Cultura laboral en Japón

Durante toda la aventura respecto al cambio de trabajo, reafirmé mi entendimiento sobre la cultural del trabajo en el país del sol naciente.

Lo que sigue es una visión totalmente personal. Sabemos que cada quien habla de la feria dependiendo de cómo le fue en ella, por lo que no tomen todo esto como verdad absoluta y lean más experiencias de otras personas que trabajen en Japón. Más opiniones = mejores conclusiones.

En algún lugar de este blog (que de momento no recuerdo) ya he mencionado que la perspectiva que los japoneses tienen de ti cambia mucho cuando eres estudiante y cuando te conviertes en persona económicamente activa. En cuanto comienzas a trabajar, comienzas a ser parte de la sociedad, te comienzan a tomar más en serio, a tener más respeto.

El trabajo en Japón es el mejor pretexto para evitar ir a compromisos que no te llaman la atención, para cancelar citas (hay chicas a quienes no les importa que le des toda la prioridad e importancia al trabajo) y en general para excusarte. Con simplemente decir “no puedo, tengo que trabajar ese día / a esa hora”, es raro el japonés que no te comprenda. Incluso las 飲み会 (nomikai, idas a beber en grupo) son consideradas parte del trabajo, por lo que es casi a fuerzas que tienes que cancelar cualquier compromiso que tengas para asistir  a ellas, a menos claro que el compromiso sea realmente urgente. Son pocas y contadas las ocasiones en las que alguien te cuestiona respecto a tu trabajo, puesto que entre más tiempo trabajes la gente te percibe como mejor empleado, y al trabajo hay que darle prioridad.

Entrar a laborar a una empresa japonesa significa que implícitamente te vuelves propiedad de ella. Aunque tu horario de trabajo está perfectamente establecido, la realidad es que te vas a la hora en la que tu jefe te permite que te vayas. Se ve “mal” que alguien salga justo a su hora, y las razones que dan para no hacerlo son:

  • El jefe todavía no se va. ¿Cómo te vas a ir tú antes que él?
  • El jefe no te ha dado permiso de regresar.
  • No muestras suficiente esfuerzo en tu trabajo.
  • Se “ve mejor” cuando alguien trabaja de más.

He comentado antes también que existen casos en los que los empleados no hacen realmente mucho durante el día pero comienzan a trabajar en serio después de su hora de salida. ¿Por qué? Porque así les tienen que pagar horas extra. Y lo anterior me lo dijo una persona que trabaja en una institución gubernamental.

Sueldos

En Japón, el sueldo se paga por mes. El día de pago es variable: Algunas lo hacen el día 25 (mi caso), otras el 10, otras escogen otro día. Por lo general es variable. Pero lo que no te dicen y a mí me agarró totalmente por sorpresa es que te pagan hasta el siguiente mes. Sí: en teoría, trabajas un mes y recibes tu sueldo de ese mes hasta el siguiente. Por lo que si a alguien le pagan el día 25 y comienza a trabajar en julio, recibirá su primer salario el 25 de agosto. Quiero suponer que es una especie de “ayuda” porque todavía recibes un sueldo extra el mes siguiente después de que dejas de trabajar, pero no le veo mucho sentido, ya que de todas formas tienes que sobrevivir el primer mes con tus ahorros, préstamos, etc.

Ahora bien: cuando los japoneses entran a su primer trabajo, normalmente tienen una idea de cuánto van a ganar, pero no lo saben con certeza hasta recibir su primer salario. Es más importante tener trabajo primero y ver cuánto te van a pagar después. Y aunque no estén de acuerdo, no les queda de otra más que aguantarse hasta que terminan por acostumbrarse o de plano se cambian de trabajo. Incluso en las entrevistas para cambio de trabajo nunca te preguntan “¿Cuánto quieres ganar?”, y tampoco es bien visto que uno lo mencione. En la oferta de trabajo viene el rango del sueldo, y la oferta se realiza con base en eso y al resultado de las entrevistas. Es ahí donde uno acepta o rechaza.

El sueldo que te ofrecen es antes de quitarle impuestos. Después de restarle las cuotas por impuesto a la ciudadanía, seguro médico nacional y pago de pensión, es lo que en realidad te queda disponible. Además, muchas empresas en Japón mencionan que en el sueldo va incluido el pago de 20 a 30 horas extra por mes, por lo que no tienes opción: tienes que trabajar horas extra.

Claro que hay un límite en el número de horas extra que te permiten trabajar. Si mal no recuerdo, no puedes trabajar más de 100 horas extra por mes, y conozco a gente que llega a esas 100 horas y los mismos jefes le dicen que ya se vaya a su casa, porque si no, se meten en problemas legales.

Es entonces lógico ligar las muertes por trabajo excesivo con las condiciones de trabajo que las empresas imponen.

Cuando vivía en México, percibía a los japoneses como personas adineradas. Y no estaban tan errado. El punto es que sus sueldos no son muy altos, pero por lo general no tienen tiempo de gastarlo, por lo que se va acumulando. De ahí se deriva el sentido consumista: salir a gastar dinero para sentirse bien.

Vacaciones

La ley japonesa establece que si has asistido al trabajo un 80% de los días durante 6 meses cada año te corresponden 10 días de vacaciones pagadas el primer año, aumentando un día por año hasta un máximo de 20.

Las empresas japonesas muy rara vez te permiten tomar varios días de descanso seguidos, y ni se diga de tomarlos todos de un jalón. ¿Razón? Sinceramente no lo sé, pero creo que perciben que no quieres trabajar y que descansas mucho, sobre todo cuando otros no lo están haciendo. Después de todo, la japonesa es una sociedad homogénea, en donde sobresalir no es del todo bien visto.

Recomendaciones si piensas trabajar en Japón

Cierto es que hay que adaptarse a las reglas, pero esa adaptación es muy complicada y hay quienes no la aguantan. Aquí me permito hacer algunas recomendaciones si están buscando trabajar en este lado del charco:

  • Aprende japonés. A menos de que vengas a trabajar a una empresa de capital extranjero donde toda la comunicación interna y externa se realice en inglés, el idioma es la primera barrera a vencer. En términos de la JLPT, lo mejor es pensar en el nivel 1 (el más alto), aunque algunas empresas no son tan estrictas y te piden algo como el 2. Pero cuanto mejor domines el idioma mejores serán tus posibilidades. El lenguaje cortés y el humilde (尊敬語 sonkeigo, 謙譲語 kenjougo) es el pan de cada día en el mundo laboral nipón.
  • Si vas a abrir un negocio obviamente tú serás tu propio jefe. El único problema es que es muy difícil penetrar en el mercado japonés siendo extranejero. Ve nada más el ejemplo del XBox y XBox 360 y su falta de ventas en Japón. No obstante, si lo logras, tu negocio no tiene más que crecer y preocuparse por no cometer algún acto descabellado. Ve el ejemplo del iPhone y de cómo le costo trabajo consolidarse en Japón, pero cómo vende ahora.
  • Si quieres entrar a una empresa japonesa, vele diciendo adiós a una buena parte de tu vida privada, incluyendo pasatiempos. Tu prioridad máxima es el trabajo. Ten en cuenta que tu sueldo no será del todo malo, pero no compensa lo que ganas con lo que trabajas. Si no te molesta vivir para trabajar, entonces quizá un trabajo así es lo tuyo.
  • Todavía hay muchas empresas que definen los puestos principalmente por la edad. La tendencia va a la baja, es cierto, pero puede ser frustrante si te toca vivirlo.
  • Con todo, nunca pierdas tu cualidad más importante: ser tú. Y eso implica: ser extranjero. Una cosa es adaptarte a las reglas para no causar problemas o inconvenientes, pero es no impide que pongas tu granito de arena e intentes provocar un cambio para tu propio beneficio, y al mismo tiempo, para enseñar diversidad cultural. Los japoneses por lo general desconocen la forma de trabajar en el extranjero, por lo que te conviertes en la ventana para que lo vean. Quizá no lo puedas hacer al principio, pero invariablemente los japoneses mostrarán curiosidad por conocer tus costumbres. Si tu estilo se convierte en “japonés”, simplemente serás uno más en la empresa.

Lo anterior no pretende ser desconcertante, pero sí realista. Hay gente extranjera que se ajusta perfectamente al estilo de vida nipón y es feliz con él, lo cual me da mucho gusto. Pero en términos generales esa adaptación es complicada y toma tiempo, y hay quienes no lo logran y terminan por irse frustrados del país.

Tampoco quiero decir con todo esto que hay que ser rebeldes y desobedecer todo cuanto nos pidan. Cuando hay que trabajar, hay que hacerlo de la mejor manera. Simplemente creo que las políticas laborales de Japón deberían ser más flexibles. Soy de la idea de que un empleado que es respetado, en un ambiente de trabajo agradable y bien descansado rinde más que uno que vive en constante estrés.

Japón está en proceso de cambio, sobre todo en contacto con el extranjero. Pero ese cambio también va a tardar en verse reflejado en la sociedad y en su cultura laboral. Mientras tanto, es preferible conocer a qué hay que enfrentarse para estar preparados y no recibir el choque tan abruptamente.