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Saludar

Desde pequeños nos enseñan a saludar, y se nos recuerda que es una acción casi casi obligatoria cuando llegas a algún lugar, cuando te encuentras con alguien, conocido, etc. Es cortesía simple, pero muy efectiva; por tanto, estamos tan acostumbrados a saludar y ser saludados, que cuando alguien no lo hace inmediatamente resalta de los demás, y puede cambiar el trato que se recibe de otros.

Saludar no cuesta nada. Son a lo mucho 3 palabras: desde un simple “¡hola!” hasta algo como “¡muy buenos días!”. No es que se nos vaya a ir el aliento si lo hacemos.

En Japón, esa cortesía (y hasta podría decir “educación”) también existe. Desde pequeños se les enseña a los niños a decir “hola” y “adiós”, y poco a poco se van introduciendo otros saludos y expresiones similares (como “itadakimasu” y “gochisou sama deshita” al comenzar y terminar de comer respectivamente), y también se reprende a los niños que omiten el saludo por alguna razón. En resumen, no cambia mucho con lo que nos enseñan en México (y casi seguro puedo decir que en muchos otros países es similar).

Como mencioné arriba, saludar es tan  que suena raro cuando alguien no lo hace. Pero en Japón, hay gente que omite el saludo de manera normal, y en algunas ocasiones hasta es aceptado (aunque sea de dientes para afuera).

¿Quieren que algo me ponga de malas? Que alguien omita un saludo en donde a ojos vistas es necesario y esperado es una de las razones que pueden llegar a hacerlo. Pero no crean que me refiero a que a alguien se le olvide saludar porque está ocupado, distraído, o alguna otra razón que demuestre que no es deliberada la omisión (porque a mí me pasa seguido que ando “en la lela” y de repente no saludo o no me doy cuenta), sino a las veces en las que alguien, por voluntad propia, simplemente no saluda.

He tenido algunas experiencias amargas al respecto, específicamente en algunos de los lugares en los que he trabajado de este lado del mundo.

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Shin Gojira – La nueva película de Godzilla

Hasta me parece increíble poder escribir respecto a una película que no tiene ni una semana de haber salido. Antes de convertirme en papá iba a ver las películas casi casi el día de su estreno, y Emi me reclamaba de que íbamos mucho al cine. ¿Ahora? Ya se saben la respuesta.

El caso es que vi la nueva película de Godzilla, y quiero comentar al respecto. Hay spoilers, sí, pero nada que arruine la experiencia. Después de todo, los que la van a ver ya saben a lo que van.

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La guía definitiva para ligar japonesas

Debido al gran número de peticiones de “tips para ligarte a una japonesa” recibidas por formspring, correo, chat, Twitter y demás medios, y viendo que siempre respondo lo mismo, decidí mejor hacer una entrada en el blog para así ya tener lugar a dónde dirigir las futuras peticiones similares que seguramente recibiré en el futuro.

Como siempre en este tipo de escritos, las advertencias pertinentes:

  • Esto no es la verdad universal. Todo lo que sigue es opinión meramente personal. Habrá, sin lugar a duda, gente mucho más experimentada que yo que les pueda dar muchos mejores consejos. Si algo no les funciona, no me vean a mí. Les habla alguien que no ha tenido, no tiene, pero ciertamente le gustaría tener, “pegue” con las mujeres.
  • Usen el conocimiento sabiamente.
  • A las chicas: les diría que les debo “la guía definitiva para ligar japoneses”, pero no, no la haré, porque no me pasa por la cabeza la idea de ligarme a un hombre, sea de la nacionalidad que sea. Con todo, las invito a que lean lo que sigue nada más para que vean mis respuestas a la serie de preguntas que he recibido a lo largo de muchos meses.

Oh, las japonesas. Tienen uno no se qué que qué sé yo. Y al parecer ese sentimiento que provocan no nada más tiene efecto en mí, sino en muchos de los lectores de este blog. Por supuesto que yo no me cierro nada más a las chicas de X nacionalidad, pero como acá hay más japonesas que extranjeras, pues 🙂

Durante el transcurso de los años (sí, años, porque esto me lo comenzaron a preguntar desde hace mucho), una de las preguntas más recurrentes es “¿qué necesito para ligarme a una japonesa?” (por generalizarlo de alguna manera), y como al parecer las respuestas que he dado antes no han satisfecho a muchos, aquí hago un breve análisis de “técnicas” que quizá puedan funcionar.

En lo personal, y basado en mi experiencia (y no crean que me las doy de “Don Juan”), todo lo que se necesita se resume en los siguientes puntos:

  1. Sé tú mismo. Tan sencillo como eso. Si llegas de “farol” ante una chica a lo mejor la puedes deslumbrar, pero ese efecto no durará por mucho tiempo, y cuando “le vuelva la vista” a la susodicha, estarás del lado de los que mandaron a volar. En serio: no hay mejor forma de “impresionar” a alguien que ser tú mismo. Conocer tus defectos, apreciar tus virtudes y tener el valor de mostrárselos a alguien te asegura que, si le interesas, no te va a mandar a volar por descubrir que le echaste mentiras.  Confianza en ti mismo es la clave.
  2. Siempre, no importa la situación, di la verdad. Sé sincero con lo que quieres y buscas con una chica, así como con tu situación actual. Si es una relación seria, un “a ver qué sale”, una relación de una noche, lo que sea, así exprésalo desde el principio; si eres soltero, casado, con novia, no lo ocultes. Si mientes, tarde o temprano la chica se va a dar cuenta y es muy probable que termines del lado de los bateados y al mismo tiempo que dejes lastimada a una (o más) persona(s).
  3. Parece obvio, pero se necesita hablar un lenguaje en común para poder comunicarse. Esto no necesariamente implica que tengas que aprender japonés (la chica puede hablar inglés o, si tienes suerte, español), pero el número de japonesas que puedes conocer y con quien puedes establecer comunicación es exponencialmente mayor si puedes hablar su idioma.

¿Sorprendidos con las “súper técnicas”? Las japonesas son mujeres, son humanas. No hay que buscar ser “especial” para llamar la atención de una. No seas el típico extranjero que está en boca de todos porque siempre anda queriendo ligar, porque terminas “quemado” tú, y al mismo tiempo “quemas” a tu país, por la razón que ya he explicado antes aquí de que los japoneses tienden a generalizar todo.

¿Se fijan que para nada he mencionado sobre el físico? Es porque funciona igual que en todos lados: habrá a quien le gustes así, habrá a quienes no les llames la atención así. Es todo. El físico es ciertamente tu carta de presentación, pero en la mayoría de los casos no es lo decisivo para sostener una relación. Lo importante es tener confianza en uno mismo. ¿No te gusta cómo te ves? Haz algo para cambiarlo. ¿Estás contento con tu físico ahora? Lo reflejas en tu personalidad.

Hay quienes me preguntan si tenemos ventaja al ser mexicanos (o latinos, para el caso en cuestión). Bajo esa premisa, la respuesta que puedo dar es: sí, pero no exactamente por ser latinos, sino por ser extranjeros. No obstante, todo depende de si la chica tiene interés por la cultura extranjera. Y aun así, si una relación entre 2 personas del mismo país puede ser complicada, entre 2 personas de diferentes culturas tiene altas probabilidades de complicarse aún más.

No crean que por ser románticos, por dar flores, detallitos, regalos, poemas y demás acciones que solemos hacer para con las mujeres que nos atraen, esto significa que “vamos a traer muertas a las japonesas”; habrá a algunas que les guste, pero casi puedo asegurarles que serán solamente aquellas que hayan vivido en México o latinoamérica o alguna de sus relaciones previas haya sido con algún latino. Por lo general ellas no están acostumbradas a todo lo que nosotros hacemos, y aunque pueden apreciar el detalle, algunas lo llegan a considerar excesivo y sofocante, lo cual produce el efecto contrario de lo que uno quiere. La mayoría de hombres japoneses no hacen ese tipo de detalles, y las mujeres ciertamente no esperan muchos de ellos (es parte de su cultura). Por lo tanto, esa posible “ventaja” radica simplemente en que somos diferentes a lo que ellas viven o han vivido hasta el momento, pero eso no implica que van a aceptar nuestra cultura así nomás. Tengan en consideración esto cada que quieran tener un detalle con ella.

Lo anterior parece simple, pero es parte importante del proceso de una relación con alguien de una cultura diferente, y muchas veces termina confundiendo (y a veces hiriendo) a ambas partes porque ninguna obtiene lo que espera. Y eso no sólo ocurre durante los primeros meses, donde todo es color de rosa: el desarrollo de una relación puede ser completamente diferente entre 2 personas, y si la cultura es diferente, las probabilidades de que esa relación evolucione de la forma en la que ambos quieren pueden llegar a ser muy pequeñas. Simplemente hace falta ver lo que he escrito antes respecto al sexo en Japón y darse una vuelta por google buscando casos similares también puede ser muy revelador. No necesariamente todos van a tener las mismas experiencias, pero si muchos casos son similares es por algo, y es mejor estar informados y saber 1) a lo que uno le tira, 2) a lo que la chica le tira, para no llevarse sorpresas más adelante.

Algunos puntos que vale la pena tomar en cuenta son los siguientes. Recuerden que NO se puede generalizar porque siempre hay excepciones:

  • Muchas japonesas mayores de 25 años comienzan a buscar novio con la idea de que se van a casar con su próxima pareja. Como mencioné antes, sé sincero en lo que esperas de una relación y plantea bien las cosas desde el principio.
  • Aunque parezca mentira, hay japonesas que, además de lo anterior, tienen ciertos “requisitos” para andar con alguien (con vísperas de casarse). Uno de los más comunes es tu salario. En efecto, hay quienes te preguntan cuánto ganas para saber si andan contigo o no. ¿Qué significa esto? Que más que un compañero lo que buscan es un cajero automático.
  • También hay japonesas para las que la felicidad es tener niños (y muchas veces olvidarse del esposo, excepto para el dinero). En japonés existe la palabra できちゃった婚 (dekichatta kon), que quiere decir “matrimonio voluntariamente a fuerzas” (o sea, por quedar embarazadas). El concepto de “vamos a tener al niño pero todavía no nos casamos” es prácticamente inexistente para las japonesas, así que si lo considerabas una posibilidad mejor vete olvidando de eso. No obstante, tampoco es raro que haya parejas que decidan abortar porque no estań preparadas para recibir al bebé.

A pesar de que es cierto que los anteriores estereotipos están disminuyendo, la realidad es que todavía están muy presentes en lo que la sociedad les exige a las mujeres, y la presión social en un país tan homogéneo como éste puede llegar a ser asfixiante. Conozco un buen número de casos de parejas japonesa-extranjero que no han terminado bien porque hubo detalles que no se tomaron en cuenta y que mientras uno daba por hecho el otro ni enterado estaba de que así eran las cosas.

Después de leer todo lo anterior, seguramente habrá quién diga que exagero y que a fin de cuentas no hay que tener nada en cuenta ya que “vienen de turistas”, “no se piensan quedar aquí” o “todo lo que quieren es tirarse a una japonesa”. Y en cierta forma es cierto, pero eso no se limita a viajar a Japón y a las japonesas en general, ya que también se puede hacer dentro de tu mismo país. Después de todo, “farolear”, ligarse a alguien por una noche y demás actitudes son también opciones a fin de cuentas, y si a alguien no le remuerde la conciencia, bien por él. Además, siempre existe la posibilidad de ir a un “soap-land” si todo lo que se busca es “tener la experiencia con una japonesa”. Yo sólo pongo aquí los puntos a considerar tanto al momento de intentar el ligue, como después de conseguirlo.

Tener una relación con alguien de una cultura diferente a la tuya es muy enriquecedor: te ayuda a expandir tu criterio, a considerar y ver el mundo desde otra perspectiva y a conocerte más a ti mismo. No se necesita nada en especial para llamar la atención de una japonesa (ni de ninguna chica de cualquier nacionalidad); con ser tú mismo, tener confianza y decir la verdad es más que suficiente. Por supuesto, habrá a quien no le agrades, pero también habrá a quien sí. Es la apuesta que haces cuando conoces gente de cualquier parte del mundo.

¿Sabías que…? – Parte 16

Estoy seguro que en algún post en el blog ya he mencionado brevemente algo al respecto de lo que hablaré aquí, pero nunca le he dedicado un escrito completo.

Como siempre, me gustaría saber si ustedes saben de algún lugar (en México o en cualquier otro país) donde exista algo similar.

¿Sabías que en Japón existen “tiendas” (entiéndase “lugar donde se vende algo”) en donde no hay nadie cuidando ni atendiendo, y los compradores escogen la mercancía y depositan el costo en una caja?

Este tipo de lugares son quizá la mejor forma de explicar lo seguro que es Japón en comparación con muchos otros países.

Aunque por lo general estas tiendas, llamadas en japonés 無人販売所 (mujin hanbai sho, literalmente “Lugar de venta sin personas”), ofrecen verduras y frutas, también las hay de otros rubros, como artículos varios, tofu y otras clases de comida.

Se podría pensar que estas tiendas se encuentran solamente en el campo, pero también se pueden encontrar algunas en zonas urbanas, especialmente en lugares residenciales; la gente que trabaja los campos cercanos pone a la venta sus cosechas en este tipo de lugares para conveniencia de quienes viven por ahí, ofreciendo productos frescos sin que la gente tenga que ir hasta el súpermercado o directamente al campo para poder adquirirlos.

El procedimiento para comprar es simple, y justamente como lo referí arriba: escoges tu producto, ves el precio y depositas el dinero en la caja destinada para ese fin. Esta caja por lo general está cerrada y solamente tiene una apertura para depositar el dinero, algo así como una alcancía. Aquí, supongo que varios de ustedes se preguntan “¿y qué pasa cuando no tienes cambio?“. Hay 2 respuestas:

  1. Aunque son pocos y muy raros, hay lugares en donde la caja del dinero está abierta y se invita a las personas a tomar cambio si es necesario.
  2. Lo más común es que la gente solamente compre si tiene la cantidad exacta. Si por ejemplo no pudieron comprar alguna vez, la siguiente que visiten la tienda ya sabrán que necesitan llevar cambio.

Dicho sea de paso, también existen los estacionamientos sin gente ni máquinas ni barras de seguridad. Tú llegas, estacionas tu carro, y cuando vas de salida depositas la cantidad en una caja. Obviamente tú calculas el tiempo que estuviste estacionado y depositas la cantidad correcta. Este tipo de estacionamientos se denominan 自己申告 (jiko shinkoku, literalmente “Auto-reportar”, “reportar por uno mismo”) y son relativamente comunes en áreas rurales en Japón. En Iizuka yo llegué a utilizar un par, y uno de ellos estaba justo en el área central de la ciudad.

La siguiente pregunta obligada es: “¿no hay gente que se pasa de lista y no paga?“, y la respuesta obligada es: claro que sí, pero son pocos y contados los casos:

  • En lo que respecta a las tiendas sin gente, los compradores entienden que para poder seguir teniendo mercancía es necesario pagar para que el ciclo no se rompa. Si alguien se roba algo, es probable que la tienda deje de vender ese producto, o en el peor de los casos, se cambie de zona y de lugar. Puede sonar tonto para algunos, pero es parte de la honestidad con la que esta sociedad crece.
  • En cuanto a los estacionamientos, es “más común” que haya gente que los use y no pague puesto que no queda evidencia de que se hizo uso del lugar; no obstante, eso sólo lo hacen “los chicos malos”.

Para terminar, hace poco un estudiante de secundaria en la prefectura de Kanagawa hizo un cortometraje respecto a este tipo de tiendas con el objetivo de demostrar que en Japón se vive pacíficamente. No esperen nada del filme en sí, pero para alguien de 13 años es una forma perfecta de demostrar lo que se vive en su país. Este corte fue el ganador en un concurso de cortometrajes titulado “世界に伝えたい日本のいい所” (Las cosas buenas de Japón que quiero mostrarle al mundo”.

¿Sabías que…? – Parte 14

Actualización: Gracias al buen Wally por corregirme en el nombre de la nena en yukata en el video de hasta abajo. Se escribe Saki (咲), pero se lee “Emi”. Hasta ahora me vengo dando cuenta. ¡Muchas gracias Wally! 🙂

 

El verano ha llegado al país del sol naciente, y ya saben lo que eso significa: playa, chicas en bikini, comer sandía, chicas en bikini, chicas en yukata, chicas en bikini, etc. Pero hay un evento que, para los japoneses, es representativo de esta estación del año. Me refiero a los fuegos artificiales. Por tanto, esta vez el tema es algo que tiene que ver con ellos.

¿Sabías que los japoneses suelen gritar “¡Tamaya!” cuando asisten a un festival de fuegos artificiales al momento en que estos iluminan el cielo nocturno?

Ese grito tiene que ver con historia de Japón:

En la era Edo existía un fabricante de fuegos artificiales llamado “Kagiya” (鍵屋), radicado en Edo (lo que ahora es Tokio). Había ahí un discípulo llamado “Tamaya”(玉屋), que después se independizó y formó su propia fábrica de fuegos artificiales, la cual llegó a rivalizar con Kagiya, volviéndose incluso más famosa.

Durante el festival de fuegos artificiales de lo que hoy se conoce como el río Sumida (隅田川), Tamaya lanzaba al cielo sus creaciones desde la corriente superior del río, mientras que Kagiya lo hacía río abajo. Se dice que era un espectáculo precioso. La rivalidad entre las 2 casas fabricantes era ampliamente conocida, pero curiosamente en los escritos de esa época se cuenta que la gente gritaba el nombre de Tamaya cuando veían sus fuegos artificiales, pero a los de Kagiya no les gritaban nada por alguna razón. Un poema de la época reza lo siguiente:

橋の上、玉屋玉屋の声ばかり、なぜに鍵屋といわぬ情なし。

Hashi no ue, Tama ya Tama ya no koe bakari naze ni Kagi ya to iwanu jou nashi.

Traducido más o menos como “Sobre el puente, sólo se escuchan voces que gritan ‘Tamaya’… Gente sin sentimientos que no dicen “Kagiya”.

Según Wikipedia, en las pinturas Ukiyoe de la época se retratan los fuegos artificiales de Tamaya, no así los de Kagiya.

Un día, Tamaya sufrió un accidente que no sólo acabó con su fábrica, sino con media ciudad. Y tan mala suerte tuvo que el Shogun de la época (徳川家慶, Tokugawa Ieyoshi) esperaba a que amaneciera para ir a orar al templo, por lo que su castigo fue aún más severo: le confiscaron todos los bienes que le quedaban. Tamaya no se pudo levantar de esa situación y terminó su legacía en tan sólo una generación.

Kagiya, por su parte, aún continúa en el negocio de los fuegos artificiales, pero ya no en los más elaborados, sino en los llamados “uchiage”, que son los que se lanzan como entrada antes de una tanda de espectaculares.

Aquí les dejo un video con la preciosa Takei Emi, en donde brevemente se escucha cuando dice “Tamaya” al estar viendo los fuegos artificiales. Este video es parte de una serie que fue creada para promocionar el metro de Tokio.

Japón: ¿la punta de la tecnología?

Cuando se habla de Japón en el sentido tecnológico, lo primero que imaginamos es un mundo futurista; desde máquinas vendedoras que recomiendan bebidas dependiendo de la persona que esté enfrente hasta trenes sin chofer, el país del sol naciente nos ofrece una visión real de lo que la tecnología puede ofrecernos. Todo es bello,

Sin embargo, por tecnológicamente muy avanzado que Japón pueda ser, resulta realmente increíble el retraso que muchos lugares presentan en el mismo rubro:

  • Aún en esta época donde la conexión ubicua es prácticamente el pan de cada día por acá, el fax es una herramienta ampliamente utilizada por pequeñas y grandes empresas. Incluso en las tiendas de autoservicio se puede enviar fax, por lo que no es necesario tener uno en casa (aunque se siguen vendiendo en las tiendas de electrónicos).
  • Resulta penoso darse cuenta que todavía son muchas empresas, negocios, universidades y dependencias gubernamentales que o todavía no tienen presencia en internet o que la tienen desde hace muchos años y su página se quedó del estilo de geocities, y además con un contenido muy pobre. Basta ver páginas de ayuntamientos, o bien de tratar de encontrar un restaurante y solamente encontrar referencias de él en páginas de recomendaciones, de ésas que los usuarios comentan sobre un lugar y le asignan una puntuación determinada al ambiente, al servicio y a la comida.
  • Mariana, otra mexicana en Japón, labora en una empresa donde la información se guarda en discos de 3 1/2 (y que me late que algunos lectores nunca han usado). Los famosos “diskettes”… ¡Discos de 3 1/2! Poderosísimos 1.44 MB de almacenamiento en la palma de tu mano, y de una caja de 10 era casi un axioma que entre 2 y 4 salieran defectuosos.
  • Me he encontrado negocios (tintorerías, tiendas donde te hacen tu sello, tiendas de recuerdos, entre otras) que para dar notas todavía usan una 486 conectada a un monitor de esos negros con letras verdes, y la impresora es de matriz de puntos.
  • Hasta hace algunos años, el uso de la tarjeta de crédito por acá era limitado. En establecimientos donde en otros países podrías pagar con tarjeta, en Japón no se podía. Esto me consta que ha ido cambiando con el tiempo, pues nunca sufrí tanto para pagar con tarjeta de crédito como me pasó en una tienda de electrónicos de Den Den Town, en Osaka, cuando compré mi primera cámara digital en 2002. Ahora el uso de tarjeta de crédito es más común, y cada vez más establecimientos las aceptan.
  • Los noticieros y programas de variedades en televisión es el colmo de todo esto. Aun teniendo a la mano lo último en tecnología visual, prefieren hacer páneles que los presentadores toman con las manos y que tienen cubierta información con una especie de “post-it”; los presentadores van destapando poco a poco esas parte conforme la noticia se va dando, algo así al más puro estilo de “¿a que no sabían que esto estaba aquí”,  desperdiciando con ello un montón de papel.
Me tardé un buen en encontrar imágenes que ilustraran el punto anterior puesto que no tenía idea de cómo buscarlas. Afortunadamente las encontré acá. Es el blog fotográfico de Tim Arai, al que les recomiendo que se den una vuelta.
Vean bien el panel. La 2 partes inferiores son en realidad “post-it”
¡Ta da!

En serio: existiendo algo tan mísero como Power Point desde hace una eternidad, no me cabe en la cabeza por qué este tipo de paneles se siguen usando. El de arriba es un ejemplo pequeño. Hay paneles de unos 1.5 metros de alto por como 3 de largo. Siempre que los veo pienso en la cantidad de papel que se desperdicia.

Con lo anterior no quiero decir que esté mal usar cosas antiguas que aún sirvan (como las impresoras de matriz de puntos y las 486), pero en el caso de los discos existen infinidad de alternativas más confiables y de mayor capacidad, y en cuanto a los páneles mencionados arriba sinceramente no sé qué pensar. Y de la información en internet y las páginas web de dependencias mencionadas anteriormente de verdad que están para llorar.

Japón podrá ser la meca de la tecnología y para muchos puede parecer un país totalmente futurista. No obstante, existen este tipo de detalles que hacen pensar que una parte de Japón se quedó atrapada en el pasado tecnológico, lo que crea un constraste raro para le gente que ha sido partícipe de la revolución tecnológica de los últimos años.

Japón y el transporte público – Parte 1

Viniendo de México, concretamente de Guadalajara, prácticamente cualquier destello de buen servicio en el transporte público, por pequeño que sea, nos deslumbra (con excepción quizá del tren ligero, que a mi gusto es un buen servicio). Sin embargo, el sistema de Japón realmente es de admirarse, y me gustaría mucho que en un futuro (quizá muy lejano), se viera algo similar en mi rancho.

¿Qué tiene de especial el transporte público en Japón? En esta serie de escritos trataré de analizar con detalle sus características. En este primera entrega mencionaré sobre los autobuses y los trenes. Agarren palomitas y refresco:

 

Autobuses

Antes que otra cosa, quiero aclarar que aunque “autobús” es una palabra que todo mundo entiende, en México les llamamos “camiones”.

Aunque la forma de los autobuses no es realmente cosa del otro mundo, su servicio es muy, pero muy diferente al de México.

Por principios de cuentas, usar el autobús en Japón es realmente seguro, y esto se refleja en el número de personas mayores que lo usan día a día. Y no es para menos: el autobús nunca va a exceso de velocidad (de hecho, bajo nuestros estándares los clasificaríamos como lentos), y los choferes son amables y muy serviciales.

La forma de subirse al autobús depende de la ruta y el tipo de autobús que se piense abordar. Lo más común es que la subida sea por atrás, y la bajada por adelante; y como por lo general la tarifa depende de la distancia que uno viaje, se paga antes de bajar, pero no se le da dinero al chofer, sino que se introduce en una máquina que está al frente de la unidad, y que muestro en la siguiente imagen:

 En esta máquina también se pueden cambiar billetes por monedas, y también es posible  realizar el pago por medio de tarjeta de prepago. Este último método es el más usado y el preferido por mucha gente, ya que te quitas el problema de siempre traer cambio o de andar cambiando billetes justo cuando tienes que bajarte y correr porque llevas prisa. Hablaré sobre las tarjetas de prepago un poco más abajo.

Algo que es bueno mencionar, tanto como por detalle curioso como por cultura general e información para quienes quieran venir de paseo a Japón, es la forma de ver el tablero de tarifas de los autobuses:

La primera vez que me subí a un autobús en Iizuka, estaba completamente perdido: desde subirse por atrás, que el chofer te regañe porque te paras del asiento antes de que el autobús se detenga por completo y no traer cambio… no fue una experiencia grata, pero sí ilustrativa. La imagen anterior muestra lo que hay que pagar de tarifa dependiendo de dónde se haya abordado el autobús. ¿Cómo recordarlo? Al subirse, tomas un boletito (llamado “seiriken” 整理券) en el que viene impreso un número. Ése es el número que tienes que buscar en el tablero, y debajo de él está la tarifa que se debe pagar, la cual, como ya mencioné, va aumentando de acuerdo a la distancia que se viaje.

En este caso, y tomando como base el tablero arriba mostrado, la tarifa que esta persona debe pagar si se baja en este momento es de 1630 yenes (lo que equivale a un viaje muy largo). Dicho sea de paso, la tarifa más barata también depende de la ruta y de la región de Japón, y hay autobuses que recorren en círculo rutas muy cortas y con tarifas fijas (en promedio 100 yenes).

En lo que respecta a viajes largos, el autobús es quizá la forma más barata de viajar en Japón si aguantan asientos estrechos. Por ejemplo, de Fukuoka a Tokio pueden encontrar boletos sencillos desde 5,500 yenes (dependiendo del día de la semana y de la temporada). ¡5,500 yenes! Es un precio sumamente accesible… pero, además de los asientos (que hay a quienes pueden no molestarles), hay otro factor a considerar: el tiempo que tarda el viaje.

Por ley, en Japón los choferes no pueden manejar más de cierto número de horas contínuas, por lo que, aun de noche, se hacen paradas en estaciones de servicio cada 2 o 3 horas durante un lapso de 15 a 30 minutos. De ahí que los viajes se alargan, a mi gusto, demasiado. En el viaje mencionado (Fukuoka – Tokio) se hacen 15 horas de camino. Yo lo más que he aguantado es un viaje de Fukuoka a Kioto, el cual duró poco más de 8 horas: no dormí nada, terminé con dolor de cuello y el siguiente día fue muy pesado (visité los templos en estado zombie).

Claro que si se gasta más dinero, se puede viajar mejor en autobús: los asientos de primera clase son amplios, se hacen cama, tienen TV incluída y hasta WiFi gratis hay, sin contar claro con que las unidades que los tienen son 2 de pisos y los mencionados asientos están en la parte del frente del segundo piso, perfectos para ir viendo el paisaje; lo malo es que solamente hay 4 por autobús y se ocupan rápidamente. ¿El precio? Lo más barato que lo pueden encontrar es a 15,000 yenes, y en temporada alta sube hasta cerca de 20,000. Para quienes gustan de disfrutar un viaje largo pero lleno de comodidades, quizá pueda ser una buena opción.

Como dato adicional: ¿alguna vez han visto que en una parada de autobuses haya una lista con los horarios a los que pasa el camión? Acá eso se da en todas, por pequeñas que sean. Ésta es una característica que me gustaría ver en México. Y hablando de paradas de autobuses, hay de todo tipo: desde muy pequeñas y sin lugar para sentarse, que solamente tienen el símbolo de “parada” y los horarios, hasta mucho más sofisticadas. Pero sin duda, lo más importante es que no importa lo solitaria, remota, escondida y oscura que pueda estar una parada, si en el horario dice que pasa un camión por ahí a las 11 pm, pueden estar seguros que pasará. En Japón no se dan situaciones estilo México, donde el chofer te dice “nomás llego hasta X lugar” cuando abordas en la noche (me pasó incontables veces en Guadalajara).

Trenes

Sin lugar a duda, el sistema de transporte público por excelencia.

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Amagase

bienvenidos a amagase

El pasado 11 de febrero visité Amagase, un pequeño poblado en la prefectura de Oita que, en su momento, fue muy famoso por sus aguas termales.

Amagase es un lugar muy tranquilo, yo diría que demasiado, pero es perfecto para descansar en toda la expresión de la palabra, es decir: turistear, aguas termales, cena, dormir. El problema de de Amagase es que está de camino a Yufuin y Beppu, 2 de los destinos de aguas termales por excelencia. He estado en esos 2 también, y en lo personal me gusta más Yufuin, pero solamente por estar más “renovado”. No obstante, Amagase tiene un encanto especial.

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La flor del vecino es roja

Desde que comencé a interesarme por la cultura japonesa, me he encontrado con muchas clases de personas a las que les gusta Japón. Sus razones son válidas, por pequeñas que a otros les puedan parecer. Y entre esas personas, también hay quienes idolatran a Japón, y lo ven como el paraíso terrenal.

Esta vez me voy a centrar en la opinión mexicana.

Japón, como otros países, tiene su lado bueno y su lado malo. El punto es que muchas personas visualizan la vida en Japón manteniendo la forma de pensar mexicana. Quienes tienen la oportunidad de venir como turistas experimentan uno de los viajes más placenteros e increíbles que se pueden realizar (hay mucho destinos turísticos de ensueño, es cierto, pero Japón tiene un toque mágico para asombrar a los extranjeros). Lo bueno, y malo al mismo tiempo, es que en tan poco tiempo no les es posible conocer Japón lo suficiente como para ver su lado negativo. La idea que queda en la mente es casi unísona: “Japón es mejor que México”.

Es fácil pensar que Japón supera a México en todos los aspectos si se ve desde el punto de vista de “primer mundo” vs. “país tercermundista”. Siendo realistas, sí: Japón sobresale en muchos aspectos en comparación con nuestro país (y con muchas partes del mundo), pero eso no lo convierte inmediatamente en la tierra prometida. La diferencia de culturas es enorme, ya la he comentado, pero sabemos que detrás del orden y el avance que Japón muestra, existe un precio que se paga, y no precisamente con dinero.

Siempre ha sido mi postura hablar de Japón de forma neutral, resaltando los puntos buenos y señalando los que, por pertenecer a una cultura diferente, me parecen malos.

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紅葉 (Kouyou) 2010

Cada año, por estas fechas, siempre me desespero porque siento que se me va a pasar el tiempo para ver los bonitos paisajes otoñales que Japón ofrece.

Esta vez fui a templo ubicado en la ciudad de Maebaru, prefectura de Fukuoka. Se llama 雷山千如寺大悲王院 (Raizan Sennyoji Daihi Oujin). En las páginas que muestran los lugares en donde ya se pueden ver las hojas rojas decían que este templo era de los mejores lugares en ese momento (13 de noviembre). Así que agarré el carro y me lancé a la aventura.

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