Préambulo de navidad

Con muchas ganas de escribir, pero de repente me salió una oportunidad para meter papeles en un instituto de investigación famoso en Japón, y anduve prácticamente desconectado del mundo por varios días, incluso de Twitter. A ver cómo me va.

Aunque uno no quiera, se va acostumbrando al estilo de la navidad japonesa: es una noche romántica, para pasarla con la pareja, pero no tiene nada de especial en el sentido del espíritu navideño que nos enseñan (o a veces nos fuerzan) a tener en México. Ya lo he comentado en años anteriores: la navidad en Japón es más consumismo que nada. Sí, la “tradición” de los regalos se da en muchos otros países, pero Japón, un país netamente no cristiano, se lleva, a mi gusto, las palmas por sus costumbres navideñas, las cuales se resumen en:

  • Estar con la pareja. Es quizá la noche donde es más difícil encontrar cuarto en los Love Hotel. 

  • ¡Comer pollo frito! Los de KFC hacen su agosto vendiendo cubetotas de pollo, y hay que hacer la reservación a tiempo (de preferencia con un mes de anticipación) porque el mero día (léase 24 de diciembre) se dedican solamente a entregar los pedidos (obviamente uno tiene que ir a recogerlos). ¿Y para los que alcanzaron su pollo KFC? ¡No hay problema! Las convenience store tienen su versión de pollo frito. No importa que no sea KFC ni que sea más caro, el chiste es comer lo que “se debe comer” en navidad. Todos felices.
    Según una de mis alumnas de mi clase de español, los japoneses comen pollo en vez de pavo, porque es difícil encontrar este último por este lado del mundo. Y que yo recuerde, nunca comí pavo en las navidades que pasé en México; creo que el pozole de mi abuela (en paz descanse) era el platillo fuerte ese día.

  • Pastel. ¡Pero claro! navidad =  pastel. Al igual que el pollo, hay que hacer la reservación con tiempo si se quiere comer el 24, pero hay gente más lista que espera a que sea 25 para comprarlos… ¿por qué? Porque bajan increíblemente de precio.

Si Japón no se caracteriza por ser cristiano (o similares), entonces ¿por qué celebrar la navidad? Le hice la pregunta a varios japoneses, y ninguno me pudo dar una respuesta en concreto. Fue de nuevo mi alumna de español la que dijo algo que me pareció coherente: “A los japoneses nos gustan los festivales. Por eso, como en otros lados celebran la navidad, nosotros también de alguna forma queremos celebrarla”. Perfecto, ya tienen un punto.

Triste historia

Alguna vez en nuestra vida hemos cantado (o nos han forzado a cantar) un villancico. Uno de ellos es el que relata la historia de Rudolph (Rodolfo), el famoso reno de la nariz roja, y que recuerdo perfectamente porque le cambiamos la letra (Era Rodolfo el reno… era el reno más puñal ♪… No me juzguen era pequeño y muy travieso… mejor no les digo lo que sigue). En Japón, los villancicos “tradicionales” como ése, noche de paz, Jingle Bells, etc. son conocidos, en su mayoría por gente mayor; los jóvenes también los conocen, pero a ellos les vienen a la mente canciones más recientes y de cantantes más famosos, como “All I want for Christmas is you” de Mariah Carey (1994, si mal no recuerdo). No obstante, el de Rudolph, titulado 赤鼻のトナカイ (Akabana no tonakai, el reno de la nariz roja) , nunca menciona su nombre; todos conocen al reno de la nariz roja, y cómo fue que se convirtió en el guía del trineo del buen Santa, pero prácticamente nadie sabe su nombre porque nunca lo dicen en la canción. Cuando les pregunté a varios por el nombre, nadie me supo decir (al menos por acá en el rancho). La respuesta más común fue “¿eh? ¿Tiene nombre?”.

Pobre Rudolph, tan famoso y tan desconocido al mismo tiempo.

Santa, el niño Dios o similares no va a pasar por la casa este año, en víspera de algo mejor para el que sigue. Y no es que sea un grinch, pero siempre he dicho que me gustaría que el espíritu navideño estuviera presente siempre, en todo momento, y no nada más en una fecha determinada. Después de ver y leer tantas cosas sobre México este año, uno no puede desear más que paz y tranquilidad para la gente que, sin deberla ni temerla, está en medio de una guerra (si tiene sentido o no ya no es tema de este blog). Por lo que, aunque sea en esta época del año, espero de todo corazón que así sea.

Feliz navidad a todos. Echen relajo, diviértanse, pórtense mal si quieren (no se quejen si no hay regalos :P) pero cuídense bien y sean precavidos. Reciban un gran abrazo desde Japón.

Por cierto, éste no es el último post del año 🙂