Si algo así hubiera pasado…

A veces me pongo a pensar qué habría sido de mi vida si las cosas hubieran sucedido de otra forma cuando estaba más joven. Quizá he visto mucha televisión y muchas películas, pero lo cierto es que hay muchas cosas que pude haber vivido y no lo hice por muchas razones, en especial mi edad.



Recuerdo que cuando estaba en la preparatoria me gustaron 2 chicas en particular: Una de ellas se convirtió en novia de otro de los del salón, y por otra estuve tirando la baba por varios años y nunca obtuve nada. Lo bueno fue que no me quedé con las ganas de decirle todo lo que sentía y así lo hice… aunque justo cuando ya estábamos a punto de graduarnos. Y es que cursar la preparatoria de los 13 a los 16 años te obliga ciertamente a vivir más adelantado de lo que realmente te toca experimentar a esa edad.



No me da pena decir que mi primer amor real fue cuando estaba más allá de la mitad de la universidad. En aquel entonces, me consideraba a mí mismo como alguien raro, y al tener a compañeros hasta 10 años mayores en el mismo salón, aprendiendo las mismas cosas, no era para menos… Me preguntaba muchas veces cuándo llegaría mi primera novia, cuando sentiría las famosas mariposas en el estómago, cuando sería alguien “normal”, por muy tonto que parezca ahora. Soñaba con casarme con alguien que me conociera desde hacía mucho tiempo, que supiera todo de mí, que me hubiera visto reir y llorar, algo así como de película: Encontrarme con alguien desde más joven y vivir y experimentar juntos hasta llegar al matrimonio. Buenos recuerdos sin duda. Incluso desde que conocí a Emi me puse a pensar qué habría pasado si las cosas hubieran funcionado con mi primera novia. En aquel entonces, el sueño de venir a Japón estaba latente, y la única respuesta que pude obtener fue que seguramente ella también estaría aquí conmigo.

Ciertamente en mi vida ha habido un poco de todo, pero no me quejo de mi situación actual. Estoy tranquilo y muy contento con mi actual novia y así quiero seguir, solo que, al ver el capítulo 22 de Aa Megami Sama Sore zore no tsubasa, me vinieron a la mente los recuerdos de mi época de bachillerato, hace ya más de 10 años, y después de mucho tiempo, sonreí ante esos recuerdos, que, buenos o malos, hicieron de mí lo que soy ahora.



No puedo olvidar tampoco a los amigos que hice en ese entonces, puesto que algunos de ellos se convirtieron en mis mejores amigos, y nos hemos visto crecer y desarrollarnos, hemos competido y estado en el mismo equipo también, hemos pasado desveladas juntos, hemos compartido los buenos y los malos momentos, y aún después de tantos años, seguimos en contacto permanente, y al grupo se han añadido nuevos miembros que también son parte ya de los buenos recuerdos.



Me da gusto poder contar esto después de tantos años. Los del grupo me dirán “senil”, pero de vez en cuando es bueno recordar todo lo que ha te ha hecho llegar hasta donde estás. Incluso, poder contar las cosas malas del pasado con una sonrisa en la cara es señal de que, aunque falta mucho todavía, has madurado un poco.

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