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Ya estoy viejo… Esperen… ¡NO!

Si veo la cantidad de años que tengo y la cantidad de canas que me están saliendo, sí, sería como para decir “ya estuvo bueno”, pero como que no va conmigo.

Sin importar los años que tenga, mientras haya sueños, uno es tan joven como quiera serlo. Ojalá que los sueños que tengo ahora puedan ser cristalizados dentro de poco.

Me convertí en padre este año. Es el primer cumpleaños que paso como papá, y aunque no hubo algo ostentoso, el simple hecho de poder pasar el día con mi hijo, poder bañarme con él y cenar con la familia, han hecho de este día uno diferente, y en cierta forma muy especial.

A lo mejor ya “chocheo”, pero espero nunca renegar de la edad que tenga. Por el contrario, espero que cada año que pase me dé la experiencia necesaria para seguir adelente en esta aventura llamada vida.

¡Feliz cumpleaños a mí! Otro más que paso en tierras niponas.