¡Feliz 2007!



Ha comenzado un nuevo año: 2007, el 19 de la era Heisei, y este año, es año del jabalí.

Hay muchos proyectos, muchas metas que cumplir y muchos sueños que realizar. Sinceramente, nunca pensé que el año pasado fuera a terminar tan bien. Es cierto que me gradué de una maestría en Japón, que gracias a Dios estoy en un doctorado, que tengo un buen trabajo de medio tiempo y que viajé a México después de 2 años y medio, pero sin lugar a dudas, para mí lo más importante es haberme encontrado con Emi. Ese simple hecho me ha ayudado en todos los sentidos, me ha hecho capaz de superar barreras con las que cargaba desde hace mucho tiempo, y me hace ver un futuro mucho más claro, en el que sé qué quiero y para dónde voy. Por ello, dentro de mis planes para este año está ella presente en casi todos, sencillamente porque se lo merece, porque por fin encuentro a alguien con quien puedo ser yo y no se enfada o se molesta. Falta mucho por recorrer, pero, al menos en este momento, soy feliz.



¡Los mejores deseos para todos en este año que comienza!

Cumpleaños 28 – En Tokyo: Día 3: Odaiba

El domingo era el día en que regresaríamos a Fukuoka, pero como teníamos prácticamente hasta las 6 pm libres, nos fuimos a “Odaiba”.

Odaiba es una zona en la bahía de Tokyo, famosa principalmente por sus centros comerciales, sus zonas de entretenimiento y la televisora nacional Fuji TV.

Comimos en un restaurante de comida italiana y nos sentamos en la parte de afuera, en donde teníamos la vista de la bahía y del “Rainbow Bridge”:



Después fuimos a la tienda de Coca Cola ubicada en el 6to. piso de unos de los centros comerciales. Hicimos algunas compras, y de ahí, al aeropuerto.

Regresamos a Fukuoka, cenamos en un family restaurant y dejé a Emi en su casa pasadas de las 12:00 am. El siguiente día era laborable, por lo que la prioridad era llegar y dormir.

No sé que vaya a pasar en el futuro. Emi y yo hemos hablado mucho de prácticamente todo. Sin embargo, pase lo que pase, lo que viví el pasado 3, 4 y 5 de noviembre, es ya sin duda uno de los mejores recuerdos de mi vida.



Cumpleaños 28 – En Tokyo: Día 2: De nuevo en Roppongi

Emi quedó encantada por la cantidad de bares, clubes y restaurantes que hay en Roppongi, por lo que, cansados y con sueño, pero fuimos a cenar carne asada a uno de esos restaurantes y después estuvimos en Hard Rock Cafe Tokyo hasta cerca de las 3 am.

Por desgracia, no hay fotos de esta parte del viaje.

Regresamos al hotel y pedí hacer el check out una hora después de lo normal, ya que sabía que íbamos a caer rendidos y que no nos levantaríamos a tiempo.

Cumpleaños 28 – En Tokyo: Día 2: Tokyo Disney Sea – Parte 2

Como ya teníamos el FastPass para la atracción más concurrida, decidimos ir a otra y esperar formados.

Disney Sea es grande, pero no tanto como me lo imaginaba. Después de caminar un rato nos formamos en “Indiana Jones”, ya que tenía un tiempo de espera de “solo” 70 minutos.

Como toda atracción en un parque de diversiones como éste, debe estar bien ambientada.



Al fin, después de 70 minutos, nos llegó el turno. Hay que subirse a un Jeep en el que pueden ir hasta 12 personas al mismo tiempo. El recorrido dura menos de 2 minutos, pero desde que comienza se siente la diferencia: Emoción, una excelente ambientación y elementos electrónicos que deben costar mucho dinero. Al terminar, pasamos por donde salen las fotos que toman durante el trayecto; pensaba comprar una como recuerdo, pero Emi vio a una chica tomando una foto a los monitores y me dijo que hiciera lo mismo. El resultado:



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Faltaba todavía tiempo para la hora de la comida, así que Emi pidió que fuéramos a la tierra de Agrabah, a ver un espectáculo de 3D donde sale el genio. Como son funciones ya programadas, sacamos un FastPass para ahí también y nos dirigimos a comer.



La comida fue en un lugar previamente elegido por Emi: Hamburguesas. No era tanto la comida, sino que puedes estar viendo un espectáculo de Donald mientras comes, y no hay problema si llegas a la mitad, ya que se repite cada 30 minutos.



Después de eso, fuimos a ver el espectáculo en Agrabah. Divertido el asunto, sobre todo por la personalidad del genio que creo que todos conocen. No obstante, no dejó de sonar extraño escuchar todo en japonés, aunque ciertamente la voz se parece a la original en inglés, al menos en el tono. De ahí, por fin, a la “Tower of Terror”.



La tan nombrada “Torre del terror” se basa en la historia de un multimillonario que gustaba de coleccionar todo tipo de objetos. En su hotel exhibía todo lo que había conseguido a lo largo de sus innumerables viajes. Pero un día recibió un ídolo de una tribu africana, y de ahí comenzó su desgracia, hasta que un buen día se dejó de saber de él. Lo último que se supo fue que tomó el elevador para subir a otro piso de su hotel…

Como habrán imaginado, la “Tower of Terror” es una atracción de caída libre. Sientan a unas 15 personas dentro del elevador. Todo se pone oscuro. Subes unos 2 pisos más o menos y las puertas se abren. Ves un espejo en donde te toman la típica foto. De ahí, subes un piso, las puertas se abren, y ves los últimos momentos del dueño del hotel, cuando el ídolo lo manda hasta lo más profundo del elevador. El ídolo voltea y se ríe. Las puertas se cierran y comienzas a subir y a subir y a subir, hasta que llegas a uno de los pisos superiores de la torre. Las puertas se abren y ves el exterior. Después, un trueno verde se ve arriba del elevador y…

Aunque debo reconocer que sí me emocioné mucho en la torre, realmente el recorrido es mucho más corto de lo que pensaba, por lo que no quedamos del todo satisfechos. Eso sí: El sentimiento a la hora de la verdad es realmente excitante.

Al salir de ahí alcanzamos a ver parte del espectáculo de la tarde, aunque sinceramente no entendí bien como estaba el asunto. Lo que sí es que había un hada en el centro, barcos con los personajes de Disney y luego unos botes que navegaban muy rápido.



De ahí fue ir a la montaña rusa “Viaje al centro de la tierra”, sacar un FastPass para otra montaña rusa (a las 9:30 pm), tomarnos algunas fotos en diversos lugares del parque y, a partir de las 6:15 pm, a reservar lugar para el espectáculo nocturno: Braviseamo.

Braviseamo comenzaba a las 8, pero los mismos trabajadores nos recomendaron reservar lugar desde 2 horas antes, ya que, aunque es posible verlo desde casi cualquier lugar en la entrada del parque. Y no obstante que hacía mucho frío, efectivamente había gente desde las 6 que ya había reservado su lugar. Teníamos que comprobar con nuestros propios ojos si realmente era tan bueno.

La historia es simple: El espíritu del fuego, residente en un volcán, y el espíritu del agua, residente en el lago principal del parque, están enamorados, pero todo comenzó el día que se encontraron. Braviseamo trata precisamente de este encuentro. El espectáculo dura unos 20 minutos, pero créanme: Vale la pena. El espíritu del fuego es un dragón y el espíritu del agua es la imagen de una mujer formada solamente con agua, y todo se desarrolla en el lago principal. En verdad que, si alguna vez tienen oportunidad de ver un espectáculo similar en algún parque de diversiones, espérense y véanlo, porque es algo que posiblemente no se repita en la vida.



Salimos del parque justo a las 10 pm, hora en que cierra al público, cansados, pero contentos. Es cierto que no me gusta mucho la animación de Disney, pero debo reconocer que en verdad Disneyland es la tierra de los sueños: Todo el mundo exterior se olvida estando dentro, y al momento de salir del lugar se siente una nostalgia indescriptible.