Fugacidad

Hace poco, respondiendo preguntas en el gato curioso, alguien me preguntó si era feliz en Japón. Respondí en su momento,  e incluso mencioné algo similar en mi carta a una relación de 14 años, pero lo consideré buen tema para ahondar un poco más.

Si debo de dar una respuesta concreta, sería invariablemente “no”, pero eso no significa que esté siendo un mártir, que la esté pasando mal por acá o que simplemente no disfrute mi estancia en este país; ese “no” va muy ligado a mi personalidad y a lo que exijo de mí mismo.

Verán: creo que mi respuesta sería “no” independientemente del país en donde estuviera. Siempre estoy buscando hacer un poco más, mejorar en algún aspecto, y rara vez me doy tiempo de saborear lo que he logrado. He aprendido a “bajar la velocidad”, cierto, y esas raras veces de voltear a ver lo logrado han aumentado con el paso de los años (aunque usted no lo crea), pero siempre he sentido que si me detengo, caería en un letargo en el que no me gustaría estar.

No obstante, y de forma irónica, he estado en esos letargos, algunas veces más tiempo del que me gustaría admitir. Y para ser sincero, aunque se siente bien tomarse un descanso y no puedo negar que todo se hace más fácil, a la larga me terminan provocando más estrés una vez que salgo de ellos. Sí, yo y mi personalidad :/

El problema radica en que soy muy exigente conmigo mismo. Aprender a separar lo que sí puedo hacer, lo que sí puedo pero no tengo tiempo de hacer y lo que de plano no puedo hacer tomó tiempo, y creo que todavía estoy en proceso de aceptación. No soy todólogo, ni nunca me he creído uno, pero siempre me ha gustado estar informado o conocer un poco de todo. Lo malo es que luego trato de ir más a fondo en todo, y es ahí cuando digo “ya valió”.

El momento en el que me siento plenamente feliz es cuando consigo algo después de mucho tiempo de haberlo intentado. Es por eso que valoro mucho el conocimiento, porque por lo general no es fácil adquirirlo, pero una vez que lo tienes, lo haces tuyo y lo manejas como quieres, nace ese sentimiento de que todo valió la pena. Vamos, es la recompensa después de un gran esfuerzo. Y sin embargo, esos momentos son efímeros, y antes de que comience a disfrutar de ese sentimiento, ya nació otro de “¿qué sigue?”. Es cansado, no lo niego.

Lo anterior no quiere decir que no disfrute mi estancia en Japón, ni a mi familia, ni a amigos. Todo lo contrario: todos esos son factores que contribuyen a que me sienta bien y a que le eche ganas todos los días. Sin embargo, tengo el “trauma” de que si digo que “soy feliz”, deje de buscar más, tanto para mí como para los que me rodean; de ahí que sienta lo efímero de la felicidad. ¿O quizá debería decir que mi felicidad es estar buscándola siempre?

Japón ha sido, sin lugar a dudas, el reto más grande que he tenido en la vida; y en muchos aspectos lo sigue siendo. Y al igual que hace 15 años, cuando apenas planeaba venir para acá, me enfrento a diferentes obstáculos y me encuentro con comentarios adversos a mi estancia de este lado del charco. Ciertamente estar aquí no es del todo fácil, y día a día te enfrentas con situaciones únicas, o que al menos no vivirías en tu país de origen, pero si todo fuera malo creo que ya habría huído. Y tomen en cuenta que quejarse de Japón no necesariamente significa odiarlo, así como quejarse de México y todo lo que conlleva su situación actual, no significa que se le haga feo.

Por lo pronto, a seguir aprendiendo a balancear las cosas.

6 thoughts on “Fugacidad”

  1. Es interesante el enfoque que le das a la felicidad, la de una meta deseable pero efímera y escurridiza. Usualmente esta palabra refleja mucho de la persona que se da a la tarea de definirla. Tal vez la felicidad sea proporcional al nivel en que tus acciones reflejen tus valores más profundos…

    En fin, muchas gracias por compartir. 🙂

  2. Te llevo años leyendo pero nunca me había atrevido a escribir

    Muchísimas gracias por este post! Has descrito como me siento pero no sabía cómo explicarlo y cuando lo leí fue como… Eso es!!!

    Muchas gracias!

    1. ¡Gracias por animarte a comentar!

      Órale. Interesante darse cuenta que no soy el único que se siente así.

      ¡Saludos!

      1. Ahora gracias a ti lo puedo explicar mejor.

        Esta mañana lo estaba pensando de nuevo. Fui al Hello Work porque quiero cambiar de trabajo y además quiero cambiar a Osaka, así que doblemente difícil. Y el hombre me ha insistido mucho que por las condiciones del visado solo puede ser x tipo de trabajo y me agobie y desanimé a la vez porque apenas hay y me imaginé a mi familia diciéndome que si tan mal lo veo/estoy por qué no vuelvo… Y eres un poco como tu post, me agobio pero no es que lo odie ni me quiera rendir jajaja.

        Perdón por el tostón!

  3. Sólo es una de esas típicas preguntas de mente de quinceañero, and just for the record: no tiene ningún punto preguntar cosas por el estilo. Somos felices e infelices 10.000 millones de veces al año: pasa una cosa, viene otra… no hay ningún patrón de felicidad al estilo de las propagandas de coca-cola. Logramos algo, luego se viene abajo y ponemos manos a la obra otra vez con alegría en algo nuevo, perdemos nuestros sueños y encontramos otros sin dejarnos doblar por la vida lo cual es, en mi opinión, una gran madurez.

    Y así de episodio en episodio, aceptando y no aceptando, y viviendo.

    Espero haber demostrado efectivamente que la pregunta carecía de sentido desde un principio, como casi todas las preguntas que se hace la gente.

    Saludos

    1. Muchas gracias por tu comentario.

      Aunque entiendo tu punto, creo que es imposible que aplique para todas las personas. Hay quienes necesitan que el sentimiento de felicidad no sea tan efímero para darse ánimos de ir a lo que sigue; hay quienes logran algo y se quedan encasillados en ese sentimiento por mucho tiempo (no recomendable, pero se dan casos); hay quienes sí se caen feo cuando no sienten un logro, por pequeño que sea… Y aun así, no puedo encasillar a todos ellos entre que son o no son felices. De ahí lo difícil de la definición: la felicidad es diferente para cada persona, y lo que a mí me hace feliz muy probablemente a millones de personas no, y viceversa.

      Saludos.

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