos que prefiero olvidar, pero el año pasado se presentó una luz de esperanza, que se cristalizó en mayo con la llegada de mi primer hijo.

Nunca he dejado de tener sueños, y de luchar por seguir mis ideales, pero mi hijo vino a recargarme las pilas y a presentarme una serie de sueños y retos nuevos, a los que con mucho gusto les voy a entrar.

Si he de ser sincero, nunca me imaginé que ser papá sería una experiencia tan agotadora pero tan reconfortante al mismo tiempo. Definitivamente uno de los mejores sucesos que me han ocurrido en la vida.

Este año también tuve la gran dicha de conocer a mucha gente nueva, en especial a muchos lectores de este blog que se dieron la vuelta por acá y que amablemente se ofrecieron en traerme cosas de México, o simplemente expresaron su interés por conocerme en persona. Aunque no lo crean, para mí significó mucho conocerlos personalmente y poder platicar con cada uno de ellos, así como de guiarlos, en la medida de lo posible, durante su estancia en este país.

Quiero agradecer a todos y cada uno de ustedes, los lectores. Su ayuda para mantener este blog en línea fue bien recibida. No tengo palabras para expresar el agradecimiento que siento por su contribución y por sus palabras de aliento. Amigos, conocidos, y hasta desconocidos: muchas, muchas gracias.

Especial mención de dos de mis mejores amigos allá en México: el panda y Omar. Al primero tengo años de no verlo, pero está presente; al segundo tuve la oportunidad de verlo en agosto, y de ir juntos a FujiQ Highland 😀

También quiero hacer mención de los demás mexicanos en el extranjero, no solamente en Japón, sino en todo el mundo: gente en Canadá, Noruega (neta, ¿qué hacen allá? 😀 ), Alemania, Estados Unidos, Francia, y un buen de lugares. No nada más yo, sino todos los que estamos fuera de la patria, le echamos ganas mientras extrañamos la calidez de nuestra gente… y la comida, no olvidemos la comida.

Antes de terminar, hay que hacer mención del kanji del año en Japón: 「」, que tiene diferentes significados dependiendo del contexto. Sus lecturas principales son やす(yasu) y あん(an). Existen varias razones por la que este kanji fue seleccionado, pero todas son con referencia a la lectura あん:

  • El debate sobre el plan de seguridad nacional de Japón (全保障法案), con el cual las fuerzas de defensas japonesas tienen la opción de participar en actividades armadas en caso de que uno de los aliados lo solicite. Hubo un tremendo debate por esto, y la opinión se dividió de forma extraordinaria. Hay gente que todavía sigue peleando porque esto no se lleve a cabo, argumentando que va en contra de la constitución japonesa, la cual marca que Japón no puede ni iniciar ni participar en ningún tipo de guerra.
  • El terrorismo que ocurrió alrededor del mundo, especialmente lo relacionado con el estado islámico. Esto es porque hizo que la gente se sintiera preocupada (不, fuan). Recordar que 2 japoneses fueron ejecutados.
  • Problemas que hubo con irregularidades de viviendas en Japón, lo que hizo que la seguridad (全) de las personas estuviera en juego.
  • La frase 「心してください。穿いてますよ」(“Anshin shite kudasai. Haitemasu yo!” literalmente: “No se preocupe, sí los traigo puestos (los calzones)”), que se escuchó por todo el país gracias al comediante とにかく明るい安村 (Tonikaku Akarui Yasumura). Se presenta solamente en ropa interior, y su rutina se basa en tomar poses que hacen parecer que está desnudo, pero cuando le preguntan si lo está, responde con la frase de arriba. Aquí dejo un video de él.

El 2016 viene con todo. Vamos a ver si todavía puedo sacar algunas sorpresas, o si de plano ya estoy chocheando y me siento en una mecedora a comer una concha con chocolate abuelita, mientras les digo a los niños que no pisen mi jardín 😛 Como sea, será un deleite ver a mi hijo crecer.

Nos vemos el siguiente año. Todavía hay mucho que contar.

Competencia y superación

Creo que nunca lo he comentado directamente aquí, pero una buena parte del conocimiento que adquirí durante la universidad y el tiempo que trabajé en México y Estados Unidos antes de venir a Japón, fue gracias a que había alguien con quien competir, de forma sana. Nunca se trató de ver quién ganaba o perdía, ni de superar al “rival” sabiendo más qué él, sino tener las mismas “armas” y que todo lo decidiera la habilidad de cada uno al momento de aplicarla.

Me gustaba estar en ese ambiente porque si algo no entendías del todo y las otras personas sí, te explicaban y ponían ejemplos para ponerte al corriente. Eso generaba un deseo de superación, y si ya de por sí me gustaba el estudio, hacerlo con el fin de poder transmitir tus conocimientos le daba un sentido todavía más divertido. No es que no pudiera estudiar ni aprender por mi cuenta (lo había hecho desde hacía muchos años atrás), pero la sensación era diferente.

Omar, si es que algún día lee esto, no me dejará mentir con lo anterior.

Buenos tiempos…

En los últimos días he recordado lo arriba escrito debido a que he experimentado totalmente lo contrario: estar trabajando con gente que no quiere ver más allá, que encuentra imposible tomar iniciativa, y que de alguna manera te quiere jalar hacia esa posición, la cual no voy a negar que se ve cómoda, pero simplemente no me cuadra.

Con todo y la mala experiencia que tuve en el trabajo anterior, traté de sacar algo bueno de ahí, y definitivamente creo que lo logré: entré sabiendo punto menos que nada sobre Scala (lenguaje de programación),  y salí muy motivado a aprenderlo gracias a un colega que era muy bueno en él, pero muy malo en programación funcional en general. Sentía que estaba súper retrasado por no entender código en ese lenguaje y porque, aunque sé que hay muchos mejores que yo, sé que puedo programar de forma decente. El resultado de todo eso se sigue viendo en la actualidad, cuando uso Scala como mi lenguaje de programación principal, y porque aprendí lo que eran los Monads después de la desesperación que sentí de no entender mucho la primera vez que leí al respecto.

Aunque sigo con mi costumbre de leer y aprender algo nuevo cada que se puede, no ayuda mucho tener compañeros de trabajo que, a pesar de que pueden mejorar mucho y hacer su trabajo de forma más eficiente, eligen no hacerlo solamente por mantener la pantalla que prevalece en Japón: el empleado que más tiempo pasa en la oficina es el más dedicado, el más trabajador, aunque su productividad sea muy muy baja. Aquí valoran más que obtengas buenos resultados después de verte sufrirle un rato, quedarte tarde y hacerlo notar a cuanta gente puedas para que hablen de lo “duro” que estás trabajando, en vez de obtener los mismos resultados en un lapso de tiempo mucho menor, lo que permite que termines a tiempo y te puedas ir a tu casa a la hora de la salida y no 3 o 4 horas después.

Algunos dueños de empresas ya han comenzado a ver las ventajas de tener a empleados felices y perfectamente descansados. Incluso uno ha mencionado que “las largas jornadas de trabajo en las últimas décadas han estropeado a Japón”.

Mi principal “competencia” siempre seré yo mismo, eso no cambia, pero sería mucho mejor si la gente que veo diario (porque no puedo decir que convivo con ellos del todo) tuviera deseos de conocer más y no de superarse por pantallazos, verbos y adulaciones.

A la tierra que fueres, haz lo que vieres, reza el dicho… ¿será?