Siendo (o intentando ser) papá

El verano en Japón ha pegado duro este año. Es mi época favorita del año, pero en esta ocasión cambié la playa y las chicas en bikini por estar en casa y tener un bebé.

Sí: tener un hijo trae muchas responsabilidades, y en los primeros meses vaya que se siente un cambio en las actividades que se realizan. Sin embargo, esto no quiere decir que uno deba dejar todo lo que hacía, sino que hay que aprender a administrar mejor el tiempo, siempre dándole prioridad a las necesidades del bebé. Hasta hace algunos años, yo no me habría imaginado que ponerle pausa a mis actividades y pasatiempos por atender y jugar con mi hijo sería tan interesante (y al mismo tiempo tan cansado).

Algo que me gusta mucho es iniciar o aprender algo nuevo, Ser un principiante, un “noob”, un “sin experiencia” es un estado en el que aprender se torna muy divertido y donde surgen un mar de dudas que, al menos a mí, me entretiene tanto formular como ir resolviendo. Ser papá no es la excepción. Y por muy cansado, abatido y hasta harto que puedas estar por todos los cambios que trae a tu vida, nada, pero absolutamente nada, puede reemplazar el sentimiento que te invade cuando tu hijo te ve, te reconoce y te sonríe… aunque algunas veces quisieras entender por qué no deja de llorar.

Aprender es una gran experiencia. Ser padre es otra más. No juzgo a nadie, pero no logro entender como hay gente que tiene la fortuna de ser padre (o madre) pero termina abandonando a su bebé. Ojo: no incluyo “dar en adopción”, sino tal cual, abandonar a un bebé a su suerte. Por más fea que la situación pueda estar, el bebé no puede hacer nada por su cuenta, y necesita que alguien esté siempre al pendiente. Dejar indefenso a alguien así es una idea que, si antes de ser padre no comprendía, ahora que lo soy, menos.

¿Cansado? Si, definitivamente lo estoy; pero mi cansancio no se compara para nada con el de Emi. Ambos estamos de acuerdo que necesitamos vacaciones una vez que el bebé haya crecido un poco. Tomará algo de tiempo, pero la aventura de un viaje en familia seguramente valdrá la pena.

He tenido que suspender muchas actividades durante este periodo, incluyendo el blog, pero vaya que ha valido la pena. Poco a poco voy agarrando ritmo (y el bebé también, para tal efecto) y conforme las cosas se vayan calmando, volveré a lo que hacía antes, pero ahora con un agregado interesante. No puedo esperar a poder enseñar a mi hijo a agarrar correctamente un control y de ponerme a jugar con él algún videojuego, o salir a pasear o a explorar los alrededores, o a sentarme a leerle un libro, o a ponerlo en la computadora y enseñarlo a manejarla (Linux, obviamente).

Quiero también aprovechar para agradecer a las personas que han hecho donaciones. Realmente lo aprecio mucho, y todas y cada una de ellas ayudan, sobre todo ahora que viene el pago del hosting de este sitio. Si alguien más desea cooperar para la causa, estaré profundamente agradecido 🙂

Aquí sigo. He estado respondiendo comentarios cada que tengo oportunidad, así que no me he perdido por completo.