¡Yamakasa!



Es el nombre de un festival tradicional de la ciudad de Fukuoka, que por razones que desconozco también se celebra en Iizuka.
Como se puede apreciar en la foto, todo consiste en cargar, jalar y empujar una especia de carro llamado “yama” en un recorrido preestablecido en el menor tiempo posible, pero la “peculiaridad” del evento es que solo pueden participar hombres y que la vestimenta que traen es tipo la de los luchadores de sumo, solo con una especie de “saco” llamado “happi”. Así como lo oyen… andas en la ciudad enseñando el trasero.

Y como lo había anticipado, yo participé en el evento de este año, lo que significa que, en efecto, también anduve enseñando el trasero. El “fundoshi” (lo que te ponen como los luchadores de sumo) al principio cala, pero después, con la euforia del evento, uno se olvida del dolor y de que anda enseñandolas al mundo, puesto que todos los demás andan igual.

Los equipos se llaman “Nagare”, y en Iizuka hay 4: Higashi, Nishi, Shin y Komoda. Yo participé con el Nishi Nagare. En nuestro equipo éramos 557 personas. Lamentablemente quedamos en tercer lugar con un tiempo de 9’40”.

Debo añadir que es muy divertido participar, por diversas razones:

  • Las chicas bonitas del pueblo asisten al evento, es decir, oportunidad de conocer gente. Se sorprenderían, como yo, de ver la cantidad de mujeres hermosas que hay en este lugar. ¿Dónde están en los demás días?
  • Es una oportunidad perfecta para acercarse a la gente. Las personas te comienzan a identificar, y más porque estás intentando acercarte a su cultura.
  • Aunque lo que se corre no es mucho, uno termina exhausto.
  • Al final, dan comida gratis.

Seguramente estarán esperando una foto mía en esa vestimenta, pero por desgracia no tomé, y no porque no quisiera, sino porque se me olvidó. ¡En serio! No llevé cámara, pero como traía el celular sabía que con él las podría tomar, pero cuando llegamos de regreso ya para cambiarnos e irnos a la fiesta, de tan cansado que estaba me cambié y salí del lugar, y hasta que estaba en el autobús le comenté a Gilberto, el hondureño que también participó (de hecho, fue su segundo año en el festival), y me dijo que él tampoco se acordó.

Ni modo, será para el próximo año, porque sí pienso participar de nuevo.

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