Arreglando las entradas del blog

Con tantas fotos en las entradas de mi pasado cumpleaños, la página tardaba mucho en cargar, y muchas personas han tenido problemas para abrirla por la misma razón. El mismo panda me mandó un correo avisándome de la situación.

Hoy arreglé las entradas usando el tag “more” para que solo aparezca una especie de encabezado de cada una, y si gustan leer lo restante, pueden presionar donde dice “Leer más”, para ver la entrada completa.

Mil disculpas por las molestias ocasionadas, pero ya no debe tardar tanto en abrir.

Tendré cuidado para la próxima.

Aprender español cuando hablas español

Cuando recién entré a la universidad de Guadalajara, las únicas materias que no toleraba en los primeros semestres fueron “Ortografía y redacción”. Cierto es que todos tenemos errores y que nadie redacta de forma perfecta, pero se me hacía increíble que, a nivel universitario (hablo de hace 11 años) hubiera que tomar una clase en donde te enseñaran cuándo usar la “b”, la “v”, cuando acentuar, lo que son los diptongos, triptongos, hiatos, etc., porque, en aquel entonces, creía en mi pequeña mente (en ese entonces era extremadamente cerrada) que un estudiante de universidad tenía que tener perfectamente dominados esos conceptos aunque tuviera fallas al momento de escribir… ¡Qué equivocado estaba!

Hace algunos meses, en un foro privado al que solo tenemos acceso amigos que nos conocemos desde hace más de 10 años (algunos menos, pero el promedio anda por ahí), se decidió que se abriera un tema especial para corregir las faltas ortográficas, con objeto de mejorar la calidad de los escritos de los miembros. Encontré algunos puntos interesantes, otros increíbles, pero me di cuenta que, tal y como Iván (un amigo) dijo, que yo con mi “sable ortográfico” iba a terminar corrigiendo a todos… Y así pasó.

No me jacto de una gran ortografía, ni mucho menos de una buena redacción, pero sé que tampoco ando por los suelos, pero con eso de que las lenguas siempre me han apasionado (aunque solo hable 3 idiomas por el momento) y que mi investigación va de la mano de la lingüística y gramática, he de reconocer que me he vuelto muy crítico en lo que a ortografía se refiere. La redacción todavía la tolero más, siempre y cuando se entienda la idea que se quiere transmitir.

La siguiente es una lista de errores que he encontrado a lo largo de navegar no solo en el foro arriba mencionado, sino en otros como Anim::Arte, blogs y muchos lugares en español:

  • “Haber” en vez de “A ver”. Puedo decir que este es uno de los errores que más hacen que me duela el estómago, especialmente porque cuando intentas corregir de buena manera te salen con que “es correcto porque tiene “h” y se escribe con “b””. Lo malo de este error es que está tan difundido que hasta en personas que generalmente tienen buena ortografía lo cometen (me consta).
  • El uso de las diéresis en sílabas diferentes a “gue” y “gui”. Sí, sé que “diéresis” se refiere a otras cosas gramáticales también, pero aquí hablamos específicamente de este caso. Si recuerdo mis clases de primaria correctamente, en “gue” y “gui” la “u” no se pronuncia, y las diéresis (¨) se ponen sobre la “u” para indicar que ésta debe ser pronunciada normalmente. Ejemplos prácticos: “pingüino”, “vergüenza”, etc. ¿Podrían creer que encontré un escrito en donde “averiguar” estaba escrito con diéresis sobre la “u”? Lo malo es que el autor es un buen amigo mío, pero he tenido la curiosidad de preguntarle si a “agua” también le pone diéresis…
  • Los acentos ortográficos. Podría pasarme horas escribiendo todas las fallas que he encontrado en el uso de los acentos, pero solo mencionaré lo siguiente: Algunas, como “el” (artículo) en vez de “él” (pronombre personal) o “tu” (adjetivo posesivo) en vez de “tú”(pronombre personal) son tolerables. Incluso la falta de acentos (por causa del teclado, del sistema operativo o de la terminal desde donde se escribe) es perfectamente entendible, pero cuando la gente escribe algo como “nacierón”, “basúra” o “felíz“, es como si te dieran un derechazo en el estómago. Nadie es perfecto, pero nada cuesta volver a repasar las reglas de acentuación. En serio, sí sirven.
  • Las conjugaciones verbales. Una vez jugando Scrabble en línea, una chica (mi oponente) se molestó porque no le acepté la palabra “pelié“, alegándome que era la conjugación en primera persona en pretérito perfecto del verbo “pelear”. Le expliqué pacientemente cuál era la forma correcta de escribirlo y me respondió con un “¿cómo crees que se va a escribir “peleé”?“. Sobra decir que mejor cedí el juego… No dudo que la mayoría de personas sabe perfectamente cómo conjugar una gran parte de los verbos en español, pero nunca está de más revisar cómo se escriben correctamente.
  • La falta de signos de exclamación e interrogación al principio de la frase. Al igual que la falta de acentos, esto es tolerable cuando no puedes escribirlas, pero se vuelve grave cuando ves que, dentro del mismo escrito, o incluso dentro de la misma exclamación o pregunta, hay palabras con acentos perfectamente escritos, como en: “Cómo te fue en la reunión?“.
  • Y antes de que vayan a querer ofrecerme en sacrificio, les reitero que nadie es perfecto, y yo he cometido algunos de estos errores también, solo que los he detectado y trato de aprender de ellos y de no cometerlos de nuevo.

Esta entrada no es para señalar a nadie. Es simplemente para reflexionar un poco si realmente conocemos nuestro idioma y si lo escribimos bien o no. Entiendo que no es lo mismo saludar a un amigo en el chat con un “que onda wey!” a hacer un escrito que lleve como saludo inicial “Estimado señor Medina:”, puesto que la grandeza del lenguaje nos permite transmitir ideas usando diferentes palabras, solo que, para bien o para mal, hay reglas que dictan cuáles usar en qué situación, y como nuestra sociedad se basa en reglas (ni modo, es por el bien de la armonía decidida por quién sabe quien), hay que aprenderlas. Además, en esta misma sociedad basada en certificados y vestimenta en vez de aplicaciones prácticas y eficiencia, la forma de escribir es nuestra carta de presentación, y aunque también importa la caligrafía (mi letra no es muy bonita que digamos), la ortografía juega una parte importante también. Así que, de vez en cuando, una buena revisión de lo que escribimos nos puede ayudar a mejorar un poco. Al menos eso creo…

Año nuevo, ¿tatami nuevo?

Para quienes no sepan qué es un tatami, aquí una imagen:



Las habitaciones en Japón se miden en tatami, usando la palabra “jou”. Mi casa tiene 3 habitaciones: 2 de 4.5 jou y una de 3. Ésta última es a la que me refiero con “tatami nuevo”: Resulta que, debido a la humedad que hay por aquí, creció moho en los 3 tatami. Si bien el moho es un problema muy común de este lado del mundo, realmente no me esperaba que creciera, menos en un tatami (son muy gruesos) y mucho menos en tan poco tiempo.

Total que reporté el incidente al ayuntamiento y alegaban que era mi responsabilidad (hay que abrir las ventanas, dejar que entre la luz del sol a los cuartos, etc.), y que por tanto yo debía pagar la reparación, o en su caso, la compra de tatami nuevo (que cada uno ronda los 1,200 pesos); sin embargo, yo alegué que si fuera mi culpa, los demás cuartos tendrían que tener moho también, y sin embargo están perfectos. Después de un buen de correos, dimes y diretes, se decidió que un experto vendría a ver el caso y decidir de quién era la responsabilidad, o en pocas palabras, quién soltaría el dinero.

Vinieron, revisaron y resulta que, según el señor, había 50% de responsabilidad de ambas partes: Mía, por poner el escritorio y el librero muy cerca de la pared, y del ayuntamiento, porque debajo de la casa se concentra mucha humedad. El ayuntamiento decidió sufragar los gastos, y justo cuando se estaban llevando mis tatami, otro estudiante extranjero que vive cerca reportó exactamente el mismo problema en exactamente la habitación que está en la misma posición que la mía. En corto: Definitivamente no fue mi culpa.

Estoy sin tatami en ese cuarto de momento. Quedaron de venir a las a traerlos y ponerlos. Una vez que lleguen, me lanzo a la universidad a estudiar un poco. He andado medio ocupado, pero poco a poco voy avanzando, aunque este tipo de situaciones extraescolares quitan más tiempo de lo que uno cree.

¡Feliz 2007!



Ha comenzado un nuevo año: 2007, el 19 de la era Heisei, y este año, es año del jabalí.

Hay muchos proyectos, muchas metas que cumplir y muchos sueños que realizar. Sinceramente, nunca pensé que el año pasado fuera a terminar tan bien. Es cierto que me gradué de una maestría en Japón, que gracias a Dios estoy en un doctorado, que tengo un buen trabajo de medio tiempo y que viajé a México después de 2 años y medio, pero sin lugar a dudas, para mí lo más importante es haberme encontrado con Emi. Ese simple hecho me ha ayudado en todos los sentidos, me ha hecho capaz de superar barreras con las que cargaba desde hace mucho tiempo, y me hace ver un futuro mucho más claro, en el que sé qué quiero y para dónde voy. Por ello, dentro de mis planes para este año está ella presente en casi todos, sencillamente porque se lo merece, porque por fin encuentro a alguien con quien puedo ser yo y no se enfada o se molesta. Falta mucho por recorrer, pero, al menos en este momento, soy feliz.



¡Los mejores deseos para todos en este año que comienza!

Cumpleaños 28 – En Tokyo: Día 3: Odaiba

El domingo era el día en que regresaríamos a Fukuoka, pero como teníamos prácticamente hasta las 6 pm libres, nos fuimos a “Odaiba”.

Odaiba es una zona en la bahía de Tokyo, famosa principalmente por sus centros comerciales, sus zonas de entretenimiento y la televisora nacional Fuji TV.

Comimos en un restaurante de comida italiana y nos sentamos en la parte de afuera, en donde teníamos la vista de la bahía y del “Rainbow Bridge”:



Después fuimos a la tienda de Coca Cola ubicada en el 6to. piso de unos de los centros comerciales. Hicimos algunas compras, y de ahí, al aeropuerto.

Regresamos a Fukuoka, cenamos en un family restaurant y dejé a Emi en su casa pasadas de las 12:00 am. El siguiente día era laborable, por lo que la prioridad era llegar y dormir.

No sé que vaya a pasar en el futuro. Emi y yo hemos hablado mucho de prácticamente todo. Sin embargo, pase lo que pase, lo que viví el pasado 3, 4 y 5 de noviembre, es ya sin duda uno de los mejores recuerdos de mi vida.



Cumpleaños 28 – En Tokyo: Día 2: De nuevo en Roppongi

Emi quedó encantada por la cantidad de bares, clubes y restaurantes que hay en Roppongi, por lo que, cansados y con sueño, pero fuimos a cenar carne asada a uno de esos restaurantes y después estuvimos en Hard Rock Cafe Tokyo hasta cerca de las 3 am.

Por desgracia, no hay fotos de esta parte del viaje.

Regresamos al hotel y pedí hacer el check out una hora después de lo normal, ya que sabía que íbamos a caer rendidos y que no nos levantaríamos a tiempo.

Cumpleaños 28 – En Tokyo: Día 2: Tokyo Disney Sea – Parte 2

Como ya teníamos el FastPass para la atracción más concurrida, decidimos ir a otra y esperar formados.

Disney Sea es grande, pero no tanto como me lo imaginaba. Después de caminar un rato nos formamos en “Indiana Jones”, ya que tenía un tiempo de espera de “solo” 70 minutos.

Como toda atracción en un parque de diversiones como éste, debe estar bien ambientada.



Al fin, después de 70 minutos, nos llegó el turno. Hay que subirse a un Jeep en el que pueden ir hasta 12 personas al mismo tiempo. El recorrido dura menos de 2 minutos, pero desde que comienza se siente la diferencia: Emoción, una excelente ambientación y elementos electrónicos que deben costar mucho dinero. Al terminar, pasamos por donde salen las fotos que toman durante el trayecto; pensaba comprar una como recuerdo, pero Emi vio a una chica tomando una foto a los monitores y me dijo que hiciera lo mismo. El resultado:



[more]

Faltaba todavía tiempo para la hora de la comida, así que Emi pidió que fuéramos a la tierra de Agrabah, a ver un espectáculo de 3D donde sale el genio. Como son funciones ya programadas, sacamos un FastPass para ahí también y nos dirigimos a comer.



La comida fue en un lugar previamente elegido por Emi: Hamburguesas. No era tanto la comida, sino que puedes estar viendo un espectáculo de Donald mientras comes, y no hay problema si llegas a la mitad, ya que se repite cada 30 minutos.



Después de eso, fuimos a ver el espectáculo en Agrabah. Divertido el asunto, sobre todo por la personalidad del genio que creo que todos conocen. No obstante, no dejó de sonar extraño escuchar todo en japonés, aunque ciertamente la voz se parece a la original en inglés, al menos en el tono. De ahí, por fin, a la “Tower of Terror”.



La tan nombrada “Torre del terror” se basa en la historia de un multimillonario que gustaba de coleccionar todo tipo de objetos. En su hotel exhibía todo lo que había conseguido a lo largo de sus innumerables viajes. Pero un día recibió un ídolo de una tribu africana, y de ahí comenzó su desgracia, hasta que un buen día se dejó de saber de él. Lo último que se supo fue que tomó el elevador para subir a otro piso de su hotel…

Como habrán imaginado, la “Tower of Terror” es una atracción de caída libre. Sientan a unas 15 personas dentro del elevador. Todo se pone oscuro. Subes unos 2 pisos más o menos y las puertas se abren. Ves un espejo en donde te toman la típica foto. De ahí, subes un piso, las puertas se abren, y ves los últimos momentos del dueño del hotel, cuando el ídolo lo manda hasta lo más profundo del elevador. El ídolo voltea y se ríe. Las puertas se cierran y comienzas a subir y a subir y a subir, hasta que llegas a uno de los pisos superiores de la torre. Las puertas se abren y ves el exterior. Después, un trueno verde se ve arriba del elevador y…

Aunque debo reconocer que sí me emocioné mucho en la torre, realmente el recorrido es mucho más corto de lo que pensaba, por lo que no quedamos del todo satisfechos. Eso sí: El sentimiento a la hora de la verdad es realmente excitante.

Al salir de ahí alcanzamos a ver parte del espectáculo de la tarde, aunque sinceramente no entendí bien como estaba el asunto. Lo que sí es que había un hada en el centro, barcos con los personajes de Disney y luego unos botes que navegaban muy rápido.



De ahí fue ir a la montaña rusa “Viaje al centro de la tierra”, sacar un FastPass para otra montaña rusa (a las 9:30 pm), tomarnos algunas fotos en diversos lugares del parque y, a partir de las 6:15 pm, a reservar lugar para el espectáculo nocturno: Braviseamo.

Braviseamo comenzaba a las 8, pero los mismos trabajadores nos recomendaron reservar lugar desde 2 horas antes, ya que, aunque es posible verlo desde casi cualquier lugar en la entrada del parque. Y no obstante que hacía mucho frío, efectivamente había gente desde las 6 que ya había reservado su lugar. Teníamos que comprobar con nuestros propios ojos si realmente era tan bueno.

La historia es simple: El espíritu del fuego, residente en un volcán, y el espíritu del agua, residente en el lago principal del parque, están enamorados, pero todo comenzó el día que se encontraron. Braviseamo trata precisamente de este encuentro. El espectáculo dura unos 20 minutos, pero créanme: Vale la pena. El espíritu del fuego es un dragón y el espíritu del agua es la imagen de una mujer formada solamente con agua, y todo se desarrolla en el lago principal. En verdad que, si alguna vez tienen oportunidad de ver un espectáculo similar en algún parque de diversiones, espérense y véanlo, porque es algo que posiblemente no se repita en la vida.



Salimos del parque justo a las 10 pm, hora en que cierra al público, cansados, pero contentos. Es cierto que no me gusta mucho la animación de Disney, pero debo reconocer que en verdad Disneyland es la tierra de los sueños: Todo el mundo exterior se olvida estando dentro, y al momento de salir del lugar se siente una nostalgia indescriptible.