FujiQ Highland

Hace un par de semanas nos juntamos varios de los mexicanos en Tokio (Azael, Mina, Luisa y su servidor) y nos fuimos a FujiQ Highland a sacar el estrés.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=M9QOaAY8g1U[/youtube]

FujiQ Highland es un parque de diversiones que es famoso por sus montañas rusas (varias de ellas tienen algún récord Guinness) y por el hospital del terror (un recorrido que dura como una hora). El video de arriba muestra la nueva montaña rusa recién abierta: Takabisha. Ésta tiene el récord de poseer el ángulo de caída más pronunciado para una montaña rusa: 121 grados. ¿Que si nos subimos? ¡Claro! Nos formamos 2 horas y media, pero valió la pena… aunque sinceramente no fue la mejor de todas (en mi opinión): Eejanaika.

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Festival de fuegos artificiales de Sumidagawa 2011–Tokio

El pasado 27 de agosto se llevó a cabo el tradicional festival de fuegos artificiales de Sumidagawa (隅田川), uno de los más populares en su categoría. Como podrán imaginar, siendo tan popular y teniendo como sede Tokio, la gente se amontona en serio con tal de presenciar el espectáculo que adorna el cielo nocturno de verano de la capital nipona.

Se lanzan fuegos artificiales desde dos puntos diferentes del río, por lo que la gente se divide y acude al de su preferencia (o al que le quede más cerca). No obstante, en el camino hacia el lugar en cuestión se puede ver gente que prácticamente acampa a las orillas de las calles para asegurar un lugar donde ver los fuegos artificiales sin necesidad de meterse a donde está la multitud. De hecho, para entrar al lugar más cercano desde donde se lanzan los fuegos artificiales se necesita comprar un boleto, el cual obviamente se agota al instante.

Con lo anterior expuesto, ¿dónde sería el mejor lugar para disfrutar del espectáculo sin necesidad de estar dentro de la multitud? La respuesta, para mí y y varios extranjeros afortunados fue… ¡la casa de una amiga!

Cristina es una buena amiga, novia de un gran amigo de Honduras, y por pura suerte vive muy cerca de uno de los lugares donde se lanzan los fuegos artificiales… y le agradezco de todo corazón la invitación, ya que gracias a eso, por primera vez sentí lo que es estar en modo VIP. ¡Mil gracias Cristina! Y ahí estaré dando lata el próximo año también 😀

Sin más preámbulos, los dejo con una serie de videos que grabé durante el evento. Fueron tomados con mi celular, así que no se esperen una calidad FullHD, pero cumplen スマイル

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Festival de fuegos artificiales 2011 – Iizuka

El verano en Japón significa varias cosas: mucho calor, playa, campeonato de béisbol de los estudiantes de preparatoria, etc. Pero si hay algo que no se puede dejar de nombrar son los festivales de fuegos artificiales que se realizan en todo el país.

Durante mi estancia en Iizuka, nunca falté a ningún festival de la ciudad, e incluso hubo veranos en los que asistí también a otros de lugares cercanos. Así que cuéntenle mínimo 8, pero seguramente son como 15 (o quizá más, necesito hacer memoria), y a algunos fui vestido de Yukata, incluyendo el de este año.

2011 es quizá el último año en el que vi el festival de Iizuka (al menos durante un buen rato… uno no sabe qué le depara el futuro), por lo que tenía que vestirme de Yukata, ir al lado del río y sentarme en el pasto mientras comía Yakitori y disfrutaba de esas luces que iluminan el cielo del verano japonés. Estando allí, por mi mente comenzaron a rodar muchos recuerdos de mis andanzas en esa ciudad. Uno de ellos fue el del primer año que asistí al festival, y de cómo el tiempo en el que me graduaría como doctor se veía largo, casi inalcanzable (en ese entonces tenía 4 meses como investigador. Faltaba entrar a la maestría, graduarse y seguir al doctorado… muchos años). Y por trillado que se escuche, realmente el tiempo pasa volando, y cuando menos te das cuenta todas esas memorias quedaron atrás, en el baúl que las albergará por el resto de los días que esté en este mundo.

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Adiós Iizuka

8 años 4 meses fue lo que viví en Kyushu, en la prefectura de Fukuoka, en la ciudad de Iizuka. Muchos o pocos, lo cierto es que fue el tiempo necesario para conocer el otro lado de la moneda: vivir en Japón y en el campo.

Siendo originario de Guadalajara y habiendo crecido ahí, un lugar como Iizuka me pareció extremadamente aburrido cuando llegué; no había bullicio, ni mucha gente, ni muchos carros. El transporte público (autobuses) son solamente los necesarios y el último pasaba a las 8 pm. Durante los primeros meses (que ya relataré en otro escrito) entendí que tenía que buscar mi propia forma de transportarme, de lo contrario estaría viviendo de lo que hubiera en la tienda de autoservicio más cercana (10 minutos caminando). Primero fue bicicleta, después carro.

El campo japonés se disfruta enormemenete cuando se tiene libertad de movimiento. Con automóvil propio, una licencia de manejo recién obtenida y muchas ganas de lanzarme a la aventura comencé a explorar el lugar. Comencé por Iizuka, pero poco a poco me fui extendiendo por todo Kyushu. Nada más me faltó manejar a Miyazaki y a Kagoshima, pero a las demás prefecturas de la isla sí tuve la oportunidad de conducir.

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Cultura laboral en Japón

Durante toda la aventura respecto al cambio de trabajo, reafirmé mi entendimiento sobre la cultural del trabajo en el país del sol naciente.

Lo que sigue es una visión totalmente personal. Sabemos que cada quien habla de la feria dependiendo de cómo le fue en ella, por lo que no tomen todo esto como verdad absoluta y lean más experiencias de otras personas que trabajen en Japón. Más opiniones = mejores conclusiones.

En algún lugar de este blog (que de momento no recuerdo) ya he mencionado que la perspectiva que los japoneses tienen de ti cambia mucho cuando eres estudiante y cuando te conviertes en persona económicamente activa. En cuanto comienzas a trabajar, comienzas a ser parte de la sociedad, te comienzan a tomar más en serio, a tener más respeto.

El trabajo en Japón es el mejor pretexto para evitar ir a compromisos que no te llaman la atención, para cancelar citas (hay chicas a quienes no les importa que le des toda la prioridad e importancia al trabajo) y en general para excusarte. Con simplemente decir “no puedo, tengo que trabajar ese día / a esa hora”, es raro el japonés que no te comprenda. Incluso las 飲み会 (nomikai, idas a beber en grupo) son consideradas parte del trabajo, por lo que es casi a fuerzas que tienes que cancelar cualquier compromiso que tengas para asistir  a ellas, a menos claro que el compromiso sea realmente urgente. Son pocas y contadas las ocasiones en las que alguien te cuestiona respecto a tu trabajo, puesto que entre más tiempo trabajes la gente te percibe como mejor empleado, y al trabajo hay que darle prioridad.

Entrar a laborar a una empresa japonesa significa que implícitamente te vuelves propiedad de ella. Aunque tu horario de trabajo está perfectamente establecido, la realidad es que te vas a la hora en la que tu jefe te permite que te vayas. Se ve “mal” que alguien salga justo a su hora, y las razones que dan para no hacerlo son:

  • El jefe todavía no se va. ¿Cómo te vas a ir tú antes que él?
  • El jefe no te ha dado permiso de regresar.
  • No muestras suficiente esfuerzo en tu trabajo.
  • Se “ve mejor” cuando alguien trabaja de más.

He comentado antes también que existen casos en los que los empleados no hacen realmente mucho durante el día pero comienzan a trabajar en serio después de su hora de salida. ¿Por qué? Porque así les tienen que pagar horas extra. Y lo anterior me lo dijo una persona que trabaja en una institución gubernamental.

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¿Cambio de rumbo?

Como mencioné hace poco, estos últimos 3 meses han sido muy pesados. Terminaba cada día prácticamente en calidad de bulto. Afortunadamente, hubo un resultado, pero desafortunadamente todavía no hay nada concreto. Es hora de contar los pormenores del asunto.

Creo que no hace falta mencionar que lo que voy a contar aquí no incluye ningún tipo de odio. Estoy muy agradecido por el trato y las atenciones recibidas; eso es muy aparte de lo que a continuación describo.

Resulta que, después de considerarlo por mucho tiempo (un año más o menos), de aguantarme varias cosas y de ser ignorado en tomas de decisiones importantes en las que mucho de mi trabajo tenía que ver, decidí aventurarme en la azarosa tarea de cambiarme de trabajo en Japón. Sabía que sería una tarea larga y difícil, pero la realidad superó mis expectativas.

Agarren palomitas, refresco y pónganse cómodos. No, esto no tiene nada que ver con “Los años maravillosos”, pero advierto que es una lectura larga.

Antes que nada, mi primer deseo es quedarme en Japón por un poco más de tiempo. Cierto es que existe la opción de irme a otro país, pero todavía siento que tengo asuntos que tratar con el país del sol naciente. Bajo esa premisa, continúo:

¿Universidad o empresa?

La primera decisión difícil fue elegir el tipo de camino que eligiría: académico o laboral. El primero sinceramente me llama mucho la atención, y es hasta cierto punto una parte de mi meta final (ser investigador y profesor), pero el segundo incluye una parte más grande de un sueño que quiero alcanzar en algunos años (y que en su momento relataré por acá). El problema de elegir regresar al mundo académico es no haber publicado nada en estos 2 años después de obtener el doctorado, y si aunamos a que no me gusta ninguno de mis papers (que saqué más a fuerzas que por convicción), mi perfil en esa área es débil. Pero como no hay peor lucha que la que no se hace, me incliné por ahí.

Comencé por platicar con algunos profesores de la universidad donde estudié (después de todo, está enfrente del trabajo); el panorama que me dieron no fue nada alentador: casi todos los puestos que se anuncian en los journals son nada más “estéticos”, es decir, para adornar esas páginas, puesto que por lo general los puestos ya están decididos desde antes de sacar el anuncio, y los agraciados son los estudiantes del profesor del laboratorio que lanza la oferta. Regresar al mundo académico no sería fácil, pero tampoco imposible.

Me puse a buscar puestos en los que podría entrar. Ni siquiera estaba esperanzado en encontrar algo sobre procesamiento de lenguaje natural; algún puesto como profesor de una materia como inteligencia artificial, programación concurrente, etc., eran suficientes: el chiste era estar dentro, y una vez ahí continuar investigando sobre mi área. ¿Qué fue lo que encontré? Casi casi nada.

Uno de los profesores a los que consulté me envió unas ofertas de trabajo en un instituto en la prefectura en Nara, y una de ellas era en traducción automática. “Ni mandado a hacer”, pensé, y me apresuré a reunir los requisitos y enviar los documentos necesarios. El problema era que no tenía mucho tiempo, y armar un plan de trabajo, incluso con una idea ya más o menos establecida, requiere de varias revisiones y correcciones. Los profesores me apoyaron con todo, dándome incluso cartas de recomendación. Como quieran y gusten, alcancé a enviar todo.

Resultado: rechazado. Lo veía venir, pero creía tener posibilidades. La realidad fue otra, y me tocaba seguir buscando.

Seguí buscando trabajo en el ramo académico por un par de semanas más, pero al ver que no había nada claro dentro de Japón, y habiendo escuchado comentarios muy malos de amigos míos que están como investigadores y en postdoctorado en universidades japonesas, la investigación en Japón parece estar estancada. Incluso llegué a escuchar los mismos comentarios de gente que está fuera de Japón pero tiene o ha tenido contacto con investigadores japoneses en los últimos años. Me costó trabajo abandonar esa idea, pero teniendo en mente que es parte de la meta final, opté por dejarla en stand by hasta que sea requerido.

No había de otra: había que buscar trabajo fuera de las universidades, en las empresas, en el mundo laboral, como lo he venido haciendo en estos años.

Doctor en Japón: no muy buena combinación

Quienes me hacen el favor de seguirme en twitter han leído esto antes, pero buscar trabajo en Japón como doctor es una tarea titánica. Olvídense de que uno sea bueno o malo en el área. Eso no importa. El simple hecho de ver en el currículum que tienes un doctorado hace que una gran parte de las empresas te digan que no sin siquiera darte oportunidad de hacer o decir algo. Cierto: habrá quien tenga suerte y pueda entrar a una gran empresa, de esas que sí contratan doctores, pero las oportunidades son muy pocas y contadas, por lo que los puestos son muy peleados.

Las empresas japonesas inmediatamente relacionan doctorado = investigación. La idea es que un investigador ha tenido muy poco (o nulo) contacto con el mundo laboral, por lo que carece de experiencia aunque tenga firmes conocimientos teóricos. Y aunque esa forma no está tan alejada de la realidad, deja fuera a la mayoría de extranjeros que vienen a estudiar un posgrado a Japón después de haber trabajado por cierto número de años.

El caso es que busqué trabajo por donde se dio oportunidad, pero no salía nada. Mi última opción era trabajar como desarrollador, labor que puedo desempeñar sin problemas, pero quería algo más cercano a mi área. Busqué, busqué y busqué, pero nada. Incluso salió una oferta de trabajo en Google, pero también me mandaron a volar. Y hay que mencionar que es la 2da. vez que intento entrar ahí y la 2da. que me rechazan. Definitivamente Google y yo no nos llevamos bien 🙁 . También envié mis documentos a IBM Japón. Ahí se vieron más buena gente, y me respondieron que no tenían ningún puesto por el momento, pero que tendrían mis documentos en cuenta por si algo de mi área salía (sí, yo sé que es una forma cortés de decirte que no, pero al menos dieron una razón). De ahí en fuera, nada.

Me deprimí. Comencé a optar por el plan B: salir de Japón. No era parte de mi plan para los próximos años (aunque sí lo es para más adelante), pero si de plano aquí no había oportunidades más allá de ser desarrollador o ingeniero (no porque les haga feo, sino porque eso debe leerse como “esclavo“), a lo mejor en otro país podría tener más suerte. Estuve en modo zombie durante aproximadamente una semana. Fue cuando estuve a punto de rendirme que, por un artículo en un blog, fui a dar a una página japonesa para buscar trabajo.

Semana santa y semana dorada

Para muchos, estas 2 semanas (santa y pascua) significan vacaciones. Si bien no es lo mismo que cuando uno es estudiante y tiene las 2 semanas completas de descanso, al menos un buen número de compañías dan libres desde el jueves. Dejando al lado la violencia que azota al país y el hecho de que este año muchas personas han preferido quedarse en casa, no tener que preocuparse por el trabajo es ya una ventaja (mínima o no es harina de otro costal).

Para mí y mi familia, la semana santa siempre significó abstinencia; mi padre siempre estuvo en contra de que saliéramos, nos divirtiéramos e incluso de que prendiéramos la televisión o el radio, en especial el viernes santo. La visita a los 7 templos el jueves santo era quizá de las únicas actividades familiares que estaban “decididas” cada año, y hasta cierto punto lo disfrutábamos porque, siendo niños, significaba que regresaríamos con una buena dotación de pan, empanadas, y si nos iba bien, una cena, obviamente sin comer carne porque también guardábamos la tradición de no comer carne los viernes durante la cuaresma, ni el jueves ni viernes santo.

No me malentiendan: nací y crecí como católico, y de cierta manera trataba de entender que aunque teníamos vacaciones había que guardar luto por nuestras creencias. No obstante, las interrogantes de “¿por qué nosotros sí y los demás no?” y “¿por qué la gente sale de vacaciones cuando hay que guardar luto?” siempre pasaban por mi cabeza. Lo malo es que bajo la tutela de mi padre, nadie tenía voz ni voto, ni siquiera para preguntar algo así.

Creo que la primera vez que salí de vacaciones en semana santa fue en 1992; justo aquel día de las explosiones en Guadalajara yo estaba en Punta Pérula, Jalisco, gracias a un tío que me invitó. Nada más que no recuerdo si realmente era semana santa o no 悲しい Pero de la que sí estoy seguro fue de una ida a Manzanillo con el grupo de amigos con los que jugaba rol; para entonces ya trabajaba y pude pagarme el viaje. Me la pasé muy bien, cierto, pero el sentimiento de abstinencia siempre estuvo presente…

Todo lo anterior cambió cuando llegué a Japón.

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Japón y las tarjetas de puntos

Aunque sé que no son exclusivas de Japón, las tarjetas de puntos abundan por acá, y en todos los colores y sabores que se puedan imaginar.

Nunca está de más una explicación: vas a un negocio (de prácticamente lo que te imagines), haces una compra o pagas por un servicio y te ofrecen tu totalmente nueva e impecable tarjeta de puntos, con la que cuanto más compres (y más puntos acumules, valga la redundancia), más te acercas al descuento o servicio especial que se otorga por llenarla. Casi siempre ese servicio es una cierta cantidad que puedes gastar en la misma tienda, aunque a veces es también un descuento o hasta un servicio gratuito. Todo depende de la tienda, sus productos y promociones.

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Nuevo año fiscal

En Japón, el año fiscal comienza en abril. Es la época donde todo inicia: nuevo año escolar, los recién egresados acuden ya a trabajar (los que consiguieron trabajo), y claro, florecen los cerezos.

La situación con la planta nuclear de Fukushima todavía está lejos de ser controlada, y sigue siendo muy seria. Incluso por acá en Kyushu se ha visto falta de agua embotellada hasta en los súpermercados más pequeños de este pueblo; y no es que aquí no se pueda beber el agua del grifo, sino que la gente compra para enviarla a sus familiares que residen en el área de la capital. Los niveles radiactivos en las cercanías de la planta siguen siendo variables… en fin, esto tardará en normalizarse.

Y es precisamente en este momento cuando los cerezos florecen, proveyendo de esperanza a toda una nación. Cierto: su belleza es efímera (no duran ni 2 semanas así), pero indican el comienzo de algo, y esta vez no pudo llegar en mejor momento.

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Nada más corroborando

Antes que nada, les agradezco a todas las personas que difundieron la entrada anterior sobre las malas traducciones en TV Azteca. Lo importante es que más gente esté enterada de lo que en realidad sucede.

Esta vez me puse a analizar otra noticia de TV Azteca respecto a Japón. El reportero Edgar Galicia visita un albergue. ¿Traducciones cambiadas? Sí, y mucho. Pero antes de escribir el análisis creo que es necesario aclarar algunos puntos:

  1. El reportero no tiene la obligación de saber hablar japonés. Por tanto, aunque su pronunciación sea malísima, esto no es, ni debe ser, objeto de burla. Todos hablamos igual o peor cuando recién comenzamos a hablar una lengua extranjera, así que no se vale mofarse o criticarle esto.
  2. El objetivo de este análisis es corroborar lo expuesto en la entrada anterior. Personalmente, y mi opinión es tan debatible como la de todos ustedes, creo que sí hubo dolo en el cambio de las traducciones porque en el reportaje me da la impresión de que el reportero, al explicar el detalle del baño en Japón, sabe (o supo después, ya que le tradujeron) lo que le estaban mencionando.
  3. No hice análisis de todos los entrevistados aquí.

En el análisis se incluye:

  • La transcripción en japonés de lo que los entrevistados dicen.
  • La traducción realizada por mí, la cual no es profesional y puede ser corregida.
  • La traducción obtenida con Google Translate (porque hay reporteros que dicen que lo usan para traducir).
  • La traducción que TV Azteca mostró en sus subtítulos (y que puede verificarse viendo el video).
Sin más preámbulos, el video:
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=tbgOQy3lYho[/youtube]

0:53, entrevistando a una voluntaria:

Transcripción:

心を癒す、ヒーリングの役割があると思っています。
私たちの地区は幸いにも家が無事でした。家族も無事でした。ライフラインもOKです。なので、えっと、近くの、近くに住んでいる私たちが皆さんをお風呂に、あの、連れていきたいと思って、ボランティアをしています。

(kokoro o iyasu, hiirung no yakuwari ga aru to omotte imasu.
watashitachi no chiku ha saiwai nimo ie ga buji deshita. kazoku mo buji deshita. raifurain (lifeline) mo OK desu. nanode, etto, chikaku no, chikakunisundeiru watashitachi ga minna san o ofuro ni, ano, tsureteikitai to omotte, borantia o shiteimasu).

Según yo:

Creo que nuestro papel es el de la curación, el de curar el corazón/alma/mente.
Tuvimos suerte de que las casas en nuestra área estén a salvo. Las familias también están a salvo. Los servicios básicos (luz, gas, agua, etc.) también funcionan. Por tanto, nosotros los que vivimos cerca de aquí estamos de voluntarios para llevar a estar personas a que se den un baño.

Google Translate:

Sanar su mente, creo que hay un papel curativo.
Nuestra zona fue casa de seguridad, afortunadamente. Familia estaba a salvo. Lifeline es también en Aceptar. Así que, bueno, cerca de un baño que viven cerca de nosotros, que, me gustaría dar es voluntario.

TV Azteca:

Somos voluntarios y vemos que la mayoría de estos ancianos están vivos de milagro y aun así, para ellos, el estar aquí les representa un golpe muy fuerte en sus vidas. El japonés está acostumbrado a su hogar. Les entristece mucho estar aquí.

1:52. Edgar Galicia le hace una pregunta a la misma voluntaria:

Transcripción:

おふろに○○△△?  (o furo ni %”&/#) No se le entiende.

Según yo:

No se le entiende. Solo al principio se alcanza a escuchar “ofuro”: “baño”, “bañarse”

Google Translate:

No se puede aplicar porque no se entiende lo que el reportero pregunta.

TV Azteca:

¿Por qué es una doble desgracia?

Respuesta de la voluntaria:

Transcripción:

えっと、今、あの・・・逃げてきている方は皆さん泥に浸かって逃げてきた人ばかりです。
(etto, ima, ano… nigetekiteiru kata wa minna san doro ni tsukatte nigetekita hito bakari desu).

Según yo:

Este… todas las personas que han huido hacia acá son personas que vinieron llenas de lodo.

Google Translate:

Bueno, ahora, que ha estado lejos de que la gente está huyendo del lodo todos empapados.

TV Azteca:

Los japoneses suelen ser muy limpios, ordenados, aman y cuidan sus hogares. Perderlos en un instante y luego vivir en un albergue, para ellos es sumamente duro.

3:14 Hombre entrevistado

Transcripción:

今いる人は地震から1週間経って、家が無くなった人が殆どです。
ここに避難してきた人に寝る用意をしたり、それから食事の提供をして、もう・・・一日中を通して昼から夜までお世話してます。

(ima iru hito wa jishin kara 1 shuukan tatte, ie ga nakunatta hito ga hotondo desu.
kokoni hinan shitekita hito ni neru youi o shitari, sorekara shokuji no teikyou o shite, mou… ichinichi juu wo tooshite hiru kara yoru made osewa shitemasu).

Según yo:

Casi todos los que están aquí son personas que han perdido sus hogares después de 1 semana del terremoto.
Todo el día, desde la mañana hasta la noche, nos encargamos de atender a las personas que se refugiaron aquí; les preparamos un lugar para dormir y les ofrecemos comida, etc.

Google Translate:

Ahora la gente desde el terremoto de una semana después, y la mayoría de la gente ha ido a casa.
Listo para el sueño o que se refugiaron aquí, y para proporcionar comidas, y no me importa toda la noche desde el primer día un día más.

TV Azteca:
Aquí les damos alimento caliente, un techo y una forma de empezar a sobrevivir.
Diario colocamos las listas para que ellos vean si el ejército ya localizó los cuerpos de sus hijos o de algún pariente que haya quedado debajo de los escombros.

¿Qué podemos concluir de  este espectáculo?

Primero: no se vale escudarse en el pretexto de que “todos los medios lo hacen” o “en todos los medios hay amarillismo”. Como noticiero, es natural querer tener la primicia en una historia y hacer una cobertura lo más completa posible, pero creo que no hay excusa para escribir palabras que la gente no mencionó al momento de ser entrevistadas. ¿Que en la cultura japonesa no se acostumbra decir las cosas directamente o no se habla con la verdad? Si lo anterior lo dice alguien que conoce la cultura japonesa, lo pongo en la mesa de debate; si lo dice alguien que no tiene idea de lo que es vivir en la sociedad japonesa, no hay ni siquiera punto a discutir.

No están traduciendo rumores de Twitter o Facebook. Están haciendo una cobertura de un desastre, en donde mexicanos están siendo o pudieron ser afectados. Tienen un público que les cree, por lo que es muy lamentable que a ese público le traten de presentar una realidad diferente de lo que se vive por acá.

Segundo: ya he mencionado que yo no necesito disculpas explícitas de reporteros. La empresa en cuestión es la que debe disculparse con el pueblo de México. Según mencionaron en un comentario de la entrada anterior, al parecer entrevistaron al reportero que cubrió la nota y mencionaron que “hubo problemas en la traducción” pero nunca se faltó a la verdad. Yo no he visto el video en cuestión, y quedaron de enviarme la liga tan pronto como fuera posible, así que no puedo dar una opinión en concreto.

Por lo demás (porque hay mucho todavía que se puede comentar), optaré por quedarme callado. Pueden revisar mi timeline en Twitter, así como la de otros mexicanos que puse en la entrada anterior, si gustan saber más detalladamente en dónde ha desbordado todo este asunto. Por mi parte, y mientras no haya nada extraordinario, el tema está terminado. Demostré mi punto, y espero que a las personas que hayan leído este par de entradas les haya hecho reflexionar al respecto. No significa que todo lo que yo diga tiene que ser verdad: recuerden que es importante leer mucho, analizar y sacar propias conclusiones. Con esas bases, es más fácil decidir a quién le creen y qué es lo que quieren ver en los medios de comunicación.

Es más que un hecho que los medios le temen a internet porque por este medio la gente tiene voz y puede aplaudir o criticar a viva voz lo que ellos le transmiten al pueblo. Sigamos usando este medio responsablemente para provocar un cambio.

Por último, al menos espero que TV Azteca al menos haya despedido al traductor en caso de que argumenten que las traducciones estuvieron mal hechas y que no hubo dolo.