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La categoría donde van los posts sobre la vida diaria y lo que no quepa en las demás.

No ando perdido

Mucho movimiento por acá, y cuando menos lo pensé, ya es junio. ¡Changos!

No ando perdido y sigo vivo. Entre un buen de cambios, trabajo, y una parte 7 de “Amor en los tiempos del sushi” que no se deja terminar, no he tenido mucho tiempo de escribir por acá.

Paciencia por fas. Ya les contaré todo, y muy pronto.

レベルアップ!新しい冒険へ

日本語で書くのは本当に久し振りだ。

今日、2015年5月16日に新しい冒険が始まりました。

天気は雨のち曇だった。飛んできたけど肝心なところにどうしても間に合わなかった。しかし、着いた時に元気な姿を見て安心した。

今回の主人公は俺じゃなく、お前だ。

ようこそイッツァエ。待ってたよ。

Tema libre de sábado por la tarde

Tenía rato que no estaba tan cansado ni físicamente ni mentalmente. La semana estuvo divertida, pero pesada.

Primero, la situación con las tarjetas de presentación y el fatídico caso de la a con acento. Afortunadamente las recibí a tiempo para poder repartirlas, en caso de ser necesario, en la ANLP 2015, el evento más importante de la asociación de procesamiento natural de Japón, que se llevó a cabo durante esta semana en la universidad de Kioto.

Para mi buena suerte, este año sí me mandaron de la oficina… pero solo porque insistí lo suficiente en septiembre del año pasado, que es cuando hay que entregar la lista de los eventos a los que uno quiere asistir. En años anteriores ni me habían tomado en cuenta.

Respecto a las conferencias impartidas, hubo de todo: desde muy interesantes hasta muy simples, pero todos los artículos expuestos en forma oral o en póster, tienen su mérito.

Para ser sincero, yo no iba a ver alguno en específico; lo que me interesaba realmente era volver a mi ambiente. Estar encerrado en la oficina durante 8 horas al día, haciendo trabajo que ni siquiera es valorado, realmente no es alentador. Lo interesante es cuando me dan libertad de investigar lo que yo quiera, pero en los últimos meses esas oportunidades habían sido muy escasas, por lo que la ida al evento fue refrescante en todos los sentidos.

Eso sí, subirse a un autobús en Kioto a las horas pico no es para nada una buena idea, e incluso puedo decir que, en algunos casos, es peor que ir en calidad de sardina en los trenes de Tokio. En resumen: es toda una experiencia. No obstante, Kioto me recuerda a Guadalajara, quizá por el diseño de las calles, algunas zonas, y el ambiente de ciudad sin ser algo tan grande como la capital. De hecho, Kioto y Guadalajara son ciudades hermanas desde hace muchos años, y en el centro de mi rancho hay un reloj que la ciudad japonesa regaló como símbolo de amistad (si es que no lo han quitado).

Pero estar de 9 am a 6 pm escuchando presentaciones de diversos temas durante 4 días también es desgastante. Divertido y emocionante, pero desgastante. Ahora que regreso a Tokio el cuerpo me la está cobrando, mas con los pendientes que tengo que sacar antes de la siguiente semana, apenas hace unos minutos me pude sentar, prender la computadora y usarla para hacer cualquier otra cosa que no fuera trabajo o estudio. Necesito ir a un 温泉 (onsen) pronto.

Salió Tekken 7 en las arcadias por acá, pero ni tiempo he tenido de ir a jugarlo, y eso me estresa.  Ni modo, hay prioridades más importantes de momento, y ya llegará el momento en el que pueda darme una escapada a las arcadias.

En consolas caseras, sigo haciendo speedruns de Zelda de SNES, pero con mucha menos frecuencia por lo mismo de las ocupaciones. Sin lugar a dudas he usado más el SNES que el PS3 en lo que va del año.

Anime: terminó 四月は君の嘘 (Shigatsu wa kimi no uso), con el final que todos, pero absolutamente todos, esperaban, aunque con un “twist” intersante al final. Habrá OVA el 15 de mayo, y se rumora que será un final alternativo, lo cual no me agradaría para nada de ser cierto.

Abril traerá cosas interesantes: por un lado, la nueva película de Dragon Ball Z, con todo y Freeza dorado; por otro, en inicio de la transmisión a todo el mundo de la nueva serie de Saint Seiya, titulada “Soul of Gold”, el día 11.

YouTube Preview Image

Según esto, se transmitirá por el canal Bandai.

Es interesante ver cristalizado lo que queríamos ver los que éramos fans de las series de animación japonesa hace 20 años: que llegaran rápidamente, o de ser posible al mismo tiempo, a México (obviamente de forma legal).  Servicios como Crunchyroll, y series que toman en cuenta su fama fuera de Japón y que son difundidas por internet, como Sailor Moon Crystal, y ahora la nueva de Saint Seiya, así como la gente que trabaja arduamente para que películas como la nueva de Dragon Ball Z se estrene en México tan solo 2 meses después de su estreno en Japón, y movimientos como el “Konnichiwa Fest” que llevan películas relevantes a las pantallas de los cines de México, son lo que para nosotros, los de la “vieja escuela”, era “el sueño dorado”, y veíamos completamente imposible.

Ya estamos a finales de marzo. Pronto cumpliré otro año más de estar por este lado del mundo. Por lo pronto, les agradezco mucho sus comentarios en todo el blog, y especialmente en la serie “Amor en los tiempos del sushi”, la cual parece que tomará un poco más de capítulos que los que originalmente tenía planeados.

Mención especial a las personas que han realizado donaciones. ¡Muchas gracias! La recaudación continúa, por lo que si están en condiciones de aportar algo, y creen que vale la pena, ahí está el botón en la parte derecha del blog.

Ya comenzó Detecive Conan, y ya hace hambre.

Aquí sigo :)

Donaciones

Habrán notado que en la barra de la derecha se agregó un botón para hacer donaciones por Paypal. Les aseguro que no es fraude ni me “hackearon” la cuenta.

Redacté una especie de “preguntas frecuentes” con respecto a las donaciones. Existen diversas razones por las que decidí adoptar esa medida, aunque algunas de ellas las mencionaré dentro de una serie en el blog, estilo “Los años maravillosos” o “Amor en los tiempos del sushi”.

En general, recuerden que las donaciones son voluntarias, y que no pasará nada con el blog si no hay donaciones o si no se junta X cantidad. Recurro a este método principalmente para no agregar publicidad y mantener este lugar como ha estado desde el principio.

Realmente no hay más que decir por el momento. Solamente me resta agradecerles de antemano por leerme, por sus comentarios y apoyo. Aquí seguimos echándole ganas.

Revisar las preguntas sobre donaciones.

¡Feliz 2015!

2015postal

Se fue el año del caballo y llega el año de la oveja  (o del borrego, como me gusta decirle, jeje). Normalmente oveja se escribe 羊, pero cuando se hace referencia al año del calendario chino se usa el kanji 未. Ambos se leen (en este caso) “Hitsuji”.

Este año tiene un significado interesante para mí, ya que en abril se cumplirán 12 años desde que dejé mi tierra para venir al país del sol naciente, y el calendario chino consiste en 12 animales. Esto quiere decir que ya he cumplido un ciclo en este país. Pero aunque en mi caso es algo simbólico, en la vida de una persona significa un ciclo menos para darle la vuelta al calendario, es decir: el calendario chino (干支, “eto” en japonés) se compone de 5 ciclos de 12 animales, de ahí que cuando alguien cumple 60 años en Japón es un suceso importante, y de ahí surge el término 「還暦」 (kanreki) que literalmente quiere decir “vuelta al calendario”, “volver al calendario”. Ciertamente me faltarían 48 años para que esto fuera más “relevante”, pero al menos con mi edad actual me faltan nada más 2 ciclos para darle la vuelta completa al calendario.

En fin… Este año verán cambios en el blog; algunos ya están planeados y nada más es cuestión de que me ponga a ejecutarlos, mientras que otros están en calidad de ideas por el momento. He estado definiendo los límites de los 2 hilos de historias sobre Japón que prometí al final de los años maravillosos, y aunque no quiero revelar nada todavía (que por cierto a algunos de los lectores que me han escrito por correo ya les he dicho de qué se tratará el asunto), sí les puedo decir que no serán tan largos como los años maravillosos ni tampoco me tomará una eternidad terminar esas series.

Seguiré también con el lado técnico del blog, especialmente con temas de procesamiento de lenguaje natural que he tenido muy abandonado en estos años. ¿Programación funcional? Sip. Concluiré la serie de escritos introductorios al tema.

Intentaré también escribir un poco más seguido sobre animación y cómics japoneses.

Por lo demás, y en lo que a mi persona se refiere, seguirán viendo cómo cambio e intento adaptarme a las situaciones que se me presentan.  Ya tengo bien definido mi propósito de año nuevo, pero si les digo, seguro estoy que no lo cumpliré, así que mejor le echaré ganas para poder contarles la historia por ahí a mediados de años.

Espero poder contar con su presencia también a lo largo de este año que comienza. Sus comentarios, regaños y palabras de aliento siempre son bien recibidos.

Y para terminar con estilo japonés, y como dice la imagen de arriba:

今年も宜しくお願い致します!

El 2014 en un kanji

Se termina otro año más, y siendo fiel a la tradición en este blog, hay que resumir en un kanji lo que este periodo de tiempo significó para mí.

Para ser sincero, este año estuvo tuvo muchos eventos para olvidar, algunos de los cuales no he tocado todavía aquí, y si hago cuentas seguro que las cosas negativas salen ganando. Sin embargo, hubo una serie de eventos que hicieron que esa mayoría negativa saliera perdiendo y me hicieron recuperar la fe en muchos aspectos, incluyéndome a mí mismo.  Por tanto, los sucesos de este año los represento con el siguiente kanji:

2014Kanji

Tiene varios significados, pero los más importantes son “raro” (en el sentido de algo que no sucede con mucha frecuencia) y “desear” o “esperanza”.

Si a finales de agosto me hubieran preguntado sobre mi kanji del 2014, les habría respondido algo como 「落」(caer), 「絶」 (terminar algo a la mitad, dejar de hacer algo) o similares, pero los últimos 4 meses del año le dieron la voltereta al marcador.

Ya casi pido mi tarjeta VIP en el hospital de la región, pues este año fui más veces de la cuenta, aunque debo reconocer que algunas de ellas fueron por revisiones preventivas. Pero aun así, ya sueño ese hospital.

¿El trabajo? Hmm… es un tema que quiero discutir mucho más a fondo en otro escrito. Por lo pronto mencionaré que está estable, pero no siento que se vaya a mantener así por mucho.

Como sea, el año terminó muy bien; de hecho, mucho mejor de lo que podría haberme imaginado, y por eso hay que llegar con mucha energía al 2015.

Por cierto, el kanji de este año en Japón fue 「」 , que significa “impuesto”. A NADIE le sorprendió, puesto que aunque hubo muchas noticias que causaron revuelo en este país, lo que le afectó a todo el país fue el aumento al impuesto de consumo (lo que sería el IVA en México) de 5 a 8% en abril. No fue, ni está siendo, nada divertido, pero al menos el plan de subirlo a 10% a partir de abril del próximo año ya se pospuso… Al menos es algo.

2015 será, y sin temor a equivocarme, un año que cambiará mi vida por completo y definirá el futuro inmediato (al menos de aquí a unos 2-5 años). Y claro que aquí seguiré escribiendo mil y una cosas, esperando que a alguien le sirvan, ya sea como información o simplemente como entretenimiento al ver cómo alguien como yo se trata de abrir paso en la vida.

Quiero agradecerles a todos ustedes, los lectores, nuevos o ya veteranos, todas sus atenciones en este año que termina. Hubo comentarios de todo, incluyendo trolls; tuve la oportunidad de conocer a varios de ustedes, quienes se tomaron un tiempo durante su viaje por Japón para dedicarlo a una buena plática con su servidor; y en fin, un montón de anécdotas que han sido contadas en su momento en este espacio.

¡Nos vemos el año que entra!

¿Alérgico?

 

pocari

Esto es Pocari Sweat. No, no es el sudor de nadie. Es una bebida deportiva famosa en Japón.
kayu

Esto es “kayu” (粥). Es nada más el clásico arroz japonés, pero después de prepararlo se pone a hervir en agua, moviéndolo ligeramente de cuando en cuando. Es típico agregarle verduras o algún tipo de “topping”, como “umeboshi“.

¿Por qué una bebida y una comida típica adornan el principio de este escrito? Porque hace un mes fue lo único que pude comer por casi una semana. Explico:

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Uno más a la cuenta

Este blog tiene 10 años de existir. En él he plasmado mucha información sobre el país del sol naciente y mi experiencia por este lado del mundo.

Escribo esto para que quede para la posteridad, para verlo un día en el futuro y reírme porque al verlo en perspectiva seguramente será causa de gracia.

Cumplo 36 años hoy. ¿Y saben algo? En este momento no me siento ni feliz ni completo. Sí tengo un objetivo muy claro, y me rodea gente que me quiere y apoya incondicionalmente, pero me desespero porque ahora no me siento capaz de responderles como es debido.

Mucho ha pasado en el transcurso de un año, y tengo razones para estar más feliz que nunca… y sin embargo, por más que me esfuerzo, en este momento no me llega la felicidad. He cometido errores, y algunas situaciones (más que las que me gustaría admitir) no han sido favorables, y con cada fracaso me levanto, aprendo y miro hacia adelante, pero al mismo tiempo se va parte de la energía que tengo dentro simplemente porque a nadie le gusta fallar y yo no soy la excepción. Y como que de tantas fallas me llegó el sentimiento; no me tumbó, pero sí me hizo sucumbir.

No crean que ya estoy por aventarme del Skytree, ni nada por el estilo. Simplemente no me siento bien, ni a gusto. Me dirán “¡Pues haz algo para remediarlo!”, y es precisamente lo que he estado haciendo desde hace ya tiempo, solamente que los métodos que he escogido no han funcionado. Tampoco significa que ya no haya más métodos que intentar; queda mucho camino por delante. Es sólo que me estoy dando la oportunidad de sentirme mal, de desahogarme (aunque sea un poco) antes de comenzar con el siguiente intento.

Feliz cumpleaños a mí. Ojalá que dentro de 10 años que lea esto, lo que estoy viviendo actualmente se convierta en un bonito recuerdo. De hecho, creo que sería bueno ponerlo como meta a 10 años.

Ya (casi) nadie escribe bien… y a (casi) nadie le importa

Aclaración pertinente: Antes de que vayan a decirme que ya estoy ruco, que “le baje” o que me he vuelto muy “purista”, he escrito respecto a este tema antes, concretamente hace más de 7 años aquí y aquí. Porque luego salen con que ya “ando chocheando”.

Las reglas ortográficas se han vuelto muy escurridizas, pues las busco y busco pero cada vez es más difícil encontrarlas, y al parecer mucha gente se ha cansado de buscarlas y mejor optan por olvidarlas.

Hace años que comento esto, mucho antes de abrir el blog, pero veo con tristeza que cada vez a menos gente le importa escribir bien y que los demás también lo hagan. Y si antes era ya notorio, con la difusión de internet, de aplicaciones como Whatsapp, Line, Facebook o Twitter, más personas tienen acceso a medios escritos, lo que conlleva a la proliferación de errores y a resignarse porque nada, o muy poco, se corrige.

A nadie le gusta que lo corrijan, y conforme ganamos años y nos volvemos más seniles nos cuesta más trabajo aceptar que nos equivocamos. Es, creo yo, naturaleza humana. No obstante, las correcciones son necesarias si es que queremos aprender y dejar de cometer errores. El problema radica en el que la sociedad se ha vuelto mucho más tolerante a las fallas en la escritura debido a la inmensa cantidad de datos que se mueven dia a día gracias a la red: blogs, chats, foros de discusión, periódicos en línea, etc., etc., y esa tolerancia se ha convertido en duda, y después de eso, en indiferencia. Ya no nos preocupamos si algo está mal aunque lo entendamos, y de tanto ver los mismo errores, al momento de escribir dudamos de cuál sea la forma correcta, y a final de cuentas nos termina dando igual cómo estén escritas las cosas. “Al fin y al cabo, se entiende”, es lo que terminamos diciendo.

Antes escuchaba a las personas de las agencias de reclutamiento decir que ponían cuidado en revisar la ortografía de los candidatos, pero me pregunto si ahora, después de tantos años de no estar en mi país, se sigue aplicando esa práctica. ¿Y las clases de español en primaria y secundaria? Misterios (sólo mios, porque no vivo en México ahora) que hay que resolver.

Lo que ahora veo no difiere mucho de lo que comentaba hace años aquí mismo. Los errores son básicamente los mismos; el uso de los acentos está prácticamente olvidado; los signos de admiración e interrogación al inicio de un enunciado no se ven por ningún lado. ¡Ah! Pero no escribas mal el nombre de Justin Bieber, porque entonces sí mereces ser crucificado y Barrabás merece ser liberado.

¿Qué ha cambiado entonces?

Una de las principales causas, y al mismo tiempo pretexto, de las fallas ortográficas es la autocorrección de los teléfonos inteligentes, smartphones. Cierto es que es una función muy útil, pero es muy diferente que termines con un mensaje estilo “Tu fruta madre”, a que escojas a diestra y siniestra palabras con o sin acento, especialmente algunas como “el” y “él”, “por que”, “por qué”, “porque” y “porqué”, “cómo” y “como”, etc. Es decir: es muy diferente terminar con un mensaje diferente al que queríamos escribir por la prisa de hacerlo rápido y de escoger, o que el teléfono escoja, una palabra cercana a lo que queremos decir, que ignorar cuándo hay que escoger una palabra acentuada y cuándo una sin acento.

Lo malo es que los errores se han vuelto tan comunes, que se ha perdido el sentido de culpa, fracaso o vergüenza al cometerlos, y al parecer esa pérdida se convirtió en la norma: ahora no está in escribir bien. Siento como que la “onda” actual es: “pues si nadie escribe bien, yo tampoco, y váyase a la verdura quién me diga algo”.

He visto cada joya en las redes sociales, que ponerlas todas aquí sería cuento de nunca acabar. Nada más dense una vuelta por la mayoría de cuentas de Facebook que ponen memes en español. Pero lo más interesante, y al mismo tiempo decepcionante, es ver esos errores en lugares donde no esperaría encontrarlos: anuncios oficiales de la embajada, periódicos (al menos en las versiones en línea) y revistas. ¿Televisión? No la cuento, porque de todas formas es un chiste.

Quizá en México y entre puro hispanohablante ya no dé pena, pero cuando se está en un país diferente y se tiene la oportunidad de enseñar nuestro idioma, equivocarse significa enseñar algo que está mal a alguien que lo va a tomar como correcto. Una vez, en Fukuoka, me tocó cubrir la clase de español de un latino (no José, el cubano-japonés que menciono en la última parte de “Los años maravillosos”). Durante un ejercicio de escritura me percaté de un par de detalles en los alumnos:

  • Ninguno acentuaba las mayúsculas.
  • Escribían los días de la semana y los meses del año siempre con mayúscula inicial.

Al preguntarles por qué, me respondieron que así les había enseñado el maestro. Ciertamente no es un error de vida o muerte, y probablemente muy poca gente le pondría atención a eso o quizá pensaría que no es un error, pero a fin de cuentas lo es, y como tal, tiene que ser corregido.

Sí, estoy perfectamente consciente de que la finalidad del lenguaje es la comunicación, la transmisión de ideas, y que si el interlocutor entiende lo que el emisor intenta decir, entonces no hay tanto problema. También entiendo a la perfección el hecho de que el lenguaje es una entidad dinámica, que cambia y se ajusta con el tiempo. No obstante, mientras ese cambio no sea oficial (nos guste o no, la RAE al menos define los estándares de nuestro idioma, y estoy totalmente de acuerdo en que algunas veces se mancha), un error es un error, y escribir bien facilita la comunicación, además de ser una señal de profesionalismo y de calidad, sin querer decir que todo lo que esté bien escrito (ortográficamente hablando) tenga que ser siempre algo de calidad.

Ahora mis preguntas son: ¿Ya de plano no se le pone atención a las reglas ortográficas? ¿Ya no se hacen exámenes de español en las escuelas? ¿Vivo en el México del pasado, envejecí y ya no estoy a la moda?

Hospital – una de las mejores pruebas de idioma extranjero

Prácticamente nunca, salvo una vez que fue un caso muy especial, me jacto de saber mucho japonés. En primera, porque no hay razón para hacerlo, y en segunda porque afortunadamente existen personas no japonesas que lo hablan mejor que yo, lo que me motiva a seguir adelante. No obstante, he de reconocer que el idioma me ha ayudado muchísimo desde que pisé tierras japonesas, sobre todo por el área a donde llegué y viví por más de 8 años: Fukuoka.

No depender de nadie para moverte en otro país da un sentimiento de libertad incomparable. Una cosa es vivir solo por primera vez, y otra vivir solo por primera vez en un país extranjero. Y aunque es cierto que el idioma no necesariamente es una barrera para disfrutar un país, cualquier situación se vuelve una prueba una vez que vives en uno. De entre todas esas situaciones, creo que en donde me percato del japonés que puedo hablar es cuando voy a un hospital. Hoy que tuve que ir a que me revisaran, me quedé pensando en lo que es ir a un hospital en el extranjero; y no es que sea la primera vez que voy (recordar que el año pasado estuve hospitalizado), sino que realmente pone en perspectiva lo que uno conoce de un idioma específico, sobre todo al ver la cara de alivio de los médicos cuando les respondes “Sí, hablo japones. No hay problema”.

Lo veo de esta forma: para ir a turistear, lo que más importa es que sepas el nombre del lugar a donde quieres ir y el nombre del lugar desde donde estás yendo (porque luego no es tan fácil regresar); con el simple hecho de que le digas a alguien el lugar y señales un camión, tren o taxi, en la mayoría de los casos la gente entiende que quieres ir a ese destino; en el caso de querer comer algo, basta con señalar algo en el menú para ordenar, y se vuelve todavía más fácil si el menú tiene una imagen de lo que se está pidiendo, ya que de lo contrario se corre el riesgo de ordenar algo que nos puede parecer grotesco (no porque lo sea, sino porque no estamos acostumbrados a comerlo). Y en general, cualquier situación en la que con poco que se nos entienda la idea se transmita al interlocutor, es suficiente para sacarnos del apuro. Pero, ¿qué pasa cuando nos sentimos mal? ¿cuando algo nos duele y necesitamos especificar qué nos está pasando?

Para mí, ir al doctor es una de las pruebas más efectivas para verificar el nivel del idioma que se tiene. Y aunque aquí también aplica el comunicar la idea principal a medias, con la salud no podemos andarnos con conformismos ni terminos medios; es necesario ser tan específicos como sea posible para que el diagnóstico sea el acertado. ¿Qué nos duele? ¿Cómo nos duele? ¿Qué sentimos? ¿Cómo lo sentimos?

Ir al médico con una persona que funja como traductor puede ser un arma de doble filo si esa persona no conoce a fondo los 2 idiomas, y lo que se le comunica al doctor es la interpretación que la otra persona realizó con la información que nosotros le proporcionamos. En resumen, se corre el riesgo de caer en “teléfono descompuesto”, y los más afectados somos nosotros porque de ello depende que nos atiendan propiamente, y por ende, que nos curen del malestar que suframos.

Los japoneses se pasan de amables, especialmente cuando quieren comunicarse en un idioma diferente al suyo. Para bien o para mal, ellos saben que su idioma no es fácil para un extranjero, y por ende suponen que éste no habla japonés si no tiene  rasgos medianamente asiáticos. Eso sí: las reacciones son diferentes dependiendo de la persona. Hay quienes intentan hablarte en inglés usando las pocas palabras que conocen; otros buscan a alguien que pueda hablar inglés, conscientes de que ellos no pueden, y otros simplemente te dan el cortón sin decir nada más. Pero, ¿en un hospital? El doctor no tiene de otra más que intentar comunicarse de la manera que pueda; algunos hablan inglés bien, pero otros, no tanto, y en el caso de que no se puedan comunicar bien, el diagnóstico de la situación se vuelve parte de un acto de adivinación sin bola de cristal.

Hace algunos ayeres, me tocó acompañar al doctor a un mexicano que vino a estudiar su posgrado acá. Se había caído de la bicicleta unos días antes y se había golpeado la parte baja derecha del estómago, y además tenía fiebre. Cuando fuimos al hospital y expliqué los síntomas, el doctor inmediatamente asoció el golpe y la fiebre con una posible apendicitis (no me pregunten, yo no soy médico), y casi casi decía que había que operar tan pronto como fuera posible. Lo que le quería explicar era que los síntomas de la fiebre tenían un par de días antes de la caída en la bicicleta, y que quizás se debían a un resfriado. pero  el doctor no hizo mucho caso y quería que se programara la operación. Salimos del lugar, nos dirigimos al centro de salud de la universidad, expliqué la situación al médico en turno, asintió, y trató al compatriota de las 2 cosas por separado, descartando por completo la apendicitis.

Ciertamente, en una escuela de japonés no te pueden preparar para cada posible caso por los que se puede ir a un hospital; pero aunque hay lecciones para enseñar a expresar las situaciones más comunes durante un chequeo médico, lo mejor es ponerse las pilas y aprender al menos varios patrones para expresar, tan preciso como sea posible, qué nos sucede.

Estudiantes del idioma japonés: tomen nota de todo esto, porque, cuando anden por acá, puede ser la diferencia entre sufrir una operación y tomar unas cuántas pasillas por menos de 1 semana, añadiendo obviamente la cantidad de dinero que se pagaría en caso de tener que hacer algo que no es necesario.