Reto

Oficialmente hoy termina mi periodo de prueba en la nueva empresa. Lo verdaderamente divertido comienza a partir del lunes, aunque ya tengo un panorama relativamente claro de lo que tengo que hacer en los próximos meses.

Decidí esperarme a escribir mi experiencia durante este tiempo hasta que este día llegara. Necesitaba tener en claro mi rol y mis obligaciones en el nuevo lugar, pero al mismo tiempo necesitaba que mis nervios se calmaran, porque la realidad es que sí estuve muy nervioso, sobre todo el primer mes. Sé que muchos dirán que es normal, pero en mi caso la cantidad de cosas que traía en la cabeza hacían que todo se agrandara como si no hubiera límites, y me encontré temblando durante varios días.

En general, debo decir que el cambio ha sido radical. Es como volver a estar el mundo después de haber pasado mucho tiempo encerrado en un espacio muy reducido. En nada, pero en nada se parecen las experiencias de trabajar en compañías japonesas en comparación con empresas de capital extranjero… Volver a estar en ambiente así es altamente motivante porque tienes voz y voto desde el principio; cuentas como parte del equipo desde el día 1, y tienes prestaciones y flexibilidad que difícilmente se dan en empresas nacionales. Pero al mismo tiempo, se te exige más desde el primer momento.

Parece mentira que, habiendo trabajado en México y en Estados Unidos, volver a estar en un lugar así en Japón suene como algo irreal. Personas con las que he hablado sobre mi experiencia laboral en este país y que han visto que la cultura de trabajo de aquí definitivamente no es para ellos, quedarán sorprendidos cuando lean o escuchen lo que tengo que decir del nuevo lugar. Con todo, es necesario aclarar que obviamente el lugar no es perfecto, pero lo importante aquí es que uno es parte fundamental del proceso de mejoramiento del mismo.

El nuevo puesto trae consigo nuevos y más desafiantes retos, los cuales, siendo totalmente sincero, no habría podido afrontar cuando recién llegué a Tokio, sobre todo después de las experiencias no tan gratas que tuve en ciertos lugares. Pero ahora sí, el momento llegó, y estos tres meses fueron para mentalizarme de que estoy listo para enfrentar lo que venga. Fueron meses pesados en los que me he tenido que enfrentar a muchos sentimientos negativos, pero la experiencia ha servido para levantarme y “ponerme al tiro”. Mi yo perfeccionista siempre me va a querer convencer de que no estoy 100% listo para algo, pero he aprendido que, aunque es cierto, no es excusa para darle la vuelta a las situaciones que uno se encuentra y que no puede controlar. Además, cada uno de esos retos es increíblemente divertido (y difícil), pero es justo con esos con los que realmente creces en el ámbito profesional.

Es también ahora cuando miras en retrospectiva y te pones a pensar que habría pasado de no haber tomado la decisión de cambiar… Sin entrar en muchos detalles, seguramente estaría haciendo algo relativo a administración de servidores y configuración de herramientas para el proceso de desarrollo… es decir, nada de lo que realmente se supone que tendría que hacer.

El cambio fue para bien. Ahora a concentrar mis esfuerzos para lo que viene.

Medio sorprendido

Estoy trabajando en un artículo que he querido sacar aquí desde hace al menos un año. No obstante, no quería dejar pasar la oportunidad para escribir algo que me medio sorprendió. Explico:

El pasado domingo 16 de junio fue dia del padre en Japón. Mandé un mensaje en Twitter a todos los papás que me siguen por ahí. Todo normal. Poco después, algunos seguidores comenzaron a preguntarme si en realidad era padre o no…

Ahora bien: digo que me “medio sorprendió” porque aunque es cierto que el blog lo escribo tanto para mí para recordar lo que estaba haciendo en X época como para escribir información que pueda serle útil a alguien, en alguna parte de mi ser esperaba que la gente que me sigue por Twitter al menos le diera click a los links que ahí salen cuando escribo un artículo nuevo… pero no.

Cierto es que desde que me convertí en padre la frecuencia con la que escribo alguno nuevo por acá ha disminuído, pero sigo al pendiente de comentarios y preguntas que me hacen ya sea por aquí o directamente por correo. Pero “neta”: sí soy papá desde hace poco  más de 4 años.  Nada más no me vayan a “regañar” por no hacer pública mi vida privada, como hace años alguien lo hizo en Facebook :/

¿A poco no concuerdo con la imagen de ser padre? Al menos acá ya me están poniendo del lado de la gente “mayor”. Sabes que la esperanza de sentirse joven está totalmente perdida cuando un hispanohablante que te está atendiendo le dice a una de sus empleadas que “verifique los datos de este señor”… Nada más me falta que un niño japonés me diga “ojisan” en vez de “oniisan”. Ahí sí ya, oficialmente, estaré 100% en la categoría de “chavorruco” (por si todavía faltaba de entrar alguna parte de mí).

En fin. Sigo echándole ganas en la chamba nueva. Ya mero pasan los primeros tres meses, así que no tengo que aflojar el paso. Mientras tanto, no descuido este lugar 🙂