Rain Forest – Día 11

En punto de las 7:45 am llegaron a recogerme para el tour al rain forest. Había 2 tours: Uno para andar en canoa y otro para visitar varias cataratas y lagos. Decidí irme por el segundo, ya que no había nadado mucho en mi estancia en Australia.

El microbús poco a poco se fue llenando, hasta que fuimos en total unas 17 personas. Después de estar todos los que teníamos que estar, nos dirigimos rumbo a nuestro destino. Durante el camino, el guía, de apodo "Bart", estuvo explicando cómo sería el día, a dónde llegaríamos y qué haríamos.

El campo australiano es verde, y muy muy grande. Pudimos apreciar bellísimos paisajes mientras íbamos camino al bosque. Eso sí: El camino está lleno de curvas (254 si mal no recuerdo, y no las conté: ¡Está escrito el número!), lo que hace que se haga más tiempo.

Primero fuimos a ver el Cathedral Fig Tree, un arbolote que se calcula tiene como 500 años de edad. Y en cuanto entramos al bosque se sintió el cambio de temperatura (ese día estuvo a 32 grados): Fresco, muy agradable, y con las voces de los animales de fondo.

La regla de oro en este tipo de lugares es: "If you don't know what it is, don't touch it. If you know what it is, don't touch it!". Ésta es la base del cuidado que los australianos siguen para preservar la naturaleza, y bueno, considerando que las especies más venenosas en el mundo de arañas, serpientes y medusas están en Australia, nunca está de más, je je.

De ahí fuimos a un lago grande, grande, en donde comeríamos y podríamos nadar. El paisaje era simplemente hermoso, paradisiaco. Y sí se antojaba nadar, pero después de la comida (hamburguesas de pollo), preferí nada más estar un rato. En este lugar, un alemán que iba con nosotros perdió su cámara: Se le olvidó en el baño, y cuando el autobús salía, se acordó, pero cuando fue a buscarla, solo estaba la funda. Recordé de nueva cuenta que no estaba en Japón Laughing

El recorrido continúo con 2 cataratas más y un lago profundo, al que no se puede acceder para nadar, solo para ver. Las cataratas sinceramente no eran cosa del otro mundo (creo que en Tala Jalisco hay mejores), pero lo que hace especial el lugar es todo lo que las rodea: Árboles y animales notoriamente bien cuidados, nada de basura y nada de ruidos que no sean los emitidos por la naturaleza. En verdad te relajas.

Alrededor de las 5 pm llegamos a un pequeño pueblo en medio de la nada (léase campo), en donde algunos de los participantes pasarían la noche, y los que no, comeríamos galletas y tomaríamos un café antes de emprender el regreso a Cairns, que fue como a las 7 pm.

Es mejor que vean las fotos para que sepan de qué hablo. Podría describir todo con lujo de detalle, pero hay cosas que simplemente hay que apreciar con los ojos. 

One thought on “Rain Forest – Día 11”

  1. FELIZ NAVIDAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAADDDDDD!!!!…Desde Mexico.Paisano!!!…Ojala t la hayas pasado super bien con Emi!!!
    Y que hacen en Japon para celebrar la Navidad…es cierto q comen pastel como si fuera cumpleaños???

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