Competencia y superación

Creo que nunca lo he comentado directamente aquí, pero una buena parte del conocimiento que adquirí durante la universidad y el tiempo que trabajé en México y Estados Unidos antes de venir a Japón, fue gracias a que había alguien con quien competir, de forma sana. Nunca se trató de ver quién ganaba o perdía, ni de superar al “rival” sabiendo más qué él, sino tener las mismas “armas” y que todo lo decidiera la habilidad de cada uno al momento de aplicarla.

Me gustaba estar en ese ambiente porque si algo no entendías del todo y las otras personas sí, te explicaban y ponían ejemplos para ponerte al corriente. Eso generaba un deseo de superación, y si ya de por sí me gustaba el estudio, hacerlo con el fin de poder transmitir tus conocimientos le daba un sentido todavía más divertido. No es que no pudiera estudiar ni aprender por mi cuenta (lo había hecho desde hacía muchos años atrás), pero la sensación era diferente.

Omar, si es que algún día lee esto, no me dejará mentir con lo anterior.

Buenos tiempos…

En los últimos días he recordado lo arriba escrito debido a que he experimentado totalmente lo contrario: estar trabajando con gente que no quiere ver más allá, que encuentra imposible tomar iniciativa, y que de alguna manera te quiere jalar hacia esa posición, la cual no voy a negar que se ve cómoda, pero simplemente no me cuadra.

Con todo y la mala experiencia que tuve en el trabajo anterior, traté de sacar algo bueno de ahí, y definitivamente creo que lo logré: entré sabiendo punto menos que nada sobre Scala (lenguaje de programación),  y salí muy motivado a aprenderlo gracias a un colega que era muy bueno en él, pero muy malo en programación funcional en general. Sentía que estaba súper retrasado por no entender código en ese lenguaje y porque, aunque sé que hay muchos mejores que yo, sé que puedo programar de forma decente. El resultado de todo eso se sigue viendo en la actualidad, cuando uso Scala como mi lenguaje de programación principal, y porque aprendí lo que eran los Monads después de la desesperación que sentí de no entender mucho la primera vez que leí al respecto.

Aunque sigo con mi costumbre de leer y aprender algo nuevo cada que se puede, no ayuda mucho tener compañeros de trabajo que, a pesar de que pueden mejorar mucho y hacer su trabajo de forma más eficiente, eligen no hacerlo solamente por mantener la pantalla que prevalece en Japón: el empleado que más tiempo pasa en la oficina es el más dedicado, el más trabajador, aunque su productividad sea muy muy baja. Aquí valoran más que obtengas buenos resultados después de verte sufrirle un rato, quedarte tarde y hacerlo notar a cuanta gente puedas para que hablen de lo “duro” que estás trabajando, en vez de obtener los mismos resultados en un lapso de tiempo mucho menor, lo que permite que termines a tiempo y te puedas ir a tu casa a la hora de la salida y no 3 o 4 horas después.

Algunos dueños de empresas ya han comenzado a ver las ventajas de tener a empleados felices y perfectamente descansados. Incluso uno ha mencionado que “las largas jornadas de trabajo en las últimas décadas han estropeado a Japón”.

Mi principal “competencia” siempre seré yo mismo, eso no cambia, pero sería mucho mejor si la gente que veo diario (porque no puedo decir que convivo con ellos del todo) tuviera deseos de conocer más y no de superarse por pantallazos, verbos y adulaciones.

A la tierra que fueres, haz lo que vieres, reza el dicho… ¿será?