¡Auto!

Después de casi 3 semanas de estar en mi tierra, por fin pude manejar un auto. Gracias a Omar, quien al escribir esto se encuentra de camino a Sendai, me dejó utilizar su carro de aquí hasta que me regrese a Japón.

Han sido semanas pesadas. No niego que han habido cosas buenas, en especial ver a los amigos después de tanto tiempo, pero las cosas malas han sido muchas también, y son abrumadoras.

Hoy, curiosamente, me encontré con alguien a quien tenía ganas de ver, y aunque parece que la reacción no fue recíproca, al menos me da gusto saber que está bien y que sigue adelante en lo que se ha propuesto. Espero que le siga yendo como hasta ahora y que logre realizar todos sus sueños.

Me queda una semana en mi tierra y después… regreso a la friega diaria. El doctorado me traerá nuevos retos, pero con pilas recargadas y algunos nuevos proyectos que cumplir. Japón todavía tiene mucho que ofrecerme, y yo todavía tengo mucho que hacer allá… Eso sí: Siempre se extraña México.

Por cierto, es primera vez que escribo en mi blog desde un cibercafé. Odio que no tengan las fuentes japonesas instaladas.

El acontecimiento T ha concluido su primer y posible único ciclo. Nada pasó, y posiblemente nada pase, pero es bueno saber que todavía hay situaciones así en el mundo… quizá es uno de los recuerdos más lindos que me llevaré de México esta vez.

Por cierto, ¡por fin compré la camiseta oficial de la selección nacional! Sé que no seremos campeones mundiales, pero al menos el futbol me sigue gustando mucho.

Saludos a todos 🙂

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