Futoji no Henko (太字の変更): “Cambio revolucionario”

A principios de 2012 apareció (o al menos fue la primera vez que lo vi) un correo cadena que mencionaba que en Japón se está probando un programa piloto en el sistema educativo y que es totalmente revolucionario. Lo pintan como un sistema cerca al ideal, y mucha gente se pregunta si es en realidad cierto o no todo lo que se menciona en él.

Hoy por la mañana, recibí un correo de un amigo y persona que respeto mucho, en el que me anexaba una presentación de Power Point que fue creada con el mismo contenido que el correo ya mencionado, y me preguntó si era verdad lo que ahí se mencionaba. Aunque a él ya le respondí directamente (y aprovecho para mandarle un gran saludo), me tomé la libertad de usar parte de la respuesta para ponerla aquí, y es como sigue:

El correo que menciona que en Japón se está probando un revolucionario plan piloto llamado “Cambio Valiente”, es completamente falso. Debido a que este correo estuvo rondando el internet hace más de un año y que ahora vuelve a aparecer, le dedico un poco de tiempo para analizar más detenidamente por qué es falso.

Primero que nada, el supuesto nombre del cambio es “Futoji no henko”. En japonés esto es 太字の変更, y significa “El cambio en negritas” o “El cambio de las negritas”, refiriéndose al tipo de letra que usamos en procesadores de textos. La palabra futoji (太字) no tiene otra connotación.

Enseguida, el correo menciona que el sistema forma a los niños como “ciudadanos del mundo”, y no como japoneses. Asimismo refiere que en las escuelas que aplican ese sistema “no se rinde culto a la bandera, no se canta el himno, no se vanagloria a héroes inventados por la historia”. Aquí es muy fácil detectar que quien creó este texto desconoce totalmente el sistema educativo japonés:

  1. En NINGUNA escuela de Japón se canta el himno nacional ni se rinde culto a la bandera. Esto es debido a que los japoneses relacionan esas actividades con la milicia, y eso significa recordar el tiempo en que Japón era imperialista, que iba a la guerra y que la gente debía morir por su país (pueden checar alguna traducción del himno nacional de Japón, llamado “Kimi ga yo” (君が代), como referencia).
  2. Japón no va a la guerra desde que perdió en la segunda guerra mundial debido a que su constitución lo prohíbe. Por tanto, Japón no tiene ejército, sino un “cuerpo de defensa propia”, que en japonés es 自衛隊 (jieitai), muy diferente a 軍隊 (guntai), que significa precisamente “ejército”.
  3. Aunque a los japoneses les gusta su país, no hay un verdadero sentido de “patriotismo” como el correo supone que existe. Los japoneses no piensan que son superiores a otros países, sino todo lo contrario: tienen un marcado complejo de inferioridad que intentan compensar siendo humildes y modestos. Ellos están conscientes de que su país es líder en muchas áreas, pero reconocen que no lo son en otras.

En otra parte del correo, se menciona que los niños “entenderán y aceptarán diferentes culturas y sus horizontes serán globales, no nacionales”. Por más que Japón se haya abierto al extranjero después de que terminó el Bakufu alrededor de 1867, en muchos aspectos ha seguido siendo un país cerrado. Esto no es necesariamente malo ya que sus costumbres se han conservado a lo largo de los años, pero les ha dificultado (aun en nuestros días) la comunicación con otros países y la aceptación de otras culturas. Cierto es que ya se da inglés como materia obligatoria en las primarias, pero no en todos los años (creo que comienzan desde 4to.), pero por muy bonito que suene esto, la realidad está muy lejos de lo que se pretende: quienes enseñan inglés son los mismos maestros japoneses que tienen, y a mí personalmente me tocó ver y escuchar cómo sufren para enseñar algo que ni ellos saben o dominan. Hay escuelas que sí tienen profesores extranjeros, pero de cualquier forma el inglés se enseña en primarias una vez a la semana. ¿Por qué sé esto? Porque trabajé de profesor de inglés en primarias y secundarias durante 3 años y medio, y me tocó ser partícipe de cómo se iba dando el cambio.

Con todo, el inglés es “el coco” de los japoneses. Muchos se avergüenzan de no poderlo hablar incluso después de haberlo estudiado en la secundaria y preparatoria (durante 6 años). El problema radica en que en Japón se hace mucho énfasis en la gramática en vez de en la parte hablada, por lo que no es raro que los japoneses puedan entender inglés si lo leen, y quizá si lo escuchan, pero no pueden hablarlo.

La meta del gobierno es que, en efecto, los niños salgan mejor preparados, ya que se considera que Japón se tiene que abrir a la globalización… y tiene que hacerlo, porque vive una crisis de falta de jóvenes (y por tanto de fuerza de trabajo), y el sistema de pensiones va a colapsar invariablemente. Mientras se dan cuenta de que necesitan cambiar su cultura laboral para que las familias se animen a tener hijos, necesitarán importar fuerza de trabajo.

En efecto: Japón es un país tradicionalista por experiencia (como menciona el correo), y es precisamente por lo que un cambio de esta magnitud no permanecería en silencio: se haría saber con mucho tiempo de anticipación y la transición sería lenta, ya que habría que cambiar un sistema que está por demás arraigado. Además, las famosas escuelas “vespertinas” (a las que van los niños “después” de la escuela para prepararse mejor, llamadas en japonés 塾 “juku”) perderían su razón de ser, lo que significaría que, siendo negocios, quebrarían.

Continuando con el correo, mencionan que las materias que se ven durante los 12 años que dura son solamente 5:

  • Aritmética de negocios
  • Lectura
  • Civismo
  • Computación
  • 4 idiomas, alfabetos, culturas y religiones (japonesa, americana, china y española)

La primera, sencillamente ni al caso. Las matemáticas se dan desde primaria, pero no todos los japoneses quieren tener un negocio, ni a las empresas les conviene que lo tengan, ya que a una empresa japonesa le conviene más contratar a alguien que no sabe nada porque puede capacitarlo de la forma que mejor le convenga a la compañía.
La lectura se fomenta desde muy temprana edad, y los japoneses leen muchos libros por año. Es muy común ver en los trenes repletos a gente que está prácticamente apachurrada porque ya no puede entrar ni un alma más en el vagón, pero no dejan de leer el librito que cargan.

Civismo también se enseña desde temprana edad.

Computación se enseña desde 4to. año (la mayoría de escuelas tienen laboratorio de cómputo. Windows, por desgracia).

Pero lo que de plano reafirma la mentira es el hecho de que mencione que se enseñarán diferentes religiones:

Japón es un país que, aunque tiene templos shintoístas y budistas, carece de sentido religioso. El sueño dorado de las japonesas es casarse en una iglesia (cristiana) cuando no tienen ni la más mínima idea de quién es Cristo. Además, los mismos japoneses reconocen que son convenencieros, ya que cuando necesitan algo le van y le rezan a todo lo que pueden. A final de cuentas, y aunque el país se rige principalmente por la tradiciones budistas, enseñar a los japoneses otras religiones estaría completamente fuera de lugar, aunque hay que reconocer que no les haría mal conocer un poquito más sobre el budismo.

Después, el correo hace la comparación de la educación que reciben “nuestros hijos y nietos”, refiriéndose a chismes de TV, ortografía pésima, desconocimiento de matemáticas básicas, y termina con la leyenda “¡Una alerta para los PADRES latinos!” (mayúsculas del correo, no mías). Pienso que ésa es la finalidad de la “broma”: un grito desesperado para que se mejore la educación que reciben los niños en América Latina. No obstante, el hecho de querer comparar al sistema educativo con uno ficticio (que no suena del todo loco si lo vemos desde la forma de pensar latina) para hacernos sentir “menos” es donde ya no me cuadra:

Nos crían con la idea de que la gente de X o Y país es mejor que nosotros porque “el país es mucho más avanzado”, y nos hacen sentir menos ante ellos, pero muchas veces sin ver más allá de lo que se ve en la superficie. Es cierto que tenemos defectos y que el sistema educativo debe cambiar (y los maestros prepararse más), pero en vez de hacer comparaciones es mejor ponerse a trabajar para resolver los problemas, y sobre todo, resaltar las cualidades en las que somos mejores que la gente de otros países.

He mencionado anteriormente en dónde creo que, basado en mi experiencia en ambos países, los mexicanos nos llevamos de calle a los japoneses, y al mismo tiempo, en dónde creo que necesitamos trabajar para igualarlos (o rebasarlos).

Para terminar, habrá quien tenga fé ciega en lo que el correo dice y me pueda decir que quizá como es un “proyecto piloto” no se ha hecho público y sólo se está probando en varios lugares “secretos”. De ser así ¿cómo fue que la persona que escribió el correo (o hizo las diapositivas de Power Point, dependiendo de cómo lo hayan recibido en su bandeja de entrada) se enteró de ello, cuando no hay referencias en ninguna página en japonés? De algún lado se tuvo que haber enterado, ¿no creen?

He corroborado los puntos con gente que trabaja en el área de educación por acá. Puedo ahondar mucho más en varios temas que aquí toqué (y de hecho omití varios), pero haría este texto realmente largo. Si desean saber algo con más detalle, podemos discutirlo en los comentarios.