Todo resumido en la frase de mi nueva taza térmica:

La compré en Zazzle. Salió casi en lo mismo que una de las grandes de Starbucks, ya contando también el envío. Me gustó tanto, que quizá pida otra (con otro mensaje, claro) para usarla en casa.
La categoría donde van los posts sobre la vida diaria y lo que no quepa en las demás.
Como se podrán dar cuenta, ando jugando con temas de WordPress para decidir por fin cuál será la nueva cara del blog. El tema que he usado desde dejé Jaws fue symbiot, pero como que ya no se acomodaba a la necesidades del lugar, y nunca me terminó de gustar, pero tenía fijación porque fuera rojo y blanco 😛
Los cambios que están viendo no serán permanentes todavía. Tomará un poco de tiempo antes de que quede el tema definitivo del blog. Ténganlo en cuenta antes de decir “no manches, no le queda eso a tu blog” 😛
Por lo pronto ya Felipe me dijo que se veía muy “Live” con el tema actual 😀
Hago una pausa en los temas que quiero publicar para darle paso a la voz de ustedes, quienes hacen el favor de leerme. ¡Muchas gracias!
(Entrada larga, para disfrutarse con palomitas y refresco).
Continue reading “Los lectores opinan – enero 2010”
No cabe duda de que la necesidad hace que uno haga hasta lo imposible…
Comenté en la entrada anterior sobre nuestra visita a Teotihuacán ahora que estuvimos en México. Ahí, los vendedores hacen su mejor esfuerzo con tal de poder ganar algo de dinero: se acercan a ti, caminan contigo, te dicen que te dan buen precio si les compras algo, y hasta te hablan en diferentes idiomas. Esto último no me habría sorprendido tanto de no ser porque uno de ellos se nos acercó, y al ver la negativa de Emi nos dijo, literalmente:
「安いよ!殆どただ!100円ぐらい。」
Escribiéndolo en nuestras letras, lo anterior se lee: “Yasui yo! Hotondo tada! Hyaku en gurai.”, que se traduce como “¡Barato! ¡Casi regalado! Aproximadamente 100 yenes”… Sí, en efecto, el vendedor le hizo la lucha en japonés, y debo decir que, aunque eran pocas palabras, era fluido. Cierto es que bien se pudo aprender lo anterior de memoria, pero de cualquier forma escuchar a un vendedor de artesanías en Teotihuacán hablar en japonés nos sorprendió bastante y nos sacó una buena carcajada.
Pensándolo después con calma, no me extrañaría que, con lo dura que está la situación, también le hagan la lucha en francés, alemán, ruso y hasta chino. Digo, una simple palabra en el idioma natal de un turista puede ser la diferencia entre una compra o un cliente perdido.
¿Solamente en México? 😀
(Todas las fotos ya están en la galería)
Fue muy grato volver a México en las fiestas decembrinas.
Primero, llegamos al DF. Ulises nos hizo el gran favor de prestarnos su casa para quedarnos, mientras que el panda nos recibió y la verdad él y guolqen nos ayudaron muchísimo en los 2 días que estuvimos por allá. Visitamos Teotihuacán y el Zócalo. La idea era quedarnos hasta el 25, pero debido a todo lo que teníamos que hacer en Guadalajara, optamos por salir del DF el 24 en la noche. Efectivamente, recibimos la navidad arriba de un camión de ETN 😀
La llegada a Guadalajara ocurrió más rápido de lo que pensábamos. Tanto así que nos quedamos completamente dormidos y despertamos justo cuando el camión arribaba a la central camionera. El camión hizo menos de 7 horas, por lo que llegamos 40 minutos antes de lo previsto. Tuvimos que esperar hasta que llegaron mis papás a recogernos. La aventura que había comenzado 2 días antes en el DF continuaba ahora en mi tierra natal.
Continue reading “México después de 6 años 9 meses”
Dicen que año nuevo, vida nueva. Y aunque siempre he estado en contra de los estereotipos, esta vez, y por pura coincidencia, creo que sí caigo en ése.
Habiendo regresado a Japón después de 2 semanas mágicas en México, mi país me hizo recordar algunas cosas que estaban guardadas en un lugar recóndito de mi mente. Japón me estaba mecanizando sin que yo pudiera percatarme de ello. Es precisamente lo mismo que me pasaba cuando vivía en México: nunca te das cuenta de los problemas serios (o no te importan) mientras estás dentro de él. Japón me estaba acostumbrando a su ritmo de vida, pero afortunada e inconscientemente, mi mente se estaba defendiendo.
Estar en México para pasar navidad y año nuevo después de 6 años de no hacerlo tuvo un efecto interesante en mí: volví a ver la alegría de vivir. Recargué baterías y regresé a Japón con muchas más ganas de hacer las cosas, con muchas incógnitas que debo resolver y con un panorama mucho más claro de lo que sigue en mi vida. El país del sol naciente, como cualquier otro lugar, tiene sus puntos buenos y sus puntos malos, y creo que estaba pasando por alto los malos y me inclinaba más a ver los buenos, que no lo son necesariamente para un extranjero.
Me gusta vivir aquí; me he acostumbrado a la forma en la que la sociedad se maneja; tengo buenos amigos, gente que me ve muy bien y en general no tengo problemas (salvo el de mi vecino de arriba, je). Sin embargo, y como lo he mencionado en varias entradas anteriores, no estoy dispuesto a pagar el precio que Japón exige por esta vida: sacrificar la individualidad. México, mi familia y mis amigos de allá hicieron que se reacomodaran las ideas en mi cabeza, y ahora, aunque difícil, se ve un poco mejor el panorama.
Esto no quiere decir que he decidido irme de Japón. Simplemente me sacudió la cabeza y me hizo acordarme de lo que realmente quiero en la vida, y eso no es precisamente un trabajo donde no me puedo realizar profesionalmente hablando. Cuento los días para regresar esas palabras que me recitaron: “Antes de ser doctor, eres un empleado de esta empresa”. Le quitan a uno las ganas de dar lo mejor de sí, la verdad.
En fin, ha comenzado el año del tigre, el futuro inmediato pinta difícil, pero es necesario para ir al siguiente nivel. Por lo pronto, mañana regreso al trabajo, con todo el dolor de mi corazón.

明けましてお目出度う御座います!今年も宜しくお願いします。
Y comenzó el 2010. Propósitos, metas, sueños. Todo se renueva, aunque siempre pienso que el espíritu que se vive en estas fechas debería prevalecer durante todos los días, no nada más por períodos.
¿Mis propósitos? Son muchos, pero al menos un par está cerca de cristalizarse. Prefiero poco a poco irlos escribiendo conforme vaya pasando el tiempo en vez de ponerlos todos aquí 😀 Lo que sí les puedo adelantar es que todo parece indicar que el 2010 traerá cambios muy importantes en vida, en todos los sentidos.
A todos los lectores de este blog, a los que me encontraron por casualidad, a los que sueñan con venir a Japón, a los que no les gusta lo que escribo o cómo lo escribo, a los que me halagan, a los que me critican, a los que no pueden verme ni en pintura, en fin, a todos, a todos, espero que pasen un muy feliz año, deseando que el 2010 sea un año mucho mejor que todos los anteriores.
Un muy fuerte abrazo compartido, desde aquí de México, y desde Japón, ya que regrese.
Como es tradición, la gente expresa en un kanji lo que el año le significó. Para Japón como país, el kanji fue 「新」(“Shin”, nuevo), debido al cambio de gobierno que sufrió.
Para mí, el 2009 trajo muchos significados: primero, obtuve el doctorado después de un viacrucis que parecía interminable; alcancé a entregar mi última publicación, toda a la carrera, no tan buena como quisiera, pero al final, contó. De la misma manera, comencé a laborar en la empresa a la que pertenezco actualmente, y aunque pude mantenerme en Japón (la visa), me di cuenta poco a poco del tiempo que permaneceré en ella y de lo que sigue una vez que termine mi ciclo ahí. Obtuve mi licencia dorada después de 5 años de no chocar ni ser infraccionado. Y para cerrar con broche de oro, pude venir a México para pasar la navidad y el año nuevo.
Pensé mucho en qué kanji podría representar mi 2009 de la mejor forma, y después de debatirlo mucho, me quedo con éste:

Es el kanji de “taeru” (aguantar, resistir, soportar). Cuando está solo se lee “tai”. Escogí este kanji porque tuve que soportar mucho en el año que se va (o se fue, ya Japón está en 2010 al momento de escribir esto), y la prueba está en muchas de las entradas que escribí durante el 2009 en este blog. Fue un año pesado, con algunas satisfacciones, sí, pero en general difícil. Espero que todo lo que aguanté en él sea retribuido en el 2010.
Deseo que reciban el 2010 en compañía de sus seres queridos, y si no es posible, al menos siéntanse bien de que comienza un nuevo año, y con él, un millón de nuevas oportunidades. Todo es posible, solo hay que aprender a vencer las barreras que uno mismo se pone.
Desde que llegué a Japón en 2003, no había pasado estas fechas en mi tierra.
Estar en México en navidad es nostálgico. Había cosas que sinceramente no me venían a la mente, como el ponche, las posadas tradicionales, y sobre todo, que mucha gente se va temprano a su casa, y que muchos negocios cierran temprano con tal de pasar la navidad con sus seres queridos. Me sorprendió (y eso que soy mexicano) que incluso los camiones de la central (en este caso, de la central México Norte) cancelaron muchas corridas el 24 de diciembre precisamente por la razón arriba expuesta. Creo que me está haciendo bien haber venido 🙂
Uno no deja de ser mexicano (y a mucha honra) por vivir en el extranjero. Sin embargo, hay detalles que de repente se te van por haber pasado tanto tiempo fuera de tu país. Da gusto volver a encontrarse con uno mismo, con sus orígenes, de los cuales, y lo digo sin nada de orgullo, uno llega a avergonzarse en alguna parte de la vida.
Vengo con Emi. Es la primera vez que sale de Japón, por lo que todo le parece nuevo y extraño. En el DF se subió al metro, fuimos a Teotihuacán y subimos la pirámide del sol. Comimos en la casa de los azulejos 😀
Mención especial merecen el panda y guolquen, por todas sus atenciones para con nosotros en nuestra estancia en la ciudad de México. Desde ir por nosotros al aeropuerto hasta el recorrido por el centro histórico. Nos dio mucho gusto verlos, platicar y convivir con ellos. ¡Muchas gracias!
Otra mención especial y un agradecimiento enorme para Ulises también. Sus atenciones y su confianza nos ayudaron mucho en nuestra estancia por allá. A Ulises lo veré seguramente en Guadalajara. ¡Muchas muchas gracias!
Hace rato me tocó ver a Eva y Elvira cuando iba de pasada en el carro. Pero como tenía mucho que no las veía (y viceversa) quizá ni me reconocieron cuando les estaba haciendo señas. Tuve que bajar el vidrio y gritarles para que se dieran cuenta. Me dio mucho gusto verlas aunque fuera de pasada, y espero que ahora que estamos todos en Guadalajara haya oportunidad de irlas a saludar personalmente.
Estaremos por acá hasta el 3 de enero. Sería bueno poder ver a todas las personas que quiero ver, pero no creo que tengamos tiempo. Aún así, me da gusto estar por acá y encontrarme nuevamente con amigos que, a pesar de la distancia, confían en uno y te ayudan en todo lo que pueden.
No porque las otras navidades hayan sido malas (las que he pasado en Japón), pero definitivamente ésta tiene ya un lugar especial en el baúl de los recuerdos 😀
Han sido días pesados, pero al menos tuve recompensa relativa.
Primero que nada, quiero agradecer a las personas que han comentado en la entrada “Discriminación”. La idea no es asustarlos, sino poner en perspectiva los dos lados de la moneda cuando eres extranjero en Japón. Es mejor estar preparado para que después no haya sorpresas. Mucha gente que viene con sueños, ilusiones y esperanza termina por huir del país o simplemente no rinde como debería.
Digamos que mi situación puede resumirse en lo siguiente:
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Persona X: “Oye M, necesito que hagas un programa que realice las funciones A y B. La función A debe regresar un valor un poco complicado, pero como todo se manejará dentro del lenguaje de programación J, no hay problema. La función B solo debe ejecutar un programa en la computadora y devolver el resultado tal cual”.
M: “Entendido. Yo me hago bolas con la implementación, y dejo las funciones bien documentadas para que no haya problema”.
Día y medio después…
M (pensando para sí): “Oh sí. Ya terminé. ¡Qué bonito me quedó todo! Ya hasta con la documentación. Esperaré medio día para hacer más pruebas”.
Al día siguiente…
M: “Persona X, aquí está el programa que me pidió. Las funciones A y B están perfectamente documentadas. Si tiene dudas, hice un programa de prueba, el cual incluyo, para que lo tome como referencia”.
Persona X: “Muchas gracias. Ya con esto el trabajo se hará más fácil”.
M (pensando para sí): “Realmente no fue nada del otro mundo. Solo tuve que abstraer un par de ideas y el programa prácticamente salió solito. Hasta a mí me servirá en futuros sistemas”.
Pasa un día…
Persona X: “Oye M, tu programa me está dando problemas”.
M (sabiendo que X sabe del lenguaje de programación J lo que M sabe de suajili): “¡Ah! Lo que pasa es que yo estoy regresando un valor del tipo 1, y usted lo está intentando recibir con una variable de tipo 2. Solamente cambie a tipo 1 y no habrá problema. Por cierto, ¿para qué necesita este valor?”.
Persona X: “¡Ah! Es qe estoy llamando a tu función B para crear unas clases que necesito con esa información”.
M (viendo el código): “Este… pero todo eso ya está hecho en la función A. El tipo de valor que regreso ya contiene la información totalmente estructurada y en su lugar. Solo hay que leerla y listo”.
Persona X (visiblemente no entendiendo ni madres): “Sí, y desde el principio pensé que era mejor usar la función A, pero como ya estoy usando B, creo que por cuestiones de tiempo así se quedará”.
M (con unas ganas de decirle a X que necesita urgentemente una taza de café que diga “RTFM!”): “Pero eso es una pérdida de tiempo. Si la información ya está estructurada en clases que yo creé para ese fin, usted haciendo prácticamente lo mismo que yo hice (y de una manera totalmente ineficiente, pensé). Para eso me pidió la función A, ¿no? Repetir el proceso aquí solo significa que el tiempo de ejecución va a aumentar, y eso no nos conviene a estas alturas del partido”.
Persona X (con cara de “no entiendo nada de lo que M me está diciendo”): “Ajá”.
M acepta que X es una buena persona, que le echa ganas, pero como responsable del área de tecnología, tiene todavía mucho que aprender.
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Sobra decir que X hizo lo que quiso. Ni modo. Pero sí me molesté, puesto que aunque el trabajo fue relativamente fácil, da coraje que hagas bien las cosas y no se den cuenta de las herramientas que tienen, y luego se quejen porque los sistemas están lentos… ¿por qué será? 😛
Dilbert se ha convertido en mi libro de texto. Ahora entiendo mucho más su situación.
¿Cuál fue la recompensa? Que tengo vacaciones hasta el 6 de enero 😀 Es poco, pero al menos da gusto no tener que seguir por algunos días la rutina y el protocolo del trabajo en Japón.
Ya retrasada la felicitación, pero espero que hayan pasado una muy feliz navidad.
メリークリスマス!