La semana pasada me llegó el aparatito de Amazon. Lo había apartado desde que fue anunciado (el de nueva generación), aunque en ese entonces todavía dudaba si realmente se vería como mencionaban en la página web.

Durante un tiempo pensé mucho en comprar una iPad, pero la finalidad principal del dispositivo que comprara sería la de leer libros en él, por lo que el de Apple me ofrecía un montón de opciones extra, que no es que no quiera, pero le quitaría el objetivo principal por el cual había decidido adquirirlo.


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Cuando abrí la caja, el dispositivo me pareció algo pequeño, pues solamente había visto antes otro Kindle, pero el DX, que tiene una pantalla de 9”). No obstante, el tamaño no es problema en lo absoluto porque así lo puedo meter en la mochila que siempre cargo y sacarlo cuando sea necesario.

La foto de arriba es justamente cuando estaba desempacándolo; debo decir que pensé que lo que estaba en la pantalla era un papel de esos que ponen con instrucciones y que además sirve como protección, que lo tenías que quitar para comenzar a usarlo. Pero mi primera (y muy grata) sorpresa, fue darme cuenta que era la pantalla la que mostraba el mensaje. No podía creer la calidad de lo que mostraba. No habían pasado ni 5 minutos de tenerlo en mis manos y el aparato ya me había encantado.

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Y ahora resulta que si no celebras el “bicentenario”, eres pecador. Joyitas que se encuentra uno. Vean el artículo por acá.

Cada persona está en su derecho de decidir celebrar o no, si hay algo que celebrar o no, etc. Creo que se entiende el punto. ¿Pero meter a la religión en la plática? Creo que está totalmente fuera de lugar. ¿O sea que la próxima vez que me vaya a confesar tengo que decir: “Padre, yo confieso que he pecado de omisión, porque no celebré el bicentenario debido a que considero que no hay nada que festejar ante la situación que vive mi país en este momento”?

Generalmente no toco este tipo de temas aquí porque creo que están fuera del alcance del blog, pero con todo lo que se lee y se escucha de la situación actual de México, a veces uno no se puede quedar callado, aunque todo se vea desde fuera.

Matanza de inmigrantes, secuestros, artistas que se hacen las divas y se alejan de Twitter, presidentes que solo quieren leer comentarios buenos y bloquearán a aquél que ose criticarlos, inseguridad en las calles… México lindo y querido. ¿Viva México?

Uno quiere a su país (y muchas veces no se da cuenta hasta que está fuera de él. Mi caso :P ), y por tanto, no puede pretender ignorancia ante los sucesos. Cierto: los medios pueden ser manipulados y no hay que creer todo lo que dicen, pero como mencioné en una entrada  de hace tiempo, cuando muchas personas de distintos puntos de la república mencionan algo que tiene partes en común, es porque algo ha de ser cierto (no todo, porque aquí también aplica el moleste a su progenitora el que no le ponga).

Y luego, ya poniéndonos más estrictos, he leído y escuchado en medios de comunicación mexicanos que celebramos 200 años de ser un país independiente… Quizá esté mal, pero ¿qué no fuimos independientes (formalmente) como 11 años después de que la guerra de independencia estalló? ¿Que no se supone que celebramos que hace 200 años estalló la guerra de independencia? Digo, a lo mejor estoy confundido, y como historia de México no es mi área, es muy probable que esté equivocado.

Como están las cosas en México, ¿somos realmente independientes? Comprobado está que al país lo maneja un grupo de personas nada más, que es tierra de nadie, que hay impunidad (nada nuevo, siempre la ha habido), que la gente tiene miedo de salir a la calle, que muchos inocentes han muerto. El mismo gobierno estadounidense pide a su gente que no viaje a México. ¿Era el país así desde antes y no me había dado cuenta por estar dentro o de plano la situación se ha tornado incontrolable de un tiempo para acá?

Soy pecador, tengan cuidado :P

Antes que nada, un respiro.

La semana estuvo pesadísima debido a un problema que debía resolver, pero que no encontraba la manera eficiente de hacerlo. Terminé implementando algo parecido al problema del productor-consumidor… solo para darme cuenta de que el método no estaba mal desde el principio (aunque la última solución resultó ser la más eficaz), sino que los datos que estoy procesando son muy grandes, y como se hacen muchas operaciones en ellos, toma tiempo procesar cada uno. Pero bueno, ya detallaré con calma los detalles técnicos en el otro blog.

El caso es que terminé trabajando 5 horas de más en 4 días (con jornadas de 9 o 10 horas). Afortunadamente en mi empresa me tratan muy bien, y pude reponer esas horas el viernes saliendo a las 12 pm. Si hay algo de lo que no me pueda quejar de mi trabajo es del trato que me dan. Si así fueran el sueldo y las prestaciones…

En fin.

En la semana me invitaron a un par de pláticas sobre derechos humanos que tendrán lugar en octubre y noviembre. Aunque todavía no sé exactamente en qué se enfocarán, parece ser que tratarán sobre la discriminación que existe en Japón… entre los mismos japoneses. Pero ésa es otra historia, que deberá ser contada en otra ocasión.

El caso es que últimamente he notado mucho más el cambio de ser estudiante a ser 社会人 (Shakaijin, o sea, persona económicamente activa) en Japón, y no es por el sueldo, ni por lo que hago ni mucho menos, sino que, como me decían los “sempai”, el trato de los japoneses hacia uno cambia, y de forma a veces sorprendente.

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¿Cuál es el verdadero color de la vida?


Al morir, dejamos este mundo para ir en camino a otro y no hay forma de volver… a menos que tengas un poco de suerte.

Alguien muere, pero por fortuna “gana” una lotería de almas y le es permitido regresar a la tierra, al mundo real, pero en el cuerpo de otra persona. Según el “ángel” que aparece como guía, el dueño del alma cometió un grave error, y eso causó su muerte. La oportunidad que se le da de regresar al mundo de los vivos es una especie de entrenamiento en el que debe darse cuenta cuál fue su error, aunque esté en el cuerpo de alguien más.

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Hace ya tiempo que tenía la idea de separar las cosas técnicas de este blog y ponerlas en otro lugar donde solo se tratara respecto a ellas; un lugar más técnico, en pocas palabras. Así, los lectores que no están dentro del medio no tendrían que saltarse esas entradas, y los que estén interesados puedan discutir más abiertamente.

He decidido probar con un blog adicional, dedicado solo a cosas técnicas, y de ahí nació el nombre: El rincón técnico (de un mexicano en Japón).

La categoría de temas técnicos de este blog quedará intacta, y aquí seguirán las entradas que hasta el momento se han publicado en ella, pero todas las entradas técnicas de ahora en adelante se harán por allá.

Está de más decirlo, pero éste es y seguirá siendo el blog principal, por lo que el blog técnico tendrá menos actividad que aquí.

Los invito a pasar también por allá (y a suscribirse al RSS Feed, jeje), especialmente a aquellos que están dentro del medio de la computación, programación, inteligencia artificial, etc., y también a los que no lo están pero tienen interés en esos temas.




Aquí vive una diosa



Al leer el título de esta entrada, probablemente más de alguno haya pensado que esto se trata de algo cómico. Yo también lo pensé cuando lo vi por primera vez… y después me di cuenta de que no era así.

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Arrietty, la protagonista

Después del éxito de 崖の上のポニョ(Ponyo), y conociendo la calidad de películas que nos ofrece el estudio Ghbili, la expectativa por ver la nueva producción era grande… y en eso se quedó: en expectativa.

Basada en la serie de libros The Borrowers, de Mary Norton, The Borrower Arrietty (借り暮らしのアリエッティ – Karigurashi no Arrietty) es la siguiente apuesta del estudio; el hype creado fue mucho, y muy bueno, se esperaba una película interesante, pero, desde mi punto de vista, Ghibli falló. ¿El guión? ¿la dirección? ¿qué estuvo mal?

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Ya tenía rato queriendo actualizar el blog, pero en las últimas semanas la carga de trabajo se ha duplicado y a veces termino prácticamente muerto. Simplemente hoy domingo, todavía no dan las 8 am, no he dormido bien, pero por más que intento no puedo conciliar el sueño.

Sí he tenido descanso; no es que me estén esclavizando (más) en el trabajo, pero con eso de que prácticamente tengo que trabajar por 2, cuando se junta el código nomás no veo para cuando terminar. Saliendo del trabajo hay días en que quiero sentarme a no hacer nada, o a distraerme en algo, pero tengo que estudiar muchos temas para poder seguir adelante con mis proyectos. Por supuesto, esto es 100% idea mía, y aunque esté cansado, trato de al menos dedicarle una hora a ese estudio. Digamos que es el sacrificio que uno tiene que hacer para progresar. E insisto: definitivamente no me tratan nada mal en mi actual trabajo.

La situación se complica si añadimos a la familia. A veces sinceramente no sé qué pensar, pero aunque están lejos, no dejan de ser importantes, y, por ende, me preocupan.

Compré boleto para ver “How to train your dragon”, que se acaba de estrenar ayer por este lado del mundo… y resulta que no la exhibirán subtitulada, solo doblada al japonés. Creo que mejor me debí esperar a comprar el Blu-ray en amazon… La tendré que ver en japonés para no perder el dinero, a menos de que alguien me quiera comprar el boleto, jeje.

Sigo vivo, solo que con un poco más trabajo de lo normal.

El sake es toda una cultura en Japón

Japón tiene muchas incógnitas para el resto del mundo: su sociedad, sus costumbres, la casa imperial, etc. Una de ellas es sin duda el alcohol, que aunque no es exclusivo de este país, la cultura que lo rodea es totalmente diferente a lo que se está acostumbrado en la mayoría de países del mundo.

El sake (酒), palabra con la que se nombra a toda bebida alcohólica (y que técnicamente hablando es una bebida embriagante creada a base de arroz) es más que parte de la vida cotidiana del japonés: es un modo de vida, una costumbre que la misma sociedad te impone y con la que te bombardea, y por desgracia, es una de las bases con las que se mueve esa misma sociedad.

Legalmente no se puede beber alcohol en Japón hasta alcanzar la mayoría de edad (20 años), y aunque secretamente hay menores que toman, la ley es muy estricta al respecto; cuando un artista o alguien famoso menor de edad es descubierto infraganti tomando alcohol o fumando, es un hecho que será un escándalo y que puede hasta perder su carrera por ese motivo. Suena exagerado, pero así es como el gobierno “trata de poner el ejemplo”… Lo malo es que todo lo demás (publicidad, influencias de los medios y la misma sociedad) no dejan de bombardearte con mensajes referentes al alcohol, a beber moderadamente y a que solo debes beber cuando ya seas mayor de edad. Es decir: Japón te mentaliza para que justo cuando cumplas 20 años estés “listo” para probar la gran variedad de bebidas embriagantes que el país te ofrece… pero te dice que no seas niño malo y que si tienes menos de 20, ni de broma te acerques al sake. ¿Suena contradictorio?

Aquí unos ejemplos de publicidad de bebidas alcoholicas:

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Personalmente, esto es algo que sí me llega a molestar:

¿Sabías que los japoneses siempre expresan repetidamente cuando tienen frío, calor, sed, hambre, comezón, etc.?

Puede parecerles de lo más normal, pero cuando tienes a una persona diciendo “atsui!” (tengo calor, ¡qué calor!) todo el tiempo, es irritante, o por lo menos a mí me lo parece:

  • Estás en la parada de autobuses, es pleno verano, 33 grados centígrados con 100% de humedad. Todo mundo tiene calor. Una de las personas está diciendo “atsui” cada 10 segundos mientras se limpia el sudor con una toalla/pañuelo.
  • A una persona le pica un mosquito, y cada que se rasca dice “kayui!” (¡tengo comezón!).
  • Invierno, 10 grados bajo cero,  en la misma parada de autobús. Alguien se la pasa diciendo “samui” (¡qué frío!).

Una vez es normal, cualquiera lo dice; dos, entendible; ¿todo el tiempo? No, por favor.

¿O será que me he vuelto muy quisquilloso? :P