¡Hola Tokio!

Como muchos de ustedes ya sabrán, desde el pasado 10 de agosto comencé a vivir en Tokio. La tan nombrada segunda ciudad más cara del mundo realmente no representa (para mí, aclaro) algo que no haya visto antes; primero, porque ya había venido aquí varias veces, y segundo porque nací y crecí en Guadalajara, que aunque no se compara, es una ciudad relativamente grande.

Dejar el campo japonés fue difícil, más que nada porque tenía una vida allá (sin contar el trabajo, por favor). La gente me conoce, me llaman del ayuntamiento para pedirme que participe en alguna actividad cultural, me piden que presente a extranjeros para programas de home stay… En pocas palabras, era y me sentía parte de una comunidad.

Entonces, ¿por qué mudarse?

Hay muchas razones, y no todas las voy a detallar aquí de momento. Sin embargo, puedo mencionar que necesitaba un reto, algo que me hiciera salir del colchón de comodidad en el que estaba cayendo debido al ritmo de vida que llevaba, pero no malentiendan: no era para nada malo. Al contrario, podía haberme quedado en mi posición allá y habría podido tener una vida modesta, sin muchos lujos pero también sin carencias. Para muchos, incluyéndome, quizá eso sea el estado final en el que se quiere estar, pero personalmente siento que todavía puedo hacer más, mucho más, antes de echar raíces y llevar una vida de esa forma.

Tokio representa, entre otras cosas, un reto para mí en muchos aspectos. Tengo todavía mucho que aprender, tanto de mi especialidad como de otras áreas que necesito conocer para poder moverme hacia donde quiero. Tomará tiempo, y a ciencia cierta no hay ninguna garantía de que las cosas saldrán bien… pero tampoco la hay de que saldrán mal. No tanto como un volado porque los resultados dependen de mí, pero he de reconocer que sí estoy arriesgando mucho, y prácticamente estoy comenzando de ceros otra vez (nueva casa, nuevo trabajo), pero no importa: si no sale todo como quisiera, al menos me quedará la experiencia para aplicarla en mis siguientes proyectos.

La empresa donde laboro actualmente tiene unos 30 empleados. Yo estoy en el equipo de investigación y desarrollo, y aunque tengo que programar en un lenguaje llamado Scala, también estoy resolviendo problemas referentes a mi área. Llevo 3 semanas trabajando ahí y todavía no me acostumbro, pero aunque reza el dicho que “a la tierra que fueres haz lo que vieres” (y su equivalente en japonés: 郷に入っては郷に従え “gou ni itte wa gou ni shitagae”), lo cierto es que hay situaciones a las que no quiero adaptarme porque no concuerdan con mi forma de pensar. No se trata de imponer mi ley, claro está, pero tampoco se trata de dejarse y de que la gente te trate como si fueran tus dueños… Trataré de hacer un cambio, por mínimo que sea, durante el tiempo que permanezca ahí.

En cuando a la vida fuera del trabajo, todavía no termino de desempacar todo, pero al menos ya puedo usar el cuarto de la computadora y me puedo concentrar y retomar los proyectos que tengo en mente, los que ya estoy desarrollando (formspring, por ejemplo), y aquí sí me dan ganas de estudiar Scala y lo que necesito para cumplir mis responsabilidades laborales.

Ya me han tocado como 3 temblores, si bien no fuertes pero sí mueven las cosas… y es algo que en Fukuoka no tenía (solamente aquél de 2005). ¿Miedo? Un poco, sí, pero en vez de dejarme vencer por él mejor me mantengo alerta en todo momento, y que Dios decida.

Extraño andar en carro… pero acá me transporto en bicicleta todos los días. ¡Es divertido! Tenía años de no montar bicicleta por largos periodos de tiempo (en Iizuka tenía, pero la usaba cuando mucho 2 veces al mes), pero volver a usarla como medio de transporte principal me ayuda a mantener la salud física (ejercicio) como mental (me relaja andar en bici). ¿Lo mejor? Akihabara me queda a 15 minutos 爆笑, pero olvídense de las maid, las AKB48 y hasta la animación japonesa: los electrónicos y los videojuegos es lo que más me llama la atención de Akihabara. Las retas en Tekken (y próximamente en Tekken Tag Tournament 2) y en Super Street Fighter IV AE se ponen muy buenas, y hay top players muy frecuentemente. Por tanto, ya sabrán en dónde me pueden encontrar en los días de ocio, je je je.

Tengo ya varios temas que tratar por acá, pero los iré sacando poco a poco. De momento, los dejo con la imagen de lo que veo desde mi terraza. Allá al fondo está el Tokyo Skytree. Dejen nada más que lo inauguen en mayo del próximo año y la vista por la noche será mucho más bonita.

Por acá andamos, echándole los kilos ahora en la capital スマイルこれからも宜しくお願いします!

vistadesdeterraza