Decisiones – 15 años después

Aunque se me pasó la fecha para publicar esto (originalmente iba a salir el 2 de abril), me quise esperar un poco para editar algunas cosas… y como siempre no quedé a gusto con los cambios :/

Últimamente me he puesto a pensar sobre el tiempo que he vivido en Japón, pero de una forma diferente: dándome cuenta de que las jóvenes de 18 años ahora tenían 3 cuando brinqué el charco. Por más joven que uno quiera sentirse, los años siempre están para recordarnos que ya no lo estamos tanto. Y es que el shock es diferente (o de menor intensidad) si piensas “tengo 15 años en Japón” que “los que ahora son mayores de edad en México tenían 3 años cuando yo me vine para acá”… El fregadazo pega fuerte, y aunado a los “regalitos” que trae el estrés de la vida de este lado del mundo, no puedes evitar pensar que, en efecto, los años no pasan en balde.

No crean que me pongo melancólico y dramático por eso. Siempre he pensado que con la edad viene mucha experiencia y que cada época tiene su forma particular de disfrutarse. No obstante, cuando estás entre dos culturas (la que dejaste en tu país y la del país en donde vives) y te das cuenta de que por responsabilidades y compromisos simplemente ya no puedes estar “en la onda”, o mejor dicho “en dos ondas”, el peso se siente más.

Lo anterior se debe sin duda a que, a pesar de que tengo tanto tiempo por acá, realmente siempre había pensado en Japón como un lugar pasajero, que en algún momento iba a dejar. Con todos sus pros y contras, una parte de mí siempre se ha negado a creer que éste es el mejor lugar en el que podría estar. Ahora bien, eso de “el mejor lugar” no necesariamente cumple mis expectativas, pero como ya no estoy solo ya no nada más es lo que yo piense o sienta, sino que tengo que poner en la balanza también lo que los otros miembros de la familia piensan y sienten que es lo mejor. Es como intentar llegar a un acuerdo tácito, tanto con la familia como con uno mismo.

No, no estoy diciendo que ya en definitiva me voy a quedar aquí, sino que poco a poco se acerca la hora de tomar esa decisión, y tengo que considerar todos los factores relevantes para poder hacerlo. Y es ahí cuando realmente añoro la época en la que podías intentar una y mil cosas, y simplemente cambiar de rumbo si algo salía mal. Nunca huír, siempre terminar lo que uno comienza, pero no quedarse en algo más tiempo del necesario. Es ahí donde recuerdo ese sentimiento que tuve cuando vine a Japón por primera vez en 2002, y luego regresé becado en 2003. Y también es ahí donde digo “Sip. De plano me falta mucho para considerarme una persona madura, pero ahora ya no soy joven. En unos meses voy a pasar a ser un ‘cuarentón’. ¿Me va a dar una crisis por eso o de plano ya me está dando y no me quiero dar cuenta?”.

Uy sí, súper profundo todo lo anterior.

Mi hijo crece, y con ello comienzan los planes ya más a futuro. En concreto en este momento: escuela. Todavía le falta un año para entrar al kínder, pero desde ahora tiene que comenzar con actividades que lo prepararán para ese momento, y de preferencia en el lugar en donde queremos que entre. ¿En pocas palabras? $$$. Si me quiero mover de Japón, tiene que pasar en a lo más 3 años a partir de ahora, pero para moverme necesito tener seguridad y estabilidad al lugar donde me vaya a ir; ya no es nada más decir “pues me lanzo y como puro atún en lata y me acomodo en un rincón”. No, no quiero todo en bandeja de plata, pero al menos sí necesito lo esencial para darle la estabilidad que mi familia necesitará en cualquier lugar al que nos movamos.

Pese a que ya lo comenté, aquí lo vuelvo a recalcar: realmente me desanimó mucho lo que pasó hace poco con cierta institución educativa de mi tierra natal, y más porque no es la primera vez que me la aplican de forma similar. Con todo, me ayudó a sacudirme la cabeza y pensar con más calma y seriedad en lo que pasaría si regreso a México. Además, creo que no estoy solo: así como yo, fuera de México hay muchos paisanos (de diferentes profesiones y oficios, muchos de ellos muchísimo mejores que yo) que se preguntan si realmente vale la pena regresar al terruño, especialmente cuando no tienes “palancas” o formas de asegurar un buen puesto, y más con familia… Respeto muchísimo a aquellos que ya tomaron la decisión definitiva de regresar (o ya regresaron y están echándole ganas), así como también respeto muchísimo a aquellos que ya decidieron que están mejor en donde están y, por mucho que amen México, no van a regresar. Cada uno está en su derecho y ni yo ni nadie puede ni debe reprocharles nada, mucho menos aquellos que no tienen idea de lo que uno vive fuera de su país pero se la pasan criticando a los que vivimos fuera, por la razón que ustedes quieran y gusten.

Japón ha sido mi segundo hogar por ya 3 lustros. Hay mucho que no me agrada de aquí, pero es parte de lo que uno tiene que sacrificar por lo que sí le gusta. En contraste, México también tiene muchas cosas buenas, pero las malas ahí están también. Sin duda, no hay país perfecto, y a donde uno vaya y se quede se tiene que acostumbrar.

Mi idea de quedarme en Japón después de que me salió el título de doctor en una caja de cereal terminé el doctorado era porque precisamente sentía que no había terminado aquí. Todo fue muy rápido, y de haber optado por regresar a México en ese entonces me iba a dejar con la idea incómoda de que no terminé mi ciclo aquí, aunque el doctorado estuviera terminado. Incluso cuando regresé de visita a México en 2012 recuerdo que me despedí de mis papás diciendo: “Me voy porque todavía tengo cosas que hacer allá”. Mi vida en Tokio todavía no cumplía un año, y acababa de terminar una de las épocas más difíciles que he tenido en la vida, así que no había ni un gramo de duda en mi decisión. Ahora creo que estoy cerca del punto donde debo cerrar un círculo para abrir otro, y quizá sea aquí mismo, pero ya con una visión a futuro más clara y concreta.

Van 15 años, y algo me dice que todavía faltan más.

7 thoughts on “Decisiones – 15 años después”

  1. Que ondas Manuel ! Me llega y me identifico con tu artículo. Yo ya llevo casi 9 años en tierras congeladas y creeme que no hay momento en que no me piense en regresar, mas bien, el quedarme aqui a futuro no es algo que quiera, estando acá me di cuenta que adoro Guadalajara y Jalisco.
    Sin embargo, no es tan sencillo pues aunque no tengo familia como tu siento que he hechado raices. Fui a Gdl en 2016 ( bueh, de hecho voy cada año) pero en especial fui a preguntar a viejos colegas como está la onda laboral. Me dicen que la oferta laboral a aumentado bastante y que hay más variedad de empresas en nuestro ramo, asi como los salarios. Lo que pude corroborar en base a comentarios, es que sigue sin haber balance entre la vida laboral, es decir, siguen siendo unos negreros.
    Lo que no me hace regresar en este preciso momento es que he vido un aumento exponencial del crimen y la violencia, en comparación a hace 10 años, además de las ventajas que tengo aqui como es balance de la vida y el trabajo, amplias posibilidades laborales, la economía, etc.
    No se si tu objetivo es simplemente salir de Japón o mas bien regresarte a México, pero si es lo primero, siento yo que aqui en Canadá tienes muy buenas expectativas. En las grandes urbes canadienses pululan las empresas de tecnologías de la información y desarrollo de software, además de que ya te manejas bien en inglés. Sumále la edad, y el hecho que tienes familia, siento que no tendrías problemas en ser aceptado aqui, además seria mucho más fácil ir a México.

    1. ¡Hola Fermín!

      Muchas gracias por tu comentario.

      Definitivamente los puntos que mencionas sobre por qué no regresar a México son entendibles. En mi caso, también los considero, especialmente porque tengo familia y les costaría mucho trabajo adaptarse a todo eso de lo que te tienes que cuidar y estar al pendiente en nuestro país (lamentablemente). Además, como bien refieres, el hecho de que las empresas se hayan convertido en un “Japón parte 2” realmente no lo hace tan llamativo.
      Mi idea de regresar a México era más bien del lado académico principalmente, pero con las ya varias veces que me la han aplicado, me doy cuenta de que no soportaría ver irregularidades, y terminaría sin estar 100% a gusto.

      La idea no necesariamente es salir de Japón, sino más bien, encontrar el mejor lugar que me dé balance entre crecimiento personal y profesional, así como seguridad y oportunidades para mi familia. Canadá está en la lista, pero salvo alguna vez hace como 3 años que intenté algo en una empresa por allá, no le he movido mucho. Tengo conocidos en algunas partes de ese país, y todos me hablan maravillas del lugar, por lo que creo que lo voy a poner más arriba en la lista de prioridades.

      No obstante, debo reconocer que, al menos para mi esposa, el mejor lugar para que ella se desarrolle laboralmente siempre será Japón. Por tanto, la oferta debe de más o menos convenirle a ella también.

      Saludos 🙂

      1. Pues si un dia necesitas ayuda me envias un correo, yo me muevo bien aca. ¿ A que se dedica tu esposa ?
        Mira, eso de “maravillas” no es tan asi, tiene su lado bueno y no tan bueno. Aca la cultura, en mi opinión es nula en comparación a México y Japón, la gastronomia es inexistente, lo social, etc etc.
        Pero a lo que se refiere a lo laboral, aunque al inicio se le batalle, si esta mejor. Aqui en esta provincia sobre todo tienen en la mentalidad el equilibrio de la vida y el trabajo, no es una cosa de leyes. Por lo que he leido en tus posts, cambiarse de empresa es mucho más fácil y sencillo que japon y estando acá si tienes bien hecho tu perfil de linked in y tu cv los reclutadores te buscan solos.
        Por ejemplo, oi que facebook abrió oficinas de investigacion aqui en Montreal creo, pero aun asi hay muchas empresas.

        La edad también olvidade de ello, cuando en México a los 35 estas preocupado por que nadie te quiere contratar aqui es todo lo contrario. En la mayoría de los casos los jefes te valoran bien y no se sienten arriba de ti. eso si, te exigen. Ya hasta se me ha olvidado que son las horas extras. Bueno, tambien hay que considerar que trabajo en una paraestatal por lo que el ambiente es mas relajado, pero como te digo, agarrando tu primera experiencia canadiense, te vuelves mas cotizado y los reclutadores te buscan solos.

        Desgraciadamente en lo de la familia tienes razon, hay que pensar que tan bien se puedan adaptar.

  2. Si yo viviera allá si extrañaría México pero no regresaría, simple y sencillamente por el tema de la inseguridad que existe aquí, por cierto te felicito por tu excelente blog, ando pensando ir a Japón para el próximo año.

    1. La inseguridad es un punto que realmente me preocupa, tanto por mí como por mi familia. Mucha gente me comenta que estaría mejor en México profesionalmente hablando, pero como se han dado las cosas en mi país, ya no estoy tan seguro si realmente valdría la pena esa situación.

      A fin de cuentas no hay lugar perfecto. Siempre encontrarás cosas buenas y malas en el lugar donde vivas. Es cuestión de encontrar las que más te convengan y que conlleven sacrificios que estés dispuesto a hacer. De ahí que no idealizo (y trato de comunicar que la gente no lo haga tampoco) a Japón, porque aunque hablando de seguridad ciertamente es mejor que México, eso no necesariamente significa que es “el mejor lugar”, como muchos erróneamente creen.

      ¡Gracias por el comentario!

      Saludos.

  3. Yo creo que el mejor lugar es donde te valoren, profesionalmente. Ciertamente México existe inseguridad, deficiencias y tú familia de origen. Pero como familia que somos tú tienes que pensar en tu familia que formaste. Yo aunque no te vea y te extraño . Soy feliz de saber que estás bien, me preocupo por no poder ayudar con el cuidado del niño, yo solo quiero que consideres un lugar mejor remunerado. El que elijan será el mejor .

    1. El valor profesional es muy importante, cierto, pero no puedes dejar fuera otros factores importantes, como el crecimiento profesional de mi familia también.

      Y vaya que nos haría bien si estuviera alguien cerca para ayudar con el niño.

      Saludos.

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