iPhone: ¿Realmente innovador?




Hace cuestión de semanas Apple presentó su siguiente producto bajo el lema “Apple reinvents the phone” (Apple reinventa el teléfono): iPhone.

El iPhone presenta características interesantes, como “touch-screen” con tecnología que reconoce 2 lugares presionados al mismo tiempo, sistema operativo OS-X, Safari (navegador de internet), y combina las capacidades del iPod video (reproducción de música, imágenes y video), incluyendo conexión WiFi (internet inalámbrico). Todo suena como el paraíso, como si se tratara de algo nuevo. Pero no lo es del todo.

Hay que reconocer que el diseño del iPhone es muy bueno, y la pantalla táctil da una sensación de “amigabilidad” hacia el usuario. Hasta ahí todo está bien, pero si nos ponemos a comparar lo que los teléfonos celulares aquí en Japón pueden hacer, muchas de las funciones “innovadoras” que el iPhone presenta se vuelven “normales”.

Se ha comentado en varios lugares, incluyendo reportajes de CNN, que Japón cuenta con una de las infraestructuras para teléfonos celulares más avanzadas del planeta. El internet de banda ancha en celulares no es para nada algo nuevo, ya que los celulares que lo soportan tienen por lo menos 3 años en el mercado japonés. Además, la reproducción de mp3, navegación por internet (en el internet común y corriente, sin contar el especial creado para los celulares), visión de archivos de Word y Excel, navegación GPS en 2 y 3 dimensiones, juegos desde muy simples (Tetris) hasta hits de consolas (Street Fighter 2, Resident Evil), e incluso algunos exclusivos (Final Fantasy VII Before Crisis), son características que se pueden encontrar en la mayoría de teléfonos celulares del país del sol naciente. Los teléfonos más recientes soportan “1 seg” (televisión digital), y las funciones van aumentando cada día. Al ver todo esto, uno se pregunta si realmente vale la pena invertir 500 dlls en un iPhone, cuando el precio de los teléfonos no rebasa los 300 dlls (hablando de los modelos más caros). Incluso las cámaras de varios modelos de celulares tienen mejor resolución que la que el iPhone ofrece (la de mi teléfono es de 3.2 megapixeles).



Sony había anunciado desde hace tiempo su Mylo, que básicamente tiene las funciones que iPhone ofrece, pero con un diseño diferente y sin “touch-screen”. Entonces, ¿Apple reinventa el teléfono o solo mejora el diseño de algo ya existente?

Es muy cierto que las florecitas venden, refiriéndome a algo que estéticamente se vea bien. Además, lo fácil de manejar es crucial cuando el usuario está tomando una decisión al momento de comprar un aparato como estos. Tanta publicidad que Apple hace a sus productos tiene resultados positivos, pero no hay que dejar de ver el resto del mercado. iPod, por ejemplo, es ahora mundialmente conocido, y el término MP3 se ha hecho tan común que hasta gente que no tiene nada que ver con las computadoras sabe de qué se habla cuando se menciona la palabra “Mp3” gracias al bombardeo de anuncios de iPod, pero no es la única ni la mejor opción. En mi caso, decidí no comprar un iPod porque no trae la función de radio integrada (hay que comprar un periférico para poderlo escuchar), y me fui por uno de Panasonic que hace su trabajo muy bien. Lo malo es que en el mercado se encuentra una cantidad obscena de aparatos especiales para iPod, e incluso hay carros que traen la entrada para iPod ya integrada…

En conclusión, y regresando al tema, comparando el iPhone contra los teléfonos celulares, al menos los de Japón, sus funciones resultan no tan innovadoras como todo el mundo cree. Cierto es que es un aparato interesante y que presenta muchas características que pueden ser explotadas de diferentes maneras (OS-X por ejemplo), y de su diseño ni se discute. Pero, por todo lo demás, un teléfono celular decente puede hacer lo mismo, aunque no con tanta “amabilidad” hacia el usuario.

La última decisión la tienen ustedes.

Procesando texto

En estos últimos días he estado trabajando en reunir suficientes datos para crear un diccionario relativamente decente al momento de intentar alguna traducción. Y es que de plano crear un diccionario por cuenta propia toma demasiado tiempo, tiempo que por desgracia no tengo y que debo recuperar tan rápido como sea posible.

Arnoldo me pasó una dirección donde hay un mini diccionario japonés-español, muy simple y pequeño (unas 4000 palabras). Pensé que no me serviría del todo, pero analizándolo bien e ideando algunos programitas, he podido sacarle algo de provecho:

* Necesitaba sacar el tipo de palabra de cada entrada. Para eso, usé el diccionario español-inglés en línea de Merriam-Webster.
* Necesitaba sacar el género de cada sustantivo. También usé el diccionario arriba mencionado.
* La conjugación de los verbos la estoy sacando de la página de la RAE.
* Necesito encontrar una lista de los verbos transitivos e intransitivos.

Todo lo arriba mencionado obviamente tiene que ser parseado para sacar solo la información que necesito, lo que significa que hay que parsear los tags html, tarea que ciertamente no es tan complicada, y además buscar cadenas específicas para identificar dónde está lo que realmente voy a usar.

Obtener los datos automáticamente por internet toma tiempo (hacer 4000 peticiones html una tras otra ciertamente no es algo que se pueda hacer en un par de segundos), pero, una vez que termine todo esto, tengo fe en que muchas tareas se facilitarán. Me falta todavía cierta información, pero de menos un diccionario de 4000 palabras es mucho mejor que uno de 250.

Y esto es solo el principio. Lo verdaderamente complicado comenzará una vez que los datos estén listos.

De México para el mundo



Cuando uno está en México y ve comerciales en TV en donde anuncian que Corona está presente en no sé cuántos países del mundo, uno siempre se reserva el derecho de opinar debido a que, con tal de vender, las empresas hacen hasta lo imposible.

Aunque desde la primera vez que vine a Japón (septiembre de 2002) había visto una Corona en un Seven/Eleven, nunca había puesto una fotografía aquí ni comentado al respecto.

Ignoro cuál sea el precio en México, pero aquí cuesta 260 yenes, es decir, unos 26 pesos.

Otro de los regalos de nuestro país para el mundo.