Fin del open campus y principio de una vida ajetreada.

Hoy terminó el Open Campus. El día estuvo mucho más tranquilo que ayer, al grado que por la tarde, no hubo necesidad de explicar porque nadie fue a visitar el laboratorio.

Después, hicimos la tradicional reunión que se hace en Japón cuando se termina algún evento. Fuimos a comer “yaki niku”, que no es otra cosa que carne asada. Al terminar, me fui un rato al centro de juegos.

Ahora, ¿por qué digo que es el principio de una vida ajetreada? Porque mi asesor habló conmigo hoy sobre un asunto realmente serio.

El asesor es una eminencia, pero ya es una persona entrada en años. Sin contar este año, le quedan solo 2 antes de retirarse. Eso quiere decir que para mi tercer año de doctorado él ya no estará en la universidad, lo que significa que me quedaré sin asesor a menos de que otro profesor me acepte. El asesor me pidió que hiciera todo lo posible por terminar el doctorado en 2 años, y eso quiere decir que desde ya tengo que trabajar a marchas forzadas si realmente quiero terminarlo, ya que el doctorado no depende tanto de uno debido a que los artículos que uno escriba deben ser publicados en revistas de investigación o presentados en conferencias internacionales. La primera opción es relativamente la más económica, pero la segunda es más rápida. Ahora bien, si alguno de mis artículos es aceptado en una conferencia internacional tengo que ir a hacer una presentación al lugar donde se lleve a cabo, pero soy yo el que tengo que pagar los gastos. Viajar es divertido e ilustrativo, pero viajar a presentar un artículo implica gastos, y lo peor es que no puedo quedarme a turistear.

¿En que afecta todo esto? En que mi ida a México en marzo está ahora en “stand by”, porque depende del dinero que alcance a juntar de aquí a diciembre y de que, espero, que alguno de mis artículos sean aceptados en una conferencia internacional para ver en cuánto me sale el viaje hasta donde tenga que ir.

El doctorado es un sueño y al mismo tiempo un reto. Sinceramente me motiva mucho el hecho de que tengo que trabajar mucho para lograr algo que no se ha hecho antes, pero al mismo tiempo me preocupa el que, de preferencia, lo haga en 2 años. Y la tan esperada ida a México una vez graduado de la maestría, ahora está en “veremos”.

Mucho trabajo, muchas posibilidades, un mundo por descubrir, pero necesitaré dinero para ello…

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