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La categoría donde van los posts sobre la vida diaria y lo que no quepa en las demás.

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En un lugar inesperado

Cuando llegué a Japón en abril de 2003, la primera noche la pasé en Narita, sin imaginarme cómo era el lugar en el que pasaría los próximos años. Había leído sobre Fukuoka, y prácticamente todos los comentarios eran buenos al respecto. Me emocionaba ir a un lugar como ése, pero, como ya están enterados, la ciudad a donde llegué y estuve durante largo tiempo es Iizuka. No me lo esperaba, pero estar en el campo japonés me ayudó a entender y valorar mi origen como mexicano.

8 años y medio después, me mudé a Tokio. El primer lugar donde viví lo escogí principalmente por condiciones laborales, y casualmente terminó estando cerca de Akihabara (me podía ir caminando). Ya saben lo que pasó en ese lugar y por qué me salí de ahí.

La ciudad donde habito ahora sigue estando en Tokio, pero muy cerca del límite norte con Saitama. La idea era encontrar un lugar alejado del bullicio de la metrópoli, pero que no afectara tanto el transporte hacia la empresa anterior. Así fue como, sin realmente planearlo, terminé en Higashi Kurume.

Tokio está compuesto por 23 distritos especiales (llamados en japonés “Ku” 区), 26 ciudades en el área de Tama (al oeste de los distritos) y una serie de islas. Lo que generalmente vemos en noticias, imágenes y demás corresponden por lo general a alguno de los 23 distritos, que a continuación listo:

  • Adachi (足立区)
  • Arakawa (荒川区)
  • Bunkyo (文京区)
  • Chiyoda (千代田区)
  • Chuo (中央区)
  • Edogawa (江戸川区)
  • Itabashi (板橋区)
  • Katsushika (葛飾区)
  • Kita (北区)
  • Koutou (江東区)
  • Meguro (目黒区)
  • Minato (港区)
  • Nakano (中野区)
  • Nerima (練馬区)
  • Oota (大田区)
  • Setagaya (世田谷区)
  • Shibuya (渋谷区)
  • Shinagawa (品川区)
  • Shinjuku (新宿区)
  • Suginami (杉並区)
  • Sumida (墨田区)
  • Taitou (台東区)
  • Toshima (豊島区)

Higashi Kurume es una ciudad tranquila si la comparamos con el área metropolitana de Tokio. De hecho, cuando alguien viene para acá esperando (para bien o para mal) encontrarse con edificios altos, montones de gente en las estaciones y un mar de carros, se llevan la sorpresa de que no es así. Ciertamente hay calles que se llenan de carros y toma tiempo salir de ellas, pero esto se debe a que sólo hay un carril de cada lado, y no son pocos los que quieren dirigirse al este de Tokio.

Hace unos meses, hice una transmisión en vivo en mi canal de Ustream, en donde muestro una parte de los alrededores de esta área de Higashi Kurume, puesto que vivo  relativamente lejos del ayuntamiento.


Broadcast live streaming video on Ustream

Ustedes perdonarán tanto movimiento de cámara, pero estos videos los grabo con el teléfono mientras camino.

Todo muy bonito, sí, pero… ¿qué tiene de especial este lugar? Es ahí donde entra el factor sorpresa, si es que les gusta la animación japonesa, y en especial un autor y una obra que es de mis favoritas.

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Mascotas

Cuando era niño, veía que familiares y vecinos tenían mascotas, pero yo no. La situación en la casa no permitía criarlas. Sin embargo, un buen día nos tocó que mi tía, quien tenía una bonita perra raza maltés, nos regalar uno de los perritos que acababan de nacer. ¿Mascota? ¿Gratis? ¿De un familiar? En la casa no tenían pretexto para decir que no.

Fue así como me hice de mi primer (y único) perro: Scrappy. Sip, veía Scooby Doo en ese entonces y tenía como 5-6 años. Era obvio que lo nombraría como algo que me gustara en ese momento.

Para mí, era el principio de una etapa: tener mascota. Sin embargo, para Scrappy fue, sinceramente, el principio del infierno., y nunca me he sentido orgulloso de decir eso.

A grandes rasgos: nadie me enseñó cómo se tenía que criar un perro. Era mi responsabilidad, sí, pero sin una guía que me dijera lo que estaba bien y mal, hice las cosas como mejor pude o intuí. ¿El resultado? Scrappy rara vez salió del patio trasero de la casa. Como no estaba acostumbrado a salir, cuando veía la puerta abierta corría hacia la calle como si el mundo se fuera a terminar en ese momento, y atraparlo y traerlo de regreso era cada vez una tarea más difícil.

Claro que jugaba con él en el patio, y era mi compañero inseparable cuando había que “exterminar” a algún roedor que hubiera entrado a la casa. Pero de sacarlo, nada.

Rara vez lo bañaba, por lo que el pelo se le comenzó a convertir en bolas que se hicieron difíciles de cortar, y en las pocas veces en las que llegaba a bañarlo no puedo describir el olor que despedía.

Era mi perro, mi compañero, y yo, sin saberlo, lo hice sufrir prácticamente toda su vida.

Scrappy me acompañó en mi camino durante 13 años. Todavía recuerdo el día que mi papá se lo llevó: tenía días que casi no se movía y ya casi no comía; tardaba en voltear cuando lo llamaba. Se notaba cansado, pero muy tranquilo. Mi mamá se dio cuenta, habló con mi papá, y él se lo llevó. ¿A dónde? Nunca lo supe, y sinceramente no tengo el valor de preguntar.

Fui un mal dueño, pero su partida me dolió tanto que desde ese día hasta la fecha nunca he tenido ninguna otra mascota. Las otras que llegaron a la casa cortesía de mi hermana (que en pocas palabras es Elmyra, de los Tiny Toons, porque tiene mascotas pero nunca las cuida) yo terminaba atendiéndolas, quizá como forma de reparar el daño que le causé a Scrappy. Desde tortugas hasta pájaros, cada semana era una nueva mascota en la casa traída (sin permiso) por mi hermana, y todos menos ella teníamos que hacernos cargo de ellas.

¿Que si me gustaría tener otro perro? Sí, algún día, cuando esté seguro que puedo tratarlo al menos la mitad de bien de lo que hubiera querido tratar a Scrappy.

¿A qué voy con todo esto? A que muchas veces se nos olvida que las mascotas son seres vivos, y que como dueños tenemos una responsabilidad con ellos. No serán humanos, pero sienten, y quieran o no, están ahí para apoyarnos,

En Japón, la situación de las mascotas, especialmente perros y gatos, es preocupante precisamente por la falta de sentimientos de los dueños; algunos incluso consideran a los perros de igual forma que una bolsa de Louis Vuitton: sólo para darles estatus social.

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11 años – El tiempo vuela

Dicen que cuando te diviertes, el tiempo pasa volando. Aunque no puedo decir que este año fue pura diversión, realmente sí sentí que el número once llegó muy rápido.

Como pudieron notar, el blog estuvo sin contenido nuevo por espacio de 3 semanas. Comencé una entrada nueva, pero la dejé a medias, y es hora de que todavía no termino de editarla. Se me juntaron un buen de cosas a finales de marzo, y hasta ahora me pude sentar y tener tiempo para mí… lo cual no es bueno, porque siempre debo de hacer tiempo para lo que me gusta.

En fin. En el último año he visto muchos casos de odio/amor hacia Japón por parte de extranjeros. Como ya saben, cada quien habla de la feria como le fue en ella, y aunque es cierto que los comentarios positivos son mayoría, los negativos llaman mucho la atención. Mención especial a los que denuncian racismo por acá, aunque lamentablemente es algo a lo que nos tenemos que enfrentar (nada más intenten rentar un departamento por acá…).

Tenemos el caso del equipo Rojos de Urawa, quien por poner un letrero de “Japanese Only” en una entrada del estadio le costó un juego a puerta cerrada; también el caso de un restaurante que niega la entrada a extranjeros argumentando “falta de modales”… No son situaciones nuevas, pero ahora están sonando mucho más porque contrastan con el famoso O-MO-TE-NA-SHI que Japón “vendió” para que Tokio obtuviera los juegos olímpicos del 2020.

En lo personal, la policía me paró 2 veces (nada nuevo), lo curioso fue que una de ellas fue en la estación de la casa, lo cual sí me sorprendió. A final de cuentas no pasa de una inspección de rutina, y luego una mini charla sobre México, etc., etc. Me tocó también pagar la renovación del contrato de la casa, lo cual me dejó en la quiebra en marzo. Explico:

En Tokio (y no sé si en otras partes de Japón, pero en Iizuka nunca me tocó algo similar), los contratos de renta de casas son por 2 años, y cuando expiran, hay que renovarlos, lo que significa que hay que pagarle a la agencia inmobiliaria la módica cantidad de un mes de renta nada más de la pura molestia. O sea, 2 meses de renta en uno. DOUBLE COMBO. Ni modo. No puedo decir que no estaba preparado, pero de todas formas, sí pega.

También tenemos que ya pagamos más IVA (conocido acá como 消費税, shouhizei, impuesto al consumo): de pagar 5%, ahora pagamos 8%. Todo subió de precio; minúsculamente, pero subió. Fue divertido ver a cantidades industriales de personas haciendo compras “de último minuto” antes de que el impuesto subiera: Súper televisiones de 60″ para arriba, carros, el súper de un mes… ustedes saben: #FirstWorldProblems

Pero quizá lo que más puedo comentar de este último año que he estado por acá es que me hizo despertar en varios sentidos, y al mismo tiempo, me hizo recordar por qué estoy aquí y por qué me gustó y me sigue gustando) Japón… pero también resaltaron los aspectos negativos (que varían de persona en persona), y al final todo queda en una balanza que hay que saber nivelar.

Hace un par de semanas platiqué (después de fácil unos 5 años) con uno de mis mejores amigos en México, y la plática y sus comentarios me ayudaron a despejar un par de dudas que tenía respecto a mí mismo y a la situación que me ha tocado vivir de este lado del mundo desde que llegué a Tokio. Fue una plática refrescante, porque él es uno de los que me conoció desde la prepa, y por tanto sabe por todo lo que pasé para llegar a este lugar y hacer lo que vine a hacer, y fue precisamente lo que mencionó. Creo que tener tantas cosas en la mente, aunado con mi personalidad de NUNCA estar conforme con nada, me nublaron la vista y me hicieron dudar de lo que viene. Por fortuna, parece que la costa se aclara y que el barco vuelve a tener rumbo.

El año pasado, cuando cumplí 10 por acá, hice un recuento de lo que había vivido durante ese tiempo en Japón. Ahora, teniendo 11 años aquí, y 2 años y medio en Tokio, tocó hacer un resumen de lo que este año me ha traído.

Tengo un buen de chismes que contar, pero lamentablemente algunos tendrán que esperar, tanto por discreción y respeto hacia algunos colegas, como por precaución. Todo a su tiempo. Sólo espero que este año ese tiempo no me vuelva a dejar como novia de rancho. Ya hace falta que nos reconciliemos.

11 años… Cada día después de haber obtenido el doctorado es un nuevo récord, porque nunca me pasó por la mente de que estaría todavía aquí en 2014.

Nueva cara

Fácilmente tenía años (sin exagerar) queriendo cambiar la fachada del blog. Alguna vez le pedí a un amigo el favor de crear un diseño original para este sitio, pero entre ocupaciones y trabajo nunca se concretó nada. Y aunque tengo una idea para darle un toque único a esto, creo que esperaré un poco para llevarla a cabo.

De momento, le puse este tema. De entre muchos que busqué fue el que más me llamó la atención, pero no sé… no termina de convencerme. Quizá haya funciones rotas, imágenes fuera de márgenes, etc. etc. Les pido de favor que si encuentran algo que no funcione como debe me avisen para corregirlo.

Aproveché para actualizar el blog. Por una extraña razón el plugin “WordPress automatic upgrade” ya no me mostró ninguna actualización desde la versión 3.7 y WordPress ya iba en la 3.8.1; además, no podía instalar plugins directamente desde el dashboard. Busqué durante algunos días y encontré posibles soluciones, pero ninguna de ellas funcionó, así que me di a la tarea de actualizar todo “a mano”, y de paso hacer las actualizaciones futuras mucho más fáciles sin necesidad de depender del plugin arriba mencionado.

Se aceptan sugerencias sobre el aspecto estético de este lugar.

Otro caso de beca de Monbukagakusho sin pasar por la embajada

Hace tiempo, me enteré de otro estudiante mexicano que obtuvo la beca de Monbukagakusho sin la embajada como intermediario. Le pedí de favor que escribiera su experiencia y que me permitiera compartirla aquí en el blog. Ayer recibí su artículo.

Dejo la liga aquí, y también está como página permanente (debe de aparecer en la barra de más a la derecha, donde dice “Permanentes”).

http://manuel.midoriparadise.com/beca-de-monbukagakusho-sin-pasar-por-la-embajada-otro-caso-exitoso/

El artículo describe muy bien el proceso; no obstante, el autor explica que en cada universidad puede ser diferente y que por ello no puede detallar al 100% su caso porque no les sería de utilidad.

Ampliamente recomendado, especialmente por la sinceridad con la que expresa sus comentarios y consejos a aquellos que tienen interés en conseguir la beca.

¡Feliz 2014!

Comienza otro año, otro periodo de tiempo que envuelve retos, alegrías, sinsabores, y todo eso que le da sazón al rato que estamos en este mundo.

Según el horóscopo chino, se ha terminado el año de la serpiente, y el que le sigue es el del caballo. Normalmente “caballo” en kanji se escribe 馬, pero cuando nos referimos al año del caballo usamos el kanji 午, que también se lee “uma”.

Este año soy 年男 (toshi otoko). Esto quiere decir que este año es del horóscopo chino del año en el que nací, y que por tanto es múltiplo de 12. Sí, efectivamente, mi signo en el calendario chino es el caballo, y aunque mi cumpleaños es en la recta final del año, eso no impide la referencia.

¿Qué pasará conmigo en 2014? Quiero creer que mucho, pero lo que sí estoy seguro es que mi vida va a volver a tomar el rumbo que le he querido dar desde hace mucho, y que por un rato anduvo perdido. De hecho, ya tengo a un candidato para el kanji del año en este 2014, y me esforzaré porque no cambie y pueda escribirlo aquí en diciembre, así como recordar lo que tuve que pasar para poder lograrlo.

El blog por supuesto seguirá como siempre. El mes pasado pude mantener el ritmo para agregar nuevo contenido. Espero que no se pierda.

Muchas gracias a todos por leerme, y aquí andamos otro año más :)

¿Cuáles son sus propósitos para año nuevo?

El 2013 en un kanji

Otro año más termina. Es momento de seguir fiel a la tradición de describir en un kanji lo que fue el 2013 para mí. Primero lo presento y después explico las razones.

Este año lo puedo resumir con el siguiente kanji:

 

El kanji significa “descansar”, “descanso”. Hasta mediados de este año estuve con un ritmo extremadamente acelerado, preocupado por tomar decisiones rápidamente que me permitieran seguir con el camino que me he trazado. No obstante, me di cuenta que eso estaba afectando mucho mi salud y la relación con personas cercanas; por tanto, decidí poner en espera muchas cosas que tenía en mente y dedicarme a volver a disfrutar mucho de lo que me relajaba antes de entrar en estado de “shock”.

Estuve a punto de escoger 「怠」(nama,tai) como el kanji de este año; su significado es flojo, flojear, sin fuerza. Debido al freno que le puse a todo le quedé mal a varias personas. Y aunque recordé que es necesario ponerle un freno al ritmo de vida acelarado, me di cuenta también que me cuesta mucho trabajo detenerme en ese sentido. A veces siento que estoy perdiendo el tiempo y que debería de dedicarlo a avanzar en otras cosas “más productivas”. Ese sentimiento de culpa al parecer no nada más lo tengo yo, pues he platicado con gente por acá (mexicanos) y me cuentan que saben lo que es eso porque también lo han sentido.

Con todo, ese tiempo que me hice para mí me ha ayudado a sentirme mucho más tranquilo, a ver más por mi salud, y a apreciar lo que tengo a mi alrededor y a la gente con la que convivo. Dar el 100% es lo que uno mejor puede hacer para salir adelante, y es la forma más creíble de mostrarse a sí mismo que se quiere lograr un objetivo, porque sólo uno mismo conoce cuál es su 100% y no nos podemos engañar a nosotros mismos. Y para poder dar ese 100% también es necesario relajarse, descansar, y prepararse para lo que viene.

Por cierto, el kanji de este año en Japón fue 「輪」. Se lee “wa”, y quiere decir “círculo”, “aro”, “circunferencia”, “conexión entre personas”. La razón principal por la que fue seleccionado fue que se decidió que Tokio será la sede de las olimpiadas de verano en 2020, y 輪 es el kanji que se usa en 五輪 (gorin, literalmente “5 aros”), que quiere decir “olimpiadas”. No obstante, sinceramente creo que le quisieron componer para no verse tan obvios y también se mencionó que otra de las razones es la solidaridad de las personas en la ayuda hacia los daminificados tanto en Japón como en Filipinas por los huracanes este año.

Dicho sea de paso, desde el momento en el que Tokio fue seleccionado como sede pensé que 輪 sería el kanji del año. Le atiné :P

Decisiones

Tanaka01

Masahiro Tanaka

Saito01

Yuki Saito.

2 nombres que en 2006 resonaron por primera vez en todo Japón. ¿La razón? La final del Koshien (campeonato nacional de béisbol de preparatorias) de verano de ese año. Una batalla tan reñida que aún después de 15 entradas seguía empatada, y por primera vez en 37 años se tuvo que decidir con un segundo encuentro el día siguiente.

El ganador fue Saito, ponchando justamente a Tanaka y dándole la victoria a Waseda por primera vez.

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Saito llamó mucho la atención durante ese campeonato tanto por su habilidad en el pitcheo, como por usar un pañuelo para limpiarse el sudor en medio de los partidos. Algo simple, sí, pero que a fin de cuentas le hizo ganarse el mote de “ハンカチ王子” (Hankachi ouji, el príncipe del pañuelo).

Todos auguraban un futuro brillante para ambos jóvenes, especialmente para Saito. Estaban a punto de graduarse de la preparatoria y de escoger el camino que seguirían de ahí en delante.

¿La decisión? Tanaka escogió convertirse en beisbolista profesional, mientras que Saito escogió entrar a la universidad a estudiar una carrera, sin dejar el béisbol. Su idea era seguir jugando en la liga universitaria mientras conseguía un título universitario, y al graduarse, convertirse en beisbolista profesional.

2013.

Tanaka impone un récord al no perder ni un partido en la temporada, consolidándose como una estrella del béisbol en Japón, y expresa su deseo de irse a las grandes ligas en Estados Unidos para el próximo año, lo que en Japón significa que es élite, y que su nivel es realmente alto, independientemente de cómo le vaya por allá (obviamente si le va bien, como a Ichiro Suzuki o Hideki Matsui, mejor).

¿Saito? Se graduó de la universidad hace un par de años, y como estaba planeado, expresó su deseo de convertirse en beisbolista profesional. Causó mucho revuelo en el draft, y varios equipos se pelearon el derecho de negociar con él. A fin de cuentas entró en el equipo de Hokkaido. Durante las prácticas, la gente abarrotaba el lugar solamente para verlo, tomarse una foto, saber de él. Los medios de comunicación le prestaron una atención que era exagerada. Pero cuando hizo su debut como profesional, inmediatamente se notó que no tenía el nivel requerido, y de ser tratado como una estrella, en poco tiempo bajó de rango y entró a lo que serían las reservas. Este 2013 sólo jugó un partido, 4 entradas, y terminó perdiendo.

Ahora bien: no, no me picó ningún insecto extraño para escribir de béisbol aquí :P

Haber visto el principio de estos jóvenes y la situación que viven actualmente, aunado con lo que ya conocemos de Bill Gates, Mark Zuckerberg, Steve Jobs y demás (que no terminaron la universidad), me recuerda la importancia de aprovechar las oportunidades y de tomar decisiones en el momento acertado.

¿Por qué me impacta todo esto? Porque por mucho tiempo fui un persona que creyó que el camino al éxito está 100% relacionado con los estudios (excluyendo obviamente a los deportistas), pero gente como la mencionada en el párrafo anterior, aunada con mi experiencia personal y corroborada con Tanaka y Saito, están para comprobarme que no siempre es así.

Estudiar es muy importante, cierto, pero no ir a la escuela, no tener un título ni un gran historial escolar no tienen para nada qué ver con el éxito que pueda tener alguien en la vida, ni tampoco para sentirse pleno. Y de la misma forma, tener todos los títulos del mundo no te hace ni más ni mejor persona que el ñor que hace la limpieza de tu escuela, trabajo o cuadra.

Ciertamente mi forma de pensar cambió hace mucho, pero lo menciono ahora justamente porque lo que está sucediendo con Tanaka y Saito me lo recordó. Si el segundo ya sabía qué quería seguirle como profesional, ¿cuál era el motivo para dedicarle 4 años a una carrera que a fin de cuentas no va a ejercer? Ojo: no es lo mismo que estudiar o graduarse de una carrera y después darte cuenta que no es lo tuyo y dedicarte a algo completamente diferente; nadie sabe el futuro y la situación de cada persona puede cambiar de la noche a la mañana. Me refiero al caso donde sabes que te quieres dedicar a algo pero por lo que quieras y gustes te desvías voluntariamente del camino, y no para probar suerte.

Los 4 años de experiencia que le lleva Tanaka a Saito pesan mucho, y todavía más por el hecho de que los deportistas tienen el tiempo más contado que otras profesiones: ya como a las 30 años eres veterano, y por más que quieras, es cada vez más difícil mantener el cuerpo en forma, mientras que nacen nuevas estrellas a las que la juventud les da una gran ventaja. Ambos tenían claro lo que querían hacer en el futuro, pero la diferencia es que Tanaka tomó la decisión en el momento adecuado y concentró sus esfuerzos en ello, mientras que Saito tomó una desviación y ahora tiene, además de un gran camino por recorrer, luchar contra el tiempo para poder lograr lo que Tanaka ha hecho durante este lapso. Es posible, y de todo corazón espero que lo logre, pero sin lugar a dudas no la tiene fácil.

Muchas veces estamos indecisos sobre lo que viene y lo que queremos hacer en el futuro. Tomar decisiones, equivocarse y rectificar es el pan de cada día al ir creciendo. Eso nos ayuda a visualizar objetivos, fijarnos metas y crear nuevos sueños. Da miedo tomar una decisión errónea, y ese miedo crece conforme los años pasan, pero mientras no se venza, encontrar lo que de corazón queremos hacer en el futuro se torna cada vez más difícil. Y esto no necesariamente tiene que ser en lo que respecta a trabajo o estudio. Simples sueños como “viajar a Japón”, “dar la vuelta al mundo”, “abrir un changarro propio”, pueden nacer de algo muy simple, y aunque no se tengan los recursos o conocimientos necesarios para cristalizarlos en ese momento, fijarse como meta algo y concentrar los esfuerzos en lograrlo trae consigo una gran satisfacción, y el cansancio que nace de todo eso hace que recordemos lo chido que es estar vivo, y que no importa el número de errores que se hayan cometido en el pasado, ni tampoco si al final se logra lo que uno se propone (hay factores externos que querramos o no también juegan un papel importante), el chiste es, creo yo, tratar de darle rumbo a la forma de pasar el tiempo que estaremos en este mundo.

No hay día en el que no me repita a mí mismo el párrafo anterior.

Recomendaciones turísticas en Japón

Mucha gente me pregunta con frecuencia lo siguiente:

  • ¿Qué lugares visitar en Japón?
  • ¿Dónde puedo encontrar hospedaje barato?
  • ¿Cuál es la manera más económica de moverse dentro de Japón?

He respondido varias veces de forma similar, pero generalmete por correo. Así que para evitar escribir lo mismo varias veces, aquí dejo una mini guía al respecto. Tengan en cuenta que esto es basado en experiencia personal; puede haber mejores opciones, pero al menos se pueden dar una idea.

http://manuel.midoriparadise.com/recomendaciones-turisticas-en-japon/

Seguir soñando

A lo largo de los ya 9 años que tiene el blog (y que no he escrito nada en especial al respecto), no sólo ustedes, quienes me hacen el favor de leerme, han visto una serie de cambios en mi vida. También yo he recordado cómo pasé de ser un olvidado estudiante de maestría y luego de doctorado en un laboratorio de una universidad en un pequeña ciudad en la prefectura de Fukuoka, a alguien que persigue muchos objetivos pero sigue teniendo dudas.

Los años pasan, y al tiempo no hay forma de ganarle (todavía). Crecer en México y desarrollarme en Japón me ha dado una visión única y especial de la vida en ambos países. He tenido la fortuna de conocer a grandes personas tanto aquí como en mi país, de reconocer debilidades que hasta hace años habían pasado desapercibidas, y al mismo tiempo, de debatir lo que quiero para el futuro.

Hace ya más de medio año, un mexicano radicado en Kanagawa me invitó a comer a su casa. Al evento asistieron otras personas, entre ellas una chica oriental (no japonesa), quién se encontraba ante la difícil decisión de qué es lo que quería hacer con su vida, y con base en ello decidir qué es lo que debía de estudiar y en dónde debería estar. Ella me preguntó: “¿cómo fue que tomaste la decisión de saber qué es lo que querías hacer el resto de tu vida?”, a lo que respondí: “Simplemente haz lo que te gusta. Si no sabes qué hacer, al menos creo que tienes una idea más o menos clara de lo que NO quieres hacer. Eso es un buen comienzo.”. Pero mientras respondia, me percataba de que yo también estaba ante una situación similar.

Hasta aproximadamente julio de este año tuve días, semanas y meses muy pesados. Me eché demasiada carga emocional al respecto. Sentía que se me cerraba el mundo, que tenía que apresurar cualquier decisión que tomara, y creía que la situación en la que vivo actualmente era la responsable de que me sintiera así. Platiqué con varias personas, escuché opiniones y consejos, y lo primero que decidí fue tomar las cosas un poco más a la ligera. Necesitaba darme cuenta de que, aunque es cierto que hay decisiones que se tienen que hacer en determinado momento, había otras (especialmente las que invariablemente trazarán una buena parte del camino que hay que seguir por una cantidad de tiempo considerable) en las que era necesario respirar profundo y no sentirse atado a ningún tipo de reloj. Decidí bajarle el ritmo a muchos objetivos, sobre todo porque mi salud se estaba viendo afectada (dormir no está tan sobrevalorado como muchos dicen).

Algunos meses han pasado desde entonces. He comprendido que lo primero que tengo que hacer es evitar perder es la capacidad de seguir soñando. No hay presiones externas (algunas se podrían tomar como tal, pero mientras uno no las considere, no cuentan), pero la premura con la que quería alcanzar ciertas metas opacaba esa parte de mí que me trajo a Japón hace 10 años y medio. Y sin ella, definitivamente no hay rumbo qué seguir; solamente me encontraría navegando sin rumbo durante quién sabe cuánto tiempo.

Además, recuperé el gusto por varias actividades que consideraba casi perdido. Nadie lo sabe, pero en esto tienen mucho que ver personas que están en México y que ni siquiera conozco en persona. Es más: ni siquiera ellos están enterados de cómo ciertas actividades que realizan me han ayudado a reenforcarme, y gracias a eso pude disfrutar como nunca un par de eventos por esta parte del mundo.

No obstante, pienso que lo más importante de este tiempo ha sido dejar de ser duro conmigo mismo y culparme por algo en lo que no tenía control. Y eso no es nada críptico, ni tampoco un secreto: mi doctorado. Cumplí ese sueño, pero no de la manera que habría querido, y lo que pasó después de obtenerlo no significa que no le haya echado las ganas necesarias. Le hice caso a muchas personas que se cansaron de sugerirme que mirara hacia atrás y viera el camino que he seguido. Gracias a eso, entendí de dónde viene mi disgusto y que no era nada más una excusa que había inventado.

Todavía tengo mucho, pero mucho que aprender.

Más de alguno de los que me leen seguramente está pensando: “¿Y ahora qué fumó Manuel?”, y la respuesta es: “serenidad”, aunque no toda la que necesito. La vida continúa y hay que enfrentarse todos los días a diferentes retos. Pero sobre todo eso, quiero seguir siendo alguien que cree que puede comerse el mundo; que, de alguna forma, puede cambiarlo; quiero volver a soñar que puedo ser astronauta, bombero, futbolista, y quiero decirme a mí mismo que sí puedo, y que es sólo cuestión de que ponga el objetivo en la mira para poder alcanzarlo.

Sigo creyendo que siempre tengo la edad perfecta para realizar algo. Estuve cerca de perder esa idea. Pero nel, no me dejo. Hoy a los 35 años, y siendo el décimo aniversario que celebro en Japón (porque uno me tocó estar en México) estoy fresco (ignoren por favor el estado físico – piernas sobre todo. Recuerdo del monte Fuji), y creo que sí, me puedo comer el mundo. Lo que sigue es ver los cubiertos que usaré.