Navidad mexicana

Desde que llegué a Japón en 2003, no había pasado estas fechas en mi tierra.

Estar en México en navidad es nostálgico. Había cosas que sinceramente no me venían a la mente, como el ponche, las posadas tradicionales, y sobre todo, que mucha gente se va temprano a su casa, y que muchos negocios cierran temprano con tal de pasar la navidad con sus seres queridos. Me sorprendió (y eso que soy mexicano) que incluso los camiones de la central (en este caso, de la central México Norte) cancelaron muchas corridas el 24 de diciembre precisamente por la razón arriba expuesta. Creo que me está haciendo bien haber venido 🙂

Uno no deja de ser mexicano (y a mucha honra) por vivir en el extranjero. Sin embargo, hay detalles que de repente se te van por haber pasado tanto tiempo fuera de tu país. Da gusto volver a encontrarse con uno mismo, con sus orígenes, de los cuales, y lo digo sin nada de orgullo, uno llega a avergonzarse en alguna parte de la vida.

Vengo con Emi. Es la primera vez que sale de Japón, por lo que todo le parece nuevo y extraño. En el DF se subió al metro, fuimos a Teotihuacán y subimos la pirámide del sol. Comimos en la casa de los azulejos 😀

Mención especial merecen el panda y guolquen, por todas sus atenciones para con nosotros en nuestra estancia en la ciudad de México. Desde ir por nosotros al aeropuerto hasta el recorrido por el centro histórico. Nos dio mucho gusto verlos, platicar y convivir con ellos. ¡Muchas gracias!

Otra mención especial y un agradecimiento enorme para Ulises también. Sus atenciones y su confianza nos ayudaron mucho en nuestra estancia por allá. A Ulises lo veré seguramente en Guadalajara. ¡Muchas muchas gracias!

Hace rato me tocó ver a Eva y Elvira cuando iba de pasada en el carro. Pero como tenía mucho que no las veía (y viceversa) quizá ni me reconocieron cuando les estaba haciendo señas. Tuve que bajar el vidrio y gritarles para que se dieran cuenta. Me dio mucho gusto verlas aunque fuera de pasada, y espero que ahora que estamos todos en Guadalajara haya oportunidad de irlas a saludar personalmente.

Estaremos por acá hasta el 3 de enero. Sería bueno poder ver a todas las personas que quiero ver, pero no creo que tengamos tiempo. Aún así, me da gusto estar por acá y encontrarme nuevamente con amigos que, a pesar de la distancia, confían en uno y te ayudan en todo lo que pueden.

No porque las otras navidades hayan sido malas (las que he pasado en Japón), pero definitivamente ésta tiene ya un lugar especial en el baúl de los recuerdos 😀

Preludio a una navidad tranquila

Han sido días pesados, pero al menos tuve recompensa relativa.

Primero que nada, quiero agradecer a las personas que han comentado en la entrada “Discriminación”. La idea no es asustarlos, sino poner en perspectiva los dos lados de la moneda cuando eres extranjero en Japón. Es mejor estar preparado para que después no haya sorpresas. Mucha gente que viene con sueños, ilusiones y esperanza termina por huir del país o simplemente no rinde como debería.

Digamos que mi situación puede resumirse en lo siguiente:

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Persona X: “Oye M, necesito que hagas un programa que realice las funciones A y B. La función A debe regresar un valor un poco complicado, pero como todo se manejará dentro del lenguaje de programación J, no hay problema. La función B solo debe ejecutar un programa en la computadora y devolver el resultado tal cual”.

M: “Entendido. Yo me hago bolas con la implementación, y dejo las funciones bien documentadas para que no haya problema”.

Día y medio después…

M (pensando para sí): “Oh sí. Ya terminé. ¡Qué bonito me quedó todo! Ya hasta con la documentación. Esperaré medio día para hacer más pruebas”.

Al día siguiente…

M: “Persona X, aquí está el programa que me pidió. Las funciones A y B están perfectamente documentadas. Si tiene dudas, hice un programa de prueba, el cual incluyo, para que lo tome como referencia”.

Persona X: “Muchas gracias. Ya con esto el trabajo se hará más fácil”.

M (pensando para sí): “Realmente no fue nada del otro mundo. Solo tuve que abstraer un par de ideas y el programa prácticamente salió solito. Hasta a mí me servirá en futuros sistemas”.

Pasa un día…

Persona X: “Oye M, tu programa me está dando problemas”.

M (sabiendo que X sabe del lenguaje de programación J lo que M sabe de suajili): “¡Ah! Lo que pasa es que yo estoy regresando un valor del tipo 1, y usted lo está intentando recibir con una variable de tipo 2. Solamente cambie a tipo 1 y no habrá problema. Por cierto, ¿para qué necesita este valor?”.

Persona X: “¡Ah! Es qe estoy llamando a tu función B para crear unas clases que necesito con esa información”.

M (viendo el código): “Este… pero todo eso ya está hecho en la función A. El tipo de valor que regreso ya contiene la información totalmente estructurada y en su lugar. Solo hay que leerla y listo”.

Persona X (visiblemente no entendiendo ni madres): “Sí, y desde el principio pensé que era mejor usar la función A, pero como ya estoy usando B, creo que por cuestiones de tiempo así se quedará”.

M (con unas ganas de decirle a X que necesita urgentemente una taza de café que diga “RTFM!”): “Pero eso es una pérdida de tiempo. Si la información ya está estructurada en clases que yo creé para ese fin, usted haciendo prácticamente lo mismo que yo hice (y de una manera totalmente ineficiente, pensé). Para eso me pidió la función A, ¿no? Repetir el proceso aquí solo significa que el tiempo de ejecución va a aumentar, y eso no nos conviene a estas alturas del partido”.

Persona X (con cara de “no entiendo nada de lo que M me está diciendo”): “Ajá”.

M acepta que X es una buena persona, que le echa ganas, pero como responsable del área de tecnología, tiene todavía mucho que aprender.

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Sobra decir que X hizo lo que quiso. Ni modo. Pero sí me molesté, puesto que aunque el trabajo fue relativamente fácil, da coraje que hagas bien las cosas y no se den cuenta de las herramientas que tienen, y luego se quejen porque los sistemas están lentos… ¿por qué será? 😛

Dilbert se ha convertido en mi libro de texto. Ahora entiendo mucho más su situación.

¿Cuál fue la recompensa? Que tengo vacaciones hasta el 6 de enero 😀 Es poco, pero al menos da gusto no tener que seguir por algunos días la rutina y el protocolo del trabajo en Japón.

Ya retrasada la felicitación, pero espero que hayan pasado una muy feliz navidad.

メリークリスマス!