El pozo – parte 1

Ésta es una serie nueva, que todavía no tiene fin. La iré escribiendo conforme las cosas vayan pasando. Eso sí: creo que será un poco diferente a lo que han leído aquí antes.

Explicación más detallada al final del escrito. Para quienes gusten leer lo que sigue, solamente les pido que lo lean completo.

Vamos a comenzar:

Estoy en un pozo. pero no en las cercanías, o a un lado de él. Estoy en la parte más profunda, donde la luz es escasa, donde mi voz casi no se oye, donde me siento atrapado, sin poder salir, pero curiosamente donde ese espacio cerrado, lúgubre y frío me da una leve sensación de seguridad que no he sentido en mucho tiempo.

Quisiera poder decir que lo anterior es una metáfora, pero no. Es la realidad actual. Es como me siento y me he sentido por mucho tiempo ya. Pero ahora todo eso se ha agudizado y es la primera vez que lo externo de esa manera. Muchos sentimientos se juntaron y como que por fin encontraron la forma de salir.

La pandemia ha jugado un papel importante en todo esto, no hay duda. Sin embargo, creo que ser obediente, restringir la salidas y la poca o nula interacción con seres humanos en persona (además de la familia), vino a sacar a flote muchas cosas que traía dentro, algunas que me estaba guardando y otras que ni me había dado cuenta.

El problema es que todo esto no pudo llegar en peor momento. Con un bebé en la familia y mi otro hijo pidiendo (necesariamente) atención, necesito estar al 100 para hacer un buen trabajo tanto en mi trabajo como en mi familia… pero eso no es posible si yo no esto bien conmigo mismo.

En las últimas semanas he estado analizando mi comportamiento, mis pensamientos y mis acciones. Estoy tratando de encontrar qué desató todo esto. El problema es que estoy en un círculo vicioso y me concentro más en cosas negativas que en lo que realmente quiero pensar y hacer. Uno razona las cosas, piensa y ve que, desde fuera, parece que todo se resolvería de forma muy simple, pero cuando está uno dentro de ese remolino de sentimientos no es tan fácil. Uno no escoge sentirse así; la ansiedad, angustia, inseguridad y miedo toman el control, y uno está esforzándose a cada minuto porque eso no suceda.

No disfruto casi nada de lo que antes me gustaba. Además de que mi tiempo es contado por las responsabilidades que tengo como padre de familia, el poco que realmente me queda para mí lo consumen los sentimientos arriba descritos. Videojuegos, películas, series, libros, etc., me siguen llamando la atención… pero no están cumpliendo su propósito.

También el aislamiento me ha pegado. Muchas veces me he descubierto a mí mismo pensando que no hay nadie con quien pueda compartir lo que me gusta (sí hay personas con las que puedo hacerlo, pero mi mente se empeña en hacerme sentir que no). Si por ejemplo, veo uno de los episodios nuevos de Shingeki no Kyojin (Attack on Titan), no hay con quien comentarlo; que si hay algo que quiera comentar sobre XMonad, que qué es eso y con qué se come… En fin. Creo que se entiende la idea. Es más: hasta me ponen de malas los días bonitos, y que cuando le pregunto a alguien que cómo está me responda que “bien” cuando ahora yo no puedo decir lo mismo.

¿Qué es lo que más me ha ayudado hasta ahora?

Sinceramente, el hecho de que haya gente que te diga que está contigo, que te echa la mano y que quiere ayudarte a encontrar la causa de, y la salida de, todo esto.

Además, el hecho de poder hablar con alguien fuera de la familia, de poder interactuar. Se siente chido ser escuchado.

Ahora, ¿por qué escribo todo esto?

Primero, por lo mismo de dejar registro de lo que me pasa. Espero que en unos años pueda volver a leer esto y esté en una mejor situación emocional que me permita reflexionar y usar la experiencia para el futuro.

Segundo, porque así como a mí me ha ayudado saber que no estoy solo en todo esto, quizá a alguien que esté en una situación similar a la mía le puede servir como referencia para saber cómo sentirse un poco mejor, y también cómo pedir ayuda.

No. No tengo pensamientos suicidas. Como referí hace algunos escritos, esos quedaron atrás en mis años pubertos. Es más grande el sentimiento de desesperación por querer salir de esto rápidamente y no poder. La sensación de impotencia es enorme, y eso agudiza todo lo demás; te hace sentir como que no puedes hacer nada, y de hecho interfiere y afecta lo que realmente puedes hacer.

Como creo que se habrán dado cuenta, esta “serie” no es algo que ya haya terminado, o que ya tenga un número definido de partes. Esto va a continuar, aunque espero que el menor tiempo posible). Ignoro cuándo escribiré de nuevo al respecto, pero de qué lo haré, lo haré.

De igual manera, así como siempre leo los comentarios buenos y malos que me dejan por acá, esta vez sí me tomaré la molestia de mandar a ver gatitos a los comentarios agresivos, ofensivos y similares. Dejen que me reponga y con gusto les respondo como se debe también a esos, pero de momento, van para afuera.

Aquí sigo.

25 Replies to “El pozo – parte 1”

  1. Un abrazo doc! Ha sido una horrible presión la encerradez pero no me puedo imaginar cómo es sobre todo eso por lo que pasas. Sin duda comentarlo, saber que se es escuchado ayuda bastante. Llegué a ver a una amiga en un parque y platicar por un rato, incluso de cosas que no tienen nada que ver o que forcé a ponerlas en mi contexto en mi cabeza, de todas formas ayudaron. Es extraño cómo funcionamos los humanos. Pero un paso a la vez, es lo único que puedo hacer y he aprendido bien cuando no puedo juntar los animos. Un abrazo y acá siempre estamos para echar madres.

  2. Hola, no soy muy dado a comentar. Pero al leer esto, se siente como si fuera mi autobiografía. No disfruto de nada de lo que me solía gustar, la comida no sabe bien y aparte de todo el tiempo no existe. Dan ganas de gritar o patalear como niño.

    Por ahora, lo que me ha ayudado (y tal vez sirva para alguien mas) es, concientemente, bajar un poco “mis estandares”, pensando en que en un tiempo, que espero que sea poco, podré volver a la normalidad.

    El corona estará controlado, mis hijos van a crecer y ya no necesitarán tanto de mí y por que no, buscar ayuda profesional.

    Por lo que comentas (perdón que te hable de tú, pero somos casi de la edad) podría ser depresión. Yo estoy esperando a que pase el corona para acudir a un psicologo. No digo que debas hacer lo mismo, pero solo es una idea que propongo al final de cuentas.

    A hecharle ganas.

    Saludos desde Guanajuas.

    1. Hola Will.

      Muchísimas gracias por animarte a comentar y a compartir tu sentimiento.

      Siéntete en toda confianza de tutearme 🙂

      A mí lo que más me ha pegado son los ataques de angustia. El cansancio mental que sientes es horrible: apenas comienza el día y ya estás totalmente exhausto. Eso llevó a que cometiera muchos errores en el trabajo y a que tuviera fricciones con los compañeros por lo mismo.

      Algo como lo que mencionas he estado pensando y tratando de mentalizarme: es una etapa, es temporal. Voy a salir de esto de alguna forma (no sé cuál todavía) y voy a ser mejor… pero mientras tanto la angustia, ansiedad y miedos me invaden y hasta siento que me comen.

      Respecto a lo de un psicólogo, ya estoy en terapia. Va poco a poco, pero confío en que eso me ayudará a salir del pozo.

      Recibe un gran saludo, y sí, a echarle ganas.

      1. Hola Doc, no voy a comentar por qué me da por hacer bromas pesadas que no dan con el tiempo. Pero, si te hace falta una manita, aquí te espero.

  3. Manuel !

    ¡ Que tal bro ! siempre es bueno conversar con alguien, aun que sea el mas mínimo gusto en común que tengan ambos, yo me identifique con lo de Shingeki no Kyojin, por que hace 2-3 años me gusto tanto que decidí leer el manga, y a causa de eso no tengo con quien comentar cada que sale un cap nuevo, al contrario mis propios amigos me linchan por que por error he “spoileado”, si… hay infinidad de grupos en Facebook donde hablar exclusivamente del manga, pero no es algo que me llame la atención.

    Siempre es un gusto saludarte, espero que te encuentres mejor y ese sentimiento pase para que pronto se pueda contar como una anécdota mas.

    Saludos desde tu México lindo y querido.

    1. ¡Hola Jair!

      Muchas gracias por tu comentario.

      Definitivamente sí extraño mucho la interacción con demás gente. Trabajar desde casa para mí ha sido muy bueno por el hecho de que no me tengo que arriesgar a contagiarme en los trenes, y también para estar al pendiente de mi bebé, pero al mismo tiempo el hecho de estar cuidándome y absteniéndome de salir y ver amigos ha convertido muchos de mis días en pura rutina, sin ningún tiempo de desahogo. Despertar cada día y ya sentirte exhausto al paso de unas pocas horas es un sentimiento horrible, pero ya trabajo en ello.

      Sí. La verdad espero que todo esto se convierta en una anécdota más.

      Saludos desde el pandémico Tokio.

  4. Hola
    Comprendo el sentimiento. Obviamente mis circunstancias son muy diferentes a las tuyas pero actualmente tengo un sentimiento parecido. Lo trato de pensar fríamente y viéndolo por fuera pienso que es muy fácil y estoy exagerando… pero no se me hace tan fácil.
    Bueno, solo queda echarle ganas, qué más. Suerte, espero que pronto puedas encontrar esa cuerda que te ayude a subir para salir de ese pozo. A veces ya está ahí, pero como está oscuro no lo vemos.

    1. ¡Hola Alexa!

      Muchas gracias por tu comentario.

      Te entiendo a la perfección. Yo me puse a razonar y pensar en esos sentimientos negativos y en efecto por fuera te parece que todo el problema es tan sencillo y que seguramente exageras, pero la verdad es que no es que uno elija sentirse así, y lamentablemente es lo que muchas personas no entienden, cuando lo que más necesitas es que precisamente alguien entienda lo que estás pasando.

      Ánimo. Me agradó mucho tu comentario sobre la cuerda. Ando buscando la luz dentro del pozo para encontrar esa cuerda y comenzar a salir de él.

      Saludos.

  5. Se cómo te sientes Doc, esta pandemia ha estado de la chingada la verdad, en Japón está al menos un poco más controlado el asunto, pero aquí en México pues ya te imaginaras; al principio se empezaban a escuchar casos del típico, al amigo de un amigo ya le dio el bicho, después ya eran a tus amigos, luego ya eran familiares cercanos o compañeros del trabajo, luego tu misma familia, y en mi caso, al final, yo mismo me contagie.
    La experiencia de estar contagiado al principio es desgastante, la sensación de estar expuesto a un virus para el cual aún no se tenía mucha información (me contagie en junio del 2020) era muy desgastante mentalmente, realmente me deprimí, además de lidiar con los síntomas, aún recuerdo cuando comencé con días interminables de fiebre, dolor muscular equivalente a que hubiera corrido un maratón, pero con la diferencia de que este nunca sedia, perdí el sentido del gusto, me paso muchas veces que lloraba al comer porque nada tenía sabor todo era como mascar chicle, era tan frustrante, después me empecé a complicar de las vías respiratorias, mi oxigenación empezó a bajar muy rápido, en tan solo dos días pase de 94 a 82, estaba realmente preocupado, me costaba hablar, lo más duro fue que no podía bostezar, no podía reírme, me dolía tanto el pecho con el puro intento de tratar de respirar profundo, ya ni siquiera podía llorar.
    Al tercer día con problemas respiratorio mi oxigenación bajo a 76, intentamos conseguir algún hospital, pero todo estaba saturado, lo único que logre es que me realizaran una radiografía para ver que tan dañados estaban mis pulmones, un familiar nos recomendó un medico que estaba teniendo buenos resultados con un método experimental y que estaba buscando paciente que estuvieran en etapa moderada a severa; nos pusimos en contacto de inmediato y nos pudo visitar en mi domicilio ya muy tarde en la noche, para ese momento ya me sentía muy mareado, me negaba a la idea de necesitar oxígeno, por mi cabeza solo pasaban los dichos de la gente cuando andábamos de hospital en hospital: “No dejes que te internen, no te quedes solo, si te internan, ya no sales”. No recuerdo claramente las indicaciones y las palabras que le dijo el medico a mi mamá, que para esto debo reconocer su valentía y su amor como madre, que a pesar de tener mas de 60 años y ser diabética, fue ella la que me acompaño a los hospitales y la que espero al medico a mi lado, jamás se lo podre pagar en esta vida.
    Al iniciar el tratamiento me dejo varias dosis inyectables de esteroides y de factores de transferencia, muchas vitaminas y un jarabe de ajolote, este me llamo mucho la atención, pero después mi mamá me aclaro que el medico le dijo que este solo era para aliviar el dolor en la garganta, el tratamiento funciono y en el transcurso de 1 semana pude regresar a 85 de oxigenación, aun me dolían los músculos pero al menos ya podía llegar de mi habitación a la cocina sin sentir que había caminado 10 Km, aun no podía salir pero justo en ese momento me entero que uno de mis compañero de trabajo había fallecido, en la familia de mi esposa también habían varios contagiados, mi suegro también falleció, fue un duro golpe por que no podía estar con mi esposa en ese momento, no podía acompañarla en su dolor, y no pude despedirme de mi suegro.
    Los dias pasaron y poco a poco me pude recuperar, aun tengo secuelas, como la falta de aire o que me cuesta correr o subir escaleras, pero soy afortunado, y mas aun porque a los dos meses de que me contagie, mi esposa y yo nos enteramos que seríamos padres por primera vez; ¿cómo lidias con eso?, ¿Cómo te alegras por ti, cuando en tu familia están sufriendo una pena muy grande?, mi esposa y yo hemos tratado de bloquear todos esos sentimientos tristes y nos hemos enfocado en darlo todo por nuestro bebé, estoy seguro que en un futuro pagaremos las consecuencias psicológicas de habernos guardado tanto dolor.
    En los meses posteriores comencé a ir a traer a mi esposa a su trabajo para poder estar atento a que nada le pasara, ya sabes, padre primerizo; para llegar al trabajo de mi esposa el transporte publico me dejaba a una cuadra de su empresa, y en esa cuadra hay un panteón; todos los días sin excepción, desde octubre hasta enero que estuve yendo, al menos vi de 4 a 7 cortejos fúnebres diarios entrando al camposanto, ¿Cómo no deprimirse? ¿Cómo no sentirte frustrado con la gente que no se cuida, que no se pone cubrebocas, con la gente que se burla y te dice en la cara que el Covid no existe?, ¿Cómo no sentirse frustrado con nuestras autoridades que no hacen nada por el pueblo, mientras nos morimos como moscas?
    Actualmente nos hemos ido acostumbrando al dolor, a la pesadez, a la decepción, a diferencia del principio, ya no es que el amigo de un amigo se infectó, ahora es cuantas personas cercanas a ti han muerto, todos conocemos gente que han perdido, padres, hermanos, tíos, abuelos, hijos, incluso familias enteras.
    No estas solo doc, te entiendo, todos estamos frustrados, enojados, tristes, decepcionados; al escribir todo esto siento que me desahogo un poco, quizás por eso te gusta escribir el blog.
    Cuídate, estamos en contacto.
    Luigi

    1. Hola Luigi.

      Muchas gracias por tu comentario y por todo lo que compartes en él.

      Me da gusto leer que ya estás mejor, pero qué mala onda que te contagiaste 🙁 No me puedo imaginar realmente todo lo que debe haber pasado por tu cabeza.

      Primero: sí. La pandemia nos a afectado a todos, a unos más que otros. Acá también hay gente que siempre ha minimizado al virus, toma pocas o nulas precauciones, y todavía hay empresas que lo toman muy a la ligera. Te encuentras de vez en cuando a quienes no usan cubrebocas… en fin. También aquí hay de todo.

      En lo personal, siento que la pandemia ha convertido todos mis días en exactamente la misma rutina y me ha robado los momentos que tenía para mí, para reflexionar, descansar e interactuar con gente ajena a mi familia. Sí, he pasado muchísimo más tiempo con mi famailia, sobre todo con mi bebé, lo cual sí es muy chido, pero al mismo tiempo me ha desgastado al grado de llegar al punto donde estoy ahora, que aunque no surgió debido a la pandemia (porque al parecer ya estaba ahí), ésta sí lo hizo brotar.

      Ahora, no soy psicólogo ni mucho menos, pero si algo me ha ayudado con todo esto es buscar un desahogo. A veces escribir, como comentas, a veces otras cosas. El dolor no se tiene que guardar. Necesitas dejarlo salir, porque luego regresa y te afecta todavía más (así lo he sentido yo). Date tiempo para sacar lo que traes, de la forma que te sea posible. La verdad no quisiera que nadie llegara al estado al que estoy ahora porque es complicado, y más cuando tienes gente que depende de ti. Busca cositas que te alegren aunque sea por un instante, pero que sean diario. Dara un respiro de entre todo lo que has vivido y traes en tu interior, para que no llegues a caer al pozo.

      Échale ganas. Yo estoy intentando salir de todo esto como sea posible.

      Saludos.

  6. Hola 🙂

    Nunca me había animado a comentar pero me sentí muy identificada con la entrada. Particularmente, me mantengo lo más aislada que se pueda ya que tomo medicamentos inmunosupresores, entonces tengo días en los que me pega la soledad. Nunca había sido mucho de series o videojuegos y aunque al principio me resultaba bastante extraño, ahora me divierte bastante entrar a twitch y platicar de series con desconocidos… me hace sentir que todavía soy parte de algo.

    Me alegra mucho leer que ya estás teniendo ayuda profesional, hace un par de años me pegó la depresión y no sabía qué hacer. Me sentía mal todo el tiempo, bajé de peso y mi jefe me pasó el contacto de una terapeuta… al principio fue muy complicado ir y sacar todo frente un desconocido pero, pasaron los meses y noté como avanzaba, fue muy satisfactorio. Espero que te ayude mucho.

    saludos

    1. Hola Liliana.

      ¡Muchas gracias por animarte a comentar!

      Yo también salgo nada más lo necesario; dejé de ir a muchos lugares desde que la pandemia comenzó y mi segundo hijo nació en medio del primer estado de emergencia que se declaró en Japón el año pasado (al momento de escribir esto estamos en el segundo). Tengo la fortuna de que puedo trabajar desde casa, pero tanto tiempo encerrado y sin mucho contacto con otras personas, aunado al estrés del trabajo y la familia parece que por fin me pegó.

      Definitivamente la ayuda profesional está sirviendo. Sé que no son enchiladas y que va a tomar tiempo regresar a como era antes, pero hay que afrontar las cosas como son. Créeme que te entiendo cuando dices que no sabías que hacer y que todo el tiempo te sentías mal, porque así hay veces que me he sentido y la verdad es una sensación bastante desagradable.

      Muchas gracias por tus buenos deseos.

      Saludos.

  7. Hola Manuel, podrias intentar contactar a Kira Sensei, es un español que lleva casi los mismos años que tú viviendo en Japón y esta super familiarizado con todas las experiencias que puede vivir un extranjero allá, podria ser interesante que se conocieran, igual te contancta con alguna comunidad de latinos y compartan sus experiencias.

    Saludos

    1. Hola Alan.

      Por supuesto que ubico a Kira Sensei 🙂
      Pero con la pandemia, no es aconsejable reunirse todavía. Esperaré a que las cosas se calmen.

      Saludos.

  8. Hola mi estimado Doc.

    Pues yo creo que esta afectando todo este tema de la pandemia, no sé , en México si ha dejado muchísimos estragos y creo que en todos lados, pero es una situación con la que llevamos mucho y que nos ha mostrado que ha mermado nuestra salud mental, en mi caso te lo digo por que, suele pasar que a pesar de tener mas tiempo para ciertas actividades por el mayor tiempo en casa, la verdad es que como dices ni los videojuegos , ni Netflix , ni la lectura han logrado por así decirlo cumplir su propósito al 100% y creo que así esta la mayoría, aún así te mando mis mejores deseos y ánimo esperemos que este solo sea un capitulo que termine pronto en tu vida Doc.

    saludos.

    1. Hola Mario.

      Muchas gracias por tu mensaje.

      Estar encerrado tanto tiempo y limitado en las actividades que puedes hacer definitivamente afecta. Entiendo a la perfección lo que comentas: cuando vi que ni los videojuegos me llamaban la atención entendí que tenía un problema que ya no podía manejar solo.

      Me gustó mucho la forma en la que terminas tu comentario, y espero realmente que así sea: solamente un capítulo que va a terminar pronto.

      Saludos.

  9. Hola! Hace un buen que no pasaba por acá. Pues también me he sentido muy mal con esto de la pandemia, hay días en que se ve una luz de esperanza y otros en los que siento que ya es el fin. También me empecé a sentir mal porque siento que no disfruto nada y todo me parece aburrido. Como me enfermé tuve que ir al médico (junio 2020) y me recetaron vitaminas por un buuuueeeen tiempo. Quizá por ahí va el problema porque poco a poco comencé a sentirme mejor.
    El título de tu nuevo post me recordó un pasaje de un libro de Haruki Murakami (El pájaro que da cuerda al mundo) donde el protagonista por su propia voluntad se mete dentro de un pozo y comienza a reflexionar casi de la misma forma en la que lo estás haciendo en tu escrito. Hubo un tiempo en que también me identifiqué con ese tipo de situaciones. No estás solo, te envío un abrazo, para ti y tu bonita familia.

    1. Hola Perla. Mucho gusto en verte por acá de nuevo.

      Lo de las vitaminas es cierto, pero ni con eso podía disfrutar nada. Los días de angustia siguen ahí, y la verdad no es un sentimiento agradable. Pero poco a poco estoy trabajando en eso para que todo sea controlable y volver a ser quién era antes de todo esto.

      No he leído ese libro de Murakami, pero suena interesante lo que describes acerca del protagonista.

      Un abrazo para ti también. Cuídate.

  10. Ánimo Manuel, todo pasa, nada es para siempre….y creeme que te entiendo pues yo pasé hace años por una situación similar, cada quien encuentra una salida diferente, pero de qué hay salida, la hay (en mi caso gracias a Dios la encontré en unos estudios bíblicos gratuitos, porque para colmo de males no tenía ni para pagar ayuda psicológica) vale la pena echar mano de la herramienta que consideres necesaria (tu fe, psicólogo, psiquiatra, medicamento, etc) y rodearte de personas que te escuchen (aunque sea cibernéticamente) . 1Pedro 5:7 echad toda vuestra ansiedad sobre EL, porque EL tiene cuidado de nosotros.
    Te deseo lo mejor.

    1. Muchas gracias por tu mensaje Diana 🙂

      Definitivamente creo que hay salida, pero todavía no la veo ni sé por dónde irme. Hay días muy pesados en los que termino agotado por tanta cosa que rodea mi cabeza, y estoy tratando de ver qué onda con ellos.

      Saludos.

  11. Hola amigo Manuel, espero ya te encuentres un poco mejor; aunque la pandemia continúa… Para situaciones como estas es que fue escrito mi libro, por favor léelo, seguramente te ayude a salir del laberinto; tal vez al principio te sea un poco pesada la lectura, pero es análogo a aquellas amargas medicinas, que sin embargo, son muy efectivas; lo importante es que resistas y llegues al final, que es precisamente, lo que necesitamos en esta situación, que puedas resistir este escenario y superarlo. Espero que mi experiencia personal, de situaciones un tanto análogas a estas, al menos te consuelen.
    Yo en lo personal, te cuento, que durante varios años, salvo breves interrupciones, fui y soy todavía lo que podría denominarse un hikikomori, aunque más apropiado y correcto sería denominarlo un asceta filosófico, como esos sabios que se apartan de la sociedad para poder analizarla mejor, sin prejuicios y con la menor contaminación de influencias posibles. Te recomiendo que te tomes esta experiencia de aislamiento como una aventura, un viaje, una oportunidad para vivir nuevas experiencias inusuales; después de todo, has cambiado la rutina de la vida cotidiana, y debería de ser agradable si alguna vez has estado aburrido de ella.
    Un consejo inestimable que puedo darte, es el siguiente: Deja de hacer por tiempo aquellas actividades recreativas que sueles hacer de rutina; esto tiene el efecto de volver a sensibilizar los nervios, por decirlo de alguna manera… Tú sabes que si comes todos los días tu comida favorita, esta termina por aburrirte, y hasta empiezas a odiarla, pues bien, debes de abstenerte de ella, por la mayor cantidad de tiempo posible, para que puedas volver a disfrutarla. Al principio abstenerte será duro, pero luego encontraras que tiene sentido tal actuación, y que fue lo mejor para reestablecer el gusto por dichas actividades.
    No puedes pasar todo el día frente al computador, cada media hora, al menos, levántate, mira a lo lejos, camina un poco, sal al patio de la casa, respira aire puro, y realiza regularmente actividad física.
    Es muy importante que controles tu mente. No pienses en cosas negativas, no pienses constantemente en cuánto más va a durar la pandemia o la situación actual, ni siquiera te digas mentalmente de manera frecuente “esto va a terminar pronto” o “ya está a punto de acabar”, no ni siquiera eso, simplemente no pienses en nada con respecto a eso, tiene que importarte igual si la situación sigue de la misma manera 6 meses más o 10 años…
    Piensa también, sin embargo, en que cuando todo esto pase, será como si nunca hubiese ocurrido, pues ya ni te acordarás de los detalles y sensaciones exactas de este época. Piensa en que la situación puede superarse, y todos tus sufrimientos actuales serán recompensados en un tiempo futuro.
    El tiempo pasará rápido si te distraes. Y recuerda que esto no puede durar para siempre, que cada vez falta menos para que termine, y piensa en los meses que ya se han superado.
    No puedes transmitirles a tus hijos tus inseguridades. Tienes que superar la situación por ellos, porque te necesitan. No te rindas.
    Y para finalizar, aquí estoy a la orden si quieres conversar de cualquier tema, desde hace tiempo te sigo, y he aprendido mucho de ti, por favor, nunca dejes de subir tus típicos vídeos a youtube sobre las reflexiones de tu vida. Mándale un saludo al Gifurama y conversa con él…
    Desde tu hermana patria Venezuela, se te quiere…

    Libro: https://mega.nz/#!Ixgw2SwZ!W4F2ei-IVDW-aU5o-_3ysWOIDK1scwQuqizRRTOGJi8

    1. ¡Hola Uróboro Zaratustra!

      Muchas gracias por tu mensaje.

      Primero: gracias por el enlace al libro. Lo voy a leer.

      Un consejo inestimable que puedo darte, es el siguiente: Deja de hacer por tiempo aquellas actividades recreativas que sueles hacer de rutina; esto tiene el efecto de volver a sensibilizar los nervios, por decirlo de alguna manera… Tú sabes que si comes todos los días tu comida favorita, esta termina por aburrirte, y hasta empiezas a odiarla, pues bien, debes de abstenerte de ella, por la mayor cantidad de tiempo posible, para que puedas volver a disfrutarla. Al principio abstenerte será duro, pero luego encontraras que tiene sentido tal actuación, y que fue lo mejor para reestablecer el gusto por dichas actividades.

      Fíjate que no necesité hacer eso conscientemente. Dejé de hacer cualquier actividad recreativa porque sinceramente no podía; no les hallaba el gusto, y quería estar todo el día acostado, esperando que cada día pasara sin que yo tuviera que hacer nada, pero obviamente no me era posible. Ese gusto lo he ido recuperando poco a poco.

      No puedes pasar todo el día frente al computador, cada media hora, al menos, levántate, mira a lo lejos, camina un poco, sal al patio de la casa, respira aire puro, y realiza regularmente actividad física.

      No es que quiera pasar todo el día frente a la computadora, pero mi trabajo así es. Pero lo que sí hago es levantarme y tomar descansos cada cierto tiempo, y he comenzado de nuevo a hacer ejercicio por las mañanas, poco, pero es mejor que nada. Y en un apunte gracioso: me gustaría tener patio para poder salir a él 😀 😀 😀

      No puedes transmitirles a tus hijos tus inseguridades. Tienes que superar la situación por ellos, porque te necesitan. No te rindas.

      Mi familia ha sido la principal motivación y ayuda durante estos tiempos difíciles. No obstante, algo que sí tuve que tomar en cuenta es que aunque tengo más responsabilidades por ser padre y jefe de familia, también es necesario y justo dedicar tiempo para mí, aunque sea un rato, y tuve que volver a aprender que eso no es ser egoísta, sino que es quererse y respetarse, además de ser un tiempo necesario para poder estar en la mejor condición para mi familia, que siempre será lo más importante para mí

      Y para finalizar, aquí estoy a la orden si quieres conversar de cualquier tema, desde hace tiempo te sigo, y he aprendido mucho de ti, por favor, nunca dejes de subir tus típicos vídeos a youtube sobre las reflexiones de tu vida. Mándale un saludo al Gifurama y conversa con él…

      Muchísimas gracias. Sí te voy a tomar la palabra un día de estos. Sería todo un placer poder conversar de todo y nada.

      Saludos gigantes hasta Venezuela. La gente de ahí es a todo dar 🙂

      1. Si mi libro no funciona, te recomiendo que leas o re-leas el “Diario de Ana Frank”, amigo Manuel, qué escenario más similar le tocó a ella… Ese diario sin lugar a dudas te consolará…

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