¿Sabías que…? – Parte 14

Actualización: Gracias al buen Wally por corregirme en el nombre de la nena en yukata en el video de hasta abajo. Se escribe Saki (咲), pero se lee “Emi”. Hasta ahora me vengo dando cuenta. ¡Muchas gracias Wally! 🙂

 

El verano ha llegado al país del sol naciente, y ya saben lo que eso significa: playa, chicas en bikini, comer sandía, chicas en bikini, chicas en yukata, chicas en bikini, etc. Pero hay un evento que, para los japoneses, es representativo de esta estación del año. Me refiero a los fuegos artificiales. Por tanto, esta vez el tema es algo que tiene que ver con ellos.

¿Sabías que los japoneses suelen gritar “¡Tamaya!” cuando asisten a un festival de fuegos artificiales al momento en que estos iluminan el cielo nocturno?

Ese grito tiene que ver con historia de Japón:

En la era Edo existía un fabricante de fuegos artificiales llamado “Kagiya” (鍵屋), radicado en Edo (lo que ahora es Tokio). Había ahí un discípulo llamado “Tamaya”(玉屋), que después se independizó y formó su propia fábrica de fuegos artificiales, la cual llegó a rivalizar con Kagiya, volviéndose incluso más famosa.

Durante el festival de fuegos artificiales de lo que hoy se conoce como el río Sumida (隅田川), Tamaya lanzaba al cielo sus creaciones desde la corriente superior del río, mientras que Kagiya lo hacía río abajo. Se dice que era un espectáculo precioso. La rivalidad entre las 2 casas fabricantes era ampliamente conocida, pero curiosamente en los escritos de esa época se cuenta que la gente gritaba el nombre de Tamaya cuando veían sus fuegos artificiales, pero a los de Kagiya no les gritaban nada por alguna razón. Un poema de la época reza lo siguiente:

橋の上、玉屋玉屋の声ばかり、なぜに鍵屋といわぬ情なし。

Hashi no ue, Tama ya Tama ya no koe bakari naze ni Kagi ya to iwanu jou nashi.

Traducido más o menos como “Sobre el puente, sólo se escuchan voces que gritan ‘Tamaya’… Gente sin sentimientos que no dicen “Kagiya”.

Según Wikipedia, en las pinturas Ukiyoe de la época se retratan los fuegos artificiales de Tamaya, no así los de Kagiya.

Un día, Tamaya sufrió un accidente que no sólo acabó con su fábrica, sino con media ciudad. Y tan mala suerte tuvo que el Shogun de la época (徳川家慶, Tokugawa Ieyoshi) esperaba a que amaneciera para ir a orar al templo, por lo que su castigo fue aún más severo: le confiscaron todos los bienes que le quedaban. Tamaya no se pudo levantar de esa situación y terminó su legacía en tan sólo una generación.

Kagiya, por su parte, aún continúa en el negocio de los fuegos artificiales, pero ya no en los más elaborados, sino en los llamados “uchiage”, que son los que se lanzan como entrada antes de una tanda de espectaculares.

Aquí les dejo un video con la preciosa Takei Emi, en donde brevemente se escucha cuando dice “Tamaya” al estar viendo los fuegos artificiales. Este video es parte de una serie que fue creada para promocionar el metro de Tokio.