9 años después…

El pasado 2 de abril cumplí ya 9 años radicando en el país del sol naciente.

Siendo sincero, cuando dejé México aquel 1 de abril de 2003 no pensaba que pasaría tanto tiempo por este lado del mundo. Mi idea original era venir por la maestría, y si era posible, el doctorado, pero en esa época todavía no pensaba tan a fondo en lo que pasaría una vez que me convirtiera en maestro.

Iba a contarles aquí lo que sentí al llegar y lo que fueron los primeros meses en Japón, especialmente llegando al campo japonés, pero recordé que lo tengo planeado para otro escrito, así que no contaré eso, jejeje. Lo que sí puedo mencionar es cómo este país me ha mostrado muchas facetas de la vida que no tuve oportunidad de experimentar en México, y cómo he ido creciendo a lo largo de todo este tiempo.

Quienes me hacen el gran favor de leerme desde hace varios años (llevo 7 años y medio con el blog) han sido partícipes, en mayor o menor medida, de la forma en que he ido cambiando con el paso del tiempo, así como de los problemas a los que me he tenido que enfrentar y las experiencias que he vivido a lo largo de este tiempo. Y no es para menos: aunque me gradué en México (orgullosamente CUCEI, Universidad de Guadalajara) y laboré en 3 diferentes compañías, creo que es acertado decir que mi verdadero desarrollo comenzó en Japón, y todavía no concluye (ni creo que tenga final).

Estar aquí sigue siendo un sueño, por malos que sean los días o por amargas que sean las experiencias. Cada día aprendo algo nuevo de esta cultura, lo que me ayuda a:

  1. Conocer más profundamente este país.
  2. Darme cuenta de la belleza y de la riqueza cultural de México.
  3. Asombrarme del talento que mi país tiene (y del que hay que estar orgullosos)
  4. Entender que nunca podré disfrutar todos los videojuegos que existen (la vida no me va a ajustar 😛 ).

Japón, como cualquier otro lugar en el mundo, tiene sus pros y contras. Durante estos años he tratado de mantener una posición crítica sobre lo que este país ofrece a los extranjeros, y planeo seguir con ella, aunque es claro que mi forma de pensar y analizar las cosas se basa en el hecho que soy mexicano.

Durante estos años, he tenido el gusto y honor de conocer a muchas personas muy valiosas, inteligentes y amables, no sólo japonesas, sino de muchas nacionalidades. He entendido el concepto de “diversidad de razas, culturas y creencias” y de lo importante que es respetar todo lo que es diferente a lo que uno vio cuando creció (incluyendo al chino de mi trabajo al que deberían escuchar cuando come…). Por supuesto, también he conocido a muchos mexicanos que tienen o cumplieron el mismo sueño de venir para acá, de conocer este país.

Cuando llegué, era muy difícil encontrar información de mexicanos en Japón y de las becas del gobierno japonés para estudiar posgrado por acá. Ahora, hay muchas fuentes (incluyendo ésta, por supuesto) para conocer de viva voz lo que uno puede vivir, bueno o malo, estando en Japón. He conocido a compatriotas mucho más inteligentes y talentosos que yo y he aprendido mucho de ellos también.

Mi idilio con Japón continúa, pero aun cuando concluya (en el momento que sea que eso pase), el lazo con este país siempre existirá, y aprovecharé al máximo lo que haya aprendido hasta ese momento sobre el idioma, la cultura y las tradiciones, tratando de aplicar lo bueno a mi país, claro.

Por aquí andamos…