Kijima

Como había avisado, el sábado pasado Emi y yo teníamos planes, y los llevamos a cabo: Fuimos al parque de diversiones “Kijima”, ubicado en Beppu, en la prefectura de Oita.

La travesía comenzó a las 4:00 am. La noche del viernes estuvimos hablando sobre la hora a la que deberíamos salir de aquí. Yo había reservado boletos para el tren de las 8:38 am desde Kurosaki, entonces, para llegar a tiempo, teníamos que irnos de aquí en el tren de las 7:12 am. Sin embargo, llegaríamos a Beppu a las 10:12, y al parque de diversiones cerca de las 11. Decidimos que era muy tarde y nos aventamos a cambiar la reservación para el tren de las 7:21 am desde Kurosaki. Lo malo es que de aquí a Kurosaki, para llegar a tiempo para ese tren, solo había uno: 5:05 am. Después de comentarlo un rato, concordamos que era lo mejor, así que, a levantarse temprano.



Teniendo cerca de año y medio de no subirme a los trenes en Japón, había olvidado lo cómodo que es viajar en ellos, en especial en algunos como éste, de nombre “Sonic”, ya que tiene todo: Baños, tiendas, lugares para caminar, lugares específicos para fumar, etc. Hay 3 tipos de asientos:

* **Libres:** Solo se necesita comprar el boleto y tener suerte. Se puede sentar en cualquiera que esté libre. Son los más baratos.
* **Reservados:** Del mismo costo que los libres. La única diferencia es que aseguras un lugar específico dentro de un carro especial.
* **Asientos Verdes:** Los asientos de primera clase. Son aproximadamente un poco más del doble de caros que los demás. Más grandes, más cómodos, y sin embargo también se llenan rápido.



En un viaje de cerca de 2 horas de duración hay que buscar que hacer para pasar el rato. Me llevé el PSP y algunos juegos. La noche anterior había preparado el de “Taiko no Tatsujin Portable 2” especialmente para Emi, porque sabía que si la ponía a jugar Tekken, Exit 2, o alguno similar, se iba a enfadar. Aunque en la estación mientras esperábamos el tren se puso a jugar Super Mario Bros., en el tren le entró de lleno a Taiko no Tatsujin.



Sin embargo, la primera vez no es fácil, y aquí vemos como falló la canción “Robinson”, en dificultad “difícil”. Le faltó poco.



Kyushu es conocido en Japón como “el campo”, y entre más se viaje al sur de la isla, más se puede corroborar el porqué se nombra así. Sin embargo, vivir en el campo es muy cómodo debido al avance tecnológico de este país: Es posible ir a donde sea y comprar lo que sea, además de que la gente es muy amigable. La imagen de arriba es de cuando estábamos llegando a Beppu. Se alcanza a ver el mar.

Es la 3era. vez que voy a Beppu desde que vine a Japón. La primera fue junto con un amigo brasileño; la segunda fue con mi mamá cuando vino el año pasado y ahora con Emi. Cabe mencionar que en las 2 primeras viajé en carro y yo fui el que condujo. Beppu es famoso en todo Japón por sus “Onsen” (Hot Springs, aguas termales): Muchos y mucha variedad, y claro, todos ellos naturales.



Para llegar a Kijima hay que tomar un autobús en la estación. El recorrido tarda unos 30 minutos, y son 550 yen por persona. Kijima está ubicado en medio de montañas, y no hay otra construcción alrededor.
El lugar es bonito, pero resultó ser más pequeño de lo que habíamos pensado, tanto, que los 2 comenzamos a pensar que hubiera sido mejor dormir más y haber ido a la hora que primero habíamos decidido. Como sea, estábamos ahí y había que disfrutar.
Hay varias montañas rusas en el lugar, pero sin duda la que más llama la atención es “Jupiter”, hecha de pura madera, similar a la “Medusa” de Six Flags México. Es emocionante, pero de tanto que vibra, termina doliéndote todo el cuerpo.
El viento soplaba muy fuerte, pero no impidió que Emi quisiera subirse a la rueda de la fortuna, en uno de los asientos en donde estás al aire libre (te sientas y quedan los pies en el aire). Estando en la parte más alta, al viento soplaba más fuerte todavía y los asientos se movían de un lado para otro. Su servidor obviamente que casi estaba gritando del miedo, je, pero no pasó nada.
Para las 3 pm, habíamos recorrido todo el parque, por lo que decidimos regresar a la estación de Beppu, reservar asientos, turistear por el lugar y regresar temprano a casa.



Esto es lo típico de Oita en cuanto a comida se refiere. De izquierda a derecha: “Toriten” (especie de pollo frito), “Kabosu-chan” (bebida hecha de kabosu, algo muy parecido al limón), Emi modelando la bolsa donde compramos el toriten, y en la caja roja “Onigiri” con arroz y algunas verduras (Onigiri son triangulitos hechos de arroz y rellenos con algo, muy comunes por acá).

Tomamos el tren de las 5:22 pm, y llegamos a Iizuka un poco antes de las 8 pm. Considerando que no habíamos dormido casi nada, terminamos literalmente muertos ese día.

Fue muy divertido, relajante, y sobre todo especial, porque, aunque fue de ida y regreso el mismo día, es el primer viaje que realizamos juntos. Ojalá que el primero de muchos.

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