Una boda a la japonesa

El pasado fin de semana me tocó asistir, por cuarta vez desde que llegué a Japón, a una boda; pero esta vez sí tuve permiso para tomar fotos y usarlas dentro del blog, así que ni tardo ni perezoso.

El novio se llama Ryo (良) y la novia Mayumi (真由美). Se casaron oficialmente el 10 de octubre (10/10/10, así nunca habrá problemas de “¡se me olvidó nuestro aniversario! :P ), pero la ceremonia tuvo lugar el pasado día 16. Ambos son servidores públicos, y Ryo trabaja actualmente en el ayuntamiento de la prefectura de Yamaguchi. Por cierto, la boda tuvo lugar en esa prefectura.

Ésta es una entrada larga, y después del salto, está dividida en 4 páginas. Así que agarren palomitas y refresco :)

Las bodas en Japón son totalmente diferentes a como las conocemos en México (y para el caso, en la mayor parte de latinoamérica):

Antes si quiera de comenzar la celebración, mucho antes de hecho, se comienzan a notar las diferencias: al recibir la invitación a la boda, hay que regresar esa invitación indicando si vamos a asistir o no. Esto es obligatorio. Hasta donde pude investigar, nadie sabe de algún caso donde alguien la haya regresado (es una gran falta de respeto), pero comentan que en caso de no hacerlo, se sobreentiende que no se contará con su presencia. Y contrario a México, y latinoamérica para el caso, aquí se invita a la persona, no a su esposa, padres, familia, etc. La invitación es individual, y es común que, por ejemplo, se invite solamente a la persona conocida nada más, no importando si está casada, divorciada, viviendo con sus padres, etc.

Llega el gran día: la ceremonia. Siendo Japón un país donde, a pesar de no tener un religión definida, la mayoría de las costumbres están asociadas al budismo, se esperaría que la mayoría de bodas fueran celebradas bajo lo estándares de esa religión; sin embargo, la gran parte de las japonesas sueñan con tener una boda al más puro estilo cristiano: vestido de bodas, ceremonia en una capilla con un sacerdote, un coro cantando… en fin, lo que para nosotros sería una boda convencional. Por tanto, las agencias de bodas, que por cierto se encargan de TODO, y pongan especial atención a ese TODO, tienen la mayoría de sus casinos con capilla incluida, y cuando no lo está, ésta se encuentra en un lugar cercano a donde se realizará la fiesta.

Lo que más me sorprendió de la ceremonia es que ¡hay ensayo! Sinceramente, no lo podía creer. Llaman a la capilla a los novios y a sus padres para explicarles lo que tienen que hacer, el orden en el que se llevarán a cabo las cosas, cómo tienen que reaccionar, cómo tienen que pararse, por dónde tienen que pasar, lo que tienen que decir, repertir después del sacerdote, etc., etc. En resumen: ensayan para evitar tener que dar esas explicaciones en la ceremonia “real” y así no gastar más tiempo.

Las fotos anteriores son precisamente del ensayo. Puede apreciarse que no hay más gente que la necesaria, incluyendo también a miembros del staff del casino (en la segunda foto vemos a 2).

El hecho de que haya ensayo me pareció raro y me sorprendió, pero después de pensarlo bien, caí en cuenta de que es necesario debido a que Japón no es un pueblo cristiano, y es poca y contada la gente que ha asistido a una misa, y ya no digamos a una boda católica. No obstante, esto es otra prueba de que la religión como tal no existe del todo en Japón; sí, son budistas, pero más por costumbre que por convicción, porque más que seguir los principios del budismo, celebran el obon (el equivalente a nuestro día de muertos) y entierran a sus difuntos de forma budista porque así les enseñaron, no porque así lo crean.

Aquí cabe mencionar que aunque yo me crié como católico 100%, esto no quiere decir que crea que las otras religiones están mal y que el catolicismo no tiene nada raro ni se equivoca en nada. Varios de mis mejores amigos profesan otras religiones, y algunos de ellos son ateos. Simplemente, como contraste cultural, es curioso ver como otras culturas tratan de imitar algo que para nosotros es algo muy común. Tolerancia es la palabra mágica :D