Category Archives: Japón

Todos los escritos que tienen que ver con Japón: costumbres, gente, eventos, etc.

11 años – El tiempo vuela

Dicen que cuando te diviertes, el tiempo pasa volando. Aunque no puedo decir que este año fue pura diversión, realmente sí sentí que el número once llegó muy rápido.

Como pudieron notar, el blog estuvo sin contenido nuevo por espacio de 3 semanas. Comencé una entrada nueva, pero la dejé a medias, y es hora de que todavía no termino de editarla. Se me juntaron un buen de cosas a finales de marzo, y hasta ahora me pude sentar y tener tiempo para mí… lo cual no es bueno, porque siempre debo de hacer tiempo para lo que me gusta.

En fin. En el último año he visto muchos casos de odio/amor hacia Japón por parte de extranjeros. Como ya saben, cada quien habla de la feria como le fue en ella, y aunque es cierto que los comentarios positivos son mayoría, los negativos llaman mucho la atención. Mención especial a los que denuncian racismo por acá, aunque lamentablemente es algo a lo que nos tenemos que enfrentar (nada más intenten rentar un departamento por acá…).

Tenemos el caso del equipo Rojos de Urawa, quien por poner un letrero de “Japanese Only” en una entrada del estadio le costó un juego a puerta cerrada; también el caso de un restaurante que niega la entrada a extranjeros argumentando “falta de modales”… No son situaciones nuevas, pero ahora están sonando mucho más porque contrastan con el famoso O-MO-TE-NA-SHI que Japón “vendió” para que Tokio obtuviera los juegos olímpicos del 2020.

En lo personal, la policía me paró 2 veces (nada nuevo), lo curioso fue que una de ellas fue en la estación de la casa, lo cual sí me sorprendió. A final de cuentas no pasa de una inspección de rutina, y luego una mini charla sobre México, etc., etc. Me tocó también pagar la renovación del contrato de la casa, lo cual me dejó en la quiebra en marzo. Explico:

En Tokio (y no sé si en otras partes de Japón, pero en Iizuka nunca me tocó algo similar), los contratos de renta de casas son por 2 años, y cuando expiran, hay que renovarlos, lo que significa que hay que pagarle a la agencia inmobiliaria la módica cantidad de un mes de renta nada más de la pura molestia. O sea, 2 meses de renta en uno. DOUBLE COMBO. Ni modo. No puedo decir que no estaba preparado, pero de todas formas, sí pega.

También tenemos que ya pagamos más IVA (conocido acá como 消費税, shouhizei, impuesto al consumo): de pagar 5%, ahora pagamos 8%. Todo subió de precio; minúsculamente, pero subió. Fue divertido ver a cantidades industriales de personas haciendo compras “de último minuto” antes de que el impuesto subiera: Súper televisiones de 60″ para arriba, carros, el súper de un mes… ustedes saben: #FirstWorldProblems

Pero quizá lo que más puedo comentar de este último año que he estado por acá es que me hizo despertar en varios sentidos, y al mismo tiempo, me hizo recordar por qué estoy aquí y por qué me gustó y me sigue gustando) Japón… pero también resaltaron los aspectos negativos (que varían de persona en persona), y al final todo queda en una balanza que hay que saber nivelar.

Hace un par de semanas platiqué (después de fácil unos 5 años) con uno de mis mejores amigos en México, y la plática y sus comentarios me ayudaron a despejar un par de dudas que tenía respecto a mí mismo y a la situación que me ha tocado vivir de este lado del mundo desde que llegué a Tokio. Fue una plática refrescante, porque él es uno de los que me conoció desde la prepa, y por tanto sabe por todo lo que pasé para llegar a este lugar y hacer lo que vine a hacer, y fue precisamente lo que mencionó. Creo que tener tantas cosas en la mente, aunado con mi personalidad de NUNCA estar conforme con nada, me nublaron la vista y me hicieron dudar de lo que viene. Por fortuna, parece que la costa se aclara y que el barco vuelve a tener rumbo.

El año pasado, cuando cumplí 10 por acá, hice un recuento de lo que había vivido durante ese tiempo en Japón. Ahora, teniendo 11 años aquí, y 2 años y medio en Tokio, tocó hacer un resumen de lo que este año me ha traído.

Tengo un buen de chismes que contar, pero lamentablemente algunos tendrán que esperar, tanto por discreción y respeto hacia algunos colegas, como por precaución. Todo a su tiempo. Sólo espero que este año ese tiempo no me vuelva a dejar como novia de rancho. Ya hace falta que nos reconciliemos.

11 años… Cada día después de haber obtenido el doctorado es un nuevo récord, porque nunca me pasó por la mente de que estaría todavía aquí en 2014.

Kioto, de pisa y corre

La semana pasada me mandaron del trabajo a Kioto, justo como sucedió el año pasado.

La última vez que fui a Kioto de paseo fue hace 4 años, cuando todavía vivía en Fukuoka. Fue la primera vez que experimenté viajar en un autobús nocturno en Japón, y aunque es muy barato, comprendí que no aguanto uno de esos más de 4 horas.

De trabajo fui el año pasado también, aunque a otra área de la ciudad. Esta vez, me tocó muy cerca de Nara, por lo que el hotel fue reservado en esa prefectura.

 

En sí lo que hay que hacer de trabajo no tiene gran ciencia, pero el problema es que a veces la comunicación entre la empresa y el lugar a donde voy (por lo general universidades) a veces no es la adecuada y se genera caos y hasta pequeños conflictos con los encargados del lugar.

A fin de cuentas todo terminó bien, y el segundo día tuve oportunidad de ver a una amiga que solía vivir en Iizuka pero ahora está en Kioto. Primero, fui yo solo al 建仁寺 (Kenninji):

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だ y です. ¿Son lo mismo?

Uno de los errores más comunes que se ven en las personas que llevan poco tiempo de estudiar japonés pero que entienden y pueden formular frases simples es el uso de だ, です. No obstante, creo que el problema se debe a la forma en la que se enseña en muchos lugares y textos.

Cuando comenzamos a estudiar japonés, lo primero que generalmente aprendemos a decir es “Soy <nombre>” o “Mi nombre es <nombre>” -> 私は<nombre>です。 私の名前は<nombre>です。 Y después de eso, vemos です usado con adjetivos, estilo “El carro es rojo”, 車は赤いです, e instintivamente relacionamos です con nuestro verbo “ser”. Ciertamente la confusión disminuye cuando aprendemos a decir frases como “tengo sueño”, 私は眠いです, o simplemente 眠い, porque medio comprendemos que です no necesariamente es “ser”.

Ahora bien, todo se vuelve más complicado cuando nos alejamos de la forma “formal”; だ comienza a hacer su aparición y nos enseñan a decir frases en tiempo pasado. En este punto, suena lógico pensar que si “だ” es como la forma informal de “です”, una frase como “el carro es rojo” en informal cambie simplemente a ser 車は赤いだ。, pero ¡oh sorpresa!, esto es incorrecto, así como también intentar decirla en pasado: “車は赤いでした” (lo cual también es incorrecto). “¡Pero si 景色は綺麗だった (el paisaje era hermoso) es correcto!”, exclaman algunos, mientras que otros siguen relacionando a だ, です como “ser”… o algo similar.

Aunque es cierto que a un principiante no se le deben enseñar aspectos profundos del idioma con respecto a esas 2 expresiones, creo que habría menos confusión si desde el principio se especifica que “no siempre es así”.

Hace unas semanas, un amigo vino a Japón después de 5 años de no hacerlo. Al regresar a su país, envío un mensaje de agradecimiento en japonés que terminaba con “minna san ni aete honto ni ureshii deshita”. Obviamente un japonés lee esto y entiende qué es lo que quiere decir, pero gramaticalmente no es correcto.

La pregunta es: ¿es necesario aprender el idioma tan detalladamente?, y la correspondiente respuesta es: “depende de cuál sea tu meta”.

  • Si la idea es venir de vacaciones a Japón y ser capaz de entablar conversaciones simples y simplemente preguntar direcciones para no perderse, definitivamente no. Cualquier cantidad de conocimiento del idioma que traigas, por minúscula que parezca, es útil de este lado del charco.
  • Si la idea es venir a un curso de 3 – 6 meses, depende enteramente de ti. Hay para quienes aprender japonés es una pérdida de tiempo (aun estando en Japón), mientras que otros aprovechan la oportunidad para pulir lo que ya han estudiado.
  • Si la idea es venir por más de 6 meses, ya sea de intercambio, becado, o en “homestay”, mi opinión es que sí es necesario aprender un poco más en detalle esos aspectos del japonés.

Lo que sigue es una breve explicación, (abierta a debate, claro) de algunos esos detalles. Definitivamente no es para principiantes (gente que todavía esté en niveles básicos), pero (quitando la explicación muy detallada de la gramática japonesa) tampoco es para gente con un nivel extremadamente avanzado. No incluyo todo, puesto que sería una entrada larguísima y prefiero dedicar ésas a temas como “Los años maravillosos” o similares.

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Japón y el futuro del inglés en su sistema educativo

¿Para qué escribo esto?

  • Para informar un poco de cómo está el rollo con la educación por acá en lo que al inglés se refiere.
  • Para expresar una opinión personal al respecto del cambio que se avecina.
  • Para recalcar otra vez que lo del famoso correo del “cambio revolucionario” o “Futoji no henko” es tan real como un billete de 10 centavos de “nuevo” peso con la imagen de Salinas.

Pongo al principio lo que pensaba como conclusiones siguiendo los consejos de varios lectores :)

Muchas veces he comentado aquí en el blog que el “coco” de los japoneses es el inglés. Sabemos que no podemos generalizar porque siempre hay honrosas excepciones, pero en general los japoneses se sienten mal de haber estudiado inglés por 6 años (3 en secundaria y 3 en prepa) y no ser capaces de hablarlo fluidamente. Esto se debe principalmente a que las clases de inglés se centran mucho más en gramática y vocabulario en vez de a intentar mejorar la capacidad de comunicación en ese idioma.

No obstante, en Japón el inglés es un recurso muy utilizado para publicidad, o en el caso de las canciones pop, para darles el toque “cool”. En serio: escuchen canciones “del momento” en japonés y verán que, aunque sea mínimo, encontrarán algunas palabras o frases en inglés:

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Por desgracia, cuando se usa el inglés sin saber realmente lo que se está diciendo, nace el famoso “Engrish”, o también casos extremadamente penosos como el de Sasuga Minami, quien conduce un programa infantil y en una edición reciente se vistió con ropa que tenía a la vista mensajes como “I ♥ cock”, “Pussy”, “Love fuck yeah!”, etc. Obviamente tuvo que disculparse días después, alegando que como no sabe inglés, no sabía lo que significaban, pero que no pretendía hacer ningún mal. Y siendo este un país en donde puedes encontrar que los niños en primaria van vestidos con ropa que dice “I don’t give a shit” (ésa no me la contaron: yo la vi personalmente), casos como el de Sasuga realmente no sorprenden tanto, por increíble que parezcan.

Asimismo, aunque Japón se esfuerza en proveer información en inglés para ayudar a los extranjeros, la realidad es que no siempre es tan clara como se piensa, y la falta de pericia en el idioma por parte de las dependencias de gobierno dificulta mucho trámites y avisos tanto a la comunidad extranjera que reside en el país como para los visitantes que vienen a conocer su cultura. Vean la imagen de abajo: piden atención en inglés, pero después no hay nada que diga de qué trata el aviso. Son las reglas de uso de un karaoke.

Ahora bien: desde hace algunos años el gobierno japonés ha intentado introducir el inglés desde la educación primaria, pero los resultados no han sido los esperados por diversos factores. Primero, se intentó delegar la enseñanza del idioma a empresas particulares, las cuales contrataban profesores de inglés para enviarlos a las escuelas a enseñar. Fue así como estuve laborando por un par de años enseñando en primarias. Sin embargo, los problemas eran evidentes:  una clase de una hora a la semana o al mes, dependiendo de la escuela; los niños no toman notas; la educación se enfoca mucho más a terminar el programa de estudios en vez de a que los niños realmente aprendan; mala administración, etc. etc. Luego, el gobierno decidió hacer el inglés obligatorio, pero ahora sería impartido por los mismos profesores de las escuelas, y la frecuencia de clases sería de una hora por semana. ¿Resultado? Los mismo profesores expresaban que les costaba mucho trabajo enseñar porque ni ellos sabían bien lo que estaban enseñando (también eso me tocó escucharlo de viva voz). O sea que, por una cosa o por otra, la sociedad japonesa nada más no ha podido con el inglés.

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El 2013 en un kanji

Otro año más termina. Es momento de seguir fiel a la tradición de describir en un kanji lo que fue el 2013 para mí. Primero lo presento y después explico las razones.

Este año lo puedo resumir con el siguiente kanji:

 

El kanji significa “descansar”, “descanso”. Hasta mediados de este año estuve con un ritmo extremadamente acelerado, preocupado por tomar decisiones rápidamente que me permitieran seguir con el camino que me he trazado. No obstante, me di cuenta que eso estaba afectando mucho mi salud y la relación con personas cercanas; por tanto, decidí poner en espera muchas cosas que tenía en mente y dedicarme a volver a disfrutar mucho de lo que me relajaba antes de entrar en estado de “shock”.

Estuve a punto de escoger 「怠」(nama,tai) como el kanji de este año; su significado es flojo, flojear, sin fuerza. Debido al freno que le puse a todo le quedé mal a varias personas. Y aunque recordé que es necesario ponerle un freno al ritmo de vida acelarado, me di cuenta también que me cuesta mucho trabajo detenerme en ese sentido. A veces siento que estoy perdiendo el tiempo y que debería de dedicarlo a avanzar en otras cosas “más productivas”. Ese sentimiento de culpa al parecer no nada más lo tengo yo, pues he platicado con gente por acá (mexicanos) y me cuentan que saben lo que es eso porque también lo han sentido.

Con todo, ese tiempo que me hice para mí me ha ayudado a sentirme mucho más tranquilo, a ver más por mi salud, y a apreciar lo que tengo a mi alrededor y a la gente con la que convivo. Dar el 100% es lo que uno mejor puede hacer para salir adelante, y es la forma más creíble de mostrarse a sí mismo que se quiere lograr un objetivo, porque sólo uno mismo conoce cuál es su 100% y no nos podemos engañar a nosotros mismos. Y para poder dar ese 100% también es necesario relajarse, descansar, y prepararse para lo que viene.

Por cierto, el kanji de este año en Japón fue 「輪」. Se lee “wa”, y quiere decir “círculo”, “aro”, “circunferencia”, “conexión entre personas”. La razón principal por la que fue seleccionado fue que se decidió que Tokio será la sede de las olimpiadas de verano en 2020, y 輪 es el kanji que se usa en 五輪 (gorin, literalmente “5 aros”), que quiere decir “olimpiadas”. No obstante, sinceramente creo que le quisieron componer para no verse tan obvios y también se mencionó que otra de las razones es la solidaridad de las personas en la ayuda hacia los daminificados tanto en Japón como en Filipinas por los huracanes este año.

Dicho sea de paso, desde el momento en el que Tokio fue seleccionado como sede pensé que 輪 sería el kanji del año. Le atiné :P

Recomendaciones turísticas en Japón

Mucha gente me pregunta con frecuencia lo siguiente:

  • ¿Qué lugares visitar en Japón?
  • ¿Dónde puedo encontrar hospedaje barato?
  • ¿Cuál es la manera más económica de moverse dentro de Japón?

He respondido varias veces de forma similar, pero generalmete por correo. Así que para evitar escribir lo mismo varias veces, aquí dejo una mini guía al respecto. Tengan en cuenta que esto es basado en experiencia personal; puede haber mejores opciones, pero al menos se pueden dar una idea.

http://manuel.midoriparadise.com/recomendaciones-turisticas-en-japon/

El fenónemo llamado “Koisuru Fortune Cookie”

La gente que conoce algo de Japón seguramente ha escuchado hablar de un grupo de idols llamado AKB48, el más famoso en este momento. Y así como alrededor del mundo hay gente que simplemente las aborrece, en Japón no a todos les caen bien. “Artistas prefabricadas”, “ni cantan”, “unas ni están tan bonitas” y ahí usted póngale más comentarios. Vamos: el precio de la fama y que no se es monedita de oro.

Con todo y las críticas que se cargan, este verano ocurrió un fenómeno interesante: el grupo lanzó una canción titulada 恋するフォーチュンクッキー (Koisuru Fortune Cookie, literalmente “La galleta de la suerte para enamorarse”). La letra no es en sí nada del otro mundo, pero el ritmo y el baile atrapó la atención de muchos, al grado de que algunos que simplemente no soportan al grupo exclamaron que escuchar la canción los hacía sentir bien.

El grupo lanzó el video original apenas en octubre:

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Pero como ya se habían presentado en varios lugares y la canción originalmente salió en verano, mucha gente conocía la coreografía. ¿El resultado? La canción se volvió viral y muchas compañías, tiendas, marcas  y hasta dependencias de gobierno haciendo su versión del baile.

¿Qué tiene esto de especial? Estamos hablando de una cultura que no baila, y que aunque reconoce que grupo como AKB48 y cosas “otaku” mueven mucho dinero nomás no les cabe en la cabeza ese tipo de ideas. Cierto: seguramente no todos los que aparecen en los videos participaron voluntariamente en ellos, pero independientemente de eso, el hecho de unirse para participar en algo así (aunque concuerde con la idea de “pertenecer al grupo” y de hacer lo que los demás están haciendo) es digno de ser mencionado.

Por cierto, he de mencionar que se siente raro ver el video y darte cuenta que sabes exactamente dónde es y que muchas veces pasaste por ahí, caminando y en carro. Se grabó en Fukuoka, al lado del centro comercial Hawks Town, muy cerca del estadio de béisbol Yahoo! Dome, que es el que se ve al fondo.

A continuación algunos de los videos de la canción, en versiones de grupos que sorprenden por haberse unido al “hype”. La letra de la canción está al final, por si se les antoja cantarla.

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Cuando se te olvida dónde estás…

Hace aproximadamente una semana tuve la “suerte” de que la policía me parara y me pidiera mis documentos. Esto fue cerca de la estación de tren en donde vivo, un lugar muy tranquilo, sin mucho bullicio, alejado de la zona principal de Tokio. No obstante, hasta después de haberme mudado por acá me percaté de que hay muchos extranjeros por acá, especialmente filipinos. No, no tengo absolutamente nada en contra de ellos ni de ningún otro extranjero por acá, simplemente lo menciono porque es indicio de que la policía hace esas “revisiones de rutina” más frecuentemente que en lugares donde casi no hay.

El caso es que aquí yo “incité” al policía a que me detuviera porque no traía lamparita en mi bicicleta, y se supone que debo tener. Justamente al salir del estacionamiento de bicis (駐輪場, chuurinjou) y dar la vuelta a la esquina, un policía en motocicleta me hizo la seña que me detuviera, me preguntó por la lámpara, y le dije la verdad: que se había descompuesto y no la había cambiado. De ahí empezó la revisión a ver si la bici no era robada, mi tarjeta de residencia, y el típico interrogatorio de “¿dónde trabajas?” y “¿cuánto tiempo tienes en Japón?”. Respondí después de que le pedí que se identificara como policía, algo que generalmente los saca de onda porque no esperan que se los pidas. El chiste es estar seguro de que quien te está interrogando sea realmente policía (porque luego andan de civiles) y no le estés dando tu información a cualquier extraño que te lo pide.

Lo importante de esto es NUNCA ser grosero, ni levantar la voz, y siempre usando el japonés más cortés que sea posible, explicando la necesidad de saber si le están dando la información a un policía real por aquello de los fraudes. Nunca he tenido problemas al responder de esa forma, y siempre termino con una breve, pero amena, plática con el policía de cómo le ha ido, de cómo es mi trabajo, de que si hablo japonés bien, etc.

El título de esta entrada hace referencia a que has pasado mucho tiempo en algún lugar, te acostumbras, y algunas veces se te olvida que no eres de ahí, o bien de lo que, en el caso de Japón, otro extranjero puede considerar raro. Suena extremo, y no es muy común, pero llega a suceder.

Hace poco me hicieron la pregunta clásica de “¿qué es lo que más te sorprendió de la cultura japonesa la primera vez que viniste a Japón?”, pero con el agregado de “¿o has estado tanto tiempo aquí que ya se te olvidó?”. Ciertamente no se me ha olvidado, pero de repente sí se me pasan detalles que, al escucharlos de alguien más, recuerdo e inmediatamente asocio a experiencias vividas de este lado del mundo. Algo así estoy usando para detallar lo más posible la siguiente entrada de “Los años maravillosos”, y todavía no sé si será una sóla o de plano la divido y la saco en 2 partes.

Algo que no se puede olvidar de ser extranjero en Japón es que siempre te lo van a recordar de alguna u otra forma, incluso aquí en Tokio. Aunque sé que nadie lo dice o pregunta con mala intención, comentarios como “¡Oh! ¡Sabes usar muy bien los palitos!”, “¡hablas muy bien japonés! (después de simplemente saludar)”, de que los de McDonald’s te vean e invariablemente te muestren primero el menú en inglés , o de que llegues preguntando algo en japonés y a fuerzas te quieran responder en inglés, te recuerda de que no importa cuánto tiempo tengas en Japón, siempre serás extranjero a sus ojos, por lo que ya sabemos de la sociedad homogénea. Y no nada más lo digo yo: los “half” (forma de llamar a los hijos de japoneses con extranjeros, y que en algunos casos es considerada ofensiva) comentan que es difícil que la gente acepte que son japoneses (hayan nacido y crecido en Japón) simplemente porque no tienen cara de japoneses.

Esta tendencia está cambiando, es cierto, pero falta mucho para que el cambio se consolide, primero en la capital, y luego en otras zonas del país.

Con todo, todavía tengo que encontrar al japonés que, sin conocerme, pueda escribir mi nombre sin errores. Si yo escribo mi nombre como メディナ ゴンサレス マヌエル, en primera, NADIE le atina nunca al “Medina”. Siempre soy “Melina”, “Menina”, “Mebina” o algo similar. Hasta que me sugirieron que dijera “es DI, como en Disneyland” (vocabulario conocido por todos los japoneses), sufría siempre que tenía que dar mi nombre por teléfono. Y en “González”, SIEMPRE  lo escriben como ゴンザレス (con ザ en vez de サ), siendo que muestro mi identificación oficial y mi tarjeta del seguro médico y en todas dice ゴンサレス, pero por costumbre siempre lo escriben de la otra forma.

Seguimos disfrutando Tokio.

La basura de unos, el tesoro de otros

Yo estaba con la idea de que ya habia escrito al respecto, pero revisando me llevé la (no muy grata) sorpresa de que no era así. Arreglemos eso:

Para muchos, es una leyenda urbana, una serie de anécdotas que corren de boca en boca pero que a algunos no les toca: encontrar objetos totalmente funcionales en la basura en Japón.

No. No hace falta ser pepenador para encontrarse con algo que valga la pena; a veces es cuestión de suerte, otras de saber dónde buscar.

Durante los años que he estado por acá, he visto a varios amigos recogiendo diversos objetos que, a veces sin nada de cuidado o arreglo especial, operan a la perfección. Mi experiencia va desde esquís, hasta computadoras y servidores. Sí: gente ha armado computadoras o servidores de archivos con partes que encuentran en los tiraderos de las universidades.

A mí, quizá lo que mejor me ha tocado es un carro. No miento: el primer automóvil que tuve acá fue un regalo de un chino que tenía que deshacerse de su auto porque se mudaría a Tokio y compraría otro más grande. Supe de la oferta y acepté gustoso, pero esto lo detallaré en otra entrada.

En abril pasado, después de regresar de las compras de la semana un domingo por la tarde, vi en la basura una caja que llamó inmediatamente mi atención: un Playstation 2. Al principio pensé que era nada más la caja, pero el corazón gamer me llevó a acercarme y a abrirla. Mi sorpresa fue grande al ver que la caja tenía un PS2 de los Slim (el último modelo que salió), un control, y al lado tenía como 5 juegos, cada uno con su respectiva caja y manuales. Los revisé, y me percaté de que los discos no estaban dañados. Si el PS2 no hubiera estado en la basura, lo que normalmente se hace en estos casos es llevarlo a la policía para que ahí espere a que el dueño lo reclame, pero como no era el caso (era basura) no había problema en que me lo llevara a casa.

Acto seguido: corro a mi morada, destapo la caja y saco todo con cuidado. De entrada, todo se ve bien cuidado. Pensé: “seguramente lo tiraron porque no funciona”. Me dispuse a conectarlo y a probar algunos de los juegos que lo acompañaban. El aparato prendió y entró al menú del PS2, ignorando completamente que había juego dentro. Antes de descartar todo, probé con otros juegos, incluso con algunos de los míos, y nada. Pensé que fue buena idea haberlo tirado después de todo, pero mi curiosidad me llevó a buscarle a ver si había algo que se pudiera hacer. No hubo de pasar mucho cuando supe cuál era el problema.

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Monte Fuji, 10 años después

Entre quienes escriben un blog estando en Japón es casi un ritual tener una entrada del estilo “¡escalé el monte Fuji!”. ¿Yo? Hasta el momento no tenía ninguna; primero porque vivía en Fukuoka, y segundo porque nunca había planeado ir realmente. Ahora, estando en Tokio, y con muchos amigos mexicanos, el pasado 20 de julio nos lanzamos a la aventura.

 

Los participantes en tal importante evento:

  • Sandy
  • Luisa
  • Janet (amiga de Luisa que vive en Australia)
  • Magda
  • Eduardo
  • Joel
  • Poncho
  • Esdras
  • Edgar (quien tomó la foto anterior)
  • Su humilde servidor

La cita fue en Shinjuku. Sandy (@Sandyael) se encargó de hacer las reservaciones correspondientes; encontró un tour para subir con guía, dormir un rato en una de las posadas en la montaña y entrar a aguas termales el siguiente día. Todo sonaba perfecto.

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