Mil

Cuando comencé a escribir en el blog hace 11 años, nunca me pasó por la cabeza que el sitio seguiría activo en 2015. Es más, ni siquiera me imaginaba que todavía estaría en Japón.

El blog ha sido testigo de una buena parte de mi desarrollo personal y profesional. No puedo negar que cuando leo lo que escribía hace años me llega un aire de nostalgia porque es como revivir esos momentos. Las fotos que muestran los sitios a donde fui me recuerdan las peripecias de los viajes, lo que sentía en ese momento por conocer otro lugar más de este país y la emoción de vivir algo nuevo. Asimismo, me hace también recordar que no todo ha sido bueno por acá, y viendo ahora desde fuera las situaciones que en algún momento me llegaron a quitar el sueño, es difícil negar que, aunque poco, realmente he crecido como persona, en muchos aspectos que, en aquel entonces, no me imaginaba.

He aprendido diversas cosas, de diferentes temas. Aquí hago una recopilación de ellas:

Sí hay espacio en Japón

Muchos pensamos que en Japón ya no caben porque vemos imágenes de trenes repletos, montones de gente por todos lados, y escuchamos de lo pequeñas que son las viviendas por acá. Sin embargo, nada más es cuestión de salir de las grandes ciudades (y ni hay que recorrer tanto) para darte cuenta que espacio hay, y mucho.

Se puede sobrevivir en Japón sin saber ni una pizca del idioma, pero no es lo ideal

Aun en lugares no tan poblados (como Iizuka), es posible pasar mucho tiempo en Japón sin aprender el idioma… pero eso implica que tiene que haber al menos una persona que te ayude con la vida diaria, y que dependerás de ella siempre, lo cual no es para nada deseable, sobre todo si, por ejemplo, tienes ganas de salir a explorar por tu cuenta.

Menciono esto porque conocí a algunos extranjeros que siempre tenían que ir a donde sea con algún japonés que les ayudara, incluso en paseos familiares. Un caso de plano extremo es el de un investigador de la India que tenía más de 10 años en el país y no hablaba nada, pero nada de japonés, porque su trabajo no se lo exigía, y porque siempre brincaba de una persona a otra para que le ayudaran en su vida diaria

0/10 no se los recomiendo.

En los restaurantes te sirven agua llegando, y no te la cobran

Explicado en este ¿sabías que…? Parece algo sin importancia, pero para alguien como yo, que acostumbra tomar agua, poder ir a restaurantes y pedir toda el agua que quieras sin temor a que te la cobren es realmente muy bueno.

Nunca hay que decir “Nunca”

Lo digo específicamente por la situación que describo en “Amor en los tiempos del sushi”, ya que en mi vida me había imaginado que tendría una relación de ese tipo, Sí, ya saben a cuál me refiero. ¿No ubican? Lean la serie 😛

El doctorado puede ser una pesadilla

Esto va para quienes están considerando estudiar un posgrado por este lado del mundo, y lo he repetido muchas veces a lo largo de los años: escojan a un buen asesor. Yo creía que el caso que viví (porque acuérdense que éramos 3 en el doctorado) era especial, pero al paso de los años me he encontrado con casos similares, y no nada más en mi área. Si se van con un asesor que rara vez se preocupa por ustedes, e incluso los desmotiva con acciones o palabras, créanme que no se la van a pasar nada bien.

El honne y tatemae son el pan de cada día

También ya tratado más profundamente por acá. Por más que te acostumbres a la vida en este país, el simple hecho de ver lo falsas que se escuchan conversaciones entre algunos japoneses (sobre todo en empresas) y las risas más a fuerzas que de ganas, es estresante, porque no nada más tú, sino todos, saben que todo es “de dientes para afuera”, pero al mismo tiempo todos se quedan callados.

Hay que aprender a estar solo, pero no acostumbrarse a la soledad

De vez en cuando es necesario estar con uno mismo y reflexionar. El tiempo dedicado a ti y a tu persona es invaluable. No obstante, eso no quiere decir que sea bueno que siempre haya que estar aislado, ni de ermitaño, y ésa es una situación a la que puedes llegar si te dejas llevar por la forma de vida en Japón. Nosotros, como extranjeros, siempre tenemos una salida, sea juntarse con otros extranjeros, regresar al país de origen, etc., pero la mayoría de japoneses no tiene esa opción y no le queda de otra más que intentar adaptarse o de plano aislarse por completo… lo que conlleva a los problemas sociales que ya muchos conocen (hikikomori, por mencionar un ejemplo).

El servicio al cliente de muchos países debe aprender de Japón

Algo hablé al respecto acá. En serio. Esto es algo que definitivamente debemos copiarle a este país y adoptarlo como estándar. A todos nos gusta que nos traten bien, pero estamos acostumbrados al mal trato que muchos establecimientos dan, y lo llegamos a considerar normal, pero la realidad es que son los clientes la razón por los que los negocios funcionan; no son ellos los que “nos hacen un favor” al ofrecer servicios. Cambiando un poquito la actitud se puede lograr mucho. Ese “no tengo cambio” que te dicen en muchas partes sinceramente no tiene razón de ser, y por si creen que lo he pensando desde que vine a Japón, no es así: desde que vivía en México sentía que cada negocio tenía que ser responsable del cambio, especialmente en las arcadias (odiaba que me dijeran eso, especialmente cuando estaba buena la reta).

Sí puedo vivir en el campo (japonés)

Cuando llegué a Iizuka en abril de 2003, la impresión fue tanta que a los dos días ya estaba en la ciudad de Fukuokla buscando algo que hacer. En ese entonces, recién llegado a este país y con novia en Méxco, sin amigos ni conocidos ni nadie que hablara español en la región, por momentos sentía que no iba a poder. Mi idea era terminar la maestría lo más rápido posible para regresar a México, pero después de 8 meses comencé a agarrarle gusto a estar en Japón, concretamente en el campo, y terminé viviendo 8 años y medio por allá.

Si por alguna razón tuviera que volver a vivir en Fukuoka, sé que puedo sobrevivir.

Viajar por carro en Japón es toda una experiencia

No porque no lo sea en otros países, pero haber recorrido todo Kyushu en carro, y luego haber manejado desde Fukuoka hasta Tokyo, y tiempo después haber viajado a Tochigi y a Nagano y haber dormido en el carro 2 noches, fue para mí una serie de experiencias increíbles. En México nunca tuve carro, y las pocas veces que tuve oportunidad de manejar fueron recorridos dentro de Guadalajara, mientras que otras veces nadie me prestaba su carro. Por tanto, como que desde hace mucho tenía ganas de manejar hasta el cansancio, y resulta que manejar tiene el extraño efecto de relajarme.

Sinceramente, cuando recibí mi primer carro por acá no pensé mucho en viajar por el país, pero las cosas se fueron dando, y de una forma o de otra desde entonces tengo carro, y cada que se puede me doy una escapada, aunque ahora con familia, jeje.

Resulta que tuve/tengo club de “haters”

Ésta me la supe hace poco.

Sinceramente, nunca he pensado en el alcance que pueda tener el blog, ni si soy famoso o muy conocido. Cuando recién comencé, varias personas me hicieron la recomendación de escribir en inglés, pero yo quería tener el sitio en español, por lo que ni el inglés ni el japonés eran opción (aunque muy de vez en cuando escriba en el último). Gracias a esto, he conocido gente de otros países de latinoamérica, y a la vez he aprendido mucho de ellos también.

No estoy para contarlo, ni ustedes para saberlo, pero ha habido gente que me ha dejado de hablar solamente porque yo estoy en Japón. Una persona que me hablaba muy bien y con quien más o menos me comunicaba, de la noche a la mañana me dejó de dirigir la palabra y me bloqueó de todas las formas posibles en internet. Y en otro caso, alguien con quien trabajé y pasé buenos momentos durante la universidad, está en un plan bastante agresivo conmigo, por razones desconocidas (pero lo más seguro es porque estoy por acá).

Pero lo anterior no es el punto que quiero tocar: parece ser que por un tiempo tuve (y quizá todavía tengo) “haters”, que, según me cuentan, se quejaban de mí, y decían que ellos podían hacer las cosas mejor que yo si estuvieran por acá. Me sorprendió mucho la noticia, pero más que eso, fue la primera vez que me puse a pensar “¿en serio será que me lee mucha gente y que hasta haters tengo?”.

Me la voy a creer que soy famoso 😛

Mucha gente cree que la estoy pasando fenomenal solo por el hecho de estar en Japón

Esto es algo que en realidad me preocupa. La idea de que estar en Japón significa que “soy rico” o de que “no puedan creer que no tenga para enviarle X cantidad de dinero mensual a mis papás”, o que simplemente por estar acá la estoy pasando súper bien cada día, es totalmente errónea… Pero el problema principal es que, aunque explique, nadie lo cree.

Cada quien es libre de pensar e imaginar lo que guste, pero la situación acá no es toda color de rosa. Y no lo digo nada más por mí, ni por Japón, puesto que hay mexicanos, aquí y en otros países, que le echan los kilos a diario, mas no es fácil afrontar las situaciones que se puedan presentar cuando no hay gente cerca  que te pueda ayudar. Cierto, estamos fuera del país por decisión propia (la mayoría de nosotros), pero eso no significa que, solo por eso, ya tengamos dinero para aventar para arriba o que cada día lo estemos viviendo como si fuéramos turistas que están de paseo por un par de semanas.

Extraño México, y estoy orgulloso de traer el nopal en la frente.

Y por muchas razones.

Ayer hablaba de esto en una plática que tuve la oportunidad de dar en la Universidad prefectural de Aichi: antes de salir de México, pensaba que muchas cosas de la cultura mexicana eran “nacas”, y no me sentía realmente orgulloso de ser mexicano. Sin embargo, cuando ya estuve por acá, y me di cuenta de la cultura que tienen los japoneses y de cómo mucha gente se interesa por México y su cultura, volteé a ver de nuevo a mi rancho y comencé a darme cuenta de que en realidad hay mucho por lo que debo estar orgulloso, y que aunque México no es perfecto, y los problemas que ha tenido en los últimos años son graves, eso no demerita todo lo bueno que tiene.

No se trata de demostrar que “los mexicanos somos chingones”, sino que “no somos menos que nadie”. Hay mucho talento en México, y espero y tengo fe que poco a poco vamos a verlo florecer en diversos campos.

Me convertí en papá

¡Y vaya que ha sido una gran experiencia!

Lo único que puedo decir al respecto es: si alguien me hubiera convencido de que era “súper chido” ser papá, independientemente de las largas noches que pasas porque el bebé no duerme y de las miles de preocupaciones que tienes por ser papá primerizo cuando el bebé estornuda y lo quieres llevar al médico lo más pronto posible, quizá ahora tendría como 3 hijos (reconocidos :P)

Sí, me imaginaba que mi primer heredero sería una niña, pero no le hago nadita de feo al niño que me llegó. Su sonrisa es la fuente de energía que necesito para salir adelante y no quedarme estancado.

Sigo siendo un “gamer”

Quizá lo seguiré siendo hasta el final de mis días. Los videojuegos han sido una parte muy importante de mi vida, por muchas razones (revisar el escrito donde relato qué significan para mí los videojuegos). Cierto es que en los últimos años le he tenido que bajar al tiempo que les dedicaba y que he dejado pasar títulos, o incluso series completas, por cumplir con las obligaciones que uno tiene por acá. Sin embargo, es un pasatiempo que nunca he dejado y que siempre tengo presente, y poco a poco voy a volver a mi ritmo, aunque ahora tenga que ser más selectivo con lo que juego debido, de nuevo, a la limitación del tiempo.

Tengo muchos defectos

Conocer y entender mis debilidades me han ido ayudado a encarar mejor la vida por estos lares. Siendo sinceros, en los últimos años la situación no ha estado del todo bien, y casi estoy seguro que pocas personas realmente saben el tamaño de la presión que a veces llego a sentir y de cómo ésta me tumba por momentos.

Es reconfortante, aunque parezca contradictorio, reconocer que tengo defectos, que cometo errores y de que me puede ir mal. No porque antes pensara que no tenía puntos malos, sino porque hace más fácil delimitar las habilidades que tengo y catalogarlas de acuerdo a lo bueno o malo que sea en ellas, y descartar las que de plano sé que nada más “no la armo”.

Este es el escrito número mil del blog

Lo cual seguro ya intuyeron por el título del mismo. No les sé decir si son muchos o son pocos todos los escritos que aquí encontrarán, pero lo que sí les puedo asegurar es que, mientras tenga energía, seguiré escribiendo, pues todavía tengo mucho que decir. Y sí, he estado pensando seriamente en escribir un libro. Quizá sería una buena meta para el año que entra.

Agradecimiento

A todos ustedes que me leen, me ven, me hacen el honor de dirigirme la palabra, así como a aquellos que también me dan el privilegio de llamar amigos, sea en Japón, en México, o en cualquier otro país. Ojalá que las loqueras que escribo aquí, incluyendo los escritos “extraños” de programación, Linux o cosas técnicas, les ayuden en algo, o al menos les hagan pasar un buen tiempo.

12.5 años y mil escritos después, aquí sigo, en la tierra del sol naciente.