Los extranjeros y el registro familiar en Japón

Con toda la polémica (innecesaria) que desató Mr. James, no solo aquí, sino en un montón de lugares en la red (hasta en Facebook se creo una comunidad llamada “I hate Mr. James, en la cual participo, pero en sí no odio al sujeto), creo que la idea de que los estereotipos nunca son buenos queda de nuevo más que probada.

Hablando de diferencias, hace poco Rigo contrajo matrimonio (¡felicidades de nuevo!) con una japonesa, y amablemente escribió en su blog los requisitos para contraer nupcias; entre ellos, hubo uno que me llamó la atención: El hecho de que no tienes, ni puedes crear, un nuevo Koseki por ser extranjero.

¿Qué es todo esto del “Koseki”? Digamos que es como el registro “familiar” de una persona. Ahí se anotan los nacimientos, matrimonios, hijos, etc., es decir, hace las veces de los certificados que todos conocemos.

Un extranjero no puede crear un Koseki simplemente por no ser japonés. Tiene sentido, sí; lo malo sucede cuando el extranjero no aparece como esposo(a) en el koseki del japonés con el/la que contrae matrimonio, sino simplemente como “cabeza de familia” en el apartado de “observaciones”. ¿Qué quiere decir esto? Que estás casado, pero ante la ley no eres oficialmente el(la) esposo(a) de tu cónyuge; por tanto, las mujeres no necesitan tomar el apellido del esposo extranjero, puesto que éste no tiene Koseki, y en todo caso, es el hombre extranjero quien toma el apellido de la mujer japonesa.

Digamos que todo, hasta aquí, es pasable. Ahora viene la cuestión de los niños: cuando nace un bebé entre un matrimonio internacional (léase japonés con no japonés), el bebé puede tener las 2 nacionalidades, pero a cierta edad tendrá que decidirse por una. En Japón es a los 22 años. El punto radica en que pueden ser tus hijos, pero legalmente no eres su padre/madre porque no tienes Koseki, por lo que tus hijos tomarán el apellido de la parte japonesa. Dicen incluso (no lo he corroborado) que si la esposa es japonesa, tiene derecho a pedir apoyo como madre soltera aunque el esposo extranjero esté ahí.

El problema nace (o mejor dicho, despierta) en el desafortunado caso de un divorcio, sobre todo en los casos de “nunca te quiero volver a ver”: la parte japonesa puede optar por llevarse a los niños a vivir con él/ella, sin prácticamente ninguna obligación para con la parte extranjera. Después de todo, no estás registrado como el(la) padre(madre) de los niños; por tanto, tu podrías estar en tu país con tus niños, pero la parte japonesa podría llevárselos a Japón y nunca volverías a verlos, y esto, aunque en muchos países es secuestro, está amparado por las leyes japonesas. Lo peor del caso es que, en caso de que la parte japonesa sea la esposa, si ella llegara a contraer matrimonio con un japonés, tus hijos tomarían el apellido del nuevo esposo, porque él sí tiene koseki… Un dilema.

Todo este “boom” no es algo nuevo, pero se puso de moda nuevamente la semana pasada cuando un estadounidense viajó de su país a Japón porque su ex-esposa se llevó a los niños de Estados Unidos a Japón para las vacaciones de verano (con permiso del papá), pero no los devolvió. El papá viajó directo a Fukuoka y trató de llevarse a sus hijos de regreso. ¿Resultado? El padre enfrenta cargos por secuestro y podría pasar mínimo 5 años en prisión, todo por intentar llevarse a sus hijos.

Claro que hay que ver el caso con calma antes de sacar conclusiones de quién tiene la culpa, de que si el papá merece ser castigado o no, etc., pero lo que llama la atención es que las leyes japonesas no penalizan lo que la ex-esposa (que después se supo que aún no están divorciados), y parece que esto no es nada nuevo: se habla de varios casos similares no solo con Estados Unidos, sino también con Inglaterra y otros países, y hasta la fecha ninguno ha sido resuelto.

Necesito leer mucho más al respecto, y de hecho ya lo estoy haciendo, pero necesito juntar más información para saber exactamente a qué le tira un extranjero en un matrimonio con japoneses. Obviamente no todos terminan mal, pero en algo tan delicado y tan grande como el matrimonio, al menos yo si quiero saber los pros y los contras antes de entrarle al ruedo. Lo que más me sorprendió es que hay muchos extranjeros que viven en Japón desde hace mucho tiempo y sin embargo no tienen idea de todo lo que gira alrededor del matrimonio internacional.

En cuanto reúna más información relevente la iré escribiendo aquí. Como dije, me hace falta leer todavía y se me pueden ir detalles 😀