El proceso para entender Japón

Ayer estuve en un panel de discusión sobre cultura internacional, en donde participaron otros extranjeros, gente japonesa que ha vivido en el extranjero y gente interesada en el tema. Básicamente se trataba de crear grupos y discutir lo que para cada uno significaba “entendimiento internacional”, es decir, comprender a la gente que viene de fuera, hablar de las experiencias personales en el extranjero y dar una conclusión.Se formaron 5 grupos. En general la plática fue interesante, así como las conclusiones presentadas por cada grupo. Entre ellas, hubo una que me gustó mucho porque creo que refleja exactamente por lo que todos pasamos al vivir en un país diferente al nuestro.

Etapa 1: La luna de miel

Todo es bello, novedoso, no hay ningún defecto. Esta etapa se da cuando recién se llega a Japón.

Etapa 2: La batalla

Se comienza a hacer notoria  la diferencia de culturas. Salen a la luz detalles que no se veían antes. Se entra en conflicto por forzar la cutlura propia en una diferente. Comienza a partir del 3er. o 4to. mes de estar viviendo en Japón.

Etapa 3: Los prejuicios

Quizá la más larga y peligrosa. Todo Japón se ve malo. Todo lo malo que nos sucede es por culpa de Japón y porque no nos acepta “como somos”. Cualquier problema, por pequeño que sea, lo hacemos más grande de lo que realmente es. Se siente pesadez y cansancio por estar en este país y se comienza a añorar lo que uno tenía (o tiene) en su país. Es la más larga porque comienza alrededor del año de haber llegado a Japón, y puede tomar al menos otro para salir de ella. Y al mismo tiempo es la más peligrosa porque a estas alturas uno ya tiene un lugar dentro de la comunidad donde ha vivido, y un momento de tristeza o ira desmedida puede poner en contra a todos los que conoces. Quienes no pueden salir de ella terminan por regresarse a su país (independientemente de si tienen que regresar o no; ésa es otra historia).

Etapa 4: Aceptación

Por fin se comienza a comprender lo que es el entendimiento mutuo y el respeto al prójimo. Se da uno cuenta de que, en efecto, hay diferencias, pero que éstas no son por “nuestra culpa”; que no estamos en casa y tenemos que “jugar” con la reglas que el dueño pone. Se es capaz de ver lo bueno y lo malo del país, y con base en ello se puede tomar una decisión más sensata sobre quedarse, irse a otro lugar o regresar al país de origen.

Cierto es que podrían entrar otras categorías en medio de las arriba mencionadas, pero en general creo que esas 4 etapas resumen casi a la perfección el proceso de adaptación no solo para Japón, sino para cualquier país al que vayamos y sea diferente al nuestro.

¿Están de acuerdo?