Misa

Antes de cualquier otra cosa: sé que no todos los lectores son católicos, y que muchos no están familiriazados con lo que es una misa católica. Si este tipo de contenido los ofende o molesta de alguna forma, por favor ignoren esta entrada.

 

Como muchos saben, crecí como católico. No es que crea todo lo que la iglesia dice, ni que tampoco tenga mis dudas acerca de muchas aspectos de la religión, pero sí creo en la existencia de un ser supremo.

Estar en Japón como católico puede sonar difícil porque este país es mayormente budista-shintoísta, pero hasta los mismos japoneses reconocen que su sentido de religión es más tradicionalista que creyente, puesto que cuando tienen algún problema le rezan a todo lo que pueden, llámese Jesús, Buda, el dios del altar local, etc. Pero aunque es cierto que el número de iglesias católicas es infinitamente menor que lo que podríamos encontrar en México (y que algunas localidades sencillamente carecen de ellas), en muchas partes se pueden encontrar pequeñas iglesias a las que uno puede asistir. Pero obviamente, todo tiene su toque “japonés”:

Lo primero que encontramos diferente son los horarios de misa. En México uno está acostumbrado a que si no alcanzas la misa de, digamos, 11 am, puedes todavía ir a las 12, 5,6,7,8,9,10 y en algunos lugares hasta las 11 pm. Es decir: tienes opciones. Por supuesto que el número de misas en domingo refleja la cantidad de personas que tentativamente asistirán. Bajo esa premisa, el número de misas que uno encuentra por acá en domingo es mínimo: cuando mucho 2 (o 3 en algunos lugares), y generalmente sólo en la mañana o a medio día.

En mi caso, la iglesia local tiene 2 misas dominicales: 8 y 10 am. Es una iglesia pequeña; creo que caben unas 150 personas cuando mucho.

La segunda diferencia, y que es obvia, es el idioma en el que se da la misa. Sin embargo, en localidades con considerable población extranjera podemos encontrar misas en diferentes idiomas. Por ejemplo, de las que conozco aquí en Tokio:

  • Ueno: Misa en chino todos los domingos.
  • Yotsuya: Misa todos los domingos en vietnamita, inglés, portugués, español, indonesio y polaco.
  • Mi iglesia local: Misa en Tagalo una vez al mes, y misa en inglés cada dos semanas.

Fuera de cualquier presunción, yo me acostumbré a ir a misa en japonés debido a que en Iizuka sólo había una iglesia católica, sólo una misa dominical (a las 9 am) y era en japonés. Para animarme, lo tomé como estudio del idioma también, aunque debo confesar que al principio era también por curiosidad. Debo mencionar que me llevé algunas sorpresas, que a continación enumero:

  • Durante la consagración, la gente no se arrodilla. Cuando el sacerdote muestra el pan o el vino, la gente hace una reverencia al más puro estilo japonés.
  • Al momento de dar la paz, no se estrechan manos. Con las manos en posición de oración, se voltea hacia la persona a la que se le quiere dar la paz y, adivinaron, se hace una reverencia al más puro estilo japonés. La primera vez que vi esto, la verdad es que me tuve que aguantar la risa, la cual no era de burla, sino de sorpresa al ver que la cultura del país también entra dentro de una iglesia. Aun ahora, muchos años después, esta práctica me sigue resultando un tanto extraña.
  • En la comunión, el sacerdote no da la hostia en la boca, como se acostumbra en México, sino que la pone en las manos de las personas y son éstas las que la ingieren una vez que la han recibido.
  • Al momento de dar los avisos de la semana, el sacerdote pregunta por personas que hayan asistido a esa iglesia por primera vez; si las hay, se les pasa un micrófono para que se presenten ante la comunidad. Sobra decir que yo he hecho esto 3 veces: una en Iizuka, una en Ueno y otra en la iglesia local.

Respecto a recibir la hostia en las manos, no me quedé con la duda y le pregunté al sacerdote al terminar la misa de un domingo. Su respuesta fue: “La arquidiócesis de Japón pidió permiso al Vaticano para hacerlo de esa manera ya que en Japón a la gente le sería difícil aceptar la hostia directamente en la boca, y lo obtuvo”. Respuesta simple.

La primera imagen que acompaña a esta entrada es la portada del panfleto de la misa de esta semana (décimo primer domingo ordinario). La imágen de un cristal que representa el contenido del evangelio de esta semana. A la derecha, un extracto del evangelio de San Lucas (7-47), que dice en japonés:

この人が多くの罪を赦されたことは、わたしに示した愛の大きさで分かる。 (Kono hito ga ooku no tsumi wo yurusareta koto wa, watashi ni shimeshita ai no ookisa de wakaru).

Traducido literalmente (porque no tengo una biblia en español a la mano): “Con la grandeza del amor que esta persona me ha mostrado se entiende que le han sido perdonados muchos pecados”.

La segunda imagen muestra una parte de dicho evangelio dentro del panfleto. En medio encontramos el canto de “aleluya”,  y un poco más abajo una serie de explicaciones de puntos clave en ese evangelio. Como podrán notar, todos los kanji están acompañados de su lectura.

En cuanto a las oraciones, confieso que todavía no me las aprendo en japonés. La única que medio me sé es el “padre nuestro”, que a continuación pongo como “nota cultural”. En japonés se llama “主の祈り” (Shu no inori, “la oración del señor”).

【主の祈り】

天におられるわたしたちの父よ、

(Ten ni orareru watashitachi no chichi yo,)

み名が聖とされますように。

(mina ga sei to saremasu you ni.)

み国が来ますように。

(mikuni ga kimasu you ni.)

みこころが天に行われるとおり

(mikokoro ga tenn ni okonawareru toori)

地にも行われますように。

(chi ni mo okonawaremasu you ni.)

わたしたちの日ごとの糧を

(watashitachi no higoto no kate o)

今日もお与えください。

(kyo mo o atae kudasai.)

わたしたちの罪をおゆるしください。

(watashitachi no tsumi o oyurushi kudasai.)

わたしたちも人をゆるします。

(watashi tachi mo hito o yurushimasu.)

わたしたちを誘惑におちいらせず、

(watashitachi o yuuwaku ni ochiirasezu,)

悪からお救いください。アーメン。

(aku kara osukui kudasai. Amen).

 

El significado es básicamente el mismo que conocemos en español.

También me ha tocado asistir a bautismos, pero todavía me falta asistir a una boda en iglesia católica, de personas católicas. A japonesas realizadas en iglesias nada más por la imagen de “casarse en una iglesia” ya he asistido y no me quedaron ganas de hacerlo. Acá una reseña de la última a la que asistí.

Como pueden ver, las misas en Japón no difieren mucho de cómo las conocemos en México. Lo interesante es ver cómo le meten la cultura de su país a los ritos que se realizan en ellas.