De regreso en Japón

Terminó un viaje que tuvo mucho y me enseñó muchas cosas nuevas. Mi rancho (Guadalajara) no ha cambiado mucho pero sí ha crecido a niveles de cierta forma alarmantes. Esto último lo noté al pasear por la ciudad y al manejar un automóvil, porque aunque todo mundo decía que la ciudad estaría sola por las vacaciones de semana santa y pascua, realmente no noté mucho cambio en el tráfico.

Como mencioné al principio, este viaje estuvo lleno de diferentes acontecimientos: Me encontré con gente que no veía desde hacía mucho tiempo, mucho antes siquiera de venir a Japón la primera vez; la familia creció mucho con la llegada de una nueva sobrina y varios primos nuevos; fue muy raro ya no ver a mis abuelos maternos, ya que fallecieron en 2004; mi familia está muy cambiada con tantos problemas que han enfrentado y realmente no los culpo… lo malo es que esos problemas a mí también me afectan y lo peor es que nadie quiere contármelos porque “no quieren que me preocupe”.

No quiero aburrirlos con todo lo que sucede en mi casa, pero sí he de decir que estoy sorprendido de todo lo que pasa en ella y de ciertas actitudes de algunos miembros de la familia. Eso sí: Es casi un hecho que mis padres se separarán y en vez de por un problema o por lo que pasaron con mi hermano menor, la razón es la necedad y el rencor que mi padre le tiene a alguien de la misma familia. Créanme que fue toda una sorpresa oir decir a mi papá todo lo que dijo sobre esa persona, y lo peor es que es algo que él fomentó durante toda la vida y ahora simplemente le da la espalda a todos. Lamentable… Solo espero que mi padre no pase sus últimos días solo, aunque por su actitud, parece que sí lo hará.

Pasando a cosas más agradables, tuve el honor de volver a ver a muchos de mis amigos, los de verdad, los que quedaron después de que me vine becado y los que siempre me apoyaron, y déjenme decirles que, por muy trillado que pueda sonar, me doy cuenta de que hay mucha gente que ve y se preocupa por mí, y es algo que agradezco infinitamente y que, no importa lo que haga o pueda hacer, nunca lo podré pagar de ninguna forma. Pero aún así, hubo gente a la que no pude ver, algunos porque estaban ocupados, algunos porque no viven en Guadalajara, como el panda y su esposa, y otros porque simplemente no me quisieron ver. Estos últimos se caracterizan por haberme metido en chismes que ni al caso y eso que yo estaba en Japón… Lástima. Yo no discrimino a nadie, pero tampoco les voy a rogar para que vayan y me vean.

Sobre las maletas, además de las bolsas de café, 3 jarros que me regalaron llegaron quebrados. Me sentí mal porque realmente quería usarlos, pero otros 3 sobrevivieron el viaje y uno de ellos se convertirá en mi taza oficial del laboratorio.

Viajar a México esta vez fue un gran acierto, y salvo lo de mi familia, lo demás estuvo genial. Todavía se siente raro estar de regreso en Japón, y no porque no me guste, sino que tengo la sensación de que nunca me fui, o de que la ida a México fue un sueño y ya desperté, o incluso de que mi estancia en México fue real y estoy de nuevo viviendo un sueño. Hay muchos sentimientos encontrados y la soledad pega muy fuerte, pero tengo que volverme a acostumbrar al ritmo de vida que llevaba antes para evitar sentirme mal. Esta ida a México me mostró el futuro, lo que será si es que regreso a México definitivamente, y creánme que será un factor determinante cuando decida dónde me voy a asentar de forma permanente.

Mención especial se merece el “Ñoño Team”, quienes me trataron muy bien y a quienes solamente había conocido de pasadita en 2003. Habíamos seguido en contacto por correo y mensajería instantánea, pero su trato fue excelso. De verdad que se los agradezco de todo corazón, especialmente a Hikari y a Usa.

Recordando los viejos correos masivos que enviaba y que fueron la causa de comenzar este blog, me tomaré la libertad de escribir algunos mensajes personales aquí. Hay fotos, y estarán disponibles pronto en la galería.

Apoteosis: Los estimo a todos por igual. Muchas gracias por tantas atenciones y espero que el grupo siga adelante. Lástima que 1 mes no sea suficiente para volver a rolar, pero las ganas de hacerlo ahí están. Cuidense mucho y acuérdense que lejos, pero se les extraña.

Omar: ¡Bievenido a Japón! Nos vemos en Sendai en Golden Week.

Getzabel: El cambio es duro y es difícil soportarlo, pero eres fuerte y muy inteligente. Solo sé paciente y en unos meses estarás de nuevo con tu “flaquito”. Una felicitación anticipada por tu salida de donde trabajas.

Iván: Sinceramente me sorprendió mucho ver cómo has crecido. Me da mucho gusto que te esté yendo bien y que seas tan feliz con tu esposa. Muchas gracias por todo y ojalá que algún día te puedas echar una vuelta para acá.

Gustavo: No dejes de echarle ganas a la carrera para que ya la termines. Gracias por todos los consejos y el tiempo que dedicaste a escucharme.

Poncho: ¡Las tortas estuvieron riquísimas! Gracias por todo. Seguimos con los planes. Salúdame mucho a tu mamá y espero que sí cumplas tu promesa de venir para acá.

Mónica Ahumada: Fue todo un placer verte y platicar contigo, aunque no pudimos hacer la segunda parte. Échale ganas y verás que la situación cambiará. Cuidate muchísimo y deja ya de arriesgarte. Dale un jalón de orejas a Felipe de mi parte, por favor.

Mónica Oropeza: Nunca pude encontrar tu teléfono ni la forma de localizarte. De todos modos, espero que estés bien y también que sigamos en contacto, aunque sea por internet.

Violeta: Fue todo un placer ver que te has convertido en una mujer hermosísima y que has terminado tu carrera. Los hombres tiran la baba por ti (me incluyo). Gracias por todo y seguimos en contacto. Recuerda las cartas.

Perla: Me da mucho gusto poder hablar contigo nuevamente, Estás a solo un paso de terminar la carrera, así que no te rindas. Ignora a las personas que te desaniman con comentarios sin sentido. Sigue tu camino y encontrarás el éxito.

Memo: Una sabia decisión la que tomaste. Es bueno ver que estás haciendo tu vida aparte. Fue todo un gusto poder verte. Cuida mucho a tu hijo.

Mayra: Linda como siempre. Échale ganas a tu trabajo, y con lo que vas a ganar, ven a visitarme. Salúdame mucho a tu familia y dile a Gaby que le siga echando ganas al japonés.

Tania: Mil gracias por la tarjeta que me escribiste. Aunque la hiciste en el carro cuando ibas rumbo al aeropuerto, el sentimiento se transmitió, que fue lo importante. Sigue estudiando, no te estanques. Sé triunfadora, pues tienes todo para hacerlo. Gracias por las clases de baile.

Gabriel: Riquísima la comida de tu esposa. Espero que no se te olviden las funciones del teléfono. Te encargo a la familia. Gracias de verdad por todo.

Gabriela: Ni cómo agradecerte todas tus atenciones. Gracias mil por todo lo que hiciste y has hecho tanto por mí como por mi familia. Cuidate mucho.

Marisela: Me dio mucho gusto poder verte. Cuida la casa de mis abuelos y también échale un ojo a la familia. Ignora a aquellos que solo quieren dañarte.

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