La basura de unos, el tesoro de otros

Yo estaba con la idea de que ya habia escrito al respecto, pero revisando me llevé la (no muy grata) sorpresa de que no era así. Arreglemos eso:

Para muchos, es una leyenda urbana, una serie de anécdotas que corren de boca en boca pero que a algunos no les toca: encontrar objetos totalmente funcionales en la basura en Japón.

No. No hace falta ser pepenador para encontrarse con algo que valga la pena; a veces es cuestión de suerte, otras de saber dónde buscar.

Durante los años que he estado por acá, he visto a varios amigos recogiendo diversos objetos que, a veces sin nada de cuidado o arreglo especial, operan a la perfección. Mi experiencia va desde esquís, hasta computadoras y servidores. Sí: gente ha armado computadoras o servidores de archivos con partes que encuentran en los tiraderos de las universidades.

A mí, quizá lo que mejor me ha tocado es un carro. No miento: el primer automóvil que tuve acá fue un regalo de un chino que tenía que deshacerse de su auto porque se mudaría a Tokio y compraría otro más grande. Supe de la oferta y acepté gustoso, pero esto lo detallaré en otra entrada.

En abril pasado, después de regresar de las compras de la semana un domingo por la tarde, vi en la basura una caja que llamó inmediatamente mi atención: un Playstation 2. Al principio pensé que era nada más la caja, pero el corazón gamer me llevó a acercarme y a abrirla. Mi sorpresa fue grande al ver que la caja tenía un PS2 de los Slim (el último modelo que salió), un control, y al lado tenía como 5 juegos, cada uno con su respectiva caja y manuales. Los revisé, y me percaté de que los discos no estaban dañados. Si el PS2 no hubiera estado en la basura, lo que normalmente se hace en estos casos es llevarlo a la policía para que ahí espere a que el dueño lo reclame, pero como no era el caso (era basura) no había problema en que me lo llevara a casa.

Acto seguido: corro a mi morada, destapo la caja y saco todo con cuidado. De entrada, todo se ve bien cuidado. Pensé: “seguramente lo tiraron porque no funciona”. Me dispuse a conectarlo y a probar algunos de los juegos que lo acompañaban. El aparato prendió y entró al menú del PS2, ignorando completamente que había juego dentro. Antes de descartar todo, probé con otros juegos, incluso con algunos de los míos, y nada. Pensé que fue buena idea haberlo tirado después de todo, pero mi curiosidad me llevó a buscarle a ver si había algo que se pudiera hacer. No hubo de pasar mucho cuando supe cuál era el problema.

La tapa del disco no cerraba completamente. Era cosa de nada. Un poco de presión aplicada encima fue suficiente para que la consola comenzara a leer los discos. Me había tocado la suerte de recoger un PS2 casi 100% funcional.

Publiqué la foto y la noticia en Twitter, y otro mexicano en Japón (Aldo) mencionó que él estaba queriendo comprarse un PS2 porque nunca lo tuvo y se perdió los buenos juegos que salieron para él. Como yo sinceramente no tenía necesidad de uno, le pregunté que si lo quería y me respondió que sí. Procedí a reempacar todo y a llevarlo al servicio de paquetería. Aldo recibió el PS2 al día siguiente, y creo (espero) que sigue funcionando sin mayor problema.

Aunque para algunos puede sonar como una idea desagradable, la basura en Japón se separa, por lo que este tipo de aparatos siempre estará donde está lo electrónico, lo que no se puede quemar, por lo que no hay olores insoportables ni temor de pisar o agarrar un pedazo de materia de consistencia extraña. Eso sí: mientras que los tiraderos o lugares de acopio pueden ser accedidos si están en un lugar público, en ocasiones hay que pedir permiso para revisar los tiraderos de electrónicos de las universidades.

¿Por qué es posible encontrar objetos perfectamente usables en la basura?

Por el grado de consumismo que se vive en este país. Ya saben que no se puede generalizar porque siempre hay excepciones, pero un gran número de japoneses prefieren comprar algo nuevo en vez de reparar alguna avería o de reusar algo que fue adquirido anteriormente. A lo mejor a mí me criaron de forma extraña, pero si por ejemplo tengo una camisa que tiene un agujero, en vez de tirarla la uso nada más en la casa, o le pongo un parche y me la sigo poniendo; o si de plano no tiene remedio, la uso como trapo. Muchos japoneses que conozco simplemente la tirarían (y posiblemente mexicanos también. Creo que depende de la forma en que uno creció). ¿Trapos? En la tienda de 100 yenes se pueden comprar paquetes de 3 por 105 yenes, y en muchos casos sólo se usan una vez y se tiran.

Ahora bien: la basura electrónica o la muy grande (como muebles) no la recogen normalmente. Hay que llamar por teléfono para pedir que vengan, y lo más importante, hay que pagar por deshacerse de ella (compras un sello del precio indicado, lo pegas y lo llevas a un tiradero especial). El precio varía dependiendo del objeto, el tamaño y el lugar. Como muestra, les dejo un extracto de objetos y precios para tirarlos en la ciudad en la que vivo actualmente:

Número Objeto Cuota(yenes)
1 Máquina de coser (de mesa) 500
2 Máquina de coser (que no sea de mesa) 800
3 Estufa (de 2 o más quemadores. 200
4 Horno de microondas 500
5 Horno (eléctrico o de gas) 500

La lista completa (en japonés) la pueden encontrar acá.

Por tanto, a menos de que de plano no sirva, es preferible buscar a alguien que necesite lo que uno quiere tirar para evitar pagar. Fue lo que me sucedió con el carro. Y como podrán imaginarse, para tirar el Playstation 2 de forma “correcta” también había que pagar, hecho que el anterior dueño no quiso hacer y simplemente lo dejó.

A mí también me ha tocado ser de los que necesitan deshacerse de objetos y que a otros le sirven:

  • Libros. Muy común en México también. En vez de tirarlos, los regalas o los donas.
  • Un equipo de sonido. El que usé mientras viví en Fukuoka lo recogí de la basura. Cuando me mudé a mi última morada en esa prefectura, me di cuenta de que ya casi no lo prendía, así que lo ofrecí y un estudiante chino se lo llevó contentísimo.
  • Carro. Sip. Pasé el karma que a mí me tocó en años anteriores: para mudarme a Tokio necesitaba deshacerme de mi carro (el segundo que tuve), el cual usé por 5 años más o menos y estaba en perfectas condiciones. Llegó un mexicano a Iizuka, casado con una chica local y con una niña, y necesitaba moverse, puesto que en el campo japonés el carro es una necesidad, no un lujo. Prácticamente le regalé el carro. Sólo le pedí el dinero de la verificación que se hace obligatoriamente cada 2 años y que apenas había pagado. Se lo di con estéreo que lee MP3, las bocinas XPlod que le había puesto y recien reparado de una mini falla que hacía un ruido extraño pero que no era gran cosa. Sólo espero que él haga lo mismo cuando tenga la oportunidad.

Como tip final, la mejor época para encontrar buenas cosas tiradas es entre febrero y marzo, ya que como el año fiscal y escolar comienza en abril, quienes se mudan por trabajo o escuela a veces no se pueden llevar todo y terminan tirando objetos en perfectas condiciones.

Después de esto, quizá cuando les toque venir a Japón, más de uno se animará a echar un vistazo en la basura. Con suerte, les toca algo bueno.