Estatus actual

Cuando menos lo pensé, ya era septiembre. Los días, y en mi caso los meses, se pasan volando, y lo peor es que a veces ni cuenta me doy.

Aunque es cierto que quería sacar un artículo mucho más grande que he estado escribiendo desde hace tiempo, la realidad es que todavía me falta, y con eso de que el tiempo libre no ha sido mi aliado desde hace tiempo, elegí sentarme hoy a escribir un poco cómo me ha ido y a explicar también, sin entrar en muchos detalles, la razón de la falta de actividad en el blog.

Como saben, en abril me cambié de trabajo, y en retrospectiva ha sido la mejor decisión profesional que he tomado en mucho tiempo. Pero de eso ya hablé en el artículo pasado. Vamos a lo que no he mencionado.

Mi ritmo de vida cambió drásticamente. Primero, tengo que salir de casa a las 6:30 AM para poder llegar antes de las 8 a la oficina. Salgo del trabajo a las 5 y me regreso directamente a la casa, a donde llego poco antes de las 6:30 PM. Como mi hijo se tiene que dormir temprano para poder ir al kínder, prácticamente a las 9 PM ya estamos dormidos (al menos él y yo).

Ahora bien: 9 PM suena un poco temprano, pero en realidad no lo es. Comencé a ir a un gimnasio y la “mejor” hora para ir en mi caso es alrededor de las 4 AM. Eso se traduce a que me tego que levantar a esa hora, hacer ejercicio, regresar a bañarme y desayunar, y de ahí a la chamba. ¿Que por qué de repente me dio por entrar a un gimnasio? Contrario a lo que se pudiera pensar, la realidad es que la decisión no fue “de repente”, sino que ya tenía rato considerándola, pero el tiempo, la ubicación de los gimnasios cercanos y la mensualidad que tendría que pagar eran todo factores para considerar el gasto… hasta que comencé a ponerme todavía más marrano por la reducción de movimiento que tuve desde que entré a la chamba nueva (aunque mis hábitos alimenticios por lo general permanecieron igual). Cuando abrieron muy cerca de la casa un gimnasio que da servicio las 24 horas me forcé a inscribirme… y ahora sí, no hay pretextos para no hacer ejercicio.

Fuera de broma: sí hacía ejercicio, pero salir a correr en invierno o cuando estaba lloviendo era totalmente impensable, y de ahí me agarraba para mejor quedarme en casa, provocando así falta de actividad física y por ende que el nivel de cerdez aumentara.

Digamos que hasta aquí todo bien.

Hace aproximadamente un año, cuando todavía hacía transmisiones en vivo a la hora de la comida, comentaba que el principio de este año sería muy difícil, y así fue. No entraré en detalles (al menos no de momento), pero hubo algunos problemas de salud en la familia y se tuvieron que tomar algunas medidas grandes. A final de cuentas todo salió bien, pero fue un buen susto.

A finales de junio me dieron otra noticia muy buena y alegre: ¡el próximo año voy a volver a ser papá!

La noticia se oye excelente (y de hecho lo es)… pero digamos que el embarazo esta vez no ha sido nada, pero NADA, pero NADA fácil. Desde las náuseas típicas, que al momento de escribir esto todavía no terminan, varios riesgos que hay que tener muy en cuenta y que limitan muchas de las cosas que mi esposa puede hacer, un niño de 4 años que quiere jugar, jugar y jugar, un trabajo que, aunque totalmente comprensivo y dispuesto a ayudarme al 100% también exige resultados de alta calidad, y ni mencionemos el estado de las cosas con mi familia en México (otro conjunto de emergencias y situaciones de cuidado)… En resumen: es poco y contado el tiempo que realmente he tenido para mí.

Ciertamente la situación ha mejorado si la comparamos con lo que fue julio y agosto. Poco a poco algunas cuestiones se han ido normalizando y eso me ha dado oportunidad de, por ejemplo, ir al Tokyo Game Show y al Torneo Premier de Asia de Street Fighter V, pero hasta ahí. En agosto tuve que hacer un mandado que incluía enviar cosas a México, y por pura coincidencia fue que pude ver la película de 天気の子 (Tenki no ko) en un momento de calma temporal que tuvo mi esposa. Digo yo que hasta los astros se alinearon para permitirme ver la película, porque se me hacía que no tendría oportunidad. No obstante, todavía falta para poder decir que las cosas están “normales”. Y aun así, hemos tenido que salir a hacer trámites que bajo otras circunstancias implicarían un paseo por lugares que no visitamos tan frecuentemente y terminarían con una cena familar en algún restaurante, pero que han sido experiencias estresantes por la condición de mi esposa, la “amabilidad” y “cortesía” de los japoneses al no cederle el asiento a las mujeres embarazadas (ni siquiera en los asientos designados para tal efecto), los “salaryman” a los que les importa poco aventar a quien sea con tal de llegar 10 segundos antes a sus trabajos… y otra serie de sucesos que no vale la pena relatar aquí (misteriosa desaparición de 35 minutos de la persona que nos atendía en la embajada, entre otros).

Sé que hay que “aguantar vara”, pero hay veces en que de tanto que tienes en la cabeza, de tanto que hay que hacer y de qué preocuparse,  de que tienes que estar alerta a todo momento, de que no puedes dormir lo que deberías por una u otra razón, y de que el único respiro que tienes es que te toque sentarte en el tren y no se suba alguien que necesite el asiento (porque sí lo cedo, en serio) para poder sacar el Switch y jugar 40-45 minutos en lo que llego a la estación del trabajo o la casa… que lo único que quieres es simplemente estar solo, sin hacer nada, y buscas algo que te dé el relajamiento que, al menos de momento, no puedo tener como es debido. Obviamente entiendo que todo va a mejorar, pero cuento los días para que eso suceda. Es más: uno de mis colegas se ha ofrecido a cuidarme a mi hijo para que me pueda ir a cenar con mi esposa, porque le comenté que no hacemos eso desde poco antes de que mi hijo naciera, y no podía creerlo (las desventajas de que la familia esté lejos).

Por lo expuesto arriba, raro es cuando me puedo sentar en la computadora a hacer algo. Puedo intentar ver algún torneo o estar twitteando algo que me interesa, pero siempre estoy al pendiente de algo más. De ahí que, aunque quisiera, me era muy difícil hilar pensamientos para escribir aquí aun cuando tengo una lista de artículos por terminar y de que he estado trabajando en uno desde hace ya un buen tiempo, pero que nada más no se ve para cuando vaya a terminar.

Se acerca mi cumpleaños número cuarenta y zafo, y mi jefe (del trabajo) me decía que lo que necesitaba era tener aunque sea un día 100% para mí, pero no para ir al cine o para dedicarlo a jugar videojuegos o algo así, sino para estar lejos de todo, estar conmigo mismo nada más, quizá disfrutando de un buen paisaje y tomando algo. Se oye bien, bastante tentador de hecho. ¿Se podrá? Espero que sí.

No he abandonado el blog. Ni siquiera me ha pasado la idea por la cabeza. He seguido pendiente de los comentarios y he respondido a la brevedad los que me han dejado. Parece que, poco a poco, llegará una calma relativa y podré tener un poco más de tiempo para mí (en general). Calma “relativa” porque, el año que entra, voy a “subir de nivel” mi categoría de papá. Pero bueno, creo que será el regalo perfecto después de todo lo que hemos pasado.

¡Ah! Notarán el cambio de apariencia en el blog. La verdad es que no quería cambiarlo, pero no podía escribir nada porque el editor estaba deshabilitado y tuve que estar probando hasta encontrar la causa. Cambié el tema como parte de esas pruebas… y por lo pronto creo que así se va a quedar. Ya después con calma lo voy arreglando poco a poco… o quizá hasta lo cambio a como estaba antes. No sé. Ya veré qué será mejor.

Aquí sigo.

10 Replies to “Estatus actual”

  1. Animo, aun te falta barrio para ser nivel dios como yo en eso del Padrotismo… o era padriasmo? bueno ser padre, por lo de la chamba, chingule, usted la busco, jodale, el blog me gusta mas como se ve ahora

    1. Si no me quejo por la chamba 😛

      Nombre, tú me ganas por un montón en eso de ser padre. Si yo con uno no me doy abasto, no sé cómo le haces tú.

      Saludos 🙂

  2. Hay que esperar Doc, las cosas mejorarán como mencionas. Felicidades por la noticia de volver a ser padre.

    Se estrañaban los escritos. El año se siente corto, está transcurriendo muy rápido este segundo semestre.

  3. Síguele hechando ganas, continuó leyéndote años tras año no estoy seguro cuanto tiempo a pasado pero creo que desde 2009 o 2010 🙂 pero casi nunca hago comentarios pero continuaré leyéndo , ojalá yo también esté año pueda subir de nivel 🙂

    1. Hola Édgar.

      Muchas gracias por tu comentario 🙂 Qué bueno que te animaste a comentar.

      Sí. Yo sigo echándole ganas. Poco a poco, pero las cosas tienen que ir saliendo.

      Saludos.

  4. Wow, primero felicidades.

    Duerme un poquito, porque lo vas a necesitar 😉

    En fin que es un placer leerte y mas saber en que andas, se te extraña por acá y se entiende completamente que no escribas tan seguido, ojala lo puedas retomar en algún momento, igual puedes considerar algún software de dictado…

    Un poderoso abrazo desde acá.

  5. Felicitaciones por el/la bebé que viene. esperando con ansias ese megapost futuro. siempre comentamos entre amigos que Pareces el George R.R. Martin (y su Vientos de Invierno) de los blogs con ese post jajaja. Un saludo desde El Hell, Venezuela.

  6. muchas felicidades por ser padre de nuevo y los lectores de siempre estaremos esperando nuevas entradas del blog, y la apariencia nueva esta genial me gusta el estilo.

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