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¡Feliz 2017!

Ha comenzado un nuevo año. Se va el mono y nos toca el año del pollo. En 干支 (eto), el año del pollo se escribe 酉年 (toridoshi).

Sé que para la mayoría comenzar un año significa un nuevo ciclo y abre una serie de oportunidades simplemente porque sentimos que es el momento para comenzar algo. En mi caso, es momento para continuar algo. Mi hijo está creciendo, y con ello vienen nuevos retos, pero este año también quiero retomar la parte personal y profesional, que aunque no había dejado dormidas, sí estaban en muy baja prioridad por darle paso a aprender a ser padre (al menos los primeros pasos). Concretamente, me he puesto una meta que espero cumplir, y cuando lo haga, aquí les estaré informando.

Por lo pronto, olvidemos lo malo del año pasado y comencemos el nuevo con buena vibra.

Reciban un fuerte abrazo de parte mía y de mi familia. Y como siempre: aquí seguiré contando de mis loqueras por este lado del charco.

El 2016 en un kanji

Kanji de los años anteriores:

Fiel a la tradición anual, es momento de expresar y resumir lo más significativo para mí en este año que termina.

El 2016 fue una aventura total, en muchos aspectos, pero los más destacados son el familiar y el laboral. Tuve la oportunidad de visitar mi tierra después de más de 4 años de no hacerlo, convivir con mi familia, y entender de nuevo lo que significa un choque cultural (no de mi parte, sino de mi esposa). Pero lo más importante fue el descubrimiento de “nuevas” habilidades, y lo pongo entre comillas porque no son realmente nuevas, sino que por primera vez las aplico yo y no me las aplicaron a mí; me refiero a las habilidades de padre. Por tanto, después de pensar mucho entre dos posibilidades que tenía para el kanji de este año, decidí que ésta era la mejor (y más positiva) opción:

El kanji se lee がく (gaku), y como verbo se lee まなぶ (manabu), y significa “estudiar”. Las razones principales las describo a continuación:

  • Como lo mencioné arriba, he tenido que aprender mucho como padre, especialmente estando en una cultura diferente a la mía. Además de lo que vi y experimenté con mi familia en México cuando estaba chico, el hecho de enfrentarme a una serie de tradiciones nuevas de este lado del mundo ha sido toda una experiencia, tanto enriquecedora como retadora. Huelga decir que en más de una ocasión he tenido discusiones con Emi por esas diferencias, pero a fin de cuentas lo dos queremos lo mejor para el niño.
  • Finalmente estoy en un proyecto interesante en el trabajo. Lo bueno es que estoy aprendiendo muchísimo algo que tiene un gran valor curricular. Lo malo es que, como siempre, la “impecable” administración japonesa impide que las cosas salgan como deberían (o como uno está consciente de que pueden salir).
  • Tiene un poco que ver con el primer punto: reencontrarme con choque cultural y con diferencias culturales, aun después de haber vivido aquí casi 14 años. Vaya que ignoraba mucho de la cultura japonesa en lo que respecta  a criar a un niño, y va más allá de las visitas a los templos. Muchas tradiciones y rituales que en su momento contaré.
  • Aunque en menor medida, volver a tomar un Street Fighter “en serio”. Sí, sé que SFV ha tenido muchos problemas desde que salió, y que incluso muchos jugadores profesionales han expresado su disgusto por el juego, pero después de prácticamente haber dejado pasar SF4 y concentrarme más en Tekken (que sigo jugando obviamente), volver a agarrar el control en serio, estudiar el frame data, y practicar lo poco que se puede cada que se puede, ha sido refrescante y revigorizante. Apenas soy UItra Gold, no se burlen.

También, como dicta la costumbre, el kanji de este año en Japón fue , “kin”, que significa dorado, oro, dinero. Hubo varias razones por las que fue elegido, entre las más importantes:

  • La serie de medallas de oro que Japón ganó en las pasadas olimpiadas.
  • Problemas financieros que obligaron a renunciar al anterior gobernador de Tokio. En pocas palabras: usó dinero del erario público de manera personal.
  • El pelo de Donald Trump. No es broma.
  • PPAP. Tampoco es broma.

Documento oficial sobre kanji del 2016 aquí (en japonés).

Se termina otro año. Veamos que es lo que nos depara el nuevo.

La mejor medalla

El fin de semana pasado tuve un par de días muy pesados. Prácticamente no descansé. ¿La razón? Emi se enfermó de repente y estuvo en estado de K.O., lo que significó que yo me tenía que hacer cargo de mi hijo durante todo el tiempo.

Obviamente no me pesa pasar tiempo con mi hijo, pero es muy diferente atenderlo por un rato, jugar con él y entretenerlo, a estar al pendiente de todo: hambre, sed, pañal, juegos, ver que no se acerque a algo peligroso, hacer que duerma la siesta, bañarlo… En fin, sus necesidades básicas.

Todo lo anterior es normal, pero el proceso de aprendizaje de cómo tratar a un bebé es largo y difícil, más cuando no sabes ni qué onda. En mi caso, el año y medio que he pasado con mi hijo ha sido una época de estudio sin parar, lo que conlleva a equivocaciones (a veces leves, a veces más críticas), y al mismo tiempo se une al estrés que traigo del trabajo. ¿Pesado? Mucho, pero ya mencioné que no le hago feo, y me gusta porque me ayuda a pasar más tiempo con él. Y la situación que se presentó fue como el “examen final” para ver si de verdad había aprendido a cuidarlo al 100% o si de plano nada más era fantasía mía.

Mi esposa ilustró el resultado en una imagen:

El distintivo que cuelga de mi pecho en el dibujo (sí, así me dibujó Emi) dice en japonés “立派な育メン” (Rippana Ikumen), que quiere decir “Magnífico padre que actívamente toma parte en la crianza de los niños”.  育メン es una palabra que viene de 育児 (Ikuji, cuidado/crianza de niños) y メン como “men” o “man” en inglés, y al mismo tiempo se creó como paralela a イケメン (Ikemen), que se usa para designar a un hombre guapo.

La verdad es que no saqué 100 en mi examen porque lo que me falló fue dormirlo en la noche (todavía toma pecho), pero todo lo demás fue prueba superada, y debo decir que, aunque es algo que debería ser “lo normal” y que en Japón no lo es porque generalmente todo se le delega a la madre, me llenó de una satisfacción muy grande, que no sentía desde hace mucho tiempo. Sí, he sacrificado gran parte de mi tiempo para dárselo a mi familia (como prueba es la poca actividad que ha tenido este blog en los últimos meses), pero ha valido totalmente la pena.

Para muchos, la medalla más preciada es la de oro. Los atletas y competidores en las diferentes justas entrenan durante mucho tiempo para ser los mejores; todos sueñan con la presea dorada. Para mí este dibujo significa mucho, y representa algo así como una “gran victoria” en esta aventura de ser padre. Todavía me falta mucho por aprender y habrá muchas situaciones que tendré que afrontar y que ni siquiera puedo imaginar ahora, pero sin duda éste es un gran comienzo.

Aprovecho para pedirles un poco de paciencia a todos aquellos que me hacen el favor de leer las loqueras que escribo en este blog. No lo he olvidado, y hay muchos temas que quiero contar aquí, pero ya ven que el tiempo no ayuda mucho. No obstante, ahora en diciembre tengo los típicos escritos de “el kanji del año”, “la palabra o frase más popular en Japón en este año”, entre otros.

Sigo vivo y ocupado

Me pasó otra vez: montón de cosas que hacer en el trabajo, y ni se diga en la casa, y cuando menos recuerdo ya es casi el fin de noviembre y esto sigue sin actualizarse.

No es que no haya hecho nada sobre el blog; tengo 3 escritos a la mitad (cada uno sobre un tema diferente) y he estado respondiendo comentarios y correos en la medida de lo posible. El problema es que no he terminado :/ A las personas a las que les debo respuesta de los comentarios o de algún correo (sea o no con respecto a Japón), les pido un poco de paciencia. Como saben, todos los correos que me llegan y todos los comentarios del blog los leo y respondo, nada más que a veces me tardo.

Después del viaje a México comenzó un proyecto interesante en el trabajo, que lamentablemente se fue al caño por varias circunstancias que pueden o no tener relación con quien lo está dirigiendo, y eso me ha causado una cantidad de estrés impresionante. Digo, no es nuevo que pongan de líder a alguien que ni idea tiene de cómo hacer lo que se tiene que hacer, pero la actitud tiene mucho que ver, porque nadie nace sabiendo y no es pecado ignorar las cosas, pero sí hay problemas cuando dices cosas sin sentido. En fin, cuando llegue el momento les contaré con detalle qué onda al respecto.

En la casa, mi hijo sigue creciendo y creciendo, y con eso también aumenta la energía que tiene, mientras que la mía y la de Emi termina diario no en ceros, sino como en -100. Trae un ritmo imparable, y por más que lo cansemos no podemos hacer que se duerma antes de la medianoche. No cambiaría por nada el tiempo que paso con él, pero sí necesito que se duerma temprano para poder hacer mis cosas también. Las peripecias de ser papá.

En fin, hay mucho que quiero escribir aquí, pero de nuevo será poco a poco en lo que recupero el ritmo, y eso significa literalmente “en lo que encuentro el punto exacto donde hay que darle el karatazo a los niños para que caigan dormidos”.

Saludos a todos, y aquí sigo.

Viajando a México – 4 años después

Había muchas razones para viajar a México después de tanto tiempo, pero hubo 2 en particular que me motivaron a hacerlo aunque la cartera dijera lo contrario: mi familia en México y mi familia de aquí.

La razón era simple: necesitaba ver a mi familia allá y que ellos vieran y conocieran a mi familia acá, en especial a mi hijo, pues a mi ahora esposa la conocen desde la primera vez que la llevé a México, hace casi 7 años… ¡vaya que pasa el tiempo muy rápido! Obviamente hay razones de más peso y de mayor profundidad, pero no vienen al caso en este momento, por lo que las omitiré.

El viaje además sería perfecto para que mi esposa ahora sí experimentara México de forma más “completa”, ya que la vez pasada sí fue de pisa y corre. Ciertamente esta vez tampoco fue una estadía muy larga, pero al menos fue un poco más que la anterior, y como ahora sí nos quedaríamos todo el tiempo en casa de mis padres, tendría la oportunidad de convivir y conocer a mi familia y nuestras costumbres y tradiciones.

Dicho lo anterior, permítanme expresar mis totales y absolutos respetos a quienes viajan en avión con niños de entre 1 y 4 años de edad, en especial a aquellos que recorren grandes distancias en el aire. No importa cuánto te prepares (material y emocionalmente), nunca estarás del todo listo para afrontar la situación. Compré juguetes, cositas para entretener al niño, bajé 100  de sus videos favoritos de Youtube a mi teléfono para poder apaciguarlo en caso de ser necesario; nos aseguramos de tener suficiente de sus botanas favoritas (churritos de camarón y galletas sabor verduras); más pañales de los que humanamente pudiéramos haber pensado llevar en el avión; cambios de ropa; etc. Y es que hay que ver que mantener  entretenido a un niño de esa edad por espacio de 13 horas en un espacio muy reducido es realmente una hazaña que debería registrarse como heroica.  Y ni hablemos del equipaje registrado: 2 mega maletas llenas de ropa y accesorios para él. ¿Mi ropa? Cupo en una mini maleta extra que llevamos, y la de mi esposa igual.

No los aburriré con detalles sobre cómo sobrevivimos el vuelo de Tokio a Houston, pero aunque parezca increíble, el vuelo que nos conectó a Guadalajara fue mucho más pesado, comenzando porque, como buenos mexicanos, no había realmente una fila para subirse en el avión, sino que era algo estilo “métase el que pueda”, hasta que los de la aerolínea pusieron algo de orden. Todavía no llegaba a México y ya me sentía en casa…

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Grata sorpresa

Aunque sé perfectamente que no es así en todos los casos, me dio gusto encontrarme con que no todo es necesariamente malo con el servicio al cliente fuera de la tierra del sol naciente.

Necesitaba una sim card para mi teléfono para usarla en el tiempo que estaría fuera de Japón. Según había leído, sí era posible conseguirla por acá, nada más había que ir a uno de esos lugares donde te atienden después de mil años, explicar el caso, y salir con tu teléfono ya funcionando. Después de todo, para eso están los teléfonos “sim free”.

Fue un proceso mucho más complicado de lo que parecía. El problema es que ninguno de los que atendían sabían el procedimiento para hacerlo, aun cuando está en sus manuales. Sin embargo, la chica que me atendió, muy bonita por cierto, tuvo paciencia y ganas de aprender, y se la pasó preguntando a compañeros y supervisores hasta que, probando aquí y allá, y aguantando también que yo le dijera que lo que ella me estaba ofreciendo y lo que había visto en un folleto que me habían dado el día anterior era diferente. Gracias a eso, después de como hora y media, salí con 1.5 GB de datos para usarse en hasta 30 días.

¿La red? Lamentablemente no tan buena como me lo imaginaba, pero se puede usar y eso es lo importante.

Miriam Rubio, del centro de atención Telcel en Plaza Forum Tlaquepaque: ¡mil gracias por todo! Me diste una excelente impresión y ejemplo de cómo debe ser el servicio al cliente en México.

Ah, sí. Ando de vacaciones en mi rancho, después de más de 4 años de no hacerlo. Ya luego les contaré los pormenores, pero por lo pronto les comento que, más que viaje de placer, es un viaje para ver a mis papás.

¡Eso es Japón! vs ¡Eso no es Japón!

A ver. Antes de publicar cualquier otra cosa, quería comentar al respecto de esto que el mundo vio hace unos días y que, en general, fue bien recibido:

En la ceremonia de clausura de los juegos olímpicos de Rio de Janeiro, Japón hizo la presentación de Tokio como pŕoxima sede de la justa veraniega. Esto causó furor en mucha, pero mucha gente alrededor del mundo porque mostró, en cierta medida, la parte que generalmente el mundo ve y percibe de Japón: cultura pop.

  • Tsubasa y Misaki ✔
  • Doraemon ✔
  • Mario ✔
  • 椎名林檎 (Shiina Ringo) ✔
  • Pacman ✔
  • Hello Kitty ✔

Y un montón de detalles que la gente ha encontrado.

Como en todo, salieron las exageraciones por los dos lados:

  1. Que si lo presentado era totalmente la cultura pop japonesa y que todo es súper chido y Japón es perfecto.
  2. Que eso no es Japón y terminará dañando su imagen. Incluso algunos hablaron de “falta de respeto de Japón hacia sí mismo”…

Algunos comentarios incluso se atrevieron a decir que Japón ya tiene todo preparado para el 2020, salvo algunos pequeños detalles. Cierto: mucha infraestructura ya está ahí y hay muchos planes, pero no están todavía preparados, y han surgido problemas relativamente serios con respecto a las olimpiadas.

Ignoremos, por el momento, el hecho de que Katsuhiro Otomo, en su obra Akira, “predijo” hace unos 30 años que Tokio sería la sede en el 2020, porque sabemos cómo terminó todo y no queremos que eso suceda.

akiraolympicstadium

El caso es: ni muy muy, ni tan tan. Sí: Japón es mucho, pero mucho más que anime, videojuegos, y cultura pop, pero el hecho de que hayan usado partes de eso en un evento como el descrito arriba indica que Japón sabe a qué le está tirando y entiende (o trata de entender) la visión que el extranjero tiene de él. A eso le tiró, y le salió, por la sencilla razón de que, en efecto, mucho del Japón contemporáneo se percibe con esa imagen.

Los mismos japoneses describen a su país ya no como el lugar del “wabisabi“, sino del “wabisabi moe“, porque, aunque la gente siga “odiando” a los otaku, es innegable que eso mueve mucho dinero, y que muchos extranjeros vienen a Japón enganchados por algo referente a esa cultura pop.

SailorSaturn

Mario es también un personaje bastante conocido alrededor del mundo, y por ende con mucha presencia. Independientemente si Nintendo pagó o le pegaron por usar a Mario ahí, es un representante excelente precisamente porque el público sabe quién es y qué hace, y la música al final de la presentación le dio el toque que muchos fans no sabían que querían pero enloquecieron de todas formas.

A lo largo de los años, en este blog he hecho el esfuerzo (mínimo, cierto, pero espero que cuente) sobre lo que es y no es Japón, y aunque trato de mostrar muchas de las facetas que normalmente la gente no ve, no conoce y ni necesita conocer, la realidad es que la mayoría de la gente que vendrá a Tokio en 2020 viene, además de a ver las competencias de los juegos olímpicos, a encontrarse con el mundo que se han imaginado durante mucho tiempo y que el mismo Japón usa para mostrarse al extranjero (vean el caso de Kyary Pamyu Pamyu y la serie de conciertos internacionales que tiene… cuando aquí solo atrapa a gente muy joven y la gente mayor ni la fuma). Japón no se iba a mostrar como algo 100% tradicional, estilo “solo karate” o “samurai y ninja por todos lados”, porque, aunque eso es parte de ello, no es lo que va atraer más gente, y a poca gente en el extranjero le interesaría ver si alguien estilo Sakamoto Ryoma está en los promocionales, pósters o comerciales de Tokio 2020.

pabellondeorokyoto

Como mencioné arriba: sí, Japón es mucho más que cultura pop, y sí, creo fervientemente que hay mucho más que ver por acá que el Gundam de Odaiba, las “maid” en Akihabara, las arcadias de 6 pisos, las películas de anime en el cine… pero eso, para bien o para mal, también es parte del país, y es una que atrae a mucha gente fuera de él. Entonces, ¿cuál problema?

  • Si ustedes vienen nada más a ver los juegos olímpicos: perfecto.
  • Si ustedes vienen también para ir a una maid café y a cantar en el karaoke canciones de anime y estar en Akihabara todo el tiempo: perfecto.
  • Si ustedes vienen también para ir a los templos y conocer algo de la historia y tradición japonesa fuera de las olimpiadas: perfecto.

A riesgo de que Édgar, de WorldMeetsJapan, venga y me diga que quite lo siguiente porque no es información fidedigna, revisen lo que es el movimiento “Cool Japan“. Édgar les puede hablar muy detalladamente al respecto y ponerlos al corriente, pero sería bueno que conocieran de qué va eso.

Faltan 4 años para Tokio 2020. Es hora de comenzar a ahorrar. El evento, aun con sus dificultades técnicas, pinta para estar de lujo, así que es su oportunidad de por fin visitar Japón, y aprovechar para pasar a saludarme y traerme algo de comida y dulces 😀

Por cierto, sí estoy considerando seriamente lo de ser guía de turistas y traductor oficial por acá durante ese tiempo, si es que todavía estoy en Japón. Me pregunto si alguna televisora consideraría contratarme…

Singapur 

Tengo 4 años laborando en la compañía, y varias veces me había preguntado si me tocaría viajar de negocios. Con el paso de los años, comenzaron a salir pequeños “viajes”, primero dentro del mismo Tokio, luego a otras prefecturas en Japón. La semana pasada, fue la primera vez que tuve que salir del país por trabajo. Destino: Singapur.

Puede sonar bonito cuando escuchas que alguien va a viajar de negocios a algún lado, pero como muchos se pueden imaginar, está muy distante de ser placentero, menos cuando te toca trabajar con japoneses y quieren seguir el ritmo de trabajo que tienen en su país.

El caso es que el viaje fue por demás agotante. Primero, teniendo que viajar con alguien de la empresa (afortunadamente no en asientos contiguos); luego, olvidarte de cualquier libertad a la hora de la comida y después de salir de trabajar (ya se la saben: el típico”vamos a cenar” y luego a beber… y no olvidar que uno no tiene voz para escoger qué quiere comer).  Sí, estrés. Estoy totalmente de acuerdo en que uno no va con afán de ser turista, pero el hecho de que te quieran tener encadenado hasta que los jefes se cansen y te dejen en la recepción del hotel es asfixiante en toda la extensión de la palabra.

Aunque creo que lo que fui a hacer allá bien podría haber sido discutido en una vídeo conferencia, al menos puedo mencionar que el poco tiempo que tive para mí (y que está mostrado en Periscope) me sirvió para refrescarme de Japón y recordar lo que es la vida fuera del ojo que todo lo ve en la sociedad japonesa. Singapur es un país producto de mezclas de cultura, y la diversidad se siente en el aire, y eso es un total alivio para alguien que no ha estado fuera de Japón por varios años (la última vez que salí de aquí fue a Guam, en 2013). Fueron pocas horas, pero aunque no hice ningún tipo de actividad, las traté de disfrutar al máximo.

Algo que me da risa es recordar lo baratos que son los taxis fuera de la tierra del sol naciente: un recorrido de 30 minutos al aeropuerto (por vía rápida, sin bajar de 90km/h) me costó 23. 03 dólares de Singapur; ese mismo recorrido en Japón me habría salido en unos 9000 yenes mínimo. Hasta gusto daba subirse a un taxi y encontrarte con que no te va a costar un ojo de la cara. Para que se den una idea, el banderazo en Tokio ronda los 720 yenes, y de ahí obviamente por distancia. Un recorrido de 15 minutos para regresar del ayuntamiento a la casa en Tokio me cuesta 1500 yenes aproximadamente…

Huelga decir que terminé muerto y llegué de vuelta a Japón en estado “zombie”. Se les ocurrió ponerme en el vuelo nocturno para llegar a Tokio a las 6:30 am, justo en el primer día del EVO 2016… Pero tengo que mencionar a fuerzas a Singapore Airlines: sin lugar a dudas, la mejor en la que he viajado. 295 películas en demanda, y yo sin ir al cine desde hace un buen… terminé viendo las siguientes películas:

  • 10 Cloverfield Lane
  • The Revenant
  • Deadpool
  • Zootopia

En efecto, no había visto ninguna de ésas. El vuelo de ida fue por la tarde, así que no hubo problema, pero el de regreso sí me pegó el cansancio, y antes de que digan que habría sido mejor dormir, dejen les cuento que no puedo dormir en camiones o aviones; nunca logré perfeccionar la técnica de dormir en ese tipo de asientos, lamentablemente. Si acaso, cuando estoy muy cansado, duermo a lo más un par de horas.

Mencioné un poco más arriba que no tuve oportunidad de escoger lo que quería comer, pero no por eso dejé de disfrutar las delicias de la cocina singapurense, patrocinadas obviamente por la empresa; el punto es que, por ser de culturas diferentes, los platillos que a los japoneses les parecen un manjar o algo para estar emocionados, para mí necesariamente no lo son, y por ende no me puedo sorprender de la manera que ellos esperan.

Por la naturaleza del proyecto en el que estoy participando, creo que es probable que vuelva a ir a Singapur, aunque no será pronto. Pero la siguiente vez, intentaré que me hospeden en el hotel que muestra la foto de arriba: Marina Bay Sands. La alberca infinita que tiene en el último piso es una tentación difícil de resistir, pero solamente pueden mandar en ella los huéspedes del hotel. Y a ver si esta vez al menos me dan tiempo para darme una vuelta.

Ligas a los Periscope que hice desde Singapur:

Residente permanente

Llegué a Japón por segunda vez en mi vida el 2 de abril de 2003. Y ahí comenzó la aventura que hasta el día de hoy sigo viviendo.

Una buena parte de lo que me ha sucedido por acá ya se ha contado en este blog, pero hay algo en específico que creo que nunca he mencionado:

En Japón, las visas se manejan como “estatus de residencia”. Existen muchos tipos de estatus; aquí pueden ver una lista (en inglés) describiendo brevemente cada uno de ellos. La odisea de obtener el preciado estatus comienza  desde antes de llegar a Japón. Huelga decir que obtener un estatus de residencia por cuenta propia es difícil, a menos que

  • Estés aceptado en una institución educativa en Japón.
  • Estés aceptado en una compañía que labora en Japón.
  • Estés casado con una persona de nacionalidad japonesa.

Por supuesto, si estás casado y tu cónyuge trabaja en Japón (aunque no sea japonés y su estatus sea legal) puedes obtener el estado de dependiente.

La cuestión del estatus de residencia apropiado es importante, porque cada uno te limita en los tipos de actividades que puedes desempeñar de este lado del mundo, y cada vez que cambies de trabajo o de actividad principal, debes revisar si tu estatus te permite realizar la actividad deseada. Por ejemplo, siendo estudiante no puedes trabajar, pero puedes pedir un permiso que te permite hacer cierto tipo de trabajos hasta 28 horas semanales o 40 en época de vacaciones; si tu trabajo es programador y te cambias a un área administrativa, debes cambiar tu estatus o de lo contrario corres el riesgo de ser sancionado.

Las meta de las personas que quieren vivir en Japón por largo tiempo o de manera permanente es obtener un estatus que no limite las actividades laborales que se pueden realizar, o al menos, un estatus por una duración de más de un año, para evitar el martirio que es ir a la oficina de migración a hacer el trámite (en Tokio, Osaka o Fukuoka, al menos; en lugares más rurales generalmente no hay gente y no tienes que esperar tanto). Es decir, obtener el estatus:

  • De lo que sea, pero por 3 o 5 años. Se corre el riesgo de que, si cambias de estatus, te vuelvan a dar uno por 1 año solamente.
  • De cónyuge, porque no hay restricciones en los trabajos que puedes realizar.
  • De residencia permanente, la cual tampoco tiene restricciones y ya no hay que renovar el estatus (es como la meta, a menos que quieran hacer la siguiente).
  • De adoptar la nacionalidad japonesa.

Con residencia permanente es mucho más fácil conseguir créditos o préstamos bancarios para carros, casas o similares, puesto que el estatus respalda, en teoría, que no planeas dejar Japón, lo que le da seguridad a las instuticiones de crédito. Asimismo, existen algunas municipalidades en las que es posible participar en comicios electorales con residencia permanente.

Mi historia de estatus de residencia ha sido larga y sinuosa, y  aquí la recapitulo:

  • Estudiante extranjero, 1 año.
  • Estudiante extranjero, 2 años.
  • Estudiante extranjero, 3 años.
  • Ingeniería, 1 año.
  • Ingeniería, 3 años.
  • Cónyuge, 1 año.
  • Cónyuge, 1 año.
  • Cónyuge, 3 años.

El pasado viernes, esta historia llegó a su final. Después de 4840 días de estar en Japón, o sea 13 años y 3 meses, me fue otorgada, al fin, la residencia permanente en este país.

¿Qué quiere decir esto?

Que ya me puedo olvidar de la renovación de estatus anual, que me hacía perder 2 días de mis vacaciones (al menos) para hacer el trámite.

¿Te piensas quedar permanentemente en Japón?

No lo he decidido todavía, pero es una opción que siempre he considerado, y si consideramos algunos sucesos acaecidos a lo largo de dos años de intentos con cierta universidad de cierta entidad federativa en México, la opción de quedarme por acá es cada vez más fuerte.

Entonces, ¿para qué pediste la residencia permanente?

Además de evitarme la molestia de estar yendo con tanta frecuencia a la oficina de migración, en el caso de que me quede en este país me da la oportunidad de comenzar a planear mucho desde el momento en el que lo decida, sin tener que esperar para hacer el trámite ni depender del resultado, porque el proceso de evaluación para ver si te otorgan la residencia permanente es de 6 meses a un año.

Sé que muchos otros mexicanos han obtenido su residencia permanente con solamente haber estado 4 años en Japón, pero en su caso es porque llegaron aquí casados con nacionales japoneses, y ésa es la forma más rápida de obtenerla. Si, en cambio, vienen solos y comienzan a estudiar o trabajar aquí (como su servidor), el camino es largo, porque uno de los requisitos es haber vivido en Japón por al menos 10 años, y tener al menos 5 años consecutivos con un estatus que permita trabajar. Aquí dejo una liga con la lista de requisitos completa, directamente del ministerio de justicia de Japón.

Así que, desde ya, soy un (otro) mexicano en Japón con residencia permanente.

Noten que esto NO ES una guía de visas japonesas, ni de cómo obtenerla, ni tampoco soy autoridad para ayudar a alguien a obtener una. Si están interesados en los tipos de visa, trámites, consejos y demás, hay muchas páginas en internet con apoyo jurídico, incluso en español, en donde pueden encontrar guías al respecto. Google es su amigo.

Algo sobre las nuevas generaciones en Japón y su interacción con la tecnología

Hace mes y medio me enviaron del trabajo a ayudar en la aplicación de un examen de inglés (propietario de la compañía) a una universidad en la que nos habían contratado por primera vez. He asistido a otras universidades en diferentes partes de Japón y me ha tocado ser 実施監督, o sea, supervisor en la aplicación de dicho examen, labor que se resume en:

  • Preparar las computadoras.
  • Escribir instrucciones en el pizarrón y leerlas en voz alta.
  • Resolver cualquier problema técnico que pueda suceder durante el examen.

Noten las negritas en “técnico”. Con la experiencia que tengo en enseñar inglés en escuelas de Japón, sé de antemano que las responsabilidades que te dicen que tendrás siempre se quedan cortas, porque se presentan situaciones que, aunque no deberías de manejar, terminas haciéndolas porque “se espera que ya sepas que eso podría pasar” o de plano la velocidad de reacción de los encargados japoneses es más lenta que una carrera entra la tortuga de la fábula vs. el caracol de Monsters University que quiere llegar a tiempo a clases y termina llegando al salón al final del semestre.

musnail

Como podrán imaginarse, son estos sucesos los que se presentan con más frecuencia. Y para ser sincero, me parece increíble, por decir lo menos. Pero vayamos por partes.

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