Hoy quiero dedicar una entrada especial a uno de mis mejores amigos, y al mismo tiempo mi maestro, debido a que, parece que, por fin, se hizo justicia y obtuvo la preciada beca para estudiar maestría en Japón.
Yo comencé a estudiar japonés antes de entrar a la universidad. En primer semestre, lo conocí, y fue él quien me dijo sobre las becas a Japón, de las cuales sinceramente no tenía ni la más remota idea. Resulta que él había intentado conseguir la beca para la licenciatura, pero no tuvo suerte aquella vez. Yo, para mi fortuna, tampoco tuve suerte cuando apliqué para estudiar mi licenciatura aquí en Japón. Y digo “para mi fortuna”, porque no cambiaría por nada del mundo los 4 años que viví en la universidad allá en Guadalajara.
Después de graduarnos, ambos quisimos aplicar de nuevo, pero esta vez para cursar la maestría. El primer año, decidí no aplicar debido a una crisis emocional (pánico escénico creo yo), pero mi amigo sí lo hizo, aunque no tuvo suerte. Para el siguiente año, de nuevo ambos aplicamos, pero esta vez fui yo quien tuvo suerte y quien se vino a estudiar a Japón.
Desde entonces, mi amigo ha aplicado cada año, sin tener suerte. Hace 2 años, uno después de que yo me vine, pasó a la 2da. etapa, pero un ataque de nervios fue su perdición. Pero este año, ya preparado, con experiencia y seguro de sí mismo, logró pasar la 2da. etapa y una tercera que antes no existía. Explico: Cuando yo me vine, la 2da. etapa era una entrevista, y antes de entrar a ella, un examen de japonés que no era necesario contestar del todo. Este año, la 2da. etapa fue la de examenes de inglés y japonés, y si pasabas, avanzabas a las 3ra., la de la entrevista.
Mi amigo ya tiene un pie de este lado del mundo, por lo que seremos ahora “Dos mexicanos en Japón”, aunque él estará en Sendai, en el área de Tohoku, es decir, muy lejos de aquí, pero cumpliendo su sueño, después de tanto luchar y de no rendirse.
Por supuesto, hay más de 2 mexicanos en el país del sol naciente, pero tomando el título de este blog, je, pues le sumamos uno y el resultado es ya conocido.
Mi amigo viene con su esposa, y estoy seguro que ella encontrará muchas oportunidades también por acá.
Lamentablemente, nunca faltan las personas envidiosas que siempre están quejándose de su situación o creyéndose genios, pero no hacen nada para salir de la situación que ellos mismos escogieron, por lo que cuando a uno de sus conocidos le sucede algo bueno, en vez de felicitarlo realmente, salen a leguas los comentarios de indiferencia, como si no hubiera pasado nada. ¿Y saben cuál es el peor caso? Que gente que estuvo contigo durante mucho tiempo, con quien conviviste y pasaste una de las mejores etapas de tu vida, se crea elitista y tú no pertenezcas a esa élite (que la verdad no sé de dónde sacan esas ideas, pero cada quien). Al respecto, solo puedo comentar: Qué desperdicio de talento y qué lastima.
Para ti, Omar, bien merecida la beca (aunque todavía no es oficial).
¡ F E L I C I D A D E S !
Te esperamos de este lado del mundo.