La peor combinación

Ya conocía cuál era la peor combinación, ya la había sufrido también, pero nunca tan fuerte como ahora.
¿Cuál es esa combinación? Tener mucho trabajo y estar profundamente deprimido. Añadamos un poco de aire frío y de indicios de clima invernal (de Japón) y obtendremos la fórmula perfecta para quitarle a cualquier ser humano las ganas de vivir… (yo no soy humano, me lo han dicho mil veces, así que no se preocupen, seguiré viviendo y dando lata mientras el de arriba así me lo permita, jeje).
Por lo pronto, ya tengo fecha de presentación de mi investigación: 15 de diciembre. O sea que tengo que comenzar ya a hacer las diapositivas y a practicar las veces que sean necesarias (o mejor dicho, las que mi asesor me diga que practique); agreguemos el trabajo extraescolar (ir a las primarias a hablar de México a los escuincles), los problemas de salud de la familia y la vida personal (si es que queda algo) y ya no sé si estoy muerto y soñando que estoy vivo o si estoy vivo soñando estar muerto… Sí, demasiado poético hoy.
Como sea, este periodo parece que será largo, muy largo. Sé que hay algo muy bueno al final de él… la pregunta es, ¿estaré ahí para disfrutarlo?