Mudanza – Parte 3: el calvario

Llegó el “esperado” día 29 de marzo. Era hora de mudarme.

Pasé hasta las 3 am del 27 y 28 terminando de limpiar la casa y empacar lo que hacía falta. No tomé fotos por falta de tiempo, pero el cuarto, que 2 días antes era todavía un desastre, seguía siéndolo… aunque en menor medida. Ni yo sabía cómo iba a terminar la mudanza en un día. Fui a pedir un camioncito prestado, y había enviado un correo general a mis amigos de por acá para que me ayudaran. Por diversas razones, solo pudieron ayudarme 2 de ellos, y les estoy eternamente agradecido.

Para hacer la historia corta: comenzamos a mover cosas a las 10 am, y terminamos a las 4:30 pm. La cercanía de la nueva casa nos ayudó enormemente, puesto que tuvimos que hacer como 6 viajes para mover el 80% de todos los tiliches. Yo me haría cargo del restante 20% con mi carro. Lo que me importaba era pasar las cosas más pesadas y las que, por su tamaño, no cupieran en el coche. Después de un merecido descanso, y de una cena en el Hard Rock Cafe Fukuoka, tuve que seguirle con los últimos detalles de la limpieza y mudanza hasta las 2 am. Estaba completamente rendido. Necesitaba dormir, pero irían a recoger las llaves el siguiente día a las 10 am, lo que significaba que tenía que dejar el cuarto limpio a como diera lugar. Me ganó el sueño…

El lunes 30 me levanté a las 7 am. Moví lo que hacía falta y le di una mega limpiada y aspirada a toda la casa. Ya todo estaba listo para que llegaran, revisaran que todo estaba bien, y me pidieran las llaves. Llegaron primero los del internet; no había tenido tiempo de hacer nada los últimos dos días, así que me quedaría “incomunicado” hasta nuevo aviso.

Aquí algunas fotos de cómo dejé mi antigua casa:

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Sin internet

Escribo rápidamente desde el trabajo. No tengo internet en casa todavía, por lo que me tomará más tiempo poder escribir en forma en el blog.

Ya les contaré el martirio que es trabajar por acá (y eso que es mi segundo día).

La gente se va

Todo lo que es la última semana de marzo en Japón significa época de despedidas: graduaciones, gente que se va a vivir a otros lugares, gente que regresa a sus países. El invierno termina y la gente se prepara para el inicio del nuevo año fiscal (a partir del 1 de abril).

Hoy se regresó a su país mi amigo Arif. Originario de Bangladesh, pasó 5 años por acá para poder obtener su doctorado. Le sufrió en serio. Estuvo becado por Monbukagakusho durante 3 años (tiempo que normalmente dura el doctorado por acá), pero por diversas razones (nacimiento de su hijo, su familia de visita por 6 meses y la falta de apoyo del asesor), no pudo hacer nada durante ese tiempo. A partir del 4to. año la beca se le terminó y tuvo que trabajar para poder mantenerse él, mantener a su familia y pagar la escuela. Su familia (esposa e hijo) se regresaron a Bangladesh y él quedó solo de nuevo por acá, y sin nada todavía comenzó su 5to. año.

Quién sabe cómo le hizo, pero en un año sacó lo que le faltaba para graduarse (artículos técnicos, journals, conferencias, presentaciones). Trabajando y estudiando, enviándole dinero a su familia cada semana y absteniéndose de muchas cosas, por fin vio frutos de su trabajo.

Cuando nos despedimos, él no pudo evitar llorar; me dio las gracias por todo y me extendió la invitación para ir a Bangladesh, en donde me dijo que no tenía que preocuparme por casa ni comida. Se fue contento, y espera poder seguir en contacto conmigo, ya que se convertirá en profesor de universidad en su país, y me ha pedido que dé algunas videoconferencias a sus próximos estudiantes.

El mundo es un lugar tan grande y al mismo tiempo tan pequeño. Ayer dormiste en un país y hoy duermes en otro. Será que ya me acostumbré mucho a los cambios, pero sigue siendo curioso recordar todo lo que viviste en un lugar, y que de la noche a la mañana estés en otro totalmente diferente (sea tu país o no). No hay duda de que Arif se lleva a Japón, y concretamente a Kyushu, en su corazón. Es un hecho que no nos veremos en un buen rato, pero estoy completamente seguro de que volveremos a reunirnos. ¿Dónde y cuándo? No lo sé.

Ahora, ¿por qué mencionar a Arif? Porque me enseñó mucho de su mundo: el Islam, Bangladesh, la situación política y económica de su país, sus sueños. Platicar con él era como ver a un niño diciéndote que de grande quiere ser astronauta y hasta hace los efectos de sonido imitando a un cohete despegando. Mi mamá lo conoció en persona, y aunque la primera impresión no fue muy buena, se le quitaron los prejuicios gracias a la sencillez de él, su esposa y su hijo.

Así como él, el chino toselón se regresa a China el 31 de marzo. Es muy poco probable que lo vuelva a ver, pero sinceramente no voy a extrañar nada de él. Que le vaya bien con su tos. No es mala persona, es de esos que ves que siempre están ahí, pero que no mueven ni un dedo a menos que sea sumamente necesario. De la misma manera, Omar regresa a Mëxico el 30 de este mes, con su esposa esperando su primer hijo. Se terminan ciclos en la vida de cada uno, pero comienzan nuevos retos.

Felicidades a todos los graduados, y buen viaje de regreso a su tierra.

Por el momento

Mientras tengo tiempo de escribir con calma sobre el viaje a Hong Kong, ya subí las fotos a la galería. Visité Macau y Shenzhen (en China). Mañana se regresa a Bangladesh mi compañero de laboratorio, tengo que ir al ayuntamiento por la mañana y al mediodía a la oficina de migración para recibir mi nueva visa. No se desesperen y de momento disfruten las fotos.

Para ir a la galería, hagan click en el link que está en la parte superior de la página, o directamente en la foto de Arale 😀

Dejo también el video de la parte final del video que tomé de la sinfonía de las luces, un evento que se realiza diariamente a las 8 pm en puerto Victoria, en Hong Kong.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=uLNPpJ4r9HA[/youtube]

Oficialmente doctor

(De izq. a der.: Yang (el chino toselón), Arif (de Bangladesh) y su servidor)

Regresé de Hong Kong, y como lo esperaba, tuve dos días muy ajetreados. Ya hice el pago para poder mudarme y todo el show será el próximo domingo.

Hoy fue la ceremonia de graduación. Nada del otro mundo: nombran de uno por uno, pasas al frente, te leen lo que dice el certificado en japonés, lo recibes, haces una reverencia y regresas a tu asiento. Asi hasta el final. Después el director general de la universidad da un discurso, un representante de los estudiantes da otro, y se acabó. En esta generación nos graduamos 44 doctores. La ceremonia duró un total de 48 minutos.

Ahora sí, con título en mano. Ahora solo me queda disfrutar los días que quedan de marzo, porque a partir del 1 de abril, comienza otra etapa.

Mudanza – Parte 2: lo que se va

La buena noticia es que ya decidí el lugar donde voy a vivir a partir del 1 de abril. La mala es que los preparativos de la mudanza siguen 🙁

Es difícil decidir qué es lo que uno no se puede llevar a su nuevo hogar. Me pasé 2 días enteros separando todo lo que estaba en el cuarto más pequeño de donde vivo ahora. Saqué 3 cajas de cartón tamaño grande con cosas que me tengo que llevar, principalmente libros, software y juegos. Asimismo, se juntaron 4 bolsas de basura grandes de todo lo que tengo que tirar: documentos que ya no me sirven, folletos que tenían años dentro del escritorio, antiguos exámenes, libros con explicación de lo que es la universidad (que recibí cuando recién llegué) y un largo etc. Los mangas también salieron a la luz ya que vacié el librero, y aunque quisiera llevarme todos (y eso que no tengo muchos), mientras no tenga un librero más grande creo que me tengo que deshacer de algunos.

La colección completa de Ichigo 100%. Empecé a leer la historia solo por ocio y cuando me di cuenta, ya tenía 15 volúmenes en mi haber. No es lo mejor que haya leído, pero está entrentenida. Si no encuentran dueño pronto, tendrán que partir a la tienda de libros usados, en donde, cuando mucho, me darán 10 yenes por cada tomo.

No son todas las que tengo, pero imagínense que la parte del librero donde las tenía está completamente doblada por el peso. Éstas de plano no creo que nadie las compre. Están completitas, con todo y los regalos que suelen traer de vez en cuando (pósters, DVD, etc.). He visto algunos pósters que me gustan y posiblemente me los quede, así como libros de personajes de alguna serie, pero por lo demás, con todo el dolor de mi corazón, se tendrán que ir a reciclaje.

Aunque todavía no termino de ver lo que se va conmigo a la nueva casa, el simple hecho de ver que me tengo que deshacer de muchas cosas es melancólico y cansado a la vez. La colección de Ichigo 100% es posible que pueda “sobrevivir”, pero las revistas sí tienen que irse, y no porque no las quiera, sino porque tengo que pensar en el espacio que tengo y cómo voy a aprovecharlo, y aunque me guste mucho la animación japonesa y los mangas, lo cierto es que la prioridad la tienen el montón de libros, artículos técnicos e impresiones sobre mi especialidad.

Quizá cuando tenga mi propia casa no suceda todo esto… mientras tanto, hay que afrontar la realidad.

Súper hombre II: de vuelta al mundo mortal

Hoy fui a grabar un programa de radio que se transmitirá en Love FM (Fukuoka) el próximo lunes de 11 pm a 12 am. El programa se trata de hablar sobre tu país de origen y sobre tu vida en Fukuoka, y se titula “Fukuoka Global Partners“.

Quizá sea porque estuve mucho tiempo haciendo radio en Guadalajara, pero esta vez no me puse nervioso y logŕe superar la prueba de decir alguna barbaridad (como los ya memorables 30 minutos de dominadas). En general el director fue muy amable y la locutora se equivocaba, pero sabía corregir sus frases. Hablé sobre Guadalajara, el mariachi y su feria internacional, el tequila, la romería de la virgen de Zapopan y las posadas. Nos faltó tiempo para hablar de otras cosas que llevaba preparadas, pero creo que los de la estación quedaron satisfechos.

De la misma manera, sobre mi vida en Fukuoka comenté sobre las clases de inglés que di en primarias, sobre el trabajo que tengo de ir a presentar la cultura mexicana a diferentes partes de Fukuoka, mi pasión por los videojuegos y el cine, y sobre todo, los problemas a los que se enfrentan a diario los estudiantes extranjeros, tanto por la diferencia de lenguajes y de cultura.

Me pidieron que llevara 4 canciones que me gustaran porque las van a poner en el transcurso del programa. Después de pensarlo por un par de horas, mi selección fue:

  • Melodies of Life (Shiratori Emiko, Final Fantasy IX)
  • Mujeres divinas (Vicente Fernández… Tenía que llevar algo de México y ésta canción es de lo poco que escuchaba de música mexicana)
  • 関白宣言 (Kanpaku Sengen, de Sada Masashi). Una canción que refleja la relación hombre-mujer en el Japón antiguo. Me da risa la letra.
  • Invierno (Vivaldi, 4 estaciones). Una de mis piezas clásicas favoritas.

Después de haberme convertido en el mejor futbolista del mundo (por unos instantes, en mi mundo ficticio), al menos ya “limpié” un poco mi imagen… o al menos eso quiero creer.

Últimamente he tenido mucha actividad extraescolar en el centro internacional de intercambio cultural de Fukuoka: la semana pasada con el panel de discusión que mencioné en el post pasado; hoy con lo del radio; el próximo sábado con una mini clase sobre cultura japonesa (enfocada a extranjeros), y ya me pidieron que dé una entrevista a los de la TV que van a ir a hacer reportaje del evento. Lo único malo de todo esto es que no he tenido tiempo de ir a jugar Tekken como debe ser.

¡Ah! Mi presentación en Hong Kong es justamente el 18 de marzo, es decir, el primer día de la conferencia, lo que me da mucha más libertad de movimiento para poder turistear un poco más. Digo, yo voy a ser el que pague los viáticos, de menos tengo que aprovechar, ¿no?

El proceso para entender Japón

Ayer estuve en un panel de discusión sobre cultura internacional, en donde participaron otros extranjeros, gente japonesa que ha vivido en el extranjero y gente interesada en el tema. Básicamente se trataba de crear grupos y discutir lo que para cada uno significaba “entendimiento internacional”, es decir, comprender a la gente que viene de fuera, hablar de las experiencias personales en el extranjero y dar una conclusión.Se formaron 5 grupos. En general la plática fue interesante, así como las conclusiones presentadas por cada grupo. Entre ellas, hubo una que me gustó mucho porque creo que refleja exactamente por lo que todos pasamos al vivir en un país diferente al nuestro.

Etapa 1: La luna de miel

Todo es bello, novedoso, no hay ningún defecto. Esta etapa se da cuando recién se llega a Japón.

Etapa 2: La batalla

Se comienza a hacer notoria  la diferencia de culturas. Salen a la luz detalles que no se veían antes. Se entra en conflicto por forzar la cutlura propia en una diferente. Comienza a partir del 3er. o 4to. mes de estar viviendo en Japón.

Etapa 3: Los prejuicios

Quizá la más larga y peligrosa. Todo Japón se ve malo. Todo lo malo que nos sucede es por culpa de Japón y porque no nos acepta “como somos”. Cualquier problema, por pequeño que sea, lo hacemos más grande de lo que realmente es. Se siente pesadez y cansancio por estar en este país y se comienza a añorar lo que uno tenía (o tiene) en su país. Es la más larga porque comienza alrededor del año de haber llegado a Japón, y puede tomar al menos otro para salir de ella. Y al mismo tiempo es la más peligrosa porque a estas alturas uno ya tiene un lugar dentro de la comunidad donde ha vivido, y un momento de tristeza o ira desmedida puede poner en contra a todos los que conoces. Quienes no pueden salir de ella terminan por regresarse a su país (independientemente de si tienen que regresar o no; ésa es otra historia).

Etapa 4: Aceptación

Por fin se comienza a comprender lo que es el entendimiento mutuo y el respeto al prójimo. Se da uno cuenta de que, en efecto, hay diferencias, pero que éstas no son por “nuestra culpa”; que no estamos en casa y tenemos que “jugar” con la reglas que el dueño pone. Se es capaz de ver lo bueno y lo malo del país, y con base en ello se puede tomar una decisión más sensata sobre quedarse, irse a otro lugar o regresar al país de origen.

Cierto es que podrían entrar otras categorías en medio de las arriba mencionadas, pero en general creo que esas 4 etapas resumen casi a la perfección el proceso de adaptación no solo para Japón, sino para cualquier país al que vayamos y sea diferente al nuestro.

¿Están de acuerdo?

Y hablando de resultados

Todavía no me dan la respuesta oficial. Y mientras no la reciba, no puedo cantar victoria todavía.

Se supone que la votación debería haberse llevado a cabo el 28 de enero, pero como no se juntaron todos los profesores, se pospuso. La fecha que se maneja ahora es 10 de febrero. Ya veo el resultado un poco más claro, pero, como mencioné antes, hasta que no sea oficial, no voy a pensar que ya soy doctor (me podría pasar lo de los 30 minutos dominando el balón…).

Por lo mismo, todavía no puedo escribir los planes que tengo si recibo respuesta positiva. Si es negativa, entonces tendré que trabajar en otro artículo de aquí a mayo.

Faltan 5 días (ya es jueves).

Por otra parte, mi profesor, como siempre, se está haciendo pato con el artículo que me aceptaron en Hong Kong. Hay que enviar la versión final a más tardar el 6 de febrero (o sea, mañana), y no he recibido ningún comentario al respecto. Me late que todo va a depender de mí otra vez (de nuevo, como siempre).

Necesito ir a las aguas termales…

Súper hombre…

Es lo que todos los que vean la TV en Fukuoka mañana van a pensar de mí una vez que vean la entrevista que me hicieron.

Ayer tuve una reunión con presidentes del comité de estudiantes extranjeros de otras universidades de Fukuoka. Vinieron también 3 chicos de Sendai, uno de ellos colombiano, y claro que conoce a Omar (¡qué pequeño es el mundo!). Total que después de que se terminó todo (por ahí de las 2:30 pm) decidí aprovechar e ir a Tenjin (el lugar más popular y concurrido de Kyushu) y ver si había buenas retas en Tekken. Lo malo fue que, como era muy temprano, no había nadie. Pensé en ver una película pero había que esperar casi 2 horas para la siguiente función… no sabía qué hacer. De repente, 2 personas me abordan; se presentan como staff de un programa de TV (que sí conozco) y me dicen que están entrevistando a extranjeros sobre Japón y que si les concedía una entrevista. No teniendo prisa accedí.

Todo iba bien: me preguntaron desde cuándo estoy en Japón, qué me gustaba del país, qué me había sorprendido más (claro que todo en japonés). Sin embargo, llegó la fatídica pregunta: “Dinos algo en lo que seas bueno”. No sé por qué, pero de repente se me ocurrió decir: “Futbol”. Ciertamente, y como casi cualquier mexicano, he jugado desde que era un niño, y aunque no soy malo, realmente no soy muy bueno tampoco. Digamos que “me sé defender”. Total que de repente el diálogo siguió así:

Staff: “¿Cuántas dominadas seguidas puedes hacer?”
Yo: “Realmente nunca las he contado”.
Staff: “¿Nunca? Hmm.. bueno, ¿cuánto tiempo más o menos duras dominando el balón?”.
Yo (Chequen nada más la respuesta que di): “Si estoy pensando en algo y no le pongo mucha atención a que estoy dominando el balón, unos 30 minutos (Nota para mí: “¿sí mijo? ¡Cómo te pondrías!). Si en cambio me concentro en que estoy dominando el balón, no hago ni 5 seguidas.

La entrevista luego tomó el rumbo de los juegos; hablé de Tekken, SF, y de cómo en general los juegos me han ayudado en mi vida. Pero, ¿díganme de dónde y por qué diantres dije semejantes palabras? Es cierto que sí puedo dominar el balón más o menos y que si no me concentro en ello duro un rato, a lo más unos 2 minutos y si bien me va. ¿Pero 30 minutos? Yo creo que hasta podría competir en dominadas contra Ronaldinho…

Lo he analizado desde ayer. ¿Por qué dije eso? La mejor respuesta que me puedo dar es que la cámara, el staff, y la gente que estaba de curiosa alrededor, me pusieron nervioso, y quizá quise decir 3 y me salió un 30… Lo peor hubiera sido que alguien trajera un balón de futbol en ese momento, puesto que el entrevistador dijo: “Lástima que nadie trae un balón de futbol… nos encantaría ver cómo dominas el balón”.

La entrevista saldrá al aire mañana por la tarde dentro del programa “Mentai Wide”, y si sacan la parte esa del futbol, quién sabe dónde me voy a meter, porque seguro que si alguien de alguna escuela a las que voy a presentar sobre México ve eso, me van a pedir que les muestre mi súper técnica para hacer dominadas…

Emi simplemente se rio cuando le conté y exclamó: “¡Qué bueno que nadie traía un balón!”.

No me quita el sueño todo esto. Al contrario, me da mucha risa darme cuenta que todavía los nervios me pueden traicionar. Pero que por favor no lo hagan cuando me entrevistan para un programa que ve toda la prefectura…

Ni modo. Tendré que practicar en serio a ver cuántos siglos me toma llevar a cabo lo que, por un error, dije que podía hacer.