¿Deprimido?

Lo he comenzado a considerar. Últimamente son pocas las cosas que me motivan. He andado algo apático por todo lo que ha pasado en los últimos días, tanto, que mi PS3 sigue todavía apagado desde hace 2 meses, cuando comencé el tercer acto en Metal Gear Solid 4. Curiosamente, cuando estoy retando en Tekken 6 es cuando dejo salir todo lo que traigo, y es bueno que nadie alrededor entienda español, porque digo cada cosa… seguramente mi mamá me mandaría a lavarme la boca con jabón.

Una actualización de lo que ha pasado por estos lares:

  • Su amigo el chino le siguió con la tos, y yo con el humor que traigo (y el dolor de la hernia), estuve a segundos de levantarme y arremeter contra él; me pude contener, fue lo bueno, y mejor presenté una queja en la dirección y me cambié de cuarto. Ahora estoy en el de las computadoras, lejos de la comodidad de mi escritorio, y cada que necesito algo tengo que pararme e ir por ello, pero al menos ya no tengo que estar oyendo la sinfonía del mono este. Al parecer, se siente culpable por lo que está pasando y en respuesta no se para al laboratorio para nada. Él tiene el mismo derecho de estar en su lugar como yo en el mío, pero si ya le dije que su tos me molesta, no hace ni dice nada y se siente y comienza a toser como si nada hubiera pasado, eso para mí es una burla (o una actitud por demás increíble, conociendo cómo es). En fin, ya no lo tengo que soportar por un buen rato al menos.
  • Ahí ando haciendo mis ejercicios diario. El dolor ya no es molesto, y hay días que no lo tengo para nada, pero sí me deprime saber que tengo una hernia. Al respecto, puse en mi nick del MSN “Dolor de espalda = hernia”, y, como siempre, los de mi familia no leen y me dicen “vas a ver que no es nada, solo un simple dolor muscular…”. Es como el colmo para el humor que traigo, je je.
  • Sobre el humor: no es que ando refunfuñando o enojado todo el tiempo, sino que sencillamente se me van las ganas de hacer las cosas. He pasado 2 días enteros sentado frente a la computadora y no he podido avanzar gran cosa en lo que necesito hacer.
  • Chisme. Ahora resulta que mi anterior profesor todavía me sigue fregando indirectamente. Resulta que si tengo que asistir a una conferencia internacional, el nuevo profesor no puede darme dinero porque no entré en su presupuesto debido a que el antiguo le avisó ya cuando el año fiscal iba a finalizar y los presupuestos estaban entregados y asignados. Y para acabarla, hay rumores de que el antiguo profesor dejó en problemas financieros a la universidad. No me contaron todo, pero parece que los demás profesores del área andan molestos con él. Con decirles que hasta la dirección se disculpó conmigo por tan mal profesor que me tocó.

Hago una aclaración sobre el último punto: hay gente que me dice que no debo de escribir lo malo de mi situación y que hay que hacerle creer a la gente que todo está bien, que porque los blogs tienen peso en las situaciones laborales y que me puede crear problemas. Sin embargo, no comparo esa opinión, sobre todo porque, en el caso del profesor, no quisiera que nadie, pero nadie que venga a Japón con una beca ilusionado a cumplir un sueño tenga que pasar tragos tan amargos solo porque el profesor es malo. Creo que estas situaciones se deben mencionar, y no dejarlas pasar nada más “para no crear más problemas”.

Regresando a la actualización, Omar menciona en su blog que “nomás me la pachangueo”. ¡Bueno fuera! 🙂 Si disfrutara siquiera el tiempo que me paso pensando en la inmortalidad del cangrejo nada más porque no veo de dónde sacar ganas de hacer las cosas, todavía le daría la razón. Pero ni modo, estoy dentro de la situación y voy a salir de ella. Nada más necesito ver con más detalle todo y prender motores de nuevo.

Gracias por sus mensajes y sus correos 🙂 Ahí voy respondiendo poco a poco (¿verdad Paula?), así que no se desesperen.

Hospital

Nunca me han gustado los hospitales. No es que no me guste ver a la gente enferma, encontrarme con olores extraños o ser partícipe de alguna escena dramática. Simplemente no me gustan porque cuando voy es porque sé que me van a decir que algo anda mal conmigo.

La situación es como sigue: hace una semana me dio un dolor en la parte baja de la espalda. El dolor era muy fuerte y con muchos trabajos podía moverme. Aún así, tuve que venir al laboratorio. Pasé un día larguísimo con el dolor insoportable, pero tenía que terminar lo que estaba haciendo.

El siguiente lunes me dispuse a ir al hospital. El dolor había disminuído, pero estaba presente. Fui, me revisaron, y me dijeron que querían tomarme un MRI (resonancia magnética) y que fuera el jueves. Así lo hice. Primera vez que me meto a una máquina de esas. Estuve 30 minutos sin poder hacer nada, y supe por fin por qué Lisa Simpson vio tantas cosas cuando estuvo dentro de la cápsula de agua (ver capítulo de los Simpson para más referencias).

Acabo de ir a que me den el resultado final: tengo una hernia en la columna vertebral. La hernia es pequeña, por lo que no necesito operación, pero el dolor sigue presente (minúsculo, pero ahí está), así que me dieron unos parches que se pegan a la piel, y me dieron una rutina de ejercicios que tengo que hacer todos los días para fortalecer esa parte del cuerpo. Puedo seguir haciendo deporte, pero es IMPRESCINDIBLE que caliente lo suficiente si es que voy a realizar una actividad extenuante.

Otra razón para seguir odiando los hospitales…

Aquí sigo.

¿Y dónde ando?

Las últimas 3 semanas estuvieron llenas de trabajo, estrés y mucho material para pensar.

Primero: la última semana de julio estuve en un taller del delph-in project en Kyoto. ¡Vaya que trabajé! No entendía mucho de lo que hablaban porque el proyecto tiene años y la gente de ahí ha usado esa tecnología durante mucho tiempo, por lo que era difícil seguirles el paso. Sin embargo, fue divertido e interesante; aprendí mucho y recibí algunas buenas ideas. Lo único malo del taller era que se llevó a cabo a las afueras de Kyoto, muy cerca de Nara (de hecho estaba más cerca Nara), y yo me tuve que quedar en un Youth Hostel cerca de la estación de Kyoto. Esto significa que cada mañana tenía que salir del hostal a las 8 am para poder llegar a las 9:30 am al taller. No tuve ni una pizca de tiempo para turistear, aunque ya he ido a Kyoto antes (hace casi 6 años), pero la razón de no salir no fue por cansancio, sino porque en el hostal tienen la regla de cerrar las puertas a las 11 pm. O estás dentro o te quedas fuera. Era salir, taller, regresar, descansar, ir a cenar, regresar, dormir.

En en laboratorio ya estuve jugando con la máquina que me compraron, pero lo tomaron todo muy literal: solo me compraron la computadora. Tuve que poner un monitor, el teclado y el mouse por mi cuenta.  De verdad que no podía creer cuando el profesor me dijo: “¿Que no tenías ya un monitor y demás perféricos? Usa esos”… Sin palabras.

Me aceptaron el paper que envié, y en la semana estuve cambiando el formato, haciendo correcciones y buscando información. Me desvelé el jueves y el viernes anduve totalmente zombie, pero terminé a tiempo. Ahora es cuestión de preparar lo que voy a presentar y esperar el día.

¿Olimpiadas? ¿Béisbol de los chicos de preparatoria? Sí. Hasta eso sí he estado al pendiente gracias a mi PSP. Me lo llevo al laboratorio, le pongo el aditamente para ver TV, me pongo los audífonos, y cuando hay algo interesante es cuando veo la imagen. Es realmente útil esto del 1seg.

Este fin de semana por fin tendré tiempo para mí. Voy a desempolvar el PS3, y creo que también haré una salida exclusiva para jugar Tekken. De momento estoy cansado, pero relajándome para poder con lo que sigue, porque tengo mucho trabajo todavía.

De nuevo, muchas gracias a las personas que han estado al pendiente en el MSN, correos o comentarios. Creo que ya podré volver a escribir con más frecuencia.

¿La calma?

La tempestad sigue, aunque, para ser sinceros, ha mejorado un poco.

Se resolvió lo de la computadora del laboratorio. Me compraron una Core 2 Quad con 4 GB de RAM, que es lo mínimo que necesito para correr algunos programas y herramientas con las que pienso trabajar. Por supuesto que el que la compró no fue mi profesor, sino el profesor del laboratorio en donde estoy (larga y complicada historia).

Anduve la semana pasada en Kyoto-Nara en un taller de las herramientas arriba mencionadas… Hacía mucho, mucho que no trabajaba a un ritmo tan acelerado como esos días. No se perdía ni un minuto; las discusiones eran buenas; las presentaciones eran impecables y los comentarios eran acertados. Aprendí mucho. Sin embargo, creo que salió a relucir la falta de supervisión que mis proyectos han tenido. En fin, no tiene caso llorar por eso. No tuve ni tiempo de comprar recuerdos, aunque ya había ido a Kyoto y Nara hace 6 años, pero me hubiera gustado ir a visitar al menos un templo. Ni modo: trabajo es trabajo.

Estoy lleno de cosas que hacer, pero trato de estar tranquilo. Hay cosas que no cambian, como un chino tosiendo. Le di una oportunidad, el mono sigue dando lata, ahí acabo la paz. En cuanto pase el open campus de este fin de semana en la universidad, me cambio para el otro cuarto y adiós chino inútil. En serio: desespera con solo verlo. Hoy le di un golpe al escritorio cuando comenzó a toser, y brincó del susto. He de reconocer que el monito “trata” de que su tos no sea tan escandalosa… pero falla miserablemente. Además, ya cayó de mi gracia. Sí, sé lo que se están preguntando, y la razón por la que puse la máquina en mi escritorio es porque no hay ningún otro lugar para ponerla. Pero la semana próxima voy a sacar cada milímetro posible en el otro cuarto y me paso para allá.

Termino cansadísimo todos los días, y ahora que está el campeonato de verano de béisbol de escuelas preparatorias de Japón, y en 2 días comienzan las ya accidentadas olimpiadas de Beijing (por lo de los atentados que ha sufrido la ciudad), pienso que no voy a dormir entre investigación y eventos deportivos.

Mil gracias por todos sus comentarios. Tengo buen material para otros posts respecto a Japón, así como algunos temas para el podcast. Solo necesito tiempo, pero irán saliendo poco a poco.

Sigo vivo, pero con mucho que hacer.

Por cierto, hoy se cumplen 63 años del lanzamiento de la bomba atómica en Hiroshima, hecho muy lamentable. Si algún día van a esa ciudad, no pueden dejar de visitar el parque de la paz. Sale uno llorando del museo.

De mal en peor

En los últimos días pocos acontecimientos buenos han pasado.

Ponyo y sus hermanas

Sí, fui a ver la nueva película de Ghibli, titulada “崖の上のポニョ” (Gake no ue no Ponyo). Es linda, nada de CG, todo de la “vieja escuela” de Hayao Miyazaki. Se nota a leguas la diferencia de perspectivas entre ésta y Ged Senki (dirigida por Goro Miyazaki, el hijo). Muchos apuestan que será la última película de Hayao, ¿será? El caso es que sí hay que verla porque es sencilla, alegre, entretenida, aunque, a mi gusto, con un agujero al final que, si bien no produce ningún efecto secundario, sí deja algunas dudas. He escrito una reseña, pero la puse en Anim::Arte. Luego la paso para acá.

¡Ah! El domingo pasado sí mandé todo a la fregada y me fui a la playa con todos los latinos + un marroquí + un hindú. Fue un día de relajamiento al por mayor. Realmente me hacía falta.

Por desgracia, no todo puede ser tan feliz como el universo de Ponyo lo describe:

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iPhone 3G: Muy bonito, muy caro

No tan llamativo en términos de $$$

Sí, también en Japón está la euforia del iPhone 3G, el cual comenzará a ser vendido alrededor del mundo el próximo viernes 11 de julio. Sin embargo, y como era de esperarse, no suena tan buena opción para el mercado japonés. El proveedor para este país será Softbank (compañía con la que tengo mi celular actual).

Primero, y lo más importante: El dinero. El precio se respeta: 23,000 yenes. Pero, y como con todos los teléfonos nuevos, te lo ofrecen en un módico paquete a pagar en 2 años (1920 yenes al mes, si mal no recuerdo), lo cual no suena tan malo… de no ser porque también tienes que entrar a fuerzas a un plan de uso ilimitado de internet + plan para poder usar internet. El precio es de 5985 y 315 yenes al mes respectivamente. Como ya mencioné, es a fuerzas.

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De todo un poco

Estos últimos días han estado fatales en casi todos los aspectos.

CTC40S:

No se paró en una semana al laboratorio. Después, yo no pisé la universidad en 3 días. Ayer, en la actividad de cortar el césped del lugar donde vivimos, me lo encontré. Me saludó normalmente, sonriendo, pero ya saben que uno no se debe fiar de las apariencias.

Adiós forzado a máquina vieja

¿Por qué no he ido al laboratorio en, contando hoy, 4 días? Porque la computadora que uso allá tuvo a bien pasar a mejor vida el miércoles pasado. La dejé prendida el martes, y cuando llegué el miércoles, estaba apagada. No le di importancia y la encendí. Arrancó Ubuntu sin problemas. Cuando estaba abriendo el Firefox, de repente se apagó y ya no quiso prender. Pensé que era buen momento de volver a pedir otra máquina (porque necesito mínimo 3 GB de RAM para poder ejecutar algunos programas que necesito y ésta tenía solamente 1, y la tarjeta madre solo aguanta hasta 2). Abro la mochila, saco la laptop, arranco Linux. Cuando estoy escribiendo el correo, comienzo a oler a quemado, y justo cuando estaba a punto de investigar la causa, comenzó el show: Mini explosión (corto circuito), chispas, sonido estridente y humo: La fuente de poder acababa de “irse al cielo”.

No me alarmé porque tengo respaldo de los datos, pero además sabía que el disco duro estaría intacto. Lo que sí me molestó es que, como la gasolina está muy cara (casi 180 yenes por litro) y he andado en bicicleta mucho últimamente, me estoy yendo caminando a la universidad (30 minutos más o menos). Acababa de llegar y me tenía que regresar a trabajar en casa…

Ya le dije a mi profesor lo que sucedió, y que no tiene ningún sentido estar en el laboratorio si no tengo computadora. Pero como todo profesor que me ha tocado, no ha hecho referencia al tema en lo más mínimo.

¡Verano!

Se acabó la época de lluvias y entramos de lleno al verano japonés. Las temperaturas rebasan los 34 grados, con índices de humedad de entre 80 y 100%. El clima está perfecto para ir a la playa, así que, ni tardo ni perezoso, ayer, sin planear nada, me fui al mar a nadar un rato al mediodía.

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Ahora falle en la prediccion

Actualizacion rapida:

Contando hoy lunes, ya son 3 dias que el chino no se para al laboratorio. Es que acaso es mucho ir a una consulta medica que casi casi te sale gratis? No tengo idea, pero si el dia que venga todavia sigue con su “concierto”, voy a tener que verme bien nena y hablar con el sensei para pedir un cambio de cuarto.

CTC40S: Actualización

Lo que esperaba: El chino no se apareció al laboratorio.

La predicción para mañana es que sí irá. Veremos la reacción.

Lo que sí es que el dolor de estómago no se me ha quitado desde ayer. Voy a tener que ir al médico…

Caso “CTC40S”: ¿Será al fin solucionado?

He pasado unos días terribles y todo gracias al caso CTC40S: “Chino Tosiendo Cada 40 Segundos”. Sinceramente, no sé qué es lo que mueve a este sujeto, puesto que no hacer nada que no sea para su santo.

Hace un tiempo le envié por correo una petición: Si ya tiene desde el año pasado con la tos, y hay días en que es muy frecuente, entonces, ¿por qué no ir al médico? Se lo pedí de favor; le dije que era difícil concentrarse a veces porque siempre estaba tosiendo, todo de muy buena gana. Pensé que funcionaría… pero ¡oh, qué equivocado estaba! La tos ha seguido, y ha llegado al punto de desquiciarme.

Opté por tirarle una indirecta: Antes de llegar al laboratorio siempre compro 喉飴 (Nodo ame, algo así como las Halls en México), y cada que comienza a toser le ofrezco una. Pero parece que no entendió, porque seguía y seguía con su “concierto”.

De plano estos últimos días me dolía el estómago solo de ternerlo al lado, y cada que tosía aumentaba más mi molestia. Pensaba llevar la fiesta en paz para evitar conflictos posteriores (no de parte de él, sino de los demás chinos a los que seguro les pasaría el chisme), sobre todo por acá, que cualquier problema lo tienes que tratar con pincitas por aquello de la “paz internacional”. Sin embargo, la molestia ya me estaba afectando la salud (el dolor y la inflamación del estómago solo por aguantarme y no decirle nada). Pero llegué a mi límite, y buscaba el momento justo para hablar con él: Que no hubiera nadie en el laboratorio, y que fuera más o menos hora de que él regresara a su casa, para que tuviera tiempo de asimilar lo que le diría.

Intenté ayer, pero cuando regresé de cenar él ya no estaba… Así que era hoy o nunca: Antes de regresar a la casa le dije que quería hablar con él y le solté la sopa, en el mejor plan posible: Le mencioné que por qué no iba a ver a un médico porque esa tos no era normal (diario, TODO el día), y que por culpa de esa tos, a veces era difícil concentrarme (aun con los audífonos puestos y escuchando música a un volumen medio… ¡lo tengo al lado! La tos se oye porque se oye), y que le pedía de favor que hiciera algo al respecto. Solo me dijo que entendía y se disculpó.

A ver qué pasa mañana. Por la personalidad del chino y como están las cosas preveo 3 posibles escenarios:

  1. No se para mañana al laboratorio.
  2. Va al laboratorio, pero llega otro chino a hablar conmigo (por no decir reclamarme)
  3. La menos probable: Realmente va a atenderse.

Yo le voy a la opción 1. Quiero aclarar que no le hablé fuerte, ni usé palabras que pudieran ser malinterpretadas (hablé con un japonés formal, teniendo cuidado en cada detalle), así que por ahí no me puede decir nada. Ya veremos.

Lo que sí debo mencionar es que sentí un alivio inmenso después de hacerle saber mi molestia. Soy muy paciente, pero también tengo un límite. Solo espero que con esto que le mencioné hoy la situación cambie y siga la fiesta en paz.