23

Vivir en un país diferente a donde creciste conlleva muchos retos. El más obvio es, sin duda, el lenguaje. Cierto es que en Japón puedes vivir sin hablar mucho del idioma (o ni una pizca, conocí gente así), pero eso no lo hace más fácil, pues siempre estás dependiendo de alguien para que te saque de cualquier apuro, y por mucho que se diga que los japoneses son muy corteses y siempre están dispuestos a ayudarte, también tienen un límite en lo que pueden hacer por uno.

Pero dejemos el lenguaje a un lado. Sí, es quizá el punto más importante de vivir en otro país, pues así puedes conocer de primera mano lo que está sucediendo a tu alrededor: noticias, alertas de misiles o de terremotos, ofertas en tu supermercado local, etc., etc., pero aquí me quiero enfocar en otro punto que muchas veces ni lo pensamos porque, siendo sinceros, a muy poca gente se le ocurre que le puede pasar: un encuentro cercano con la ley y el crimen.

Como ya lo he comentado en diferentes ocasiones aquí en el blog, y otras tantas en las transmisiones en vivo, Japón es un país con un índice de criminalidad bajo. Tengan en cuenta que eso no significa que aquí no haya crímenes estilo telenovela o novela de misterio escrita por alguna mente torcida, sino que, en teoría, las probabilidades de que algo así pase son mucho menores a las de, por ejemplo, México. Ciertamente se respira un aire de tranquilidad cuando vas caminando por las calles, incluso a la mitad de la noche, y se siente raro (aun después de tantos años viviendo aquí) poder dejar tus cosas en la mesa e ir a pedir una bebida al mostrador de un café sin temor a que se las vayan a robar. “¡Es perfecto!” dirían unos, “¡parece un sueño!”, exclamarían otros. Y aunque sí, debo reconocer que así se siente, eso no quiere decir que no tienes que usar el sentido común en lo que a seguridad se refiere, solamente quiere decir que, en muchos aspectos, puedes estar más tranquilo (y con las noticias que se leen a diario de lo que sucede en México, es lógico que quienes leen esto sobre Japón lo eleven a niveles celestiales).

Así como el crimen es relativamente bajo, Japón se vanagloria de que más del 99% de los crímenes que se reportan son resueltos, es decir, se encuentra y se procesa al culpable. Suena impecable, casi perfecto. Pero aunque por un lado suena bonito, la otra cara de la moneda nos enseña un lado de Japón que muchos no conocen, y otros ruegan no tener que enfrentarlo: su sistema legal.

Aclaro que no soy experto en el tema, y que para consultas más detalladas es mejor buscar en fuentes oficiales, para que no vayan a tomar esto como un “vamos a preguntarle a Manuel cuáles son nuestras opciones si nos pasó esto y esto y esto”. Literalmente no soy abogado, así que por más que lo que escriba aquí suene como que sé mucho del tema, nada supera a una consulta legal con abogados de verdad. Recuerden que esto es solamente informativo. Como nota extra: aunque parezca chistoso que tenga que hacer esa aclaración, en realidad en los últimos meses he recibido correos en los que me hacen preguntas que son totalmente del área legal y que, por ende, no puedo responder. Haber vivido en Japón por más de 14 años (al momento de escribir esto) no implica que sé exactamente cómo se manejan todos los posibles casos. Para eso hay abogados en derecho internacional.

Dicho lo anterior:

El bajo índice de criminalidad contrasta con la forma en la que muchos de los “crímenes” en Japón son resueltos (noten las comillas): el sistema de justicia trata, por todos los medios posibles, sin llegar a la violencia física, de hacer que una persona detenida o arrestada (noten que no es lo mismo) escriba una confesión en donde acepte su culpabilidad en el suceso investigado. ¿Suena raro? En pocas palabras: en Japón eres culpable hasta que se demuestra lo contrario. Parece mentira, pero el proceso es un calvario mental para los que tienen que pasar por él. Explico:

Cuando te arrestan en Japón, el sistema tiene 72 horas para investigar y lograr una orden judicial en tu contra, pero si no lo consigue, puede extender el periodo por hasta 23 días, durante los cuales no necesariamente tienes acceso a un abogado, no se graban los interrogatorios, y los agentes y jueces encargados del caso no descansan hasta lograr que te canses mentalmente y firmes una confesión aceptando un crimen que muchas veces no cometiste. ¿Parece sacado de una película del pasado? Probablemente, pero lamentablemente es real, y las historias que se leen sobre la presión que se ejerce para obtener las confesiones son de tener miedo, por decir lo menos.

Hace 3 años, un redditor hizo un AMA en r/japan sobre su experiencia en la cárcel, y relata su experiencia en los interrogatorios. El horario que manejaba era el siguiente:

7:15 Lavarse los dientes
8:00 Desayuno
9:00 – 9:10 Tiempo en el patio para fumar y afeitarse
9:10 – 11:30 Interrogatorio
12:00 Comida
12:30 – 4:30 Interrogatorio
5:00 Cena
5:20 Lavarse los dientes
5:30 – 7:00 Escuchar radio
7:00 Recibir lo necesario para dormir (almohadas, cobijas)
7:00 – 9:00 Tiempo para leer
9:00 Se apagan las luces

Bañarse estaba permitido 2 veces a la semana, lunes y jueves.

Aunque no necesariamente esto es un estándar, se percibe lo que en muchos lugares se ha relatado: el tiempo de los interrogatorios. El usuario comenta que al principio era más llevadero, pero con el paso del tiempo se comenzaron a volver más agresivos en sus respuestas, al grado que él mismo se sacaba de quicio rápidamente por todo lo que le decían. Lean la serie de mensajes, puesto que encontrarán muchos detalles que aquí prefiero omitir.

El punto importante de todo esto es obtener la confesión, puesto que hacerlo significa que el crimen está resuelto, el criminal fue encontrado y la policía hizo su trabajo. ¿Final feliz? Para nada. Muchas personas terminan cediendo ante la presión y firman una confesión de un crimen que no cometieron. Lo peor viene cuando los abogados (en caso de tenerlos o que te sean asignados) te “recomiendan” que firmes una confesión para agilizar las cosas. El caso es que la meta parece ser la confesión en vez de una investigación más profunda… porque han de saber que luego hay casos en los que la policía aquí no quiere hacer mucho, por increíble que parezca.

No hace mucho tiempo, en 2013, una chica de 18 años fue asesinada en Tokio por alguien que la acechaba, quien resultó ser su ex-novio. Pero esto sucedió horas después de que ella, junto con sus padres, buscaron ayuda en la policía. Analicemos con un poco más de detalle:

  • Saaya (la chica) había recibido ya amenazas de muerte del tipo.
  • El tipo ya había sido visto rondando la casa de ella, y también reportan que había aparecido en lugares que ella solía frecuentar.
  • Saaya buscó ayuda con el director de su escuela, y éste le dijo que mejor fuera a la policía.
  • Saaya va junto con sus padres a la policía para reportar los hechos. La policía llama 3 veces al supuesto celular del sospechoso, pero éste no contesta. Le dicen que imprima y lleve al día siguiente los correos recibidos para abrir un caso.
  • Saaya recibe una llamada de la policía para saber si llegó bien a su casa.
  • Saaya es atacada por el tipo y muere tiempo después en el hospital.

Cuando el caso se dio a conocer, la policía fue duramente criticada por la pobreza y lentitud de su acción. Por su parte, la policía alega que fue muy poco tiempo el que pasó entre la visita y el asesinato, y era la primera vez que la chica se presentaba en la delegación de policía. Suena bonito, pero en el pasado ha habido casos de chicas que reportan abuso o acoso, y simplemente “les dan el avión”.

Entonces, tal parecer que cuando existe la oportunidad de resolver un caso por medio de una confesión, aunque sea forzada, la policía no la desaprovecha, no importando que eso signifique acusar a una persona inocente.

Al Jazeera presenta un artículo sobre Keiko Aoki, una mujer que fue acusada de matar a su propia hija de 11 años en 1995. Aunque 20 años después se ha probado que es inocente, el relato de la tortura mental que recibió y que la orilló a “confesar” que lo había hecho, a escribir la confesión tal como la policía se la dictó y a firmar esa confesión, es uno más de los muchos que se han escuchado a lo largo de los años.

No vayamos tan lejos: los casos del “famoso” “Chikan”(痴漢, abuso sexual. Se refiere a tocar las partes privadas de alguien sin su consentimiento). Aunque es cierto que Japón tiene su ración de pervertidos y que estos sí andan “aprovechando” cualquier oportunidad que tienen, existen muchos casos en donde hombres que no hicieron nada han sido falsamente acusados y les “recomiendan” mejor confesar rápidamente que sí lo hicieron para “no complicar más las cosas”. Basta con que una chica te acuse falsamente de que la tocaste mientras iban en el tren o el autobús para meterte en una situación complicada, de la cual es muy difícil salir limpio. Últimamente, lo que los hombres han optado por hacer en caso de ser falsamente acusados es huír por las vías del tren. Y aunque ya no es lo recomendado, un artículo de 2013 dice que es la mejor opción. Lean la parte donde dice que te pueden detener por cierto tiempo, durante el cual es probable que tu compañía te despida. Es decir: entras en un potencial infierno, aunque seas 100% inocente. Varios salaryman de Shimbashi (en Tokio) respondieron al ser entrevistados por un noticiero, que ellos preferirían correr por las vías que intentar explicar el malentendido.

Como nota, este artículo del periódico Mainichi Shimbun relata lo que a mí me explicaron que es lo mejor que se puede hacer en estos casos: identificarse, dejar una tarjeta de presentación con datos personales, y retirarse del lugar. “Una vez que aceptas ir a la oficina de la estación, no hay forma de evitar ser arrestado”. Y si eso pasa, comienza la cuenta que puede llegar hasta 23.

También puedo mencionar los casos de “defensa personal”. Aunque hayas actuado en legítima defensa, si agrediste físicamente a la otra persona corres el riesgo de también ser procesado, porque se tiene que evaluar si no usaste fuerza “de más” al momento de defenderte, lo que significa que también vas a ir a la delegación a rendir declaración y esperar a ver si sales limpio. De ahí que la gente no quiera meterse cuando ve un acto de violencia, o si lo hace, que simplemente sea como una pared recibiendo los golpes pero no regresándolos. Aunque seas “el héroe” o “el bueno”, corres el riesgo de que te acusen de algo que ni siquiera habías pensado, y puedes terminar siendo tú el que la pase más mal de todos.

Todo lo anterior obviamente no significa que no haya elementos policíacos en este país que no realicen un buen trabajo. Entrar a la policía no es nada fácil en Japón, y el entrenamiento y la disciplina que tienen es sorprendente. Solamente pone en perspectiva esa visión que se tiene del “Japón libre de crimen”, y que aunque haya buenos elementos, el sistema que dicta cómo se llevan a cabo las cosas no necesariamente es bueno.

Como se puede apreciar, aunque sí es cierto que en Japón se respira mucha más seguridad que en México, eso no implica que aquí no haya crímenes ni que “no pase nada”. Suceden hechos muy lamentables y torcidos, pero aunque su probabilidad sea mucho más baja, eso no quiere decir que haya que bajar la guardia.

23 días. Sabemos que el tiempo es relativo, pero estar todo ese tiempo prácticamente incomunicado, sin acceso a un abogado y bajo mucha presión y abuso psicológico con tal de obtener una confesión suena a toda una eternidad, y es tiempo suficiente para vivir todo un infierno incluso si no eres culpable.

7 thoughts on “23”

  1. A la mitad del segundo párrafo: “michas veces”

    Me parece increíble que en un país tan avanzado como Japón se permitan tales injusticias, aunque por como es la sociedad japonesa, me puedo creer que “nadie” haga nada por cambiarlo.

    1. Gracias por la corrección 🙂

      Sí. Y justamente ése es otro punto a criticar de Japón: lo reacios que son al cambio. Como no se fomenta el pensamiento crítico aquí, la gente prefiere hacer todo “porque así es”, en vez de preguntarse si en realidad es bueno o no.

      Saludos.

  2. Excelente artículo paisano !! Finalmente, como menciono también en varios de mis artículos, “en todos lados se cuecen habas”, aunque sean menos que en México.
    Saludos

  3. Eso de los 23 dias (no tengo la tilde) se va en contra del habeas corpus, el cual, se supone (hasta ahora yo lo suponia), es un derecho universal a que no te retengan sin una orden bien fundamentada por parte del Estado.

    Japon debe ser una especie de sistema no muy amigable al respeto de los derechos individuales, ellos le deben dar mayor importancia al bienestar del cuerpo social y por eso restringen de esa manera el habeas corpus (aunque a mi me parece demasiado extremista, igual que con las politicas de inmigracion, se estan pasando de la raya).

    Por cierto, China es peor en el trato especialmente para con los reos, la inhumanidad alla alcanza niveles de pelicula.

    Saludos

  4. Me acordé de Death Note cuando tienen a Light y a Misa capturados, intentando hacerlos confesar que son Kira.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *