La mejor medalla

El fin de semana pasado tuve un par de días muy pesados. Prácticamente no descansé. ¿La razón? Emi se enfermó de repente y estuvo en estado de K.O., lo que significó que yo me tenía que hacer cargo de mi hijo durante todo el tiempo.

Obviamente no me pesa pasar tiempo con mi hijo, pero es muy diferente atenderlo por un rato, jugar con él y entretenerlo, a estar al pendiente de todo: hambre, sed, pañal, juegos, ver que no se acerque a algo peligroso, hacer que duerma la siesta, bañarlo… En fin, sus necesidades básicas.

Todo lo anterior es normal, pero el proceso de aprendizaje de cómo tratar a un bebé es largo y difícil, más cuando no sabes ni qué onda. En mi caso, el año y medio que he pasado con mi hijo ha sido una época de estudio sin parar, lo que conlleva a equivocaciones (a veces leves, a veces más críticas), y al mismo tiempo se une al estrés que traigo del trabajo. ¿Pesado? Mucho, pero ya mencioné que no le hago feo, y me gusta porque me ayuda a pasar más tiempo con él. Y la situación que se presentó fue como el “examen final” para ver si de verdad había aprendido a cuidarlo al 100% o si de plano nada más era fantasía mía.

Mi esposa ilustró el resultado en una imagen:

El distintivo que cuelga de mi pecho en el dibujo (sí, así me dibujó Emi) dice en japonés “立派な育メン” (Rippana Ikumen), que quiere decir “Magnífico padre que actívamente toma parte en la crianza de los niños”.  育メン es una palabra que viene de 育児 (Ikuji, cuidado/crianza de niños) y メン como “men” o “man” en inglés, y al mismo tiempo se creó como paralela a イケメン (Ikemen), que se usa para designar a un hombre guapo.

La verdad es que no saqué 100 en mi examen porque lo que me falló fue dormirlo en la noche (todavía toma pecho), pero todo lo demás fue prueba superada, y debo decir que, aunque es algo que debería ser “lo normal” y que en Japón no lo es porque generalmente todo se le delega a la madre, me llenó de una satisfacción muy grande, que no sentía desde hace mucho tiempo. Sí, he sacrificado gran parte de mi tiempo para dárselo a mi familia (como prueba es la poca actividad que ha tenido este blog en los últimos meses), pero ha valido totalmente la pena.

Para muchos, la medalla más preciada es la de oro. Los atletas y competidores en las diferentes justas entrenan durante mucho tiempo para ser los mejores; todos sueñan con la presea dorada. Para mí este dibujo significa mucho, y representa algo así como una “gran victoria” en esta aventura de ser padre. Todavía me falta mucho por aprender y habrá muchas situaciones que tendré que afrontar y que ni siquiera puedo imaginar ahora, pero sin duda éste es un gran comienzo.

Aprovecho para pedirles un poco de paciencia a todos aquellos que me hacen el favor de leer las loqueras que escribo en este blog. No lo he olvidado, y hay muchos temas que quiero contar aquí, pero ya ven que el tiempo no ayuda mucho. No obstante, ahora en diciembre tengo los típicos escritos de “el kanji del año”, “la palabra o frase más popular en Japón en este año”, entre otros.