It’s a Rumic World – En Kyushu

Del 22 de agosto al 20 de septiembre se presenta en el museo municipal de arte de KitaKyushu la exposición de trabajos de Rumiko Takahashi titulada “It’s a Rumic World”, la misma que el año pasado estuvo en Tokyo, y de la cual ya había hablado en su momento. Esta vez sí pude ir a verla, al igual que Carlos (aunque él se me adelantó una semana).

Los trabajos que se pueden ver comprenden Urusei Yatsura, Maison Ikkoku (mi favorita), Ranma, Inu Yasha, la saga de las sirenas, One Pound Gospel, entre otras. Lo malo es que dentro no está permitido tomar fotos; la única oportunidad de llevarse un recuerdo en la cámara es justo a la entrada, y no perdí el tiempo para tomarme una foto con una de mis dos personajes de animación favoritas: Kyoko Otonashi (de Maison Ikkoku):

La exposición vale muchísimo la pena para quienes gustan del trabajo de la autora. Se respira nostalgia ante tantas obras originales de series con las que crecimos (los japoneses en los 80s-90s, y nosotros unos 10 años después). Pero lo que realmente se lleva las palmas es la última parte, titulada “My Lum”, en la que se le pidió a varios autores que dibujaran a Lum a su manera, con su estilo. Entre las versiones que más me gustaron están sin duda la de Goshou Aoyama (autor de Detective Conan), la de Yuu Watase (Fushigi Yuugi, Ayashi no Ceres, Zettai Kareshi, entre otras), la de Mitsuru Adachi (Touch, Rough, entre otras) y la de Moyoko Anno (Hataraki Man). Hay fácil unas 30 diferentes Lum, unas muy reales, otras con características muy marcadas del estilo de cada autor.

Al final, hay una sala donde se exhibe una capítulo especial de 25 minutos creado exclusivamente para esta exposición. Hay 3 capítulos en total: uno de Urusei Yatsura (que fue el que vi), una de Ranma y uno de Inu Yasha. Ignoro si ponen uno diferente cada día, pero cuando yo fui era solo el de Urusei Yatsura. El capítulo en sí no tiene nada del otro mundo, pero es divertido volver a ver a Ataru, Lum y los demás en una nueva aventura súper exagerada (característico de la serie).

Quizá lo que más duele de la exposición es la tienda de recuerdos que está al final: uno quiere llevarse prácticamente todo, pero los precios están por las nubes. Un P-chan de peluche costaba 3,675 yenes (unos 320-330 pesos); las camisetas (muy muy chidas) costaban 3,100 yenes, y a mí, que no me gusta mucho Inu Yasha, me encantó la del protagonista del mismo nombre cuando está sentado en un árbol. Había además llaveros, straps para celulares, posters, carpetas transparantes, tazas térmicas, figuras de colección de Lum, litografías originales, etc. etc.

¿Qué compré? Realmente no mucho:

  • El libro con las ilustraciones mostradas en la exposición y unas extras.
  • Un rompecabezas de Maison Ikkoku (que ya fue armado y espera estar en un marco pronto).
  • Una toalla de mano de Maison Ikkoku.
  • Una toalla un poco más grande de Inu Yasha.
  • Una de las minifiguras de colección que vienen en cajas. Me salió Sesshomaru.
  • Un strap de Maison Ikkoku.

Rumiko Takahashi no es mi autora favorita puesto que sus últimas obras han sido innecesariamente largas. Todavía Ranma pasó, pero Inu Yasha de plano se extendió mucho más de lo debido, según mi opinión. Me gustan más sus trabajos de antaño: Urusei Yatsura es simplemente buenísima, pero, a mi parecer, Maison Ikkoku se lleva las palmas por la profundidad de cada uno de sus personajes.

Les dejo los scans del volante informativo, del boleto, de la portada del libro de ilustraciones y de la toalla de manos de Maison Ikkoku que adquirí.