Acontecimiento T

Gracias a Omar, quien por cierto se va a Sendai la próxima semana, encontré la forma de nombrar a ciertas personas de manera que no cualquiera entienda, por seguridad propia. Sé que sonará a plática local, pero no creo que sea difícil deducir de a qué me refiero (que es precisamente lo que quiero que se deduzca: A qué me refiero y no a quién me refiero).

El acontecimiento T fue algo imprevisto, y que aunque no fructificará, me hizo comprender muchas cosas sobre mí mismo, sobre lo que quiero y hacia donde voy en la vida. Me recargó las pilas para poder regresar y echarle los kilos al doctorado aún cuando no sucedió nada. Encontrar acontecimientos así es algo realmente invaluable, y precisamente agradezco el hecho de estar viviendo para vivir algo así.

La situación en mi familia es más que grave, y la verdad veo muy lejos y difícil una solución. Ayer por fin vi a mi papá desde que llegué a México (así que más o menos imagínense qué onda), y hablé con él fácilmente unas 3 horas, y no fueron suficientes para expresar todo lo que tenía que decir. Creo que la plática sirvió, y ya veremos qué sucede en los próximos días.

Me quedan menos de 2 semanas en México, y pienso disfrutarlas. La semana que entra me voy a la playa aunque tenga que irme caminando, y si no es a la playa, al menos a un lugar en donde pueda estar solo y pensar, porque tengo mucho que pensar y creo que me haría bien.

Me da gusto estar vivo, me da gusto poder vivir todo lo que vivo, bueno y malo, y no pierdo la esperanza de encontrar a alguien que quiera caminar por donde yo estoy caminando. Eso sí, nada es fácil, pero es precisamente por eso que las cosas se tornan interesantes, no importando que tan complicadas se puedan poner.

Luego escribo con más calma, pero espero que todos estén pasando por un excelente momento, y si no, espero que sus problemas o malos ratos pasen pronto.

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